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Gallega y a mucha honra

viernes, abril 1st, 2011

La polvareda que han levantado las recientes declaraciones del ex Presidente Aznar relacionadas con el origen gallego de Rajoy coinciden con la experiencia que acabo de tener en Costa Rica, país al que viajé a un seminario.
Como suele suceder, resulta inevitable que me pregunten por mi origen ya que, procediendo de Chile, se suelen extrañar con mi acento español. Ahí tengo que entrar a explicar por milésima vez mi historia trinacional de gallega-venezolana-chilena. Al asomar la palabra “gallega”, resulta inevitable que no surja automáticamente una chispita de malicia en los ojos de algunos de los contertulios. La argentina que integraba el grupo, pero que vive en México, explicó conciliadora que en su país se les llamaba así, por extensión, a todos los que provenían de España. No faltó, por supuesto, el graciosito que preguntó si yo me sabía algún chiste de gallegos. A estas alturas, trato de adoptar una actitud zen frente al asunto pero tengo que confesar que, trás años de deambular por América Latina, este repetido episodio me ha sacado más de alguna vez de mis casillas. ¿Será, quizás, porque el sentido del humor de los gallegos es especial y recién ahora logran sonsacarme una tibia sonrisa?
Vengo, entonces, a leer ahora en La Voz de Galicia la polémica suscitada por las palabras acerca de la condición de gallego de Rajoy. Aunque de su interpretación queramos presumir buena fe, no dejan de emitir un tufillo extraño, algo así como una tara que impide que Rajoy pueda llegar más lejos, a pesar de que concita varias capacidades juntas como la experiencia y resolución que lo hacen merecedor del atril presidencial.
Pero, más que lo que dijo Aznar, que hasta pudiera ser un festin para algún psiquiatra, resulta interesante observar la forma en la que el velo ideológico hace que, dependiendo del sector, las interpretaciones difieran tanto. Feijoo, por un lado, apela a una interpretación benévola y el PSOE y el BNG, alzando el grito al cielo por algo frente a lo que, lo recomiendo por experiencia, vale más adoptar una actitud flemática y terminar diciendo: “Gallega, sí, y a mucha honra”.

El arte del vínculo

domingo, abril 11th, 2010

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que me han preguntado de donde soy.  Cuando ya voy a cumplir veinticinco años de mi vida residiendo en Chile, tomo conciencia de que no falta semana en que alguien, al escuchar mi acento, me pregunte si soy española. Al principio, para no abundar en detalles, decía que sí. ¿Cómo explicar que soy nacida en Caracas, que viví mi infancia y adolescencia en Galicia, que volví a Caracas para estudiar en la universidad y que toda mi vida laboral y de adulta la he vivido en Chile? No resulta fácil y menos cuando tu interlocutor no dispone del suficiente tiempo para  escuchar una larga perorata en la que, inevitablemente, se filtra tu híbrida identidad. Sin embargo, a medida que he tomado conciencia creciente de mi condición, no tanto de española sino de gallega, contesto sin mayor preámbulo que soy eso, soy gallega.

De tanto en tanto, suelo reflexionar acerca de las condiciones y la naturaleza del vínculo que se ha producido entre las distintas comunidades gallegas en el exterior, particularmente de las que tengo noticia y que están radicadas en América Latina y Galicia, nuestra tierra “madre”. A un primer nível, casi intuitivo, es fácil pensar que los vínculos entre comunidades alejadas geográficamente deben ser alimentados y estimulados de alguna forma, máxime cuando no existían las facilidades para viajar y de transporte que actualmente existen. Los vínculos entre comunidades, como entre las personas, no resultan por ósmosis, de manera intrínseca y natural. Deben ser cultivados. Es casi algo parecido al amor.

