La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘gastronomía’

Pulpo con alioli

viernes, abril 4th, 2008

Una voz en off mientras en la televisión se veían imágenes de la costa gallega explicaba que el viaje culinario por España había comenzado en Andalucía y tenía como último puerto la costa de nuestra tierra. Con mi taza de té entre las manos me acurruqué en el sillón expectante ante el programa que prometía traerme los aromas del hogar hasta Oxford. Pero enseguida comenzaron mis dudas sobre cómo de real sería la Galicia que la cocinera conductora del programa me iba a mostrar: “Galicia está al noreste de España” fue la frase que me puso en alerta.

A continuación, la cocinera y su compañero de viaje, un personaje que podríamos definir como aventurero (capaz de bucear para coger navajas o de cazar una cabra salvaje en los Picos de Europa) pescaron un par de pulpos e incluso se atrevieron a acompañar a unos percebeiros. Eso si, los marineros que los ayudaron en estas dos faenas se mostraron un tanto reticentes a probar el pulpo con alioli preparado por la cocinera inglesa a pie de playa.  Y es que la comida española les parece a los ingleses un poco sosa (ellos que están acostumbrados a salsas y especias de todas partes del mundo).

Y esa fue la parte del programa más difícil digerir para mi. Ver a la chef preparar un plato de lubina en filetes muy finitos pero crudos, con unas patatas cocidas por encima, alcaparras y una vinagreta con anchoas y muchísimo zumo de limón al tiempo que repetía una y otra vez que este es un plato muy típico de Galicia se me hizo, para que voy a mentir, un poco difícil.

Al final, mi noche de tele me dejó con cierto sentimiento de nostalgia y con el convencimiento de que transmitir nuestras costumbres no es tan fácil como parece y hay que aceptar la idea de que a nosotros nos parece maravilloso quizás es una nimiedad para el otro. A mí el pulpo que pesca mi padre y cocina mi madre me parece el mejor del mundo (pero ¿no decimos esto todos los gallegos?).

Un blog muy gastronómico

jueves, abril 3rd, 2008

Me he puesto a revisar todo lo que se ha escrito en GaliciaGlobal desde que nació, hasta ahora. Y, si algo salta a la vista, es que se trata de un blog con mucha reminiscencia gastronómica. Está claro que a los gallegos parece importarnos mucho la comida, no sólo la novedad en el país que nos acoge, sino que vivimos con nostalgia de la nuestra.

Acabo de estar en febrero en Coruña, aprovechando que son las vacaciones de verano en el hemisferio sur y, más concretamente en Chile, donde vivo. Llamó mi atención un anuncio televisivo patrocinado por Gadis, que he visto que es una cadena de supermercados muy importante. Una de las frases más atrayentes del protagonista del anuncio que, dicho sea de paso, pretende ser una especie de apología de la identidad gallega, es aquella que dice “donde la comida es una religión”. Pues parece ser cierto, por las evidencias que arroja este dinámico y multifacético blog que estamos construyendo entre todos.

Para no ser menos, quiero contaros algo de la comida de Chile. Es cierto que este largirucho y enjuto país es bien conocido por sus vinos, en primer lugar. Puedes encontrar vinos de procedencia chilena en cualquier parte del mundo ¿no es cierto? En segundo lugar, por sus frutas, especialmente manzanas y uvas. Ahora, Chile ya está siendo más conocido por la exportación de salmón. Los extranjeros, cuando llegan por estas tierras tan lejanas y australes, piden vino y marisco. Esto del marisco hay que mirarlo con atención porque no es que vengan a darnos lecciones a los gallegos de lo que son los buenos productos del mar. Pero acá, no sé si por la Corriente del Niño, pareciera que los productos marinos tienen algo especial. El tamaño es bastante grande. Algunas especies llegan a ser exageradas de grandes y eso es algo que impresiona. Luego, tienen unos mariscos con nombres peculiares: piures, machas, locos…A nuestros mejillones, les llaman choros. Si son pequeños, se llaman choritos pero alguno alcanza tamaños siderales. Esos son los “choros zapato” y, con uno que te comas, quedas listo para el otro día.

(más…)

Porque somos así

viernes, marzo 28th, 2008

Yo sé que el picante es patrimonio de todas las culturas del mundo. Es más, en una ocasión, un pimiento de Padrón casi me deja efectos secundarios, porque el picor de todos los que comí ese día se concentró en uno solo que me hizo llorar como solo se llora en las despedidas.

