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Entradas etiquetadas como ‘Chile’

Mucho más que Pinochet

viernes, abril 11th, 2008

No es mi ánimo politizar un blog que viene oscilando entre la gastronomía, las crónicas de viaje y la espiritualidad. Sin embargo, no resisto la tentación de compartir con vosotros esta idea, bastante extendida, de que habría sido Pinochet, el dictador de Chile por diecisiete años, quien habría puesto a este largirucho país en el mapa. Creo que la afirmación es un tanto injusta porque Chile, de seguro, tiene de sobra otros méritos. Por decir alguno, apuesto que muchos de los que consultan este blog han leído alguna vez un poema de Pablo Neruda, el “vate” chileno”. Más raro, quizàs, es que hayan leído algo sobre otra poetisa chilena, también Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral.

Pues esta idea de que Pinochet habría visibilizado este país en el que vivo por tanto tiempo se corrobora cada vez que visito Galicia. Cuando digo que resido en Chile, de inmediato (o “al tiro”, como gustan decir por estos lados), se produce la asociación con Pinochet. En febrero pasado, cuando visité a mis padres en Coruña, tambièn fui invitada a un programa la Radio Voz, de este mismo diario y, claro, como era de esperar, uno de los conductores no resistió la tentación de preguntarme por Pinochet. Le recordé que había muerto a fines del año 2006. Sin embargo, este dato parece no haber sido interiorizado todavía por mucha gente. Pensar en Chile es pensar en Pinochet. Dejo a cada uno de uds. evaluar si esta asociaciòn es buena o mala. De seguro, dependerá de su visión de mundo y de sus predisposiciones ideológicas.

Lo que sí parece estar claro es que, aunque Pinochet ya no está físicamente presente en la vida política chilena, su presencia sigue planeando y casi un tercio de los chilenos siguen adhiriendo positivamente a su memoria. Esta situación sorprendió sobremanera a muchos corresponsales extranjeros que se apostaron en Santiago para reportar al mundo su deceso. No podían creer que todavía un sector importante de la población lo llorara con tanto desconsuelo cuando, para el resto del mundo, su gobierno ha pasado a representar una de las dictaduras más tiránicas de la historia política reciente.

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Un mar de referencias

domingo, abril 6th, 2008

Tengo que agradecer a este blog el reencuentro con ciertas referencias que, con el correr de los años, se me habían ido como escapando entre los dedos. Este blog, definitivamente, y para todos los que andamos dispersos por el mundo, gatilla la emoción. Viví mi niñez y adolescencia en Coruña, y es efectivo que padezco de “morriña gastronómica”, como bien dice Claudia en su entrada, desde Argelia. Cuando era niña, odiaba el caldo gallego. Ahora, ¡que no daría por un tazón! Somos bien contradictorios los humanos.

Pero no sólo de añoranzas culinarias vivimos los gallegos. En otra entrada se habla de los acantilados y de los océanos. Me he puesto a recordar mis paseos a la Torre de Hércules, a fines de los años sesenta y principios de los setenta. Nuestra torre, dicho sea de paso y en aquellos años, no era estaba tan glamorosa como ahora y menos, no se le ocurría a nadie postularla como “patrimonio de la humanidad”. Era una torre que estaba ahí, simpática, rodeada de campos con vacas, pero sin constituir un centro de especial atención para nadie. Sin embargo, mi niñez está entrelazada indisolublemente a esa torre a la que, pasados los años, veo que se le ha hecho justicia y hoy corona todo un parque que sirve de solaz y recreación a miles de coruñeses. En aquellos años, y digamos las cosas como son, Coruña le daba la espalda al mar. Era una ciudad como encogida en torno a los Cantones. Hoy, menos mal, es otra cosa y todos los que la visitan, la alaban.

No creo que no haya gallego que no tenga grabado a fuego, en el centro de su mente, la figura de un hórreo. Nadie, según creo recordar, lo ha comentado hasta ahora. El hórreo y el cruceiro son artefactos indisolublemente unidos a nuestras aldeas y campos y no me cabe duda de que, al momento de yo mencionarlo en este blog, muchos de vosotros cerráis los ojos y los rememoráis con vuestra memoria. Yo me he traído mi hórreo chiquito y lo tengo coronando una esquina de mi escritorio de trabajo.

