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Entradas etiquetadas como ‘mujeres’

No me lo pongo

lunes, junio 9th, 2008

La policía se está poniendo dura estos días y van a obligar a las motos-taxis a usar el casco. Sin embargo, las protestas del sector no se han hecho esperar. Aquí os transcribo algunas de sus alegaciones:

  1.  Las señoras no pueden usar el casco porque se despeinan, además no les va a caber, ellas tiene la cabeza grande a causa de las trenzas.
  2.  El casco da mucho calor y se suda mucho. Los pasajeros no usarán un casco sudado por otro.
  3.  El casco es muy caro y en el país no hay suficientes para suplir a todas las moto-taxis.
  4.  El casco es vector de enfermedades. Imagínense que se lo pone alguien con problemas de cuero cabelludo, va a contagiar la enfermedad al siguiente pasajero. 

¿Y sabéis? Tienen toda la razón porque, primero el caso cuesta 40 euros, y muchos de las moto-taxis no consiguen hacer eso en un mes. Segundo, aquí se suda mucho y hay muchas personas con infecciones en la cabeza. Tercero, es cierto que a algunas señoras no le cabría, sus cabezas son verdaderas obras de arte, con volumen, mucho volumen. 

A pesar de que las razones de las motos-taxi parecen a priori ridículas, en el fondo es más ridícula la posición del gobierno. ¿Qué tipo de medida es esa que se aplica por seguridad cuando se permiten tres pasajeros en las motos? ¿Cómo hacer que las  moto-taxis se compren cascos cuando, en su mayoría  sólo se encuentran a la venta cascos de mountain bike  y cuestan el salario de un mes?

Yo tampoco me lo pondría, ¿y vosotros?    

Micromachismo

jueves, abril 17th, 2008

459950358_91b6d653251.jpgEl médico español Luis Bonino Méndez, especialista en masculinidad, llama micromachismo a las prácticas de dominación masculina cotidianas e imperceptibles que se dan en el orden de lo “micro”. Incluye en el neologismo la palabra “machismo”, porque alude en el lenguaje popular a una connotación negativa de los comportamientos de inferiorización hacia la mujer, que es lo que él trata de destacar con el término.
He leído varios artículos sobre el tema, la verdad estoy muy preocupado, hablan del micromachismo como una forma del hombre para mantener una pérdida de status quo, ya sea bien por pérdida de poder adquisitivo en relación con “la parienta” o bien desequilibrio salarial. Llegados a éste punto y con la preocupación lógica, hice la pregunta del millón: cariño ¿tu crees que tengo alguna vez comportamiento machista?,y acongojado espero la fatal respuesta,-mmm pues no sé cielo a veces los hombres…ya sabes tenéiss constumbres raras…-uf respiro aliviado. Mi Sra. se levanta muy temprano, a eso de las seis de la madrugada,(deberían hacerle un monumento) siempre intento ayudarla en las tareas de la casa, pero confieso que en cierta manera soy un inútil para algunas de esas tareas. Hoy le he prometido que le ayudaré más y le prometí no convertirme algún día en un MICROMACHISTA. Los que vivimos fuera de nuestra tierra (en mi caso, tenemos una niña de nueve años) debemos de compartir los quehaceres diarios porque no tenemos ayuda familiar léase suegra, abuela, etc. Que suerte tengo de tener una compañera como la que tengo, es amiga, mujer, esposa, madre y trabajadora, creo como dije antes que a todas las madres, abuelas, suegras, etc. deberían de hacerles un monumento pero bien grande. Saludos.

Bachelet, Zapatero y las mujeres

martes, abril 15th, 2008

Me encanta este blog porque, entre otras cosas, permite que cada uno hable de lo suyo. Sí, es algo asì como que “cada loco con su tema”. Como mi particular “locura” es la política, no me resisto a enviaros las primeras impresiones que me suscita la conformación del nuevo gabinete conformado por Rodríguez Zapatero: nueve mujeres y ocho hombres. Entiendo que, al menos, tres son gallegos.

 ¡Ahí es nada porque, sin querer queriendo, superó la paridad para las mujeres! Además, una de ellas será Ministra de Defensa, la primera en España y està embarazada. Todo un guiño a lo simbólico y, además, bastante osado.

En Chile, la Presidenta Bachelet conformó al asumir un gabinete paritario, con una cantidad de hombres y mujeres equivalente. Ella ya lo venía anunciando desde que fuera candidata pero nadie le creía, particularmente los señores políticos. Decían ¿y de dónde va a sacar mujeres para llenar tantos cargos? Pues sí, las encontró y lo conformó, para sorpresa de todos, junto con dos criterios adicionales que utilizó para organizar su primer equipo ministerial: “no repetirse el plato” (que es lo mismo que invitar a caras nuevas) y un “gobierno ciudadano”. Desde que conformara este primer equipo, y declarándose ella en varias oportunidades entusiasta seguidora de la experiencia paritaria española, ya ha tenido que cambiar dos veces su gabinete. Vamos en el tercero de un gobierno que entra en su segundo año. No las ha tenido todas consigo la Presidenta Bachelet porque, nada más asumir, los estudiantes secundarios se rebelaron, cosa inédita en este manso Chile de la transición. Luego, se han descubierto irregularidades varias en distintas reparticiones pùblicas (muchas, limítrofes con actos de corrupciòn); huelgas de los trabajadores de Codelco (que es la principal empresa minera. El cobre es reconocido por todos como “el sueldo de Chile” y sigue ocupando un lugar superlativo en su balanza de pagos) y, para guinda de la torta, ella le da el “vamos” a un plan de transporte que ha venido a resultar un fiasco y que  ha tenido a los santiaguinos entre histéricos y angustiados. Olvidaba referir que, como si todo esto fuera poco, el pueblo mapuche ha hecho sentir sus derechos ancestrales. Ello ha llevado a que la Presidenta anunciara una nueva política indígena, bajo el sello de la multiculturalidad, algo que no estaba contemplado en su programa de gobierno.

La Presidenta ha pedido perdón en pùblico, ha reconocido que debió haber hecho caso a su instinto (no pueden imaginarse los chistes que se hicieron de esa confesión) antes de tomar la decisión de poner a andar el malhadado plan de transporte (llamado Transantiago) y ha puesto, al mal tiempo, buena cara, tratando de recuperar la magia que la llevó a las urnas de manera bastante inédita. Recuerden que América Latina ha visto llegar al poder a varias mujeres pero no por la vía de la normalidad, que es la competencia electoral, sino sucediendo a un marido asesinado las más de las veces.

La Presidenta tiene hoy un gobierno donde las mujeres son el cuarenta por ciento, que viene a corresponder al concepto de la paridad flexible. Pues bien, los medios de comunicación no hacen más que repetir machaconamente que la paridad ya no existe porque se quedaron pegados a la idea de la paridad radical, aquella del inicio de su mandato, del “fifty-fifty”. Como en Chile no hay ley de cuotas ni de cupos, lo que lo convierte en un extraño paisaje lunar en la región en la que casi todos  los países tienen dicho mecanismo para facilitar la presencia de mujeres en los cargos de responsabilidad política, no sabemos bien què pasará cuando la Presidenta termine su mandato. Resulta inquietante pensar que la paridad pende de u hilo y que, como carecemos de medidas políticoinstitucionales similares a lo que se establece por la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres en España, podamos experimentar una regresión. Los más agoreros y otros interesados dicen que pasarán muchos años antes de que Chile tenga a otra mujer Presidenta. Mientras tanto,  Michelle Bachelet pugna por lograr que el Congreso apruebe una ley de participación política equilibrada entre hombres  y mujeres y reivindica el derecho de las mujeres a equivocarse. Es bastante injusta la vida ¿no? Si un hombre hace una chapuza, la hace él solito y no compromete al resto de sus congéneres. Las mujeres, al parecer, no somos evaluadas en tanto individuos. Si una lo hace mal, carga con ese peso el resto de su colectivo y, dicho sea de paso, hipoteca las posibilidades de las demás de atreverse a lo que ella anteriormente se atrevió.