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Viva la versión original

lunes, junio 8th, 2009

Hay cosas que no es que no las supiera, es que nunca me había parado a pensarlas con anterioridad. Les pongo un ejemplo. Últimamente descubro que los actores australianos están en todas partes: Olivia Newton John, Sam Neil, Mel Gibson, Portia di Rossi -la rubia de Ally McBeal o de Arrested Development-, Melissa George y Mia Wasikowska -Laura y Shophie, respectivamente, de En Terapia-, Simon Baker -el prota de El Mentalista-, Anna Torv -la prota de Fringe-, Isla Fisher, etc. No es que yo no supiera que son australianos, es que ni siquiera se me había ocurrido pararme a pensar de dónde eran estos señores. Algunos de estos ejemplos son recientes, claro, y ahora sí lo sé porque veo la tele en versión original, pero en España, acostumbrados al doblaje, ¿a quién le importa de donde sean los actores, si todos hablan un español neutro perfecto?

El caso es que es curioso, porque parece que a los estadounidenses no les gustan mucho ni el acento inglés (que se evita, como en el caso de Hugh Laurie, House, a no ser que el personaje sea un ratón de biblioteca o un geek, caso en que el inglés que hable tal personaje será tan pedante como irreal) ni el australiano. La mayoría de los actores que mencioné más arriba actúan con acento estadounidense, una pena y una pérdida de diversidad. Sólo descubro que son australianos porque me lo dice Steve (además, la mayoría de los actores australianos salen de Neighbours o Home and Away, dos culebrones australianos que llevan en TV por los siglos de los siglos por los que han pasado, entre otros, el actor que hace el papel de Chase en House, por ejemplo, o Isla Fisher). Hablando de Jesse Spencer, Chase en House, él es el único que yo recuerde que hace de australiano, y participó en nada menos que en 196 episodios de Neighbours, serie de la que también salió Kylie Minogue.

Parece que tanto a los españoles, con nuestro doblaje perpetuo, como a los estadounidenses, con sus cambios de acentos, nos gusta comprobar que los personajes de las series y películas podrían ser nuestro vecino del quinto o el tendero de la panadería. Pues no sé por qué. Si vivimos confinados a un entorno más o menos cerrado, qué mejor que las series y películas para conocer cosas nuevas, ¿no? Como ejemplo, ahí están los portugueses, nuestros vecinos del alma, que ven las producciones extranjeras en versión original con subtítulos. ¡Qué maravilla! ¿Qué sentido tiene, sino, hablar con todo el bombo y platillo que es estila de los premios Oscar en España, cuando no tenemos ni idea de cómo es la actuación real de los actores porque la perdemos con el doblaje? Pero ojo, que para los traductores y dobladores no tengo más que palabras de elogio, que hacen una labor espectacular (bueno, de algunas traducciones se podría hablar, como por ejemplo la traducción de los tacos desde el inglés, desafortunada en muchas ocasiones, o la voz de doblaje de Dexter, pero esto es más bien “deformación profesional” porque mi sentido traductor no descansa nunca).

Pues eso, recomiendo ver películas y series en versión original, con subtítulos si hacen falta, y ya está bien de utilizar esa excusa de “es que si tengo que leer lo que dicen me pierdo las imágenes”. ¿Cómo se puede ver una serie como En Terapia, In treatment en su versión original, doblada al español, si es una serie en la que todo, absolutamente todo, es actuación? Dénle una oportunidad a la versión original, verán qué maravilla.

Otra de volcanes (aunque a nadie parece importarle)

miércoles, julio 2nd, 2008

Está iniciando su erupciòn otro volcán en el sur de Chile, el Llaima, cerca de Temuco, región de la Araucanía y èsto ya está empezando a preocuparme. Os conté el domingo recién pasado, el del triunfo futbolístico, sobre otro volcán, el Chaitèn. Cuando terminé de escribiros esta nota, mi hijo me pregunta que sí sé lo que està pasando en España y le digo que no. Me pregunta: pero ¿cómo? ¿no sabes que acaban de ganar un campeonato de fútbol a nivel europeo y que derrotaron a los alemanes? Pero ¡tù eres española! Mamá ¿en què mundo vives? ¿cómo no sabes lo que está pasando y no sales de inmediato a celebrar?

