La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘Santiago’

Mis amigos y el licor café

lunes, mayo 26th, 2008

Hace un par de semanas me llevé a Santiago y a mi pueblo natal a dos de mis amigos ingleses. Llevábamos esperando meses esta pequeña excursión de fin de semanas y, cuando dejamos Inglaterra, la lluvia caía sin piedad. Al llegar a Coruña nos recibió una temperatura que rozaba los 20 grados y cielos despejados . Lo de que en España hace siempre sol es sólo un tópico, pero esta vez se cumplió.

La primera noche en Santiago decidimos introducir a nuestos amigos en el maravilloso mundo de la cocina gallega. En un céntrico restaurante de la zona vieja, catamos empanada, croquetas, zorza, embutidos y queso. Todo un festín, que acompañamos con un vino de Mencía. Y, para terminar, el que sería el gran rey de la noche compostelana para mis dos amigos ingleses, unos chupitos de licor café.

Tras una visita fugaz a los míos, en la que los visitantes pudieron conocer una típica familia de marineros gallegos y admirar el paisaje que se nos ofrece de las Illas Cíes desde el Alto del Facho, Santiago fue el destino una vez más para la visita obligada a la Catedral.

Hoy en día, semanas después de nuestra pequeña escapada, mis amigos aún recuerdan las playas de mi pueblo y la tranquilidad de sus calles así como el sensacional halo que emerge de la zona vieja compostelana. Sólo he recibido una queja, y esta fue por no haberte traído de vuelta una buena botella de licor café.

El 9 de mayo en Eslovenia

sábado, mayo 10th, 2008

Hoy, 10 de mayo, los eslovenos salen a las calles a realizar su especie de »Camino de Santiago« a la eslovena.

Alrededor de la capital, Ljubljana, hay un camino de 33 km de longitud que rodea la ciudad. Este “Pot” (Camino) es lo que queda de la ocupación italiana y luego alemana de la ciudad durante la II Guerra Mundial; concretamente fue levantado en 1942. Los 33 km eran una frontera de alambre de espinos, con soldados nazis apostados en cada esquina donde no entraba ni dios, a menos que tuvieran permiso. Había 1300 soldados y 400 policías encargados de que ni siquiera las moscas osaran entrar en su territorio ocupado.
La guerra acabó y decidieron convertirlo en un paseo en plan parque memorial a donde la gente va a andar en bici, caminar, respirar aire fresco o pasear al perro.

Cada 9 de mayo, para festejar la liberación nazi y el fin de la II Guerra Mundial, los eslovenos se lanzan al Pot para recorrerlo a patita. Intentan que coincida en sábado, para aquellos que trabajan, con lo cual esta vez será un 9-10 de mayo.

Antes de empezar el camino tienen que conseguir una libreta en el primer kiosko, que deben llevar con ellos en todo momento y en la que ponen su nombre . Se construyen varios kioskos a lo largo del camino , donde hay parada obligatoria para poner los sellos que certifican que caminaron las diferentes etapas y luego obtener una chapa o un pin de recuerdo al final del recorrido. Guarda cierta similitud con el Camino de Santiago, ya que hay una especie de fiesta al final, con diploma incluido, para todos aquellos que superaron el trance.

Es un camino bastante duro: tengamos en cuenta que Ljubljana es una ciudad rodeada de montañas y que algunas de ellas están en el mismo centro de la ciudad. Por lo tanto, en el tramo de Golovec, la gran colina, hace falta algo más que un simple caminar para superar la prueba. Normalmente se tarda un día entero en finalizar los 33 km, y para los que no pueden con todo, existe un truco: pueden hacer hoy una mitad, y el sábado siguiente la otra. Pero este es el único truco existente, y cualquier otro intento de saltarse etapas será duramente castigado con la retirada de la libreta.

Hoy, dentro de unas pocas horas, me lanzaré al camino con mi mochila, mi botella de agua y mi bocata, e intentaré llevarme el diploma con la fecha del “9-10 de mayo”, sin trampas y sin trucos. Que no se diga que los gallegos no somos buenos caminantes.

Desde el sur austral

viernes, marzo 21st, 2008

Me dio un gusto del alma conocer la existencia de este blog. Como tengo La Voz de Galicia como página de inicio en el computador, no había como no darse cuenta de esta buena iniciativa.

