La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘viaje’

De los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa

miércoles, enero 28th, 2009

Las imagenes de Uluru, Kata Tjuta y el King Canyon , los lugares sagrados de los aborigenes ANANGU se desplazan entre mi retina y mis neuronas causando una sensacion sensorial tan intensa como el olor y sabor de las hogazas  de pan recién horneadas. Desayunamos prontito (7 a.m.) pues hay que aventurarse por el Mereenie Loop y puede ser peligroso. Compramos el permiso y entramos sobre la pista de tierra tan roja como el azafrán del sol en una puesta estival. Tras doscientos kilometros a  sesenta y cinco por hora  como máximo, en los que atravesamos tres barrizales y un par de arroyos, nos cruzamos a tres coches en dirección contraria y uno que apresuradamente nos adelanta, vemos un dingo y cuatro caballos salvajes, llegamos a un cartel de 4m x 2m azul metálico con letras de plata que ponen NO ALCOHOL ; NO PORNOGRAPHY seguidas de frases y frases interminables como la letra pequeña de un contrato abusivo. Esto es Hermansburg, cuatro Anangu reposan en un coche destartalado como esperando al tren que nunca llega en la estación fantasma. Llenamos gasolina hasta rebosar por si las moscas  en una gasolinera muy peculiar en la que el anuncio más grande contiene la frase « IF YOU DRINK AND DRIVE YOU ARE A BLOODY IDIOT «  escrito en blanco sobre fondo negro (SI BEBES Y CONDUCES  y aqui necesito ayuda no se si traducirlo como eres un perfecto idiota, un idiota de mierda o un gilipollas) y un cartel más pequeño “SI sabes quien es criminal comunicaselo a tu sargento de la policia llamando al telefono 1389 9766 22”. Partimos de nuevo despues de hacer la visita correspondiente a los lavabos, son las once y cuarto de la mañana de este domingo 28 de diciembre de 2008 (*) en el Northern Territory.-Mira Pacita ha debido de ocurrir un accidente ahi viene una ambulancia a toda velocidad.-Para!, para!,  eso no es una ambulancia, es la policia.-Buenos días, inspire  y sople sin parar en esta boquilla por favor.(El agente tiene más galones que el General Patton y esta acompañado por otro agente más joven que se parece a Robin el ayudante de Batman)-Todo en orden, cuánto tiempo hace que está en Australia ? le gusta ? ha visto el Goose Canyon ?Nos parecen muy amables los agentes y nos despedimos perplejos, no sin antes preguntarles si saben cómo se engrana la tracción a las cuatro ruedas del Toyota RAV 4, que no hemos podido utilizarla por no saberlo. -Pacita, menos mal que no he tomado mi desayuno habitual de “Sopas de Cabalo Cansado” con dos copas de aguardiente  que si no el general  Patton me trinca.-Déjate de bromas pero  me pregunto quien puede estar borracho a las once y cuarto de la mañana en pleno Outback australiano que es como el centro de ninguna parte.Seguimos camino a la civilizacion que con el comienzo de una carretera asfaltada hace atisbar Alice Springs a 150 km y menos de dos horas de viaje.

(*) N. del A.: Lo contado es veraz, no se hacen bromas el día 28 de diciembre en Australia.

Cestas de serpientes

lunes, agosto 4th, 2008

Ya estoy en Galicia otra vez, por otros tres días. La aldea por fin. Después de los calores madrileños, agradezco el cielo gris y el fresco del mar –lo siento por los que, después del invierno, sufren un verano sin carácter.

Deshaciendo la maleta me ha dado por pensar cómo han cambiado los equipajes en los últimos años. No solamente los materiales y las formas –la mía la compré baratísima en la Gran Vía el verano pasado, y parece un satélite–, sino lo que metemos en ellas.

Ayer me fui a la cama de cabeza, y ha sido esta mañana cuando me he decidido, con más calma a abrir la maleta. Como siempre, el contenido se había revuelto, pero lo que me ha llamado la atención no han sido las camisetas engurruñadas, sino que dentro había más cables que ropa. ¡El siglo XXI! El cable de recarga del Mp3, el del ordenador, el cargador del móvil y el de la cámara de fotos, el ratón, el del cepillo de dientes –me he enganchado a la higiene bucal motorizada–…

En fin, que mi maleta parecía una cesta llena de serpientes. Si me hubiera puesto a tocar la flauta delante de ella, todos los cables habrían saido despacio, ondulando hipnotizados, amenazándome con sus rectísimos colmillos de enchufe, dispuestos a envenenarme con sus no sé cuántos voltios de veneno eléctrico.

¿Y en sus maletas de emigrantes? ¿Hay ya más cables que chorizos y quesos?

Vietnam y el arte

miércoles, mayo 7th, 2008

Voy a escribir hoy lo que no pude la semana pasada entera. Pero es que aprovechando el 1 de mayo me he ido hasta Hanoi para conocer un poco de Vietnam y, la verdad, me ha encantado. Hanoi es un caos de motos que no respetan los sentidos y tocan el claxon todo el rato, está lleno de cables por todos lados y tiene mucha polución. Pero también está lleno de puestos de comida (la comida vietnamita es riquísima), de tiendas que venden cosas hechas en seda, de carteles comunistas, altavoces que ponen música y dicen cosas que yo no entiendo (a primera hora de la mañana) y, lo que más me ha impresionado, de galerías de arte. Yo ya había oído que el arte vietnamita está cobrando importancia, pero no sabía que tenían tanta afición. En todas las calles hay mínimo una galería en donde encuentras cuadros de todos los estilos: reproducciones de cuadros famosos, imágenes típicas de Vietnam, iconos budistas, vieja propaganda comunista, cuadros bordados… Ahora los turistas que van ahí compran gorros cónicos y obras de arte (sí, sí, eso me incluye a mí). Eso sí, como en la mayor parte de Asia, regatea todo lo que puedas o te venden las cosas al doble de su precio, aunque sea un cuadro de Picasso… ¿y si les pidiera que me reprodujeran un dibujo de Castelao?

