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Y de nuevo la España andaluza internacional

jueves, mayo 29th, 2008

Londres se vistió de faralaes el pasado fin de semana. Se ha convertido ya en una tradición el festival (romería, diría yo) anual en Regent Street. Como no podía ser menos, como siempre en el extranjero, los andaluces son los principales protagonistas de la semana de España en Londres. Este año se batió el record Guinness al mayor número de personas danzando sevillanas al tiempo. Y también hay lugar para el carnaval canario, con desfiles los días 29, 30 y 31 de mayo. Sin embargo, además de las ofertas en restaurantes castellanos y andaluces, y también ingleses, no he podido encontrar referencia alguna a Galicia. Y no será porque no hay gallegos por estos lares. Como de costumbre, habelos hailos. Otros años la comunidad ha estado integrada dentro de las “regiones verdes” del Norte, como Cantabria, Asturias y País Vasco.

El festival dura 15 días y la oferta es variada: paellas gigantes, precios especiales en restaurantes y tiendas, catas de vinos y masajes (¿?).

Por supuesto, si alguien sabe de algún evento gallego en la ciudad son bienvenidas sus aportaciones. Con lo que prestaría aquí comer un pulpo a feira y un pincho de tortilla por un precio razonable!

Advertencias a la inglesa

viernes, mayo 9th, 2008

Mind the gap! O … Atención, estación en curva, al salir, tenga cuidado de no introducir el pie entre coche y andén.

La famosa y concisa advertencia del metro londinense es un símbolo más de la ciudad. Esto no podría pasar en Madrid, donde el metro utiliza esta otra extensísima frase para avisarnos del peligro. Que no surjan dudas…

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Pero suele ocurrir al contrario. Prohibiciones en España: Concisas. Las advertencias en el Reino Unido: explicación, justificación, solicitud, poesía… Por ejemplo, lo que en España sería: “Prohibida la venta de alcohol a menores de edad”, en Londres se convierte en un: “Si eres lo suficientemente afortunado como para aparentar menos de 21 años no te molestes si te pedimos el carné de identidad, podría ser incluso un cumplido!”.

Aparte de ser cuidadosos con el escalón del metro y esperar que nos pidan el carné en los bares, los que venimos a Londres debemos permanecer aferrados a nuestros bolsos, carteras o equipaje todo el tiempo. Por diversos motivos. Lo que podría traducirse: “Cuidado, carteristas”, en esta ciudad lo convierten por doquier en un: “Por favor, no pierda de vista sus pertenencias en ningún momento, se ha denunciado la presencia de carteristas profesionales operando en esta zona”.

Siguiendo con la ola de delincuencia nos encontramos a veces –incluso en los barrios más tranquilos– con carteles puestos por la policía en los que se publican crímenes como asesinatos y piden la colaboración ciudadana, o algunos que advierten de que no dejes nada de valor en tu vehículo o de que cierres bien la puerta de casa porque ha habido robos. Y, cómo no, llegamos una vez más a los aeropuertos, donde los británicos muy amablemente te conminan –de nuevo– a no perder en ningún momento de vista tus pertenencias porque cualquier objeto desatendido puede ser retirado por la autoridad y quizás destruido. Y te aclaran que el personal del aeropuerto también tiene sus derechos, y que esos derechos pasan por no soportar los malos tonos de los pasajeros (que seguramente pondrán esos malos tonos porque están reclamando, precisamente, sus propios derechos). Así pues, el enfado del pasajero “maleducado” puede provocar su retención, y que se  quede en tierra.

A la hora de vender, mis queridos y educadísimos británicos se nos presentan a veces mucho más concisos. En los servicios femeninos de un pub, por ejemplo, nos podemos encontrar con un cartel que nos invita: “Pide en el bar el vino del día”.

Pero definitivamente donde sí somos menos directos que ellos es en las advertencias de las cajetillas de tabaco. Mientras que en el Reino Unido nos alertan con un contundente “Fumar mata”, en España nos quedamos en “Fumar PUEDE matar”. Un poco a la gallega, puede que sí, pero puede que no, depende.

Primero de Mayo electoral en Londres

miércoles, abril 30th, 2008

Mañana es día laborable en Londres, pese a ser 1ro de Mayo y pese a ser jornada electoral en la ciudad. El reparto de propaganda continúa. En Londres no hay tiempo para la reflexión.

Laboristas y conservadores son los principales contendientes en la lucha por tan privilegiada silla.

Ken Livingstone, actualmente en el poder, busca revalidar el cargo ofreciendo dos medidas muy populares: Grandes inversiones para la mejora del transporte público y más policía para combatir la delincuencia, sobre todo la juvenil.

Boris Johnson  intenta sacar a los laboristas del Ayuntamiento, basándose, como es deber de la oposición,  en los fallos del contrincante durante sus años en el poder.

La biografía de ambos los aleja aún más que su ideología. Mientras Johnson nació en Nueva York y estudió en Eton –la prestigiosa escuela a la que asisten los miembros de la realeza británica–, para luego dedicarse al periodismo, donde ha tenido una exitosa trayectoria; el actual alcalde de la ciudad vino al mundo en el propio Londres y su experiencia en política suma ya más de 30 años.

 Livingstone, tras ocho años en el poder, se enfrenta mañana a un ajustado resultado según prevén las encuestas. Toca decidir no sólo a los británicos sino también a los miembros de la Commonwealth y de la UE que residimos en la ciudad del Támesis.

Las “vidas” de Londres

jueves, abril 3rd, 2008

Londres (Reino Unido): Entre 7,5 y 14 millones de habitantes (si incluimos el área metropolitana). El inglés es su idioma oficial, pero la diversidad de su población hace que se puedan escuchar más de 300 lenguas distintas en esta ciudad, la más poblada de la UE.


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Vivir en Londres te asoma al mundo. Londres es una ciudad hecha por sus habitantes: ingleses, irlandeses, originarios de las antiguas colonias como India, Bangladesh, Pakistán, Sudáfrica, Kenya, Hong Kong y las islas del Caribe; además de una gran comunidad procedente de África y de Australia y, por supuesto, de los países de la UE. Los latinoamericanos también se han asentado en la capital; con una afluencia creciente, sobre todo de brasileños. Todas estas gentes, culturas, etnias, clases sociales y vidas te hacen olvidar que eres de un sitio y querer ser de todos los sitios. Otras veces, sientes que la suerte ha estado de tu parte por haber nacido en este lado del globo.

Y hay quien pensará: “¿Diversidad? Para lo bueno y para lo malo”. Yo prefiero centrarme en el “para lo bueno”. Diversidad, lenguas y gentes. Como mis compañeros de trabajo. Como C., un colombiano que nació en un pueblo que no sale en los mapas, junto a la selva, no muy lejos del Pacífico, al que le gustaba ver muertos cuando era adolescente y se acostumbró a ver “soltar” en la plaza de su pueblo los cadáveres de los guerrilleros, a los que bajaban desde las montañas para que fueran reconocidos y enterrados por sus familiares; y que te lo cuenta tan tranquilo y te descubre que el realismo mágico magistralmente narrado por García Márquez no es un invento excepcional, es Colombia. Como S., pakistaní, que se va ahora a su tierra a casarse con una chica preciosa –los padres de ella lo “escogieron” para su hija y a ella le gustó, porque él también es muy guapo-. Muy jóvenes los dos, apenas se conocen, pero él dice que en Europa andamos al revés, que el matrimonio se construye durante el matrimonio, no antes. Y digo yo ¿por qué no? Aunque mis padres nunca han tenido muy buen gusto a la hora de presentarme “sin ningún tipo de intención” al hijo del vecino del pueblo, o de una prima, o de un amigo…

Creo que al final no somos tan distintos.  Sí es verdad que Londres no es la mejor ciudad para aprender inglés (de cualquier forma, desconfío de que se pueda aprender el inglés, o cualquier idioma, en unos meses). No obstante, en el esfuerzo por captar la lengua anglosajona se aguza el oído para otras. Así, llegamos a entender o chapurrar el italiano, el portugués, y hasta un poco de francés (¡vivan las lenguas latinas!).

También en Londres, aunque habrá quien me contradiga,  te sonríe la gente, y te saluda y es amable y educada; y le gusta hablar, incluso en el autobús. Malo, cuando una estaba recién llegada y no se enteraba. Pero bien, la clave está en intercambiar uno, o dos, o tres, sorry (perdone). Nos “sorriamos”  todos ­-que digo yo-, y sonreímos. Siempre una sonrisa. Aunque ya estemos en abril y aún no se vaya el frío.

La emigración de antes… y la de ahora

lunes, marzo 31st, 2008

Me gustaría empezar mi colaboración en Global Galicia repasando un concepto.

Emigrante: Que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él de manera estable o temporal (Diccionario de la Real Academia Española, RAE).

En esta definición encajaríamos todos, los que aquí escribimos, los que desde fuera de Galicia buscamos cada día, en este periódico, por ejemplo, una noticia que nos acerque a nuestro país, a nuestra región, a nuestro pueblo. Abuelos, padres, hijos. Y no es ésta, emigrante, una palabra dulce, no. Mucho mejor el término gallegos por el mundo, utilizado para este Blog. Y, aunque mi situación estaría bien descrita por el diccionario de la RAE, no siento yo que mis circunstancias vengan marcadas por lo que este vocablo ha significado.

Desde la experiencia de dos generaciones de verdaderos emigrantes en mi familia, esto en lo que estoy yo ahora, viviendo en Londres, fascinada con esta ciudad, añorando también, pero rodeada de comunicaciones, a una hora y media de Galicia, con suerte por la módica suma de 50 euros, y con algo más que una maleta entre mis manos, es otra cosa. Aprender o perfeccionar idiomas, estudiar, trabajar, hartazgo, amor, desamor, ambición, solidaridad, apertura, la tan mentada globalización, es lo que nos lleva ahora a muchos gallegos de mi generación a emigrar; yo diría, a salir de Galicia. No la pobreza, las guerras, las dictaduras… No hemos vivido aquella desesperación. Sigue sin ser un camino fácil, pero para muchos sí muy enriquecedor y excitante y, sobre todo, con la posibilidad de escoger. Aún así, compartimos todas estas generaciones de emigrantes gallegos las ganas de hallar “un futuro mejor” fuera de nuestra tierra.

Científicos como L. o como M., que en Londres y EEUU tienen más posibilidades de trabajo y más recursos para investigar; arquitectos como E. o como M., mejor pagados en el extranjero; estudiantes como L. o como R., que se han ganado la oportunidad de estudiar en universidades de prestigio mundial y vivir en Nueva York, eso sí, con una beca gallega; “nuevos” emigrantes como alguno de mis compañeros de bitácora; o como yo, que siempre estoy de regreso, pero nunca me quedo.

Tampoco son los mismos tiempos ahora que hace 50 y 60 años, no son los mismos tiempos en Galicia, pero tampoco lo son en “Las Américas” o “Las Europas”. Ya no se hacen “Las Américas”, ni “Las Europas”. Ya no vuelve nadie (o casi nadie) cargado de petrodólares. Ya difícilmente, con esfuerzo, podremos “aspirar” a una hipoteca. Ha cambiado nuestra ambición, que ahora es viajar más, ver más, aprender más. Y un salario no puede dar para todo.

También puede haber algo en lo que éstas, al menos tres generaciones desde mi experiencia, coincidimos: no es fácil hacer el camino de vuelta. Con lo claro que lo teníamos cuando partíamos, siempre con una idea de temporalidad, porque “para siempre” nunca se dice.

Vaya aquí un humilde tributo a los más de un millón de gallegos que habitan otras fronteras, y a los que están en Galicia y se preocupan por los que se han ido. A los que regresan y a los que no. Para todos, por igual, no es tarea fácil. A los “viejos” emigrantes sólo decirles: buen trabajo!

No vengas a Londres a aprender inglés

sábado, marzo 29th, 2008

Ahora que estoy en Londres, puedo hablar con propiedad sobre la ciudad.

 Capital de Inglaterra, sí. Centro de creación de tendencias y grandes eventos, sí. Lugar para que jóvenes españoles vengan a trabajar, sí. A aprender inglés, soberana estupidez, no.

Vamos a ver. Muchos son los jóvenes que vienen a Londres porque es la capital de la magnífica lengua inglesa. Bueno, en esta ciudad afamada por su BBC no pronuncian la H, como nos han enseñado en el colegio. Además el  presente de los verbos no lo conjugan gramaticalemente correcto. lo que a veces lleva a confusión si estan hablando sobre mi, sobre ti o sobre él. La gran variedad de cultural y razas que habitan Londres hacen incluir en la lengua palabras de origen africano, hindú y árabe que no puedes escribir en un examen.

Si nos centramos en los londinenses (con suerte que encontremos alguno de cepa), nos hablarán sin la mitad de las preposiciones y con una jerga rimada que debes aprender antes de llegar a la ciudad. Hablan bastante rápido y sin mucha alteración fónica, lo que lleva a un ignorante de su lengua a no entender ni papa, frustrarse, y volver para España porque no puede hablar para buscar trabajo.

El trabajo es muy sencillo de encontrar si sabemos inglés, pero no debemos olvidar que hay mucha gente que hace lo mismo que nosotros, por lo que no hay que dormirse en los laureles. Lo más gracioso es lo mucho que fastidian a los novatos cuando les piden el número de la segurial social, la cual no te darán si no tienes trabajo y en el trabajo no te pagarán sin una cuenta bancaria, que abrirás cuando tengas el número de la seguridad social. ¿Y cómo vas a encontrar trabajo si no tienes seguridad social porque no has trabajado antes en el Reino Unido?

La educación también da risa. Está llena de siglas que sólo un británico entiende, donde muchas veces ni los británicos saben lo que significan. He sudado mucho intentando entender cómo funciona el sistema educativo, y ahora que lo entiendo, también entiendo por qué muchos ingleses son zopencos y no estudian. Estos tienen mil ramas de estudio, y sus asignaturas son en plan: cine moderno; lingüísticas; moda; psicología…que se lían. Un BUP y un COU no tenía mucho que entender, materias globales para carreras globales, más o menos cercanas a la rama de estudios superiores que querías estudiar y se acababa el cuento. Pero en UK ya hay que empezar a saber la carrera exacta que vas a estudiar, para no tenerte vacilando demasiado tiempo.

El turismo;l os eventos; los conciertos, ¡ay los magníficos conciertos!; teatros…sí. Londres lo tiene todo, me atrevería a decir que es la Nueva York europea, pero hay que pensar que sólo los que tienen dinero pueden disfrutrar de todo eso y más. Los pobres tenemos que conformarnos con dos pintas en cualquier bar, que podría estar en cualquier otra ciudad de Inglaterra y dónde asistir a un evento no gratuito es algo que ocurre una vez cada tres meses.

No quiero dar una mala imagen de la ciudad, sólo la realidad hace de Londres una ciudad complicada de llevarla día a día sí no eres de esos con carreras que visten de traje. En el fondo Londres es  magnífico, yo venía de turista y me lo pasaba pipa….que de multarme por comer pipas hablaré en otra entrada.