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Primeras nevazones y una gaita

miércoles, mayo 19th, 2010

Había prometido, en una entrada anterior, enviar una foto con las primeras nieves que cayeran en la cordillera. Sin embargo, antes de tomar la foto, mientras pedaleaba en bicicleta por el parque que está al lado de mi casa, sentí un sonido que me hizo palidecer de la emoción. Me invadió una tremenda morriña y ¿qué era? Pues una gaita, tocada por el gaitero que también va en la foto. Me acerqué y me contó que estaba ensayando porque le habían pedido que tocara para un matrimonio. Me precisó, sí, que la suya era una gaita escocesa. A estas alturas, es tan exótico encontrar una gaita con su gaitero a los pies de Los Andes que confieso que me da lo mismo si es escocesa, irlandesa o asturiana. Lo importante es que era una gaita soplada con devoción en la amplia llanura de un parque,  al pie de las cumbres nevadas.

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Voilá! Ahí va una foto de las nevazones que cayeron con la primera lluvia, el viernes pasado, tomada a los pies de los falderos cordilleranos de La Reina. No deja de causarme cierta inquietud observar esa majestad nevada que, perteneciente a la cordillera de Los Andes, pudiera esconder algo por dentro. No me refiero a un volcán, nada de eso, sino al hecho de que algo podría faltar todavía por descubrir, y que estaría latente bajo tanto roquerío. Lo planteo porque los sismólogos vienen señalando que, a más de dos meses del terremoto, todavía podrían producirse sismos de magnitud importante. Como la sismología no es perfecta, es de esperar que se equivoquen. Saludos para todos, desde Chile.

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A gaita e o “tracht”

jueves, abril 10th, 2008

Un 20 de diciembre de 1990 llena el alma de los valores éticos mamados en casa (hay que ser honrado y trabajador),  siguiendo el sabio consejo paterno “os pais teñen que deixar aos fillos” (que en realidad significa lo contrario: es lógico que los hijos funden una familia y para ello abandonen el hogar paternomaterno) y con las alforjas del mulo mecánico C5070F hasta los topes, emprendí el camino del destierro espiritual.

Atras quedaban 50% de trabajo serio, 50% de cachondeos y risas, juerga y facilidad de resolver los problemas del mundo. Enfrente tenía primero Burgos, donde doña Esperanza de Castilla esperaba y esperaba para emprender a dúo el sendero que seguía luego por Francia y Suiza y tenía como destino la Baviera profunda. ¿Baviera? ¿Profunda? Jolines, Pingüinilandia debían llamarla: 20 a 25 grados bajo cero la primera semana de llegada aquí, con calles convertidas en pistas de patinaje exentas de patinadores: ¿Dónde está la gente en Munich en Navidad? ¿y el día después? ¿y el tercer día de Navidad?

Pero como dice, cada vez con mejor voz, Pucho Boedo: “Los días hacen meses, los meses años, los años siglos y el tiempo va cambiando valles y montes, mares y ríos………” .Y la primavera sigue al invierno, el verano a la primavera y el otoño al verano y al año 90 sigue el 91 y así sucesivamente. Las alforjas de mi mula mecánica se fueron vaciando para llenar una vida aquí que se nutria de recuerdos y buenas imagenes.  Pero transcurridos 17 años que constituyen casi un 35 por ciento de mi vida, me doy cuenta que ya la gaita de Seivane está echando telarañas en el armario de la oficina donde escribo estas letras, que el mar rudo del Orzán se me acuerda cada vez menos y es sustituido con frecuencia por la imagen de la cadena de los Alpes, a 100 km de distancia, que en los días de buena visibilidad contemplo con deleite desde la loma del parque del oeste, conjuntamente con la silueta recortada de una iglesia y un rascacielos, el ribeiro (que a veces parecía matarratas: esto no es una crítica es una anotación cariñosa y se refiere a hace más de veinte años) de los bares de la Galera ha dejado paso a hectolitros y hectolitros de jugo de cebada procedente de las campiñas de la Baviera baja, y hasta el año pasado contra la prohibición expresa de doña Esperanza de Castilla me he comprado un “tracht” (leer trajt), traje tipico bavaro con pantalón corto y chaleco para ir a la feria de la cerveza con los colegas de la ofi.

Que nada, que si en vez de estar aquí casi un 35 % de mi vida, llego a estar un 50% más uno, y aquí concluyo mi divagación, preveo que ni siquiera peregrinaré el 25 de julio al cruceiro del parque muniqués donde la Asociacion de Gallegos en Munich celebra la romeria del Santo matamoros. “Deus me arrede” que decía mi bisabuela Pepa! (transcripción literal de mi madre, que yo a Pepa no la conocí). Hasta la proxima.