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El camino más largo hacia Portugal

martes, marzo 31st, 2009

tren-vigo-oporto-24

La frontera entre Galicia y el norte de Portugal constituye una barrera incómoda para cualquier usuario de transporte público. A pesar de los lazos históricos y culturales entre ambos territorios, y de la proximidad geográfica que invita a moverse para conocer mejor al vecino, la escasa red de comunicación sitúa al viajero en una posición delicada.

Los inconvenientes surgen especialmente cuando pretendemos acudir al medio más barato para realizar el trayecto entre Vigo y Oporto: el tren. Sólo podemos recorrer las vías, con la estación de Campanhã como destino, en el interior de dos trenes diarios que cubren una ruta a través de la costa y efectúan un total de 14 paradas. Y encontrar una combinación adecuada es todavía más difícil para un coruñés que pretende volver a casa.

Medio año para evaluar Bolonia

domingo, febrero 22nd, 2009

Una breve anotación a color rojo indica lo siguiente acerca de los planes de estudio recogidos en la web de la Universidade do Porto: “Este curso encontra-se homologado no âmbito do Processo de Bolonha”. Los ‘Erasmus’ españoles aquí ubicados hemos finalizado esta semana el duro primer semestre en el que hemos contactado por primera vez con este nuevo sistema.

Los becarios extranjeros estamos en Portugal para convalidar una serie de asignaturas en nuestras universidades de origen, por lo que no nos afecta el sistema de financiación de la institución de acogida ni la concesión de nuevos títulos dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), pero sí hemos tenido que adaptarnos a las principales directrices del método de evaluación que se sigue a través de dicho modelo.

En este sentido, Bolonia presenta reformas que facilitan la movilidad de los universitarios y favorecen cierta continuidad en el rendimiento del alumnado, que no ve como todos sus esfuerzos se concentran en una única prueba final. Nada es blanco ni negro. Sin embargo, los estudiantes desconfiamos de las medidas que una minoría dominante adopta sin que exista un diálogo abierto con el grupo más amplio de afectados: nosotros.

Poco podemos comentar, de momento, desde el país vecino, aparte de que el número de ejercicios y trabajos prácticos por asignatura resulta excesivo, y que la conveniencia de exigir una asistencia mínima genera también controversia.

Los responsables políticos destacan los aspectos más positivos de este plan, y la información al respecto se intensifica ahora que el proceso es ya “irreversible”, como ha declarado este mismo mes la ministra Cristina Garmendia. Un compañero de estudios me comenta, mientras tanto, que algunos medios de comunicación han llevado a cabo pequeñas campañas de desprestigio hacia los estudiantes que protestan contra la integración en el EEES.

Los prejuicios alteran la opinión de quienes acusan a los jóvenes de haber adquirido el vicio de decir “no” a todo. Ese tipo de ideas generan demasiado recelo. Está en juego nuestro futuro y somos conscientes de que Bolonia es mucho más que las controvertidas becas-préstamo. Distinguimos entre lo que consideramos adecuado y lo que no nos parece correcto. Por eso me entristece la apatía en la que caemos cuando asimilamos que van a decidir por nosotros.

La villa eterna junto al río de oro

sábado, febrero 7th, 2009

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Es habitual mencionar la famosa Ribeira cuando uno le habla por primera vez a alguien de Oporto. Yo mismo acabo de hacerlo. El punto de partida de este recorrido personal por la capital portuense será el lugar donde comienza esta ciudad de futuro que desprende cierto encanto, sobre todo, gracias a las marcas de su pasado.

La orilla del Duero, al paso de éste por la segunda ciudad más importante de Portugal, es uno de esos lugares que nos animan inmediatamente a utilizar la cámara digital con la esperanza de obtener una fotografía que haga justicia a lo que estamos viendo.

Las terrazas situadas frente a una hilera de edificios antiguos y humildes, o quizás humildes por su antigüedad e historia, contribuyeron el pasado verano a que lograse esquivar el estrés de buscar alojamiento en una localidad donde la relación calidad-precio deja bastante que desear. Allí, a pocos metros del río, intentaba mentalizarme de que iba a permanecer diez meses estudiando en un sitio acogedor que a mí me resultaba extraño.

Más allá de la espectacularidad del puente Dom Luiz I y de las concurridas fiestas que se celebraban en el municipio de Vila Nova de Gaia, situado en el margen contrario, durante aquellas noches de julio me impactó especialmente la dualidad que percibía en cuanto empezaba a subir una inmensa cuesta para conocer el interior de Oporto.

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El casco viejo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, confiere a sus calles una peculiar estética en combinación con instalaciones tan modernas como sus paradas de metro, espacios tan cuidados como los jardines del Palácio de Cristal, construcciones tan recientes como la Casa da Música y centros comerciales de una enorme extensión. Sabía que me esperaba una prolongada estancia en aquel lugar y me preguntaba si conseguiría acostumbrarme a esa sensación de mudar de ciudad con sólo desviar la mirada.

Dos meses después volví a Oporto para ocupar el dúplex en el que resido actualmente y continuar la carrera de Periodismo como becario Erasmus. En el año 2005 abandoné el barrio coruñés de Os Castros para tener la oportunidad de nutrir una vocación palpable, y más adelante me distancié de la facultad vallisoletana a la que pertenezco porque he descubierto el placer de desmontar mi propia realidad cuando las cosas se tuercen. Ahora siento cíclicamente la necesidad de cambiar de aires.

Elegí este destino con la intención de conocer mejor un país sobre el que no sabía demasiado a pesar de su proximidad cultural y geográfica. Mediada mi aventura lusa, inicio este trayecto a través de Global Galicia. Siempre he considerado que escribir anima a afrontar con más intensidad la vida para tener la impresión de que puedes contar miles de historias, y eso ayuda a observar con curiosidad cada detalle de nuestro día a día.