Me he preguntado por qué con Chile el vínculo es tan difuso, casi etéreo, en comparación con las comunidades gallegas existentes en países como Cuba, Argentina, Uruguay y Venezuela. ¿Será un asunto de distancia geográfica? Es cierto que Chile está situado en una esquina, como al borde de todo aunque esta apreciación depende del lugar donde estemos ubicados. Un australiano o neozelandés no lo vería, necesariamente, de esta forma. ¿Será un asunto de volumen? Es cierto que a Chile parece haber llegado una cantidad mucho menor de emigrantes gallegos que a otras partes de nuestra región, y muchos de ellos se animaron a cruzar la Cordillera de Los Andes casi por derivación desde Argentina, premunidos además, algunos de ellos, de un fuerte ingrediente explorador y aventurero. Cuando no existían los aviones, cruzar dicha frontera geográfica era un asunto no menor. ¿Será un asunto de calidad y de masa crítica? Me pregunto si, más que un problema de cantidad, la permanencia y estrechez del vínculo con Galicia se deba a que, en los contingentes de emigrantes hacia un determinado país, iban incluídos algunos visionarios, de corte más académico e intelectual, que sintieron prontamente la necesidad de generar dichos vínculos a través del cultivo de la lengua, así como de tradiciones como el baile y el canto.

En definitiva, no logro saber cuál es el quid, el pulso perfecto, que ha posibilitado la vinculación más estrecha de unas comunidades de emigrantes gallegos (y sus descendientes) con Galicia y no dejo de observar, en la distancia, el interés que las autoridades gallegas mantienen por Uruguay y por Argentina, lo que se expresa en sus recurrentes visitas a estos países. Algunos, cínicamente, reducen este interés a objetivos puramente electorales. Sin embargo, prefiero creer que esa es una motivación necesaria, más no suficiente.

Una respuesta tentativa es que el cultivo de la lengua generaría un efecto reforzador. He visto, en este blog, interesantes polémicas respecto a la pertinencia y utilidad del aprendizaje del gallego, así como a la obligatoriedad o voluntariedad de su enseñanza. Yo no lo aprendí en su momento. Las condiciones sociopolíticas existentes cuando viví en Coruña, en la década de los setenta, siendo niña, remitían el uso del gallego al ámbito rural y, aunque no guste reconocerlo en estos tiempos, no sólo no era estimulado: hablarlo era mal mirado, era un asunto de “paletos”. Ahora, aunque puedo defenderme  con lo que aprendí de niña escuchando a mis padres en casa, mucho lamento no manejarme en su uso de manera más técnica, no tanto por sus bondades prácticas, ya que es posible que no lo utilice en mi vida cotidiana sino por lo que conlleva el conocimiento de una lengua. Además del viejo adagio que dice que “el saber no ocupa lugar”, una lengua no es sólo comunicación. Es una manera de observar y de sentir, es una forma de ver el mundo.

Y ésto me deriva a una deuda que tenía pendiente de informar en este blog, ya que algunos de sus lectores me habían consultado, en referencia a la enseñanza del gallego en Chile. En este país, al día de hoy, existen tres importantes nodos de trabajo que fortalecen la conexión entre Chile y España. En lo que concierne a la presencia de la migración gallega en Chile, existen actualmente dos entidades. Una es el Lar Gallego, de Santiago y el otro es el Centro Gallego, de Valparaíso. El primero, formado en 1967 y el segundo, en 1993. En el área académica, un área de desarrollo es el Centro de Estudios Gallegos del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, producto de un acuerdo firmado en 1998 entre la Xunta de Galicia y esta casa de estudios. En la actualidad, es conducido brillantemente por un acadèmico chileno, Andrés Suárez, que habla el gallego melodiosamente. Siempre me resulta increíble escucharlo porque, a pesar de no ser su lengua materna, logra proyectar tanta naturalidad que la pronunciación del gallego, en sus labios, no suena como un implante. Y eso me parece algo digno de elogio.

Dicho programa se encarga de difundir la lengua y cultura de Galicia en el área de influencia de la universidad y ofrece cada año dos módulos consecutivos de estudios gallegos. Hace años, fui invitada a presenciar el funcionamiento de una sesión de clases de gallego, aprovechando la presencia de la Televisión Gallega, que tenía interés en filmar la experiencia. No sólo me asombró que la mayoría de los estudiantes no fueran gallegos sino que hubiera más de uno de origen alemán, por ejemplo. Es importante entender que el aprendizaje de una lengua está sujeto a intereses múltiples y hay que tener una actitud comprensiva y abierta hacia ello. La gente no se mueve sólo por motivos materiales o consideraciones de orden práctico. Bien sabemos que el marco de utilización de nuestra lengua es ridículo si lo comparamos con el español, el inglés o el futuro que se avizora para el uso del chino. Sin embargo, hay personas que proceden de marcos culturales distintos, y están dispuestas a lanzarse a la aventura de aprenderlo.