Es cierto que España es más que flamenco y toros. Sin embargo, mi niñez gallega estuvo marcada por lo que yo pienso ahora que era una trilogía esperpéntica: flamenco, que era el folklore oficial; toros y más toros y fùtbol. En aquellos años sesenteros, no había más que un canal y las tardes sabatinas y buena parte del domingo veían las pantallas inundadas de fútbol mientras los parroquianos se instalaban en los bares a fumar y a jugar al mus. No era un panorama muy alentador para una niña de ocho años. Le he declarado la guerra a esta trilogía y debo reconocer que el fútbol me produce alergia.

Y, para terminar por ahora con las referencias a las que este blog me remite de manera inexcusable, no puedo dejar de mencionar a la “piolla”, esa lluvia fina que ya lo creo que moja. Mis recuerdos están indisolublemente unidos a la imagen de la lluvia menudita trás las ventanas, esa lluvia que antaño nos parecía fastidiosa y que prometía arruinar los juegos infantiles. Sin embargo, ante la amenaza de sequía que ya parece ser una epidemia mundial, y que no sólo afectará a Chile, ¡cuánto daríamos por recuperar esa lluvia persistente! 

Luego, hay todo un tema con eso de los olores. Cuando viajo, desde el lejano Chile hasta Galicia, nada más pisar el aeropuero de Santiago de Compostela algo muy familiar inunda mis narices.  No sé bien lo que es: mezcla de pasto, de lluvia, de cocimientos… Siempre le comento a mis hijos que el contraste con Santiago de Chile es demasiado grande. Esta ciudad, que me acoge ya por veintidós años, siempre me parece inodora e insípida. Sin embargo, el olor que me invade cuando llego a Galicia es un olor muy particular, es un olor que me dice que estoy en casa.

Un blog muy gastronómico

jueves, abril 3rd, 2008

Me he puesto a revisar todo lo que se ha escrito en GaliciaGlobal desde que nació, hasta ahora. Y, si algo salta a la vista, es que se trata de un blog con mucha reminiscencia gastronómica. Está claro que a los gallegos parece importarnos mucho la comida, no sólo la novedad en el país que nos acoge, sino que vivimos con nostalgia de la nuestra.

Acabo de estar en febrero en Coruña, aprovechando que son las vacaciones de verano en el hemisferio sur y, más concretamente en Chile, donde vivo. Llamó mi atención un anuncio televisivo patrocinado por Gadis, que he visto que es una cadena de supermercados muy importante. Una de las frases más atrayentes del protagonista del anuncio que, dicho sea de paso, pretende ser una especie de apología de la identidad gallega, es aquella que dice “donde la comida es una religión”. Pues parece ser cierto, por las evidencias que arroja este dinámico y multifacético blog que estamos construyendo entre todos.

Para no ser menos, quiero contaros algo de la comida de Chile. Es cierto que este largirucho y enjuto país es bien conocido por sus vinos, en primer lugar. Puedes encontrar vinos de procedencia chilena en cualquier parte del mundo ¿no es cierto? En segundo lugar, por sus frutas, especialmente manzanas y uvas. Ahora, Chile ya está siendo más conocido por la exportación de salmón. Los extranjeros, cuando llegan por estas tierras tan lejanas y australes, piden vino y marisco. Esto del marisco hay que mirarlo con atención porque no es que vengan a darnos lecciones a los gallegos de lo que son los buenos productos del mar. Pero acá, no sé si por la Corriente del Niño, pareciera que los productos marinos tienen algo especial. El tamaño es bastante grande. Algunas especies llegan a ser exageradas de grandes y eso es algo que impresiona. Luego, tienen unos mariscos con nombres peculiares: piures, machas, locos…A nuestros mejillones, les llaman choros. Si son pequeños, se llaman choritos pero alguno alcanza tamaños siderales. Esos son los “choros zapato” y, con uno que te comas, quedas listo para el otro día.

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Porque somos así

viernes, marzo 28th, 2008

Yo sé que el picante es patrimonio de todas las culturas del mundo. Es más, en una ocasión, un pimiento de Padrón casi me deja efectos secundarios, porque el picor de todos los que comí ese día se concentró en uno solo que me hizo llorar como solo se llora en las despedidas.

Yo vivo en la bulliciosa ciudad de México, en el Distrito Federal y aquí el picante es la alegría de todas las salsas. Tras dos años, con una gastronomía tan variada cuya base es la harina de maíz, es difícil no admirar los chiles y disfrutarlos, eso sí, en su justa medida. La primera vez que vi cómo tostaban los chiles en el comal (disco de metal sobre el que se calientan las tortillas o se tuestan los chiles) tosí tanto y con tantas ganas a causa del picante que huí de allí y me quedé sin ver cómo se preparaba la salsa, pero fue por un bien mayor: no morir ahogada. No todas las salsas llevan chiles asados, las hay con chile crudo o cocido.

Por muy variada y deliciosa que sea la gastronomía del nuevo lugar y seamos de donde seamos siempre echamos algo de menos.

Una cosa sabrosa que me pasó es que me regalaron una “sopa de sobre” y cuál fue mi sorpresa al descubrir que era caldo gallego. Así como lo escribo, caldo gallego en sobre. El mundo es impredecible y sus innovaciones también. El caso es que este sucedáneo de caldo me supo a gloria. Yo pensé que esta idea era de un gallego agotado por la morriña de su tierra que, pensando en hacerles la vida más llevadera a los que estamos lejos, lo inventó. Porque somos así.

Desde el sur austral

viernes, marzo 21st, 2008

Me dio un gusto del alma conocer la existencia de este blog. Como tengo La Voz de Galicia como página de inicio en el computador, no había como no darse cuenta de esta buena iniciativa.

Estoy muy pendiente de lo que ocurre en Galicia. Me crié en Coruña y ahí viví desde los 6 hasta los 17 años. Nací en Caracas, como tantísimos gallegos hijos de emigrantes y volví a este país a los 17, para ingresar en la universidad. En Galicia, me decían la “criollita”. En Venezuela, la “galleguita” y así, suma y sigue. Imagino que ésto les pasa a muchos gallegos, que empiezan a sentirse un poco trasterrados, expresión que usó un historiador español, Castedo, que se vino a Chile hace muchos años. Los “a través de las tierras” somos nosotros. Sin embargo, al final del día, cuando queremos responder a la pregunta ¿de dónde somos? la respuesta es sencilla: no se si si es tanto de donde uno nace, sino de donde aprende a pensar. Y yo aprendí a hacerlo en Galicia.

Desde este lugar tan alejado de todo, desde este lugar cercado por el desierto al norte, la cordillera de los Andes, el Océano Pacífico y la Antártida, Galicia se ve muy lejos y bastante desdibujada. Galicia no aparece acá en ninguna parte. No debiera ser así, aunque sólo fuera por los intereses comerciales que unen a este país con nuestra tierra, especialmente en el sector pesquero. Pues así es. Pregunté en el Lar Gallego de Santiago de Chile cuando habían recibido por última vez una visita de la máxima autoridad de la Xunta y me dijeron que en la década de los noventa. Estamos lejos y olvidados. Como es una comunidad pequeña, comparada con la argentina, cubana o venezolana, estamos un tanto postergados. Ojalá esto cambie en el futuro inmediato porque, en la vida cotidiana, yo he ido descubriendo a personas que tienen ascendencia gallega pero no tienen conciencia de ella. Hay todo un trabajo por hacer en ese sentido.

Gracias a que estoy estudiando un doctorado en Santiago de Compostela, y en etapa de tesis, he vuelto a retomar el contacto con Galicia, luego de muchos años de ausencia. Eso me ha permitido, por otra parte, vincular a mis hijos con la tierra. Fue emocionante la primera vez que los llevé a la aldea, a Ortigueira. Cuando nos ponemos trágicos y me preguntan donde quiero ser enterrada, les digo que en Ortigueira, teniendo a la ría como vista. No pueden creer que les diga algo así pero tendrán que cumplir mi voluntad, cuando llegue la hora.

Noto mucho en falta Galicia, sus olores, la gaita, los prados, la visión del hórreo desde cualquier ventana…Imagino que la vida es ésto: pasar notando en falta.

Gracias de nuevo por esta iniciativa, que espero que se nutra con las experiencias de todos los que añoramos y estamos lejos.