Yo vivo en la bulliciosa ciudad de México, en el Distrito Federal y aquí el picante es la alegría de todas las salsas. Tras dos años, con una gastronomía tan variada cuya base es la harina de maíz, es difícil no admirar los chiles y disfrutarlos, eso sí, en su justa medida. La primera vez que vi cómo tostaban los chiles en el comal (disco de metal sobre el que se calientan las tortillas o se tuestan los chiles) tosí tanto y con tantas ganas a causa del picante que huí de allí y me quedé sin ver cómo se preparaba la salsa, pero fue por un bien mayor: no morir ahogada. No todas las salsas llevan chiles asados, las hay con chile crudo o cocido.

Por muy variada y deliciosa que sea la gastronomía del nuevo lugar y seamos de donde seamos siempre echamos algo de menos.

Una cosa sabrosa que me pasó es que me regalaron una “sopa de sobre” y cuál fue mi sorpresa al descubrir que era caldo gallego. Así como lo escribo, caldo gallego en sobre. El mundo es impredecible y sus innovaciones también. El caso es que este sucedáneo de caldo me supo a gloria. Yo pensé que esta idea era de un gallego agotado por la morriña de su tierra que, pensando en hacerles la vida más llevadera a los que estamos lejos, lo inventó. Porque somos así.

Caldeirada en Sao Tomé

viernes, marzo 28th, 2008

A nivel gastronómico en Sao Tomé dos platos son los reyes en cualquier fiesta o encuentro familiar: el calulú y la caldeirada. Los dos definen perfectamente la dicotomía de esta sociedad dividida entre la herencia colonial (de ahí la famosa caldeirada de cabrito portuguesa) y africana (angolar, forra y  criolla) que da cuerpo al calulú.

El calulú puede ser hecho de pescado o de carne y es una plato que se cocina durante seis horas, lentamente y al que poco a poco se le van añadiendo todas las hierbas aromáticas que están presentes en el país: hoja de micocó, mosquito, hortelão,  !hasta un total de 14! El resultado final es un sabroso y consistente cocido que se acompaña de angú (plátano machacado o de FUBA, harina de mandioca).

La caldeirada es conocida para cualquier gallego, la diferencia con la que aquí se hace es que junto a las patatas también lleva vegetales (zanahoria, tomate, pimiento y cebolla). Cuando me pongo delante de un plato de caldeirada  suelo pensar que pese a estar tan lejos de casa en cierta manera es como si nunca me hubiera ido. 

Cosas que echo de menos: la comida

viernes, marzo 28th, 2008

peixe.jpgIr al supermercado en Galicia es ir a un lugar donde nos encontraremos con una gran variedad de productos frescos: pescados, mariscos, verduras y frutas donde tenemos de sobra para elegir. La carne, el pan, todo invita a ser comprado. En Eslovenia la cosa cambia un poco. No sería justa si dijera que la comida aquí es mala, porque no lo es. Pero si me acerco al supermercado del barrio, lo primero que observo es que no tienen pescado fresco. No hay pescaderías como tiendas independientes, tenemos que acudir a las grandes superficies. Si queremos un filete de merluza tenemos que explicarles qué es la merluza, porque todo el pescado que conocen viene del congelador, y este pescado tiene orígenes tan sospechosos como el lago Victoria en África. Por supuesto, cuentan con grandes ríos y lagos , pero no con una industria pesquera como la gallega. Los cuarenta kilómetros de la costa eslovena no son suficientes para abastecer el interior, quedando todo el fruto del mar fresco en las zonas costeras.

pan.jpgCon el pan ocurre algo semejante. Es casi imposible encontrar pan casero, pan recién hecho. El sistema de los supermercados es el sistema de “calentemos en el horno estas cajas de pan congelado”. Como mucho hay dos o tres tipos de pan que vienen hechos del día. El resto, a pesar de las múltiples opciones que nos encontramos tras los mostradores, son simplemente panes recalentados que se pone viejos en pocas horas. Lo que más me gusta cuando vuelvo a Galicia es comer pan. Se convirtió en un producto de lujo para mí, después de varios meses a base de masas recalentadas.

Si hablamos de los fiambres, lo primero que hay que mencionar es la falta de jamón de verdad. En los supermercados sólo encontraremos “prosciutto” italiano o el “pršut” costero esloveno , que no son la sombra de nuestros jamones. Además, los precios son tan altos que su consumo es considerado de lujo. Lo que hay aquí es una gran variedad de salamis y salchichas, tal diversidad que necesitaremos por lo menos quince minutos para inspeccionar la estantería completa. La mortadela no se queda atrás, pero ¿dónde está el chorizo? Nuestro chorizo es otra de las grandes maravillas de las que nos tenemos que olvidar por estas tierras.

fruta.jpgLa fruta en el supermercado viene de todas las partes del mundo. Para comer fruta eslovena hay que ir al mercado antiguo, en el centro de la ciudad, donde encontraremos toda clase de productos nacionales del campo que nos serán vendidos a uno alto precio realmente injusto, ya que la mitad de las frutas vienen con inquilino (normalmente de seis patas), viéndonos obligados a desterrarlas de nuestro plato en cuanto comenzamos a comer. En el supermercado podemos encontrar naranjas de Valencia, peras de Argentina, kiwis de Ecuador, manzanas de Grecia… todo esto sin salir del país. Disfrutaremos de delicias internacionales por un precio asequible.