Para aquellos que quisieran saber más acerca de la presencia gallega en la historia de Chile, es recomendable consultar las investigaciones realizadas por los profesores Carmen Norambuena y Edmundo Moure, ambos vinculados a la Universidad de Santiago de Chile (USACH).

Más sobre idiomas

martes, febrero 24th, 2009

Leo en la prensa de hoy dos noticias referentes a los idiomas españoles. En una, el TSJC rechaza separar a alumnos en función de si hablan castellano o catalán. Una señora castellanista no se conformaba con que a su hija le dieran clases suplementarias de catalán: quería que toda su educación fuese en castellano. El tribunal desestima su petición en términos legales y corteses. Yo le hubiera dicho: “Señora, envíe a su hija a estudiar a Burgos”.

En primer lugar, la noción de que haya dos tipos de catalanes, castellano hablantes y catalán hablantes, es divisiva y repugnante. En segundo lugar, tambieén llegaría el día en que inmigrantes árabes o rumanos exigieran que se le eduquen a sus hijos en sus respectivos idiomas. Todo, claro, en nombre de la libertad y la democracia: hay que dejar atrá el franquismo.

La segunda noticia apunta a que está surgiendo un contencioso entre Touriño y Quintana, no con respecto a prácticas corruptas, que evidentemente las hay, sino precisamente acerca del gallego -y esto es extremadamente lamentable. Hay que reconocer que nuestros políticos están consiguiendo que el gallego, en vez de ser un nexo de unión entre todos los gallegos, se esté convirtiendo en motivo de discordia.

¿A qué se debe este fenomeno? Mucho me temo que la razón se deba a posiciones doctrinarias de los galleguistas. El objetivo de una Galicia completamente bilingüe en el futuro no solo es loable y razonable sino que pocos se opondrían a él. El problema estriba en insistir COMO conseguir este fin. ¿Es verdaderamente necesario que los chicos estudien física o teoría del conocimiento en gallego? Yo creo que puedo decir que domino el ingleés a la par del castellano sin haber estudiado física o teoría del conocimiento en inglés en el bachillerato. No es que el gallego no sea digno de la física o de la teoría del conocimiento: es que acontece que en la realidad de Galicia hoy evidentemente resulta conflictivo. Al menos hoy por hoy, sería suficiente que el estudio del gallego en las escuelas fuese intensivo, conjugándose con el de la historia de Galicia, cultura gallega, coros gallegos, y quiza alguna otra disciplina. Tendría que ser, por supuesto, una asignatura de las más “serias”, con exámentes objetivos comprensivos en los que no cupiera trampa ni cartón. O dominas el gallego, o no lo dominas -y si no lo dominas, repites, como en años pretéritos se hacía con el latín y nadie lo discutía. Es siempre un dilema cuando la doctrina se impone a la realidad y al sentido común.

El voto emigrante, desde Suráfrica

jueves, febrero 19th, 2009

Fraga es un hombre a quien, como compañero o como contrincante, como amigo o como enemigo, se le respeta. En una entrevista reciente en la prensa nacional se declaraba galleguista sin ambages. Eso sí, no nacionalista -pero es que don Manuel a todas luces no acepta la acepción sociológica de la palabra y la asocia necesariamente con separatismos. En fin, uno no se mete en batallitas semánticas con Fraga.

Yo no sé si los gallegos que vivimos permanentemente en el extranjero debiéramos o no debiéramos de tener voto en las elecciones gallegas, aunque hoy en día parece que varios tipos de residentes, pero extranjeros al fin, sí lo tienen. Supongo que dependerá de que el derecho al voto se considere un derecho del ciudadano o meramente de los residentes, sean quienes fueren.

