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Los mineros y los mitos

Sábado, octubre 16th, 2010

Es probable que quienes lean esta entrada estén más informados que yo, que vivo en Chile, del rescate de los 33 mineros en la mina San José, en el norte del país. Por una decisión consciente, decidí mantenerme al margen, dosificando mi exposición a la televisión. Nunca he visto un reality y menos lo iba a ver ahora. Decidí que no estaba de ánimo para una dosis exagerada de empalago emocional. Esta apreciación no obvia el carácter de gesta heróica que rodea la decisión de sacarlos de aquel hoyo al que las precarias condiciones laborales de muchas minas parecidas en Chile los había condenado.

Como todo está hoy día expuesto a la difusión globalizada mediática, compartimos alegrías y también penas. Así como hasta en el último rincón del planeta han podido apreciar los detalles del rescate minuto a minuto, recordemos cómo nos vimos sobrecogidos por los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, casi sintiendo la penetración de aquellos aviones en el cemento de los edificios como si estuvieran atravesando filosamente las pantallas de nuestros propios televisores. 

Lo cierto es que hoy, la imagen no solamente es imagen sino que es ya el contenido. La imagen ha terminado siéndolo todo y este hecho contradice una prograganda de bebida gaseosa (Sprite, si mal no recuerdo) que pegó fuerte en Chile, a principios de los noventa, que decía “La imagen es nada, la sed es todo. Obedece a tu sed”.

De la mano de la imagen, va la construcción de mitos. Si bien Chile fue conocido hasta 1973 como un país ejemplar en el ejercicio de la democracia, puesto que los chilenos compartían una cultura politica de asistencia electoral masiva y respeto a las urnas, en el contexto de una América Latina invadida por montoneras y caudillos, hoy Chile comienza a ser conocido por otra cosa. Al parecer, según se desprende de las afirmaciones del actual Presidente, Sebastián Piñera, no solamente es hoy un país más conocido en el mundo sino más respetado por haber acometido con seriedad y rigor, desplegando una obra de ingeniería mayor, el rescate de los 33 hombres que habían quedado convertidos en topos. Llevo 25 años en Chile y algo que siempre ha llamado mi atención es la preocupación de su clase dirigente por la forma en que es percibido el país en el mundo. Antes, por una democracia ejemplar que se desmoronó. Luego, Pinochet lo puso en el mapa y he experimentado vivencialmente el hecho de que, en mis visitas a Galicia, muchos gallegos solamente asociaban a Chile con el ex dictador. Luego, con la apertura comercial, los vinos desplegados en los supermercados de todo el mundo han sido el mejor estandarte de la producción chilena. Sin embargo, hoy pareciera que hay que añadir un valor adicional: Chile como un país que se compromete con su gente. Estamos asistiendo, creo, a la elaboración de un nuevo mito.

Lo que digo no es solamente una percepción personal. Ya han asomado voces, especialmente vinculadas a los sectores exportadores, que señalan la necesidad de desarrollar una estrategia que permita capitalizar la visión que Chile ha logrado proyectar en el mundo a partir de este desdichado accidente y, sobre todo, evitar que se olvide rápidamente. Quizás pueda parecer extraño este celo pero Chile es el país del mundo que ha tenido una mayor explosión de acuerdos comerciales, pasando de ninguno en 1990, a más de veinte, en la actualidad. Ya antes del accidente minero, los distintos gobiernos de la Concertación y, en especial, el de Michelle Bachelet, hizo suya la preocupación por la “Imagen País”, creando una fundación específica para dicha tarea. Aunque la propia expresidenta se convirtió en la mejor difusora del país en el extranjero, esfuerzo coronado recientemente al serle ofrecido el cargo de representante de la ONU-Mujer, no es menos cierto que hay muchas esperanzas puestas en un eslogan acuñado por creativos  y publicistas poco antes del derrumbe en la mina. Se trata de ”Chile hace bien” o “It´s good for you”. El rescate habría venido a confirmarlo porque mostró, según los entendidos,a un Chile moderno, competente, con alto nivel de tecnología, con funcionarios que hablan inglés y donde se daría una mezcla positiva de valores humanos, sentimientos positivos y autoridades competentes.

Pues bien, se piensa que es necesario desarrollar ahora acciones que permitan que ello no se diluya en el tiempo, máxime porque se piensa que Chile es un buen país en un mal barrio, por su ubicación en América Latina, tal como lo han explicitado algunos gerentes chilenos. La reciente rebelión policial en Ecuador y, antes, el intento de golpe de Estado en Honduras, poco o nada ayudan a disipar la imagen de un continente donde, lamentablemente, a veces parece ser más escaso el orden que el caos.