Me sentí un tanto enajenada y absurda porque debo admitir que estaba totalmente fuera de la euforia futbolística que, por lo que desprendó del blog, ha salpicado a todos. Además, cuando me preguntan si soy española, me quedo como “para dentro” (así dicen en Chile) porque yo me siento más bien gallega, que es sentirse de otro modo. Sé que uds. me entienden. El punto es que me siento totalmente ajena a tanto entusiasmo y hoy, cuando ví en los diarios locales, las fotos del Rey abrazando a alguien, que imagino que es el líder de la selecciòn ganadora, me pareciò entrañable, sí, pero también me impactó sentir que no me llegaba el tal abrazo porque, a decir verdad, “paso del fútbol”. Esta es una sensación rara, porque me gustaría sentirme invadida por el frenesí que todos sienten frente a este deporte. Es la misma sensaciòn que un agnóstico o un ateo tiene frente a los que tienen fe, casi un poquito de envidia por no tenerla. Pero la fe no se tiene por decreto, dicen, es un don. Lo cierto es que este pasotismo futbolero tiene su origen en el franquismo, ni más ni menos. Mi niñez gallega, durante los nueve últimos años del gobierno de don Francisco Franco, están marcados por la trilogía maldita que yo llamo: fútbol, toros y flamenco. Había un solo canal en esos días, TVE, y todos los sàbados y domingos vespertinos nos cascaban fútbol. Era demasiado para una niña de 9 años que no tenía muchas alternativas de diversión salvo que salir a la calle a jugar a la goma, a la mariola o a los portales, a las nunca bien ponderadas “mariquitas”. Todos los bares pasaban llenos de parroquianos, viendo fútbol y jugando al mus y a la brisca. Luego, cuando no había fútbol, pues nos daban nuestra raciòn de tauromaquia, que confieso que me resulta insoportable. Para remate, si queríamos folklore, pues ahi estaba el oficial, el flamenco, muy bien representado en aquellos años por Lola Flores, la diva gaditana y su marido, que si no recuerdo mal, se llamaba “El Pescaílla”.

Entenderán, entonces, los motivos por los cuales todo lo relativo al fútbol no es necesariamente algo que me convierta en una castañuela sino que es, más bien, evidencia de fastidio y aburrimiento.  Ahora, con tanto volcán en protoerupción por estas latitudes, resulta difícil aburrirse. El Llaima es el volcán más activo de Chile y ha registrado 46 grandes erupciones desde 1640. Os seguirè informando desde esta atalaya vulcanológica.

La tele, distinta pero igual

sábado, mayo 31st, 2008

Hoy he decidido hablaros de la televisión en abierto en Australia.

No es que yo vea mucho la tele, la verdad, y tampoco la veía mucho en España, sobre todo desde que empezó el fenómeno Perdidos y Mujeres Desesperadas y Boston Legal y semejantes, cuando ya descargamos las series el mismo día que se emiten en Estados Unidos (sí, soy una de esas personas). En cualquier caso, sí he visto lo suficiente para haberme formado una opinión.

Existen cinco canales en abierto: ABC, Seven, Channel 9, TEN y SBS.

La ABC es como la BBC británica, es el canal público, SIN PUBLICIDAD (bueno, sólo anuncian sus programas) y con una programación decente, fundamentalmente importada de inglaterra. Hay concursos, documentales, series, noticias y películas, para todos, pero todo tirando a la vertiente intelectual, sin telerrealidad ni cotilleos ni mal gusto. Las mañanas de los fines de semana están dedicadas a la música, ya que emite el programa musical de Triple J, la cadena de radio más famosa de Australia.

Seven es un canal normal, con una mezcla de películas, noticias, series y programas como Australia’s Got Talent, Deal or No Deal (nuestro archiconocido Allá tú), Family Guy, Uggly Betty, Perdidos, Boston Legal…

Channel 9 ya tira un poco más al sensacionalismo. Emite series como CSI, Hell’s Kitchen (programa de telerrealidad estadounidense donde diversas personas tienen que ser capaces de trabajar en una cocina… creo que lo mejor es Gordon Ramsay, el chef), Underbelly (es una serie australiana sobre un caso real de mafias en Melbourne que, para no herir sensibilidades, se emite en todo el país salvo en Melbourne) y la siempre eterna Days of Our Lives y programas como Australia’s Funniest Home Videos (vamos, vídeos de primera de toda la vida, se va la cabra, se va por el barranquillo…).

TEN… bueno, TEN es un despropósito de canal. Es sensacionalista al máximo, con el famosísimo Big Brother de programa bandera. También emitió Australian Idol (operación triunfo), emite diariamente Oprah y Dr. Phil y, el más horroroso de todos: The Biggest Loser (¡llegaron a emitir la versión estadounidense y la versión australiana al mismo tiempo!), un tipo de gran hermano para gente obesa cuyo objetivo es perder kilos mientras les ponen pruebas como el que más calorías ingiera  se salva de la nominación y los pesan delante de las cámaras cada semana… Eso sí, también emite House, Supernatural, Medium y, mi programa favorito, The Late Show with David Letterman.

Y, para terminar, SBS, mi canal preferido y ¡el único que no pillo en mi casa! Emite noticias de Italia, España (duran como media hora, del Canal Internacional), Filipinas… en versión original, claro, y películas extranjeras (el otro día pusieron A mi madre le gustan las mujeres).

En resumen, poco que ver que no haya visto ya, salvo las comedias inglesas que desgraciadamente no llegan tanto a España como deberían: Extras, The IT Crowd, The Mighty Boosh, The Office, Black Books… Magníficas y divertidísimas, para quien le guste el humor inglés, eso sí.