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La ministra bloguera

martes, junio 24th, 2008

La rabiosa actualidad me induce a abordar el tema de la ministra Bibiana Aído.  Creo poder informar algo nuevo de su personalidad a mis paisanos de dentro y fuera de Galicia. Sinceramente me duele el chaparrón de críticas (que ya va disminuyendo) que le está cayendo por el error semántico de “los miembros y las miembras” pronunciado en su primera comparecencia en el Congreso de los Diputados. Los lectores que no vivan en España pueden consultar esta polémica sobre la ministra entrando en Google y poniendo la palabra “miembra”. En el momento de escribir este artículo son 362.000 las entradas que registra.

Debido a las actividades culturales que vengo desarrollando desde hace mucho tiempo en la provincia de Cádiz, tengo frecuente relación con las diferentes delegadas (casi siempre son mujeres) provinciales de Cultura. Cuando hace unos seis años designaron delegada a Bibiana Aído, me llamaron la atención dos cosas: su gran juventud (tendría entonces 25 años) y el desparpajo con que se desenvolvía en público aquella jovencita guapa y de agradable talante. Me informé de que era hija de Paco Aído, lo cual ya explicaba en parte su desenvoltura. Paco Aído fue el primer alcalde democrático (y socialista, como todos sus sucesores) de Alcalá de los Gazules, un pueblo de unos 6.000 habitantes situado en la Ruta del Toro, a medio camino en la autovía entre Jerez y la Bahía de Algeciras. Este pueblo tiene una característica: es el principal vivero de políticos socialistas de la provincia de Cádiz y, proporcionalmente a su población, probablemente de Andalucía. Ha dado varios diputados, consejeros, parlamentarios andaluces, presidentes de Diputación y delegados provinciales de las diferentes Consejerías, entre otros cargos. De modo que la joven Aída tiene actualmente 31 años de edad y los mismos de experiencia política, ya que la vivió desde la cuna. Luis Pizarro, el actual secretario de organización del PSOE andaluz, también alcalaíno, la conoce desde que nació y el propio Chaves la conoció en pañales. Es afiliada desde los quince años y desde los dieciocho está dando mítines. De modo que es joven pero con experiencia política. Por cierto que Alcalá es también el pueblo natal del escritor y poeta José Pol García, al único andaluz Cronista Oficial en un municipio gallego, el de Quiroga (Lugo).

El tema de la igualdad de género preocupa a la sociedad en general y el partido socialista ha llevado esta preocupación al terreno de la semántica hasta límites exagerados. En la última campaña electoral en muchos mítines la reiteración en hablar de “los andaluces y las andaluzas”, “los gallegos y las gallegas”, “los españoles y las españolas” llegaba en ocasiones a sonar ridículo. Y de la ridiculez al lapsus linguae solo hay un trecho, que inevitablemente se recorrería. A Bibiana le dieron todas las papeletas para ser la agraciada. Nada menos que nombrándola ministra del nuevo Ministerio de Igualdad. Y claro, le tocó. Al fin y al cabo no hizo más que subirse al carro de las creaciones, innovaciones y adaptaciones léxicas de sus compañeros de gobierno y del mismo presidente, que llaman desaceleración a la crisis, conducción temporal al trasvase u otras manipulaciones más o menos oportunistas del lenguaje. 

  La oposición y los medios de comunicación afines están aprovechando el lapsus y el empecinamiento inicial en justificarlo, para atacar a la joven ministra, posiblemente porque la consideran la parte más vulnerable del gobierno. Pero la semántica no tiene nada que ver con la capacidad política. Y yo estoy seguro de que esto va a ser una tormenta de una noche de verano y que Bibiana acabará triunfando en su lucha por las políticas de igualdad y hasta por eso tan innovador políticamente como es la “transversalidad”. Eso sí, yo le recomendaría que no se limitase a la igualdad de género, que es lo que hasta ahora parece monopolizar su actividad y que preste también atención a otras desigualdades que deben ser de su competencia si es que ya se han delimitado las responsabilidades del nuevo ministerio. Desigualdades por razón de edad, raza, religión, discapacidad u orientación sexual, por ejemplo. Quizá las esté abordando, pero en ese caso falla su difusión y falta una campaña de imagen.

Mi amigo el hispanista londinense Francis Cherry, ganador del premio Marqués de Santa Cruz de la Anglo-Spanish Society por sus publicaciones sobre la cultura española, ha escrito (y sostiene) que el castellano es un idioma machista. Pone ejemplos. Vean uno: cortesano, varón que se desenvuelve con soltura en la Corte; cortesana, puta. Eso sí que es desigualdad. Un ministerio nuevo exige creatividad, soluciones novedosas: políticas, legislativas, de mentalidad, de comportamiento. Quizá también idiomáticas.

He pretendido dar a conocer a mis paisanos de Galicia y del mundo aspectos de la personalidad de una ministra a la que he tenido ocasión de conocer y apreciar, que creo está siendo injustamente tratada y en cuya capacidad política tengo plena confianza. Y además, es compañera nuestra en la blogosfera. Sigue manteniendo contra viento y marea su blog “Amanece en Cádiz”. La generación bloguera ha llegado al Gobierno.

Bachelet, Zapatero y las mujeres

martes, abril 15th, 2008

Me encanta este blog porque, entre otras cosas, permite que cada uno hable de lo suyo. Sí, es algo asì como que “cada loco con su tema”. Como mi particular “locura” es la política, no me resisto a enviaros las primeras impresiones que me suscita la conformación del nuevo gabinete conformado por Rodríguez Zapatero: nueve mujeres y ocho hombres. Entiendo que, al menos, tres son gallegos.

 ¡Ahí es nada porque, sin querer queriendo, superó la paridad para las mujeres! Además, una de ellas será Ministra de Defensa, la primera en España y està embarazada. Todo un guiño a lo simbólico y, además, bastante osado.

En Chile, la Presidenta Bachelet conformó al asumir un gabinete paritario, con una cantidad de hombres y mujeres equivalente. Ella ya lo venía anunciando desde que fuera candidata pero nadie le creía, particularmente los señores políticos. Decían ¿y de dónde va a sacar mujeres para llenar tantos cargos? Pues sí, las encontró y lo conformó, para sorpresa de todos, junto con dos criterios adicionales que utilizó para organizar su primer equipo ministerial: “no repetirse el plato” (que es lo mismo que invitar a caras nuevas) y un “gobierno ciudadano”. Desde que conformara este primer equipo, y declarándose ella en varias oportunidades entusiasta seguidora de la experiencia paritaria española, ya ha tenido que cambiar dos veces su gabinete. Vamos en el tercero de un gobierno que entra en su segundo año. No las ha tenido todas consigo la Presidenta Bachelet porque, nada más asumir, los estudiantes secundarios se rebelaron, cosa inédita en este manso Chile de la transición. Luego, se han descubierto irregularidades varias en distintas reparticiones pùblicas (muchas, limítrofes con actos de corrupciòn); huelgas de los trabajadores de Codelco (que es la principal empresa minera. El cobre es reconocido por todos como “el sueldo de Chile” y sigue ocupando un lugar superlativo en su balanza de pagos) y, para guinda de la torta, ella le da el “vamos” a un plan de transporte que ha venido a resultar un fiasco y que  ha tenido a los santiaguinos entre histéricos y angustiados. Olvidaba referir que, como si todo esto fuera poco, el pueblo mapuche ha hecho sentir sus derechos ancestrales. Ello ha llevado a que la Presidenta anunciara una nueva política indígena, bajo el sello de la multiculturalidad, algo que no estaba contemplado en su programa de gobierno.

La Presidenta ha pedido perdón en pùblico, ha reconocido que debió haber hecho caso a su instinto (no pueden imaginarse los chistes que se hicieron de esa confesión) antes de tomar la decisión de poner a andar el malhadado plan de transporte (llamado Transantiago) y ha puesto, al mal tiempo, buena cara, tratando de recuperar la magia que la llevó a las urnas de manera bastante inédita. Recuerden que América Latina ha visto llegar al poder a varias mujeres pero no por la vía de la normalidad, que es la competencia electoral, sino sucediendo a un marido asesinado las más de las veces.

La Presidenta tiene hoy un gobierno donde las mujeres son el cuarenta por ciento, que viene a corresponder al concepto de la paridad flexible. Pues bien, los medios de comunicación no hacen más que repetir machaconamente que la paridad ya no existe porque se quedaron pegados a la idea de la paridad radical, aquella del inicio de su mandato, del “fifty-fifty”. Como en Chile no hay ley de cuotas ni de cupos, lo que lo convierte en un extraño paisaje lunar en la región en la que casi todos  los países tienen dicho mecanismo para facilitar la presencia de mujeres en los cargos de responsabilidad política, no sabemos bien què pasará cuando la Presidenta termine su mandato. Resulta inquietante pensar que la paridad pende de u hilo y que, como carecemos de medidas políticoinstitucionales similares a lo que se establece por la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres en España, podamos experimentar una regresión. Los más agoreros y otros interesados dicen que pasarán muchos años antes de que Chile tenga a otra mujer Presidenta. Mientras tanto,  Michelle Bachelet pugna por lograr que el Congreso apruebe una ley de participación política equilibrada entre hombres  y mujeres y reivindica el derecho de las mujeres a equivocarse. Es bastante injusta la vida ¿no? Si un hombre hace una chapuza, la hace él solito y no compromete al resto de sus congéneres. Las mujeres, al parecer, no somos evaluadas en tanto individuos. Si una lo hace mal, carga con ese peso el resto de su colectivo y, dicho sea de paso, hipoteca las posibilidades de las demás de atreverse a lo que ella anteriormente se atrevió.