Y por último, lo que echo en falta tremendamente y no puedo encontrar, a no ser que vengan en lata, son las legumbres. No hay posibilidad de comprar un paquete de garbanzos o de lentejas , aunque tienen cierta obsesión con las habas, a las que llaman “fižol”;  justo la legumbre que menos me gusta. Le echan habas incluso a la lechuga, pero nunca oyeron hablar de las lentejas. Me conformo con comprarlas en lata, venidas de Italia y hervidas en una sustancia salada un poco nauseabunda. Nada que no se pueda arreglar dejándolas en agua durante un día.

can.jpgEchar de menos algunos tipos de comida se convierte en un problema para los que, como yo, viajan a Eslovenia vía aeropuerto de Venecia. En este aeropuerto los carabinieri (policía italiana) están equipados con enormes perros pastor alemán que se dedican la olisquear las maletas en busca de drogas o explosivos. Yo, inocente de mí, suelo viajar con chorizos y jamón empaquetados, bien resguardados entre la ropa, pero con un aroma que no escapa a ninguna de estas criaturas, que me persiguen moviendo el rabo de alegría ante la mirada confusa del carabinieri. La mejor manera de hacerse amigo de un perro policía es conquistarlo ponerlo estómago.

A pesar de todo esto me las arreglo para comer como en casa. La lechuga viene sin bichos, a diferencia de las que solía comprar en Lugo; los tomates saben a agua, lo cual es una ventaja porque no me gustan demasiado; la cebolla viene en tres colores: púrpura, blanca y la tradicional de toda la vida. Mis ensaladas son alegres y coloridas, ya que los pimientos son amarillos y el atún italiano viene en color rosa. Sin olvidarnos del aceite de calabaza como aderezo (suerte que el aceite de oliva español decidió llegar hasta aquí). Mis ensaladas son eslovenas con un toque mediterráneo salpicado de influencias balcánicas. No se puede pedir más.

Con grelos y albariño, sí

jueves, marzo 27th, 2008

Hacer las maletas y coger un avión el 25 de julio pasado fue fácil, la decisión estaba tomada desde meses atrás. La fecha elegida para cambiar Santiago de Compostela por Oxford también estaba elegida a conciencia. A R. y a mi nos gusta el simbolismo. Ah! R. fue la razón principal de mi mudanza. El resto del empujón vino de la mano del miedo a una vida demasiado cómoda, un trabajo demasiado conocido… y, al fin y al cabo, de un aviso de ‘pepito grillo’: “Ahora o nunca”.

La simetría de las que considero ya mis dos ciudades son claras: Universidad y turismo. Estas dos características me permiten también escuchar castellano en cada rincón de esta ciudad conocida por sus togas, sus bicicletas, sus bibliotecas, su Tolkien, su río, sus remeros…

La asimetría la pone mi vida profesional: de un trabajo en el que mis 10 años de experiencia lo eran todo, a una movilidad laboral que me está enriqueciendo. En poco más de seis meses he tenido tres puestos de trabajo totalmente diferentes, en sectores de lo más distantes, una iniciación al mercado laboral que ya me hubiera gustado encontrar en casa cuando dejé las aulas de la facultad.

A pesar de que había viajado a Inglaterra, y en particular a Oxford, de forma regular durante los dos años anteriores a mi mudanza, no creo que haya nada que te prepare para la inmersión en un país nuevo. Al menos, esa es mi impresión. La expectación, por un lado, y el choque con la realidad de no tener físicamente a amigos y familia a un toque de móvil fueron los territorios en los que me moví durante las primeras semanas en este que ahora ya llamo mi hogar.

Tengo que decir que en este tiempo de adaptación las cosas más tontas me han ayudado a sentirme cerca de casa y de los míos. El título de este comentario lo dice todo: grelos y albariño. Una gallega de Santiago, llegada a Oxford tres años antes que yo, me desveló el nombre de los grelos en inglés (¡quién iba a encontrar este término en los libros de texto!). Tras este hallazgo culinario, R. y yo disfrutamos de un cocido, con grelos y patatas ingleses pero con chorizo y lacón traído de Galicia, al vacío y en maleta. En cuanto al albariño, este es el vino que mis amigos y familia de adopción piden siempre que aparece en las cartas. Creo que es su forma de decirme: “queremos que te sientas en casa”. Y tengo que reconocer que lo consiguen.