El Dépor en Bali

martes, mayo 6th, 2008

Mi larga ausencia se debe a que he estado en el hemisferio sur, al otro lado del mundo: he visto el agua girar en sentido contrario en el lavabo, he visto constelaciones que desde nuestro hemisferio no pueden ser vistas y he vivido días de 12 horas exactas debido a la proximidad con la línea del Ecuador. Y lo más curioso de todo, lo que más me ha llamado la atención, han sido ciertas conversaciones sobre fútbol con algunos balineses. La gran sorpresa vino cuando al preguntarme de dónde era y yo responder “Galicia” (para comprobar si la conocían), las reacciones fueron de euforia: “Sí! Galicia! A Coruña! Dépor!”. Se ve que incluso en tierras exóticas, remotas y aisladas nuestra Galicia está siempre presente.

Al llegar al aeropuerto de Denpasar (la capital de Bali), lo primero que tuvimos que hacer fue esperar en la cola de inmigración para comprar el visado. Al lado del mostrador había un cartel luminoso que decía »pena de muerte para los que introduzcan drogas en Bali«. Como cartel de bienvenida no tiene precio. Al comprar la visa por 25 dólares americanos adquirimos el derecho a entrar en el país, tras pasar el control de inmigración y aduanas. En el avión nos habían dado unos papeles oficiales para cubrir, solicitar la visa y validar las tarjetas de salida y entrada. En Indonesia se necesitan ambas, y no se puede salir del país si no se tiene una »tarjeta de salida«, cosa que a muchos no les importaría.

(más…)

Notas desde Kerala, India (II)

jueves, abril 24th, 2008

viaje-a-la-india-076_.jpgEl segundo incidente tuvo lugar ayer cuando nuestro conductor se presentó en nuestra casa a recogernos para iniciar un largo viaje ¡tarde y con el depósito vacío! Su camioneta recorrió tan sólo 500 metros antes de detenerse precisamente en un punto sin visibilidad de una curva peligrosa. ¡No hay problema señora, dos minutos*! Esas fueron sus palabras minutos antes de desaparecer ladeando la cabeza en señal de reafirmación. Nos dejó totalmente al borde de la carretera en la curva peligrosa con un niño de dos años para subirse a su camioneta de nuevo e intentar encender el coche una y otra vez, desesperadamente, esperando el ruido repentino del motor que como por arte de magia se pondría en marcha.

 Finalmente el motor arranca e inicia su camino a la gasolinera con aire triunfante; mirándonos como buscando un gesto de aprobación. Segundos después el motor vuelve a apagarse y ahora él, desprovisto de otros recursos, intenta aprovechar el descenso para poner el coche en punto muerto y alargar así su trayectoria.  Arjun, Shivani, Andrew y yo lo observamos todo desde el borde de la carretera. El tráfico incesante y cercano nos impide ponernos a salvo pues no es posible cruzar la carretera ni moverse sin sufrir otro riesgo mayor. Permanecemos ahí de pie, cual bolos en una bolera, viendo como todo se aproxima (coches, camionetas, motocicletas, autobuses cargados de gente que viaja apelotonada) y deseando que nada nos golpee. La manera de tomar las curvas de los autobuses públicos hizo que temiese de nuevo por nuestras vidas.

 Estamos en el Sur de la India, en el estado de Kerala. Una sociedad con un alto sentido de la comunidad donde cada persona parece tener la necesidad y el derecho de enterarse de todo lo que pasa, evaluarlo y juzgarlo. Los asuntos suelen resolverse en las calles entre la gente. En ocasiones la gente parece autogobernarse  imponiendo sus propias leyes y tomando medidas para mostrar su desaprobación con una iniciativa. Por ejemplo, el marido de Elizabeth compró un terreno sin “consultar” a los locales cerca de unas plantaciones de té y no le dieron necesariamente la bienvenida. Cuando llegamos a su nueva finca de las montañas, descubrimos que todos los costosos postes y las vallas que había colocado habían sido golpeados y derribados. Raj me explicó cómo este hecho viene a ejemplificar un poco la manera en que suceden las cosas aquí. Si mi amigo Raj, pequeño empresario, hubiese pagado un pequeño soborno para comprar su protección nada de esto habría pasado.  Llevo menos de una semana aquí y ya he visitado un orfanato, un sastre de blusas para saris, un centro comercial de lujo, un mercado local, las montañas, las plantaciones de té, un puesto de venta de cocos en una isla de los canales (que nos bebimos mientras contemplábamos la puesta de sol desde un lugar privilegiado del planeta), un aseo público al borde de la carretera, un hogar familiar, un hotel malo, un hotel lujoso, un centro de tratamientos de Ayurveda donde dos mujeres aplicaron técnicas de masaje ancestrales utilizando aceites terapéuticos para luego aclararme y bañarme como si tuviese dos años otra vez. He visto un elefante dando un paseo, he dormido en una auténtica antigüedad de cama, he probado la comida, experimentado olores nuevos, ahuyentado a los cuervos de mi plato de comida ¡me encanta la India!

* en la India dos minutos suelen significar 20, 10 suelen ser entre 30-45, y así sucesivamente…

(En la imagen Raj observando los destrozos de su propiedad)