El corazón partío

Jueves, junio 24th, 2010

Los españoles residentes en Chile están, por estos días, con el corazón “partío”. Sí, dividido entre dos aguas, como aquella melodía que alguna vez escuchamos en la guitarra de Paco de Lucía.  Por mucho que intentemos sustraernos de la fiebre mundialera, a medida que se acerca el viernes, el día del duelo entre los dos equipos, Chile y España, el corazón palpita más fuerte y resulta difícil pronunciar un veredicto que no suponga, incluso para los más indiferentes a este deporte, un quiebre interno.

Lo digo por propia experiencia. Soy lo menos futbolera que hay. Quedé vacunada de fútbol por obra y gracia de mi infancia coruñesa, allá por la década de los setenta. En plena generación de los “chiripitifláuticos”, cuando había un solo canal de televisión, ser niño (o niña) no era asunto fácil. El canal, TVE, se veía siempre desbordado de fútbol, flamenco y toros, la trilogía franquista. No era un panorama alentador para ningún chaval.

Reflexioné sobre ello hoy, cuando me ha perseguido la Televisión Nacional de Chile (TVN) para saber qué haría yo el viernes y con quién estaba mi corazón. Luego de veinticinco años en este país, por mucho que se lleve sangre española, la respuesta no es ni fácil ni rápida. Lo mejor es salir por la tangente y, parodiando a un ex presidente venezolano de infausta memoria, decir que “no se está ni con uno ni con otro (equipo), sino todo lo contrario”.

España está acostumbrado a codearse con las ligas mayores del fútbol. Sin embargo, para Chile, es inevitable no sentir una cierta sensación de vértigo, de mareo, porque nunca había estado en un escenario así, un escenario que hacía falta, incluso, en un sentido terapeútico y reparador, por todo lo sufrido por el terremoto del 27 de febrero. Se sindica como mago de todo este asunto al entrenador (DT) de la selección chilena, un argentino de nombre Bielsa, que ya salió el año pasado elegido por la revista chilena Qué Pasa en un artículo titulado “Neuronas importadas” como el más votado en un ranking de los extranjeros más influyentes(en el que también salió mencionada la suscrita, aunque me da un poco de pudor admitirlo). El efecto que este hombre ha producido en los jóvenes que integran la selección ha desbordado los límites del fútbol en sí mismo y ya se habla de la “Bielsología” como una forma de hacer las cosas, como una manera de ser, como un talante marcado por el rigor y el profesionalismo y ya casi como una necesidad. Una necesidad de que todo Chile se contagie del espíritu Bielsa a ver si de, una vez por todas, y tal como se nos viene prometiendo, podemos pegarnos como sociedad el ansiado salto al desarrollo.

LO QUE NO SE NOMBRA

Miércoles, mayo 26th, 2010

Chile no ha podido escapar de la situación de crítica  y polémica que vive  la Iglesia Católica, en distintas partes del mundo, a raíz del descubrimiento de casos de pedofilia en los que estarían implicados sacerdotes. Un caso, especialmente, sacude a la opinión pública por estos días. El llamado “caso Karadima”, que involucra a un sacerdote ya anciano que tuvo un rol importante en la formación de varios de los actuales obispos del clero chileno, ha permitido destapar el velo de la ignorancia, del encubrimiento y de la impunidad. Los testimonios de sus víctimas, hombres adultos y profesionales, televisados en días recientes en un programa denominado “Informe Especial”, han resultado particularmente impactantes y no han dejado a nadie indiferente.

Dicho caso ha motivado el interés de los medios de comunicación, con acento en el abuso sexual infantil y sus consecuencias. Por suerte, las víctimas hoy se van atreviendo a contarlo, exigiendo adicionalmente reparaciones.

Por motivos mágicos en mi vida, he podido conocer a una de ellas, Vinka Jackson, quien hace referencia a su condición de víctima de incesto en www.paula.cl, revista de la cual me permito extraer el testimonio de otra persona que se acercó a ella gracias a su libro “Agua fresca en los espejos” y que se anexa más abajo.

Vinka ha hecho de su dolor un motivo y un  instrumento de educación y prevención frente a las situaciones de abuso sexual infantil.  Su libro, que recomiendo leer a ojos cerrados, encierra situaciones terribles, dolor y tristeza pero es, al mismo tiempo, un canto de esperanza, de capacidad para tomar el toro por las astas enfrentando los desafíos de la vida, de la  posibilidad del perdón y de la sanación. Cuando me lo regaló, confieso que lo entreabrí varias veces, pero sin ánimo de lanzarme a una lectura en la que sospechaba el horror y la desolación. Sin embargo, una vez leído, es inevitable sentirse entre pequeña y afortunada. Pequeña, porque resulta admirable conocer a personas que, a partir del dolor, terminan siendo gigantes admirables, desarrollando recursos extraordinarios para sobreponerse a tanto horror, y afortunada al darme cuenta de que mi experiencia personal no se ha visto asaltada por el abuso. Surgