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Entradas etiquetadas como ‘costumbres’

Buenas costumbres

domingo, julio 13th, 2008

No sé lo que pensarán ustedes de la evolución de nuestra sociedad, pero a la vista está  el adelanto con el que hoy contamos, no hay nada más que ver nuestra casa, la infinidad de electrodomésticos  que tenemos, cuando hace apenas unos pocos años nos teníamos que arreglar con tres cacerolas y una sarten.

Pero si en algo vamos marcha atrás a pasos agigantados es en el apartado de la buena educación. No hay más que ponerse a mirar dentenidamente durante un rato a la gente por la calle, todo lo tira al suelo, habiendo papeleras en todos los sitios, paredes y persianas pintadas a gusto del ” artista de turno “, las malas contestaciones se han adueñado de la calle y tanto jóvenes como no tanto no dudamos ante cualquier imprevisto en dar una mala contestación sin importarnos para nada la persona a la que tenemos adelante.

¿Qué ha sido de las buenas costumbres? ¿Es que hoy ya no respetamos al prójimo simplemente porque tenemos los mismos derechos que él? ¿ Acaso a nosotros nos gusta que nos contesten de forma irespetuosa?

Como vamos a enseñar a nuestros hijos algo a lo que nosotros nos estamos desacostumbrando, como son la tolerancia y el respeto hacia los demás.

Deseo de corazón de que esto solamente sea una moda pasajera y que pronto otra vez renazcan las buenas costumbres que nunca devieron desaparecer de nuestro entorno.

Un saludo para todos.

Propinas

domingo, julio 13th, 2008

Siempre he sido más “agarrao que un chotis” para las cosas del pecunio por eso, no acabo de digerir el tema de las propinas que aqui, en toda América del Norte se estila tanto. Y es que, mis queridos parroquianos, es costumbre tanto en los Estados Unidos de América, como en los de México (porque si, México es una República de Estados Unidos Mexicanos) como en Canadá, soltar entre un 10 y un 15% en concepto de “tip” para pagar al atento servicio. Si uno se pone sesudo en plan sociólogo puede relacionar esta cuestión con el carácter ultraliberal de la economía norteaméricana pero no sé hasta que punto se debe a ello. En cualquier caso, desde que uno sale de casa se pasa el dia soltando moneditas a diestro y siniestro: que si al sempiterno niño del super que pone los productos en la bolsa, que si al aparcacoches que aparece milagrosamente bajo cada tapa de cualquier alcantarilla cuando ya has encontrado un lugar para estacionar (hallazgo que se atribuye el pedigüeño sin rubor alguno, y por el cual factura la dolorosa) , que al que se lanza en plancha sobre el coche para limpiarte el cristal, al camarero de turno, por supuesto, al disminuido de cada uno de los semáforos, o al que te lo pide gentilmente con un cuchillo en el cuello.

 En definitiva, si venís a América…traeos mucha calderilla.

Observacións aleatorias

jueves, julio 10th, 2008

A mina relacion coa cultura que parasito ten cambiado moito no último ano. Certo é que nunca pasei pola fase de prexuízos que parece ser habitual cando un menciona o Imperio Gringo en Espana, se cadra porque tamén era mala idea virme a disgusto. Tampouco cheguei á fase de adorar cada cousa que fan e pensar no mal que estaba eu en Galicia antes de coñecer X ou de desfrutar dunha cultura que realmente aprecia Z. Me manteño nun confortable punto medio: é un lugar cómodo para vivir e costa afacerse a algunhas barreiras culturais e idiomáticas, coma en todas partes (vale, no fondo sigo pensando que están todos tolos).

A equidistancia ten mala fama, xa o sei. Vaia na miña desculpa que esta cidade, por moito que o intente, ten ben pouco que ver co resto de Estados Unidos. Non vou dicir que ‘respira un ambiente europeo’, pero case é así. O feito de que esto sexa un “crisol de culturas” (expresion pouco agraciada) seguramente estea na explicacion de que Nova Iorque sexa máis laica e máis liberal có resto da Federacion e que polo tanto eu polo menos non tivese un impacto tan forte coma se me mudase, eu que sei, á Luisiana. A poboación é aberta e en xeral bastante simpática (máis no verán ca no inverno, máis os camareiros cós dependentes, máis na rúa ca no metro). Lles costa pouco achegarse cando te ven desorientado para preguntar se che poden axudar (non “se precisas axuda”). Tamén é verdade que despois fan cousas como saír do bar a preguntarche se houbo algún problema porque non deixaches propina ou acondicionar as oficinas no sentido inverso ó clima para que pases frio no verán e calor no inverno. Si, dende logo a noción de eficiencia enerxética non callou moito por aquí.

É tradicional dicir que un dos problemas económicos españois ten que ver coa baixa productividade. Dito doutro xeito, que temos fama de lacazáns. Que alguén mo negue. Vendo ós americanos traballar se comprende moito mellor. Non sei se lles ven da devoción que no fondo parecen sentir polo exito profesional pero estas xentes son un prodixio da adicación e devoción pola empresa. O espírito competitivo aflora en todo e, como diria un compañeiro meu: aquí non lles gusta perder nin nas rifas. Non cheguei ó punto de sentirme mal porque a miña pausa para o cafe dure máis cá da media ou estar a escribir esto dende o despacho, pero se cadra esa xestión eficiente do tempo á das cousas que debería aprender deste país.

Cousa sorprendente é o moito que se coidan fisicamente e si, esto se cadra tamén é cousa exclusiva de Manhattan e de que a illa teña a media de renda máis alta dos Estados Unidos ($100.000/mes). Ximnasios en cada esquina, ciclistas agardando para atropelarte en calquera rúa e corredores a todas horas dando voltas arredor de calquera metro cadrado con céspede. Saúde ou estética? Eso xa é máis difícil de saber porque a expresión que usan para unha cousa vale para a outra. To keep fit: “Manterse en boa forma, manter a figura”.

As cousas malas, para outro post. Anoto a primeira: non hai pinchos de tortilla.

No me lo pongo

lunes, junio 9th, 2008

La policía se está poniendo dura estos días y van a obligar a las motos-taxis a usar el casco. Sin embargo, las protestas del sector no se han hecho esperar. Aquí os transcribo algunas de sus alegaciones:

  1.  Las señoras no pueden usar el casco porque se despeinan, además no les va a caber, ellas tiene la cabeza grande a causa de las trenzas.
  2.  El casco da mucho calor y se suda mucho. Los pasajeros no usarán un casco sudado por otro.
  3.  El casco es muy caro y en el país no hay suficientes para suplir a todas las moto-taxis.
  4.  El casco es vector de enfermedades. Imagínense que se lo pone alguien con problemas de cuero cabelludo, va a contagiar la enfermedad al siguiente pasajero. 

¿Y sabéis? Tienen toda la razón porque, primero el caso cuesta 40 euros, y muchos de las moto-taxis no consiguen hacer eso en un mes. Segundo, aquí se suda mucho y hay muchas personas con infecciones en la cabeza. Tercero, es cierto que a algunas señoras no le cabría, sus cabezas son verdaderas obras de arte, con volumen, mucho volumen. 

A pesar de que las razones de las motos-taxi parecen a priori ridículas, en el fondo es más ridícula la posición del gobierno. ¿Qué tipo de medida es esa que se aplica por seguridad cuando se permiten tres pasajeros en las motos? ¿Cómo hacer que las  moto-taxis se compren cascos cuando, en su mayoría  sólo se encuentran a la venta cascos de mountain bike  y cuestan el salario de un mes?

Yo tampoco me lo pondría, ¿y vosotros?    

God save the Queen

lunes, junio 9th, 2008

Hoy es festivo en Australia: celebramos el cumpleaños de la Reina Isabel II aunque, en realidad, su cumpleaños fue en abril.

Existe una relación amor-odio entre australianos y británicos (aquí hablo de la perspectiva australiana, que es la que conozco). Australia es uno de los países de la Commonwealth, por lo que la Reina Isabel II es también la Reina de Australia (y de Canadá, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Jamaica, Barbados… entre otros, ahí es nada). No obstante, ella no interviene en los asuntos de estado australianos, aunque de vez en cuando viene de visita estas tierras para que nadie se olvide de ella.

La influencia de Inglaterra en Australia (hablo de Inglaterra porque la verdad es que la influencia de escoceses o galeses por ejemplo no se deja ver mucho) es innegable. Se conduce por la izquierda, existe una gran devoción por el cricket y el rugby, el humor australiano es, en gran parte, británico, tienen mucho éxito series de televisión como Midsomer Murders y todo lo que tenga que ver con la campiña inglesa, está fuertemente arraigada la cultura del pub con pintas, dardos y billar…

Sin embargo, en ocasiones los australianos se refieren a los británicos como pohms, prisoners of her majesty, dicen de ellos que son unos whingers (quejicas) y unos estirados y que cuando vienen a las playas de vacaciones siempre acaban rojos como camarones y los socorristas tienen que rescatarlos porque se olvidan de que aquí el océano es salvaje.

Es una situación curiosa, de amor-odio como decía, porque aunque se quejen de ellos, lo cierto es que Inglaterra es parte intrínseca de Australia y todos reconocen las ventajas que tiene pertenecer a la Commonwealth (díganselo si no a todos los australianos que se van a vivir a Londres gracias a los acuerdos entre los dos países), como quedó demostrado en el referendum de 1999 sobre si Australia debería convertirse en una república o no, en el que ganó el no por un 54,4 % de los votos.

La vida social en Eslovenia

domingo, junio 1st, 2008

bargiela.jpg Hoy es domingo y no puedo dejar de pensar en cómo sería mi día si estuviera en Lugo. Aquí las cosas son bastante diferentes, sobre todo se nota los primeros meses. Yo ya llevo 2 años y medio en este país y creo que soy de constumbres más eslovenas que gallegas. A todo se acostumbra uno. Pero podemos ver en la foto que en un sábado soleado, a las 2 de la tarde y con una temperatura veraniega nadie se anima a salir a dar una vuelta, y que esto es lo más lleno que va a estar el centro de Ljubljana en todo el día.

Un día normal en Galicia empezaría con el despertador, como en cualquier otra parte del mundo. Sonaría a las siete u ocho de la mañana, seguido de una ducha y un desayuno en casa o en el bar de la esquina consistente en churros y café, o bollería. En el café nos encontraríamos con alguno conocido y hablaríamos un rato de cualquier cosa sin importancia. A media mañana haríamos el descansiño para el café, relajándonos en la cafetería de la facultad o la más próxima al trabajo, charlando de nuevo con cualquier persona próxima a nuestro asiento. Antes de comer, tomaremos las tapas de reglamento en compañía del primero que nos oyó comentar nuestro plan y que se apuntó al mismo. A la hora de comer, a casita o al bar otra vez, seguido del cafelito de postre con charla incluida. Por la tarde, al acabar las clases o el trabajo nos iríamos a dar una vuelta o, ya de tarde-noche, a tomar unas tapas. Suena exagerado, pero este es el ritmo de vida de la mayor parte de los gallegos que conozco. Una gran vida social y disfrutando del tiempo libre. Los fines de semana tocaría reunión de amigos en un pub, discoteca, cine o cena hasta altas horas de la noche, quedando el domingo para dormir y ver el fútbol.

Un día normal en Eslovenia empezaría, para la mayor parte de la gente, a las 6 de la mañana, seguido de una ducha y un desayuno rápido en casa, normalmente un trozo de pan con mermelada. Una vez en el trabajo no hay descanso, salvo la reglamentaria hora del “almuerzo”, a eso de las 11 o 12 de la mañana, hora en la que comen un bocata frente al ordenador, o beben un yogurt en tetra brik. No hay descanso para la comida, deben completar el turno de trabajo hasta las 4 de la tarde, normalmente. Una vez terminado, nadie espera por nadie, cada uno se va a su casa directamente. Y así hasta el día siguiente. Los fines de semana están para el deporte: ciclismo, senderismo, hasta en invierno y con las nevadas más fuertes. Da igual la edad que tengan, todos se apuntan. La gente joven sale de noche, pero no hasta tarde. No hay los típicos pubs donde se bebe y se baila, no hay botellones ni “afterhours”. Normalmente todo el mundo se levanta temprano el domingo para arreglar el jardín, ir a la casa de campo o simplemente caminar en la montaña más próxima. No hay grandes grupos de amigos, suelen ser como máximo tres. Son amigos de toda la vida, no adquisiciones recientes. No muestran mucho interés en conocer gente nueva.

A este ritmo de vida es a lo primero a lo que nos tenemos que acostumbrar. Echaremos de menos las reuniones de cuadrillas, el tapeo, el hablar por hablar. Entraremos en una rutina organizada en la que se hace difícil conocer la gente o iniciar una charla, pues no es algo que suela ocurrir entre desconocidos. Poco a poco nos iremos adaptando, hasta tal extremo que cuando regresemos a Galicia nos veremos agotados después de dos horas de marcha. Todo hay que decirlo, los inviernos aquí son muy crudos. Oscurece a las cuatro de la tarde, con el cual la vida es muy diferente. Hay inviernos de incluso dieciocho grados bajo cero, un frío tan frío que lo que menos apetece es dejar el refugio con calefacción que es nuestra casa. La gente se va a dormir a las diez como muy tarde, yo incluida, ya que el cuerpo calcula con la oscuridad, y si ya a las cuatro de la tarde todo está negro como un pozo, a las ocho me siento como si fuera medianoche. La cosa mejora en verano, aunque a las once de la noche las calles suelen estar ya vacías. No hay manera de correrse una gran juerga en este país, a menos que reunamos a varios españoles y unas cuantas cervezas.

El encaje de Camariñas, el pulpo, rivalidades y otras semejanzas con Galicia

miércoles, mayo 14th, 2008

Eslovenia es realmente un lugar increíble en el que descubriremos similitudes asombrosas con Galicia. Toda mi vida creí que el encaje de bolillos de Camariñas era único, algo que sólo en ese rincón del mundo se podía conseguir. La primera vez que vine a Eslovenia entré en la típica tienda de recuerdos, ¡y cuál fue mi sorpresa al ver las paredes cubiertas con cuadros hechos de este encaje! Aquí lo llaman “čipke”, se puede comprar en cualquiera parte. Y no sólo eso: el sistema es idéntico, los palitos los mismos y las mujeres que los hacen podrían pasar por gallegas. ¿Quién nos iba a decir a nosotros que algo tan típicamente gallego podría ser tan típicamente esloveno? Al viajar nos damos cuenta de lo pequeño que es el mundo y de lo parecidos que podemos llegar a ser.

Pero las sorpresas no acaban aquí: hay en la región costera eslovena un plato famoso que encontramos en todos los restaurantes: el pulpo. Eslovenia es una mezcla de culturas y estilos. Los pueblos costeros y sus habitantes no tienen nada que ver con los liublianeses, a pesar de que sólo los separa una hora en coche. En la costa comen pulpo en ensaladas, al estilo gallego, en empanadillas… no hace falta ir a Galicia para deleitarse con este manjar, es suficiente con hacer una escapadita de fin de semana y dejarse caer por uno de esos restaurantes decorados como un galeón español, con imágenes en las paredes de mariscos, pescado, faros, barcas… es como una especie de viaje a una “Costa da Morte” que de muerte no tiene nada, ya que por haber no hay ni olas, es la mar de tranquila, valga la redundancia. Pero es la atmósfera lo que la hace tan especial para un gallego.Y es que en Primorska es donde me siento más como en casa.

Si nos gusta la costa, la gente abierta, la fiesta y la alegría, entonces nuestra zona es Primorska. Debido a su cercanía con Italia sus gentes son totalmente diferentes del resto del país, como bien expliqué en el párrafo anterior. En Primorska encontramos lo más parecido al jamón que vi por aquí: el “pršut”. La región es famosa por sus vendavales, la »burja«, de velocidades increíbles y que es capaz de mover un coche aparcado hasta el otro lado de la calle. La mortadela y el vino tinto son dos de las especialidades de los habitantes de esta región. Es el lugar perfecto para el que añore Galicia terriblemente.

Dependiendo del carácter de cada uno podremos elegir algunos destinos en Eslovenia. Si somos montañeros, aventureros, nos gusta la escalada y el frío, entonces el lugar perfecto es Gorenjska, con los alpes dominando el lugar. Sus cumbres tienen nieve eterna, la temperatura disminuye unos diez grados en los pueblos de la zona, cuentan con varias estaciones de esquí y hay multitud de típicos hoteles alpinos con ventanas cubiertas por postigos con agujeros con forma de corazón, tejados en pico, flores en los balcones en verano y, en invierno, chimeneas de leña para calentar un buen chocolate. De los “gorenci” se dice que son tan tacaños que cada vez que usan el papel higiénico lo pone a secar en el jardín para volver a usarlo la próxima vez.

Eslovenia está compuesta por más regiones: Carintia, o como la llaman ellos “Koroška”, que es una región situada bajo Austria. Sus gentes son más frías y el acento  hace que su esloveno sea impronunciable. Tienen un carácter más austríaco que esloveno, con lo cual la mezcla es explosiva. Por aquí, las fronteras con Eslovenia eran las más estrictas (ahora, con Schengen, cruzamos como Perico por su casa).

Otra región es la ubicada cerca de Hungría, “Prekmurje”. Esta región constituye un misterio para mí, ya que los liublianeses la evitan a toda costa. Se dice que sus habitantes hablan el esloveno “hungarizado” y que nadie los entiende, hasta es una zona bilingűe. Son gente deprimida y melancólica; es la región con mayor índice de suicidios. Pero hacen una de las mejores tartas del país, la “Prekmurska gibanica”. Si la comes quedas sentado para todo el día. Queda por descubrir.

La otra zona famosa es Štajerska, donde se encuentra la segunda ciudad más grande de Eslovenia, Maribor. Maribor es la ciudad enemiga de Ljubljana por excelencia. Hay una rivalidad eterna entre ambas  que provoca no pocos conflictos (y que me recuerda a mis tiempos de universidad, cuando algunos vigueses venían a estudiar a Coruña y osaban aparcar los coches con las antiguas matrículas de Pontevedra en las calles). Maribor quería ser la capital del país, pero se quedó sin el título. Como premio de consolación se llevaron la oficina central de Correos. Por lo tanto, todas las cartas que enviemos desde Ljubljana pasarán por Maribor antes de iniciar el viaje. Incluidas las que enviemos a la propia Ljubljana. ¿Es que nadie vio el fallo de logística?
En Maribor se bebe “cerveza roja”, en Ljubljana “cerveza verde”, nombres dados debido a las etiquetas de las botellas , de los respectivos colores. Hasta para la cerveza tienen que marcar la diferencia. Štajerska es popular por su vino blanco y por las borracheras de sus habitantes.
Debo aclarar que, como liublianesa adoptada, todas mis informaciones vienen de las gentes de esta ciudad, y los liublianeses se caracterizan por su “orgullo de capital”, mofándose un poco del resto de los habitantes del país, con lo cual mis opiniones pueden estar un poco nubladas.

No tengo morriña, pero…

miércoles, mayo 7th, 2008

Será porque llevo aquí menos de 3 meses, pero yo de momento no siento esa morriña tan intensa que los gallegos solemos pasar en cuanto cruzamos la frontera. También puede ser porque no he dejado de viajar por aquí y estoy tan maravillada con todo lo que veo que no tengo tiempo de comparar. De todos modos, sí que hay una serie de cosas puntuales que echo en falta:

  1. Que vendan sábanas para la cama aparte de la bajera (con el calor que hace aquí ¿por qué sólo venden edredones? yo me he comprado una funda de nórdico, pero la uso sin nórdico dentro.
  2. Que entre en un edificio y no me congele de frío por lo alto que tienen el aire acondicionado.
  3. Que no se me empañen las gafas cada vez que paso del interior al exterior.
  4. Que la cisterna del baño espere a que yo la pulse para funcionar, no mientras yo aun estoy sentada.
  5. Que los grifos de los lavabos duren encendidos más de 2 segundos.
  6. Que alguna vez me den cuchillos para ayudarme a comer; los palillos y cuchara están bien para los noodles, el arroz… pero no para partir carne.
  7. Que la gente no tenga tantas verrugas en la cara (y con pelo, aghh)
  8. Que en las zapaterías vendan zapatos sin tacón.
  9. Que no me cobren 10 euros si quiero acompañar una cena con una copita de vino (estoy siendo literal, UNA copa).
  10. Que no digan “la” al final de cada palabra.

Parece una lista larga, pero yo mientras sólo eche de menos estas cosas, soy más que feliz 🙂 

La matanza

lunes, abril 14th, 2008

En la televisión, una productora intentaba defender la emisión de un programa de cocina en el que se documentaba una matanza en España. Aunque la matanza no tenía lugar en Galicia, inmediatamente sentí cierta necesidad de entender cómo se ve esta tradición nuestra fuera de nuestras fronteras.

Varias personas llamaron por teléfono a este programa de denuncia en directo. Todos se declararon indignados ante el hecho de que el programa se hubiera emitido antes de las 9 de la noche. “Estaba con mi nieto viendo la televisión y de repente apareció en televisión  un hombre acuchillando a un cerdo y una mujer removiendo la sangre caliente dentro de un cubo mientras una voz explicaba cómo esta sangre se utilizaría luego para cocinar”. Este es sólo un ejemplo de las críticas, centradas sobre todo en el hecho de que el programa se hubiera emitido antes de las 9 de la noche, la hora a partir de la cual la televisión británica entra en franja adulta. La mayoría de las protestas venían, eso sí, de esos telespectadores adultos.

En mi condición de gallega fuera de mi tierra, inmediatamente vinieron a mi mente no solo las imágenes sino también los sonidos y los olores de la matanza. Recuerdo vívidamente la llegada del ‘matador’, la reunión de los hombres, la colocación del banco, las órdenes de mi abuela, los chillidos de la víctima y el olor de la carne fresca. Recuerdo también cómo me horrorizaba esta tradición y me recluía en la casa a la espera de que todo se hubiera acabado. No me gustaba pero me parecía normal. Y, claro, lo que me gustaba luego era ver a las mujeres cortando profesionalmente la carne y, más adelante, el ritual de probar la zorza para los chorizos. Y aquí entraban más olores, como el del laurel utilizado para ahumar esos anhelados chorizos caseros.

Supongo que ante el debate sobre la conveniencia o no de enseñar una matanza en directo en televisión, lo que sentí fue la necesidad de defender una tradición que pronto será algo que cuentan los abuelos, también incluso en Galicia. Acepto las quejas en defensa de los niños, que quizás  pudieron encontrar un poco fuerte la imagen del cerdo muriendo. Sin embargo, no entiendo las quejas de los adultos ante una tradición que tenía como único objetivo conseguir la carne que había de alimentar a la familia durante el invierno. Demasiada hipersensibilidad. Yo prefiero saber de donde viene la carne de los chorizos y contar entre mis experiencias la de haber ayudado a mi madre y abuela a hacerlos.

No vengas a Londres a aprender inglés

sábado, marzo 29th, 2008

Ahora que estoy en Londres, puedo hablar con propiedad sobre la ciudad.

 Capital de Inglaterra, sí. Centro de creación de tendencias y grandes eventos, sí. Lugar para que jóvenes españoles vengan a trabajar, sí. A aprender inglés, soberana estupidez, no.

Vamos a ver. Muchos son los jóvenes que vienen a Londres porque es la capital de la magnífica lengua inglesa. Bueno, en esta ciudad afamada por su BBC no pronuncian la H, como nos han enseñado en el colegio. Además el  presente de los verbos no lo conjugan gramaticalemente correcto. lo que a veces lleva a confusión si estan hablando sobre mi, sobre ti o sobre él. La gran variedad de cultural y razas que habitan Londres hacen incluir en la lengua palabras de origen africano, hindú y árabe que no puedes escribir en un examen.

Si nos centramos en los londinenses (con suerte que encontremos alguno de cepa), nos hablarán sin la mitad de las preposiciones y con una jerga rimada que debes aprender antes de llegar a la ciudad. Hablan bastante rápido y sin mucha alteración fónica, lo que lleva a un ignorante de su lengua a no entender ni papa, frustrarse, y volver para España porque no puede hablar para buscar trabajo.

El trabajo es muy sencillo de encontrar si sabemos inglés, pero no debemos olvidar que hay mucha gente que hace lo mismo que nosotros, por lo que no hay que dormirse en los laureles. Lo más gracioso es lo mucho que fastidian a los novatos cuando les piden el número de la segurial social, la cual no te darán si no tienes trabajo y en el trabajo no te pagarán sin una cuenta bancaria, que abrirás cuando tengas el número de la seguridad social. ¿Y cómo vas a encontrar trabajo si no tienes seguridad social porque no has trabajado antes en el Reino Unido?

La educación también da risa. Está llena de siglas que sólo un británico entiende, donde muchas veces ni los británicos saben lo que significan. He sudado mucho intentando entender cómo funciona el sistema educativo, y ahora que lo entiendo, también entiendo por qué muchos ingleses son zopencos y no estudian. Estos tienen mil ramas de estudio, y sus asignaturas son en plan: cine moderno; lingüísticas; moda; psicología…que se lían. Un BUP y un COU no tenía mucho que entender, materias globales para carreras globales, más o menos cercanas a la rama de estudios superiores que querías estudiar y se acababa el cuento. Pero en UK ya hay que empezar a saber la carrera exacta que vas a estudiar, para no tenerte vacilando demasiado tiempo.

El turismo;l os eventos; los conciertos, ¡ay los magníficos conciertos!; teatros…sí. Londres lo tiene todo, me atrevería a decir que es la Nueva York europea, pero hay que pensar que sólo los que tienen dinero pueden disfrutrar de todo eso y más. Los pobres tenemos que conformarnos con dos pintas en cualquier bar, que podría estar en cualquier otra ciudad de Inglaterra y dónde asistir a un evento no gratuito es algo que ocurre una vez cada tres meses.

No quiero dar una mala imagen de la ciudad, sólo la realidad hace de Londres una ciudad complicada de llevarla día a día sí no eres de esos con carreras que visten de traje. En el fondo Londres es  magnífico, yo venía de turista y me lo pasaba pipa….que de multarme por comer pipas hablaré en otra entrada.