Si una vez más este año el Colegio Electoral nos envía las papeletas electorales a los residentes en Suráfrica, un servidor tendrá que decidir por quien votar -y creo que el tema más importante en juego es precisamente el del galleguismo del que habla Fraga. No es que no haya otros que afecten mas la vida cotidiana del ciudadano, sino que estos son temas mayormente exógenos por los que poco o nada pueden hacer los políticos gallegos por mucho que prometan y se compromentan: ya veremos si puede Obama. . Observo además que las diferencias entre ellos con respecto a estos temas son más bien marginales y de matices: no es que unos propongan la nacionalización de la industria gallega y otros la eliminación de los seguros sociales.  Está claro, sin embargo, que la protección, conservación y promoción de la cultura gallega, muy particularmente el idioma, está enteramente en manos de nuestros políticos.

La protección, conservación y promoción del gallego debiera de ser un principio indiscutible de todos los gallegos, sean de derechas o de izquierdas, fachas o sociatas. Es algo que no tiene nada que ver con la política sino con nuestra identidad como pueblo. Dicen los aborígenes australianos que perder el idioma supone perder los sueños. Por supuesto, también hay cínicos para quienes la cuestión de la identidad es una entelequia intelectual. Y ¿qué más da si cambiamos el gallego y el castellano por el inglés? Cada uno tendrá que llegar a sus propias conclusiones.

Pero el castellano es también parte de la realidad de Galicia hoy. Es pues necesario que a ambos idiomas se les dé la misma prioridad. No puede haber escuelas en gallego y escuelas en castellano a gusto del consumidor y en nombre de la libertad y de la democracia: se acabaría con dos tipos de gallegos. Me gustaría ver un partido político que prometiera y se comprometiera a que en una generación todos los gallegos fuesen perfectamente bilingües: esto si es algo que nuestros políticos tienen en sus manos. Ni que decir tiene que los bachilleres debieran también de tener un conocimiento suficiente del inglés, por ejemplo, al nivel del certificado elemental de Cambridge: . existe un mundo más allá de Galicia y más allá de la Hispanidad.

La cuestión ahora es encontrar tal partido.

Un galego na selección de Escocia

domingo, noviembre 2nd, 2008

Finalmente parece que non vai ser e Nacho Novo non vai ser chamado para representar á selección escocesa de fútbol. Despois de airearse nos medios de comunicación que o actual seleccionador George Burley parecía interesado en contar con él e o mesmo xogador declarando o seu desexo de contribuir a clasificación de Escocia para o próximo Mundial.

O fútbol escocés está completamente dominado por dous equipos, o Celtic de Glasgow e o Glasgow Rangers, rivais encarnizados con demasiadas contas pendentes, non só deportivas. O Celtic é o equipo dos católicos e dos inmigrantes irlandeses, mentres que o Rangers é o dos protestantes e moitos dos unionistas. Nacho Novo despois dunha difícil e meritoria carreira na que pasou polo Racing de Ferrol, Huesca, Raith Rovers, Dundee, acabou recalando no Rangers gañando o corazón dos afeccionados dende o principio especialmente por ter un don para marcar goles clave, como o que clasificou o Rangers para a final da Copa da Uefa. Pero caracterizouse tamén dende o principio por declarar sempre sen medo o seu orgullo por xogar no “mellor equipo de Escocia” o que lle granxeou o odio dos afeccionados rivais ata o punto de ter seguridade na súa casa para evitar ataques xa que a súa dirección foi publicada en internet.