Estoy muy pendiente de lo que ocurre en Galicia. Me crié en Coruña y ahí viví desde los 6 hasta los 17 años. Nací en Caracas, como tantísimos gallegos hijos de emigrantes y volví a este país a los 17, para ingresar en la universidad. En Galicia, me decían la “criollita”. En Venezuela, la “galleguita” y así, suma y sigue. Imagino que ésto les pasa a muchos gallegos, que empiezan a sentirse un poco trasterrados, expresión que usó un historiador español, Castedo, que se vino a Chile hace muchos años. Los “a través de las tierras” somos nosotros. Sin embargo, al final del día, cuando queremos responder a la pregunta ¿de dónde somos? la respuesta es sencilla: no se si si es tanto de donde uno nace, sino de donde aprende a pensar. Y yo aprendí a hacerlo en Galicia.

Desde este lugar tan alejado de todo, desde este lugar cercado por el desierto al norte, la cordillera de los Andes, el Océano Pacífico y la Antártida, Galicia se ve muy lejos y bastante desdibujada. Galicia no aparece acá en ninguna parte. No debiera ser así, aunque sólo fuera por los intereses comerciales que unen a este país con nuestra tierra, especialmente en el sector pesquero. Pues así es. Pregunté en el Lar Gallego de Santiago de Chile cuando habían recibido por última vez una visita de la máxima autoridad de la Xunta y me dijeron que en la década de los noventa. Estamos lejos y olvidados. Como es una comunidad pequeña, comparada con la argentina, cubana o venezolana, estamos un tanto postergados. Ojalá esto cambie en el futuro inmediato porque, en la vida cotidiana, yo he ido descubriendo a personas que tienen ascendencia gallega pero no tienen conciencia de ella. Hay todo un trabajo por hacer en ese sentido.

Gracias a que estoy estudiando un doctorado en Santiago de Compostela, y en etapa de tesis, he vuelto a retomar el contacto con Galicia, luego de muchos años de ausencia. Eso me ha permitido, por otra parte, vincular a mis hijos con la tierra. Fue emocionante la primera vez que los llevé a la aldea, a Ortigueira. Cuando nos ponemos trágicos y me preguntan donde quiero ser enterrada, les digo que en Ortigueira, teniendo a la ría como vista. No pueden creer que les diga algo así pero tendrán que cumplir mi voluntad, cuando llegue la hora.

Noto mucho en falta Galicia, sus olores, la gaita, los prados, la visión del hórreo desde cualquier ventana…Imagino que la vida es ésto: pasar notando en falta.

Gracias de nuevo por esta iniciativa, que espero que se nutra con las experiencias de todos los que añoramos y estamos lejos. 

San Patricio

domingo, marzo 16th, 2008

Como cada 17 de marzo, mañana celebraremos el San Patricio, el patrón de Irlanda, quien trajo el cristianismo a la isla y es protagonista de tantas leyendas e historias increíbles. Es también un día especial para los irlandeses de todo el mundo, que lo celebran llenando las calles de verde y los pubs de clientes ávidos de Guinness. En Nueva York, el desfile de San Patricio concentrará a millones de descendientes de irlandeses que aun creen que esta isla verde está llena de leprechauns y que sus ancestros eran guerreros celtas con sangre azul.

En la Irlanda de verdad, el acto central también es un desfile, con mucha música y cerveza, donde lo de menos es la misa de la catedral. Es el día en que más alcohol se consume (los pubs tendrán que cerra antes de tiempo por falta de stock), el día esperado por todos en cada ciudad y pueblo del país, con carrozas, música y gaiteros, pero también con sambistas, ritmos africanos y dragones chinos.

En Dublín el desfile es el acontecimiento turístico del año, por eso no valieron de nada las peticiones de la Iglesia de adelantarlo un par de días para que el desmadre etílico no coincidiese con la Semana Santa. Pero la pela es la pela, aquí también, y si hace falta disfrazar al arzobispo de leprechaun, pues se hace y punto.

San Patricio es algo así como nuestro Santiago, y la peregrinación anual a Croagh Patrick se parece mucho a la nuestra del Pico Sacro, una más de las muchas similitudes entre Irlanda y Galicia, dos países unidos por un pasado de tienieblas y separados por un mar.