Nunca creí que una copa de albariño o unos grelos cocidos pudieran hacerme sonreír como una tonta.

Velika noč, la Semana Santa eslovena

sábado, marzo 22nd, 2008

La Semana Santa en Eslovenia se vive de manera totalmente diferente a Galicia. Los días grandes empezaron ayer, viernes de “Post”, en el cual se rememora la larga noche de Jesús o “Velika noč”. Ljubljana se llenó de huevos coloreados, conejos con cestas llenas de caramelos y mucha comida. La Semana Santa eslovena se vive a lo grande. Aunque no haya procesiones, la religión es el punto fuerte de estas fiestas, donde se observa que los habitantes de este país son grandes católicos practicantes, tanto los jóvenes como los viejos.

Tras el Post o Velika noč viene la gran fiesta: la comida típica de hoy está compuesta por huevos coloreados (que simbolizan las gotas de sangre de Jesús en la cruz), jamón cocido (que simboliza su cuerpo) y el “hren”: este es un vegetal extremadamente picante que nos hará llorar, y representa los clavos de la cruz de Cristo . De postre, la famosa “potica”: una especie de tarta rellena de una crema con nueces, pasas y ron.

Proceso de coloraciónPintandoSecandoMesa final
El proceso de coloración de los huevos se lleva a cabo en todas las casas y es una tradición que se sigue a rajatabla. Comenzamos cociendo los huevos e hirviendo un cazo de agua, donde echaremos el colorante. Normalmente en nuestra casa usamos el color rojo, símbolo de la sangre, pero mucha gente elige toda variedad de gamas, adornos, etc… que más tarde conseguiremos con el típico intercambio de huevos entre familiares y amigos. Una vez los huevos estén cocidos, los introduciremos en el cazo con colorante durante unos siete minutos, dejándolos luego secar al aire. Después, se pone la mesa con manteles decorados y se deja todo listo para la celebración, dejando aparte una muestra de cada alimento dentro de la cesta que llevaremos con nosotros a la siguiente etapa del día: antes de empezar a comer hay que acudir a la iglesia, donde el cura oficiará una corta ceremonia para bendecir las cestas de comida de todos los feligreses. Primero rezará una oración para bendecir el pan, luego vienen las bendiciones del jamón, el hren y la potica. Tras la bendición, arroja agua bendita e incienso, y el cura de nuestra parroquia suele saludar a todo el mundo, uno por uno, dándonos luego luz verde para ir a llenar nuestros estómagos hambrientos, ya que antes de este rito es obligatorio el ayuno. Esta ceremonia se oficia una vez cada hora durante todo el día, aunque la gente suele acudir temprano, A pesar de estar totalmente nevado y hacer mucho frío, las iglesias se llenaron hasta los topes y apenas tuve espacio para sostener la bolsa de comida. He de decir que es la primera vez en muchos años que nieva en un día como hoy.

Feliz Semana Santa a todos!

<!–[if !supportEmptyParas]–> <!–[endif]–>

Claudia, una gallega en Argelia

miércoles, marzo 19th, 2008

 Claudia Moure, desde Argelia, escribio:

Me gustaría ante todo felicitaros por la idea de este blog, y os dejo también mi pequeña aportación, como gallega en Argel(Argelia): El destino me trajo a Argel, por motivos de trabajo y ya va para mas de un año que estoy aquí, no sé si es verdad que los gallegos están por todas partes, pero desde luego hay otros, algunos llevan tanto tiempo que hasta hablan un poco de árabe, una lengua que aunque al principio me parecía imposible y que comienza a serme familiar.Lo más curioso es que cuando nos encontramos a solas, automáticamente nuestras conversaciones se desarrollan en gallego, y de alguna manera eso nos acerca a Galicia.Lo que más echo de menos es el cerdo, aquí la religión les impide comer cerdo, así que no hay posibilidad de poder comprar ni un chorizo. Y es que como gallega no dejo de soñar con esos chorizos curados en la“lareira” y con unos callos o un cocido gallego.Cuando algún argelino me pregunta por algún plato típico de Galicia, no sé qué contestarles, porque todo lo que se me viene a la cabeza está relacionado con el cerdo, y claro se quedan mirándome con cara de incompresión…luego me acuerdo de los pimientos de padrón, del pulpo y el marisco….que aunque no están prohibidos, tampoco los hay aquí. La “morriña gastronómica, es nuestra compañera, así que unas lonchas de jamón es uno de los platos más apreciados entre la comunidad extranjera.