Cando se empezou a falar da posibilidade de que xogara con Escocia, pregunteime de seguido como sería acollida a idea polos afeccionados locais, especialmente os do Celtic. Sempre xurden en tódolos países estas discusións cando estranxeiros entran a formar parte do equipo nacional, como pasou en España con Donato, Pernía ou Senna, pero nunha afección tan profundamente dividida coma a escocesa entre estes dous sentimentos, estaba bastante claro que o 50% do país que apoia o Celtic non lles gustaría. Cando lle preguntei os meus compañeiros de traballo afeccionados do Celtic quedoume claro, nin un só aceptaba a idea, pero non alegaban a súa condición de estranxeiro ou xogador do eterno rival, senón que argumentaban, probablemente para ser políticamente correctos, que futbolísticamente non pensan que Nacho teña a calidade suficiente para xogar con Escocia. Eu, afeccionado o deporte rei dende sempre, penso que o rapaz, non é Villa nin Torres, pero a Escocia non lle viría nada mal. A realidade é que os afeccionados do Celtic non o queren porque é do Rangers, punto final, como pasaría ó contrario cos do Rangers se chamaran a un do Celtic. Quizás por esta reacción dos que a fin de contas representan un amplo porcentaxe dos afeccionados escoceses, a Federación Escocesa que abriu as portas o principio poñéndolle os dentes longos o noso paisano, saíu ó paso para cerralas alegando que aínda que técnicamente non o poden evitar se o seleccionador o chama (supoño que iría contra as leis de traballo da UE) hai un “pacto entre cabaleiros” no Reino Unido entre as distintas federacións (Inglesa, Nor-Irlandesa, Galesa e Escocesa) polo que só se convocan xogadores con ascendencia no propio país, polo menos cun avó escocés. Incluso o antigo selccionador e agora entrenador do Rangers, Walter Smith, posicionouse dicindo que él tería chamado a Nacho xa que “non ve porque unha persoa que leva vivindo e traballando aquí moitos anos non vai poder contribuir tanto coma outro calqueira que vivira aquí toda a súa vida”.

O fútbol xa non é o que era, eses tempos no que xogadores maioritariamente nacionais defendían os equipos e só tres estranxeiros podían estar ó mesmo tempo nun club. Todo cambiou, vemos o Arsenal xogar practicamente sen ingleses, ou o Real Madrid ou Deportivo con cada vez menos da casa. Pero a globalización coma noutros ámbitos da vida e do traballo tamén chega as seleccións nacionais. Na última Eurocopa tivemos a Senna con España, brasileños en Turquía, turcos en Suíza, e todo tipo de combinacións. E por moito que se queira evitar, está pasando, a xente marcha, adáptase o país no que traballa, e síntese na casa, por que non vai devolver agradecidamente a oportunidade que non tivo en España defendendo as cores do que é agora o seu país de adopción, e polo que teño entendido país da súa muller e fillos (“Me siento parte de Escocia, mis hijos son escoceses y siempre me han tratado bien”).

Eu penso que o problema se acabaría rápidamente se o seleccionador escocés fora valente e o convocara igual, en canto marcara o primeiro gol, todo o mundo, incluído os do Celtic olvidaríanse da súa orixe, especialmente se Nacho segue ca súa especialidade de marcar en momentos clave e ese gol mete a Escocia, selección histórica pero de terceira fila agora mesmo, nun gran torneo o que non vai dende 1998.

 http://www.ligafutbol.net/2008/10/24/nacho-novo-jugara-para-escocia/

 http://www.dailyrecord.co.uk/sport/2008/11/01/walter-smith-sfa-should-have-sorted-nacho-novo-mess-earlier-86908-20859787/

Hablamos ou falamos

sábado, junio 14th, 2008

Cuando era pequeño, en la aldea, por razones por todos conocidas se nos daban las clases solamente en castellano. A pesar de que al salir todos hablásemos el gallego porque ese era nuestro idioma por naturaleza.

Luego cuando fuí emigrante me encontré con la situación de que entre gallegos casi siempre se hablaba en castellano, a menos que fueran personas muy conocidas con las cuales sí se hablaba gallego con toda naturalidad.

Hoy despues de muchos años y viviendo en Barcelona me encuentro con la misma situación, muchas veces me dirijo a un gallego en nuestra lengua y me contesta en castellano.

¿ Es que aún nos sentimos inferiores hablando nuestra lengua? ¿ O quizás perdura en nuestro subconsciente ese gran complejo de inferioridad que se nos ha sembrado durante tantas generaciones y que no sabemos o no queremos desprendernos de el?

Me gustaría que otras gentes opinasen sobre esta cuestión que parecerá irelevante pero pienso que tiene una gran importancia para nuestra cultura y nuestra propia estima como gallegos.

Y… perdón por escribir en castellano… es que en gallego nunca me enseñaron y ahora estoy en los primeros pasos.

Un abrazo a todos

Gallegos en el lugar más remoto

lunes, abril 28th, 2008

Resulta asombroso observar los lugares desde los que escriben los colaboradores de este blog. Los gallegos han llegado desde siempre, y sin duda, lo seguirán haciendo, a los lugares más remotos. Vengo llegando ahora de Punta Arenas y no puedo resistir la tentación de comentarles que, también en esta ciudad, que es la más austral del continente, se encuentran las pisadas y las huellas de los gallegos.

Se encuentra en la llamada región de Magallanes y la Antártica chilena, y fui invitada a un encuentro con mujeres de la zona. Se ubica a 3.141 kms. de la capital, Santiago, que es donde vivo. Les hablo de una zona del mundo donde están ubicados Campos de Hiello, Torres del Paine y la cordillera Darwin, entre otras bellezas naturales cada vez más apreciadas por los turistas.

Nada más llegar, pregunté a mis anfitrionas por los emigrantes gallegos que habían llegado por esos lados. No hay que olvidar que esta ciudad fue una de las más frecuentadas antes de que se construyera el canal de Panamá. Los barcos no tenían más remedio que dar una apoteósica vuelta, bajar y atravesar el Estrecho de Magallanes. Es por eso que Valparaíso era, quizàs, el puerto más importante de la zona del Pacífico. En fin, otros tiempos, añorados por muchos. Todavía, tanto en Punta Arenas como en Valparaíso, podemos encontrar edificios y zonas que nos hablan de aquellos tiempos de gloria y esplendor…

Yo había leído que los gallegos habían llegado por estos lados, al igual que un contingente nada despreciable de croatas. Tuve la suerte de conocer en este encuentro a una descendiente de gallegos, Isabel Soto Cárcamo que, cuando le dijeron que yo estaba allí y que andaba indagando por la huella gallega en la ciudad, se me acercó para hablarme de su padre, Antonio Soto, a quien la historia denomina “líder de la Patagonia rebelde”. Efectivamente, este hombre nació en 1897 en Ferrol. Su padre murió a poco él nacer, en la guerra de Cuba. Cuando Antonio cumple tres años, su madre se vuelve a casar y viaja toda la familia a Buenos Aires. Dados los problemas de adaptación que tuvo con su padrastro, su madre lo envió de nuevo a Galicia, donde estaría un tiempo, para regresar de 17 años al sur del mundo.

Soto, influenciado por la revolución bolchevique, inicia una senda laboral que lo envolverá, inevitablemente, con el movimiento laboral y luego anarquista que bullía en esta parte del mundo. Río Gallegos fue la ciudad testigo de sus luchas y de cómo se enfrentó con los patronos. Huyendo de la persecución militar, llegan a Puerto Natales, donde los obreros chilenos de la Federación Obrera Magallánica lo acogen. Luego, marchó a Valparaíso, casándose con una chilena. Marcha con ella al norte, a Iquique. Luego, regresa a la capital para partir definitivamente al sur. Trabajó como peón rural, tuvo un cine y durante muchos años fue asesor de los sindicatos del sur chileno. En 1936, cuando se declara la guerra en España, quiere marchar y hacer su aporte, pero su salud se lo impide. Se casa de nuevo con una mujer de la Isla Grande de Chiloé, con la que tiene a la hija que me regaló esta historia, Isabel. Antonio fue, definitivamente, lo que en el habla popular chilena es un “patiperro” (persona que deambula y viaja por distintos lugares).

Fundó el Centro Republicano Español, el Centro Gallego y la filial de la Cruz Roja Internacional, todo en Punta Arenas. Murió a los 63 años, en 1962.

Una historia, sin duda emocionante. Si uds. pudieran ver su foto, verían reflejado en él a tantos de nuestros bisabuelos y abuelos que, desafiantes, salieron por el mundo a buscar fortuna pero ¡qué fortuna! Este hombre no dudó en involucrarse totalmente con los acontecimientos políticos y sociales de un lugar del mundo que todavía encierra muchas historias por descubrir: la Patagonia.

Le doy las gracias a Isabel por regalarme esta historia de su padre y poder, a través de este blog, comunicársela al mundo. Gracias a la colaboración de distintas instituciones, entre las que se encuentra el Concello de Ferrol, la Municipalidad de Punta Arenas y la Diputación Provincial de A Coruña, han podido ser contados los derroteros de este gallego en el centenario de su nacimiento.

El esloveno, ese idioma diabólico

jueves, abril 10th, 2008

Cuando alguien me contacta para hacerme preguntas sobre Eslovenia, las dos más frecuentes son: “¿Cómo es la policía?” y “¿Cómo es el idioma?”. Así que hoy empezaré por la segunda. Todo idioma tiene complicaciones a la hora de estudiarlo. Es un proceso largo que requiere paciencia y muchos codos, horas de estudio y de conversación llenas de frustración cuando no conseguimos pronunciar o recordar las palabras. La mayor parte de los españoles tuvimos experiencias con las lenguas inglesa, francesa o incluso el alemán, cuyas estructuras, aunque diferentes, no dejan de guardar cierta semejanza con nuestra lengua materna. El problema viene cuando salimos del grupo de las lenguas románicas y germánicas y penetramos en la jungla misteriosa que son las lenguas eslavas. Es un mundo de fonemas desconocidos, escrituras imposibles y sonidos que desafían a la razón. Dicen que el esloveno es una de las lenguas más complicadas que existen en Europa, pero en el vocabulario gallego la palabra “imposible” no tiene cabida.
Los primeros días en Eslovenia me defendí hablando en inglés, pero mi orgullo no me permitió quedarme estancada y decidí plantarle a este complicado reto. Acudí a una academia donde me prometieron que empezarían desde cero y donde compartiría clase con gente en la misma situación. Así pues, los alumnos formamos una sopa de nacionalidades con ingredientes austríacos, griegos y jordanos. Nos entendíamos en inglés, pero la profesora no lo hablaba bien. Dicen que la mejor manera de aprender un idioma es lanzarse a la calle e intentar conversar con la primera persona que veamos. Yo digo que la mejor manera es buscarse un profesor que sea capaz de explicarnos las cosas en un idioma que no sea el que estemos aprendiendo. Porque durante dos meses apenas pasamos de la lección cuatro, cuando el libro tenía veinte. Fue una pérdida de tiempo y dinero. La estudiante jordana quedó en “buenos días”; la griega, que era estudiante de ópera, se pasaba las clases practicando alemán con la vienesa y hablando de los conciertos que iba a dar en la Filarmónica. Y yo me quedaba al margen, intentando hacerle entender a la profesora que los euros invertidos no estaban dando su fruto. Harta de intentos decidí aprenderlo por mi cuenta, con resultados más satisfactorios. El esloveno ya no tiene secretos para mí. Pero lo que nunca desaparecerá, lo que siempre quedará en mi forma de hablar será el acento, un acento que, misteriosamente, hace que la gente me empiece a hablar en italiano. Porque para un esloveno, el español y el italiano vienen siendo la misma lengua.

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Tengo unas zapatillas blues para as festas

lunes, abril 7th, 2008

O la historia de cómo se puede ser gallego habiendo nacido fuera de España.

Pues como muchos otros gallegos, que nuestros padres se fueron al extranjero por tema de trabajo, y por ahí nacimos.

En mi caso, nací en los Estados Unidos en el 81, dónde viví hasta tener casi 4 añitos. Y de ahí, fuimos a Galicia, pero no por mucho, porque al poco, por trabajo otra vez, fuimos a la provincia de Cádiz y mis primeros recuerdos de Galicia son la huerta de mi abuela, su perra tuerta Mori (que en paz descanse), algunas vacas por ahí, muchísima lluvia, un jamón gallego salado de más, cocina de leña con un olor que aún no olvidé, la iglesia del pueblo, mi familia o las fiestas del patrón.

Pero claro, con casi 4 añitos, una ya habla y esas cosas, y yo pues hablaba un digno mejunje de español, inglés y gallego. Muy mono, pero no muy práctico cuando tu profesora te intenta explicar que un color no es red, sino rojo (y encima te castiga porque no te enteras).

Hasta los 18, viví en el Puerto de Santa María, en Cádiz, que la verdad, mientras sigue siendo España, pues es bastante diferente. Eso sí, el veraneo en Ares (A Coruña), que no falte, para ver a los abuelos, los tíos, los primos, los primos de los tíos, los hermanos de los abuelos, los sobrinos de los primos, y así puedo seguir. Veintiséis años, y todavía no soy capaz de aprender más allá de los familiares directos y de los que viven al lado de la casa de la familia.

Después de los 18, pues estuve un año en Galicia, intentando estudiar química con una beca para hijos de gallegos migrados, pero entre muchas cosas, aprendí que la química no era lo mío ni de lejos.

Luego, otra vez por el trabajo de mi padre, fuimos para Bélgica unos años, también estuve casi un año en Dinamarca, y ahora trabajo en Francia, donde ya llevo casi dos años y parece que aún me queda un rato. Procuro seguir la tradición familiar de veraneo en Ares, que si no, no parece verano.

La verdad es que Galicia, no la habré pisado mucho, pero es que al final del día, las cosas no huelen, sino que cheiran, no doy besos, sino bicos, y una de las primeras canciones de mi infancia que recuerdo tratan sobre frailes mexando y ratas peludas. Por lo visto según mucha gente de otras partes de España y del extranjero, también tengo la habilidad de cuando me hacen una pregunta, responder de la manera más indirecta posible, o con otra pregunta. Y pienso que emigrar es también bastante gallego, solo tengo que ver a mis padres, o a mis abuelos, o a muchos otros familiares.

Como homenaje a mi familia y amigos, parte fundamental en todo esto, y también, un poquiño como autorreflexión, iré escribiendo mis historietas pasadas y por venir, siempre que el trabajo me lo permita.

Biquiños a todos.

P.D: La historia de las zapatillas blues es totalmente verídica. Que se lo pregunten a Custodia, que era vecina nuestra, que no se enteró de nada la pobre.

Un blog muy gastronómico

jueves, abril 3rd, 2008

Me he puesto a revisar todo lo que se ha escrito en GaliciaGlobal desde que nació, hasta ahora. Y, si algo salta a la vista, es que se trata de un blog con mucha reminiscencia gastronómica. Está claro que a los gallegos parece importarnos mucho la comida, no sólo la novedad en el país que nos acoge, sino que vivimos con nostalgia de la nuestra.

Acabo de estar en febrero en Coruña, aprovechando que son las vacaciones de verano en el hemisferio sur y, más concretamente en Chile, donde vivo. Llamó mi atención un anuncio televisivo patrocinado por Gadis, que he visto que es una cadena de supermercados muy importante. Una de las frases más atrayentes del protagonista del anuncio que, dicho sea de paso, pretende ser una especie de apología de la identidad gallega, es aquella que dice “donde la comida es una religión”. Pues parece ser cierto, por las evidencias que arroja este dinámico y multifacético blog que estamos construyendo entre todos.

Para no ser menos, quiero contaros algo de la comida de Chile. Es cierto que este largirucho y enjuto país es bien conocido por sus vinos, en primer lugar. Puedes encontrar vinos de procedencia chilena en cualquier parte del mundo ¿no es cierto? En segundo lugar, por sus frutas, especialmente manzanas y uvas. Ahora, Chile ya está siendo más conocido por la exportación de salmón. Los extranjeros, cuando llegan por estas tierras tan lejanas y australes, piden vino y marisco. Esto del marisco hay que mirarlo con atención porque no es que vengan a darnos lecciones a los gallegos de lo que son los buenos productos del mar. Pero acá, no sé si por la Corriente del Niño, pareciera que los productos marinos tienen algo especial. El tamaño es bastante grande. Algunas especies llegan a ser exageradas de grandes y eso es algo que impresiona. Luego, tienen unos mariscos con nombres peculiares: piures, machas, locos…A nuestros mejillones, les llaman choros. Si son pequeños, se llaman choritos pero alguno alcanza tamaños siderales. Esos son los “choros zapato” y, con uno que te comas, quedas listo para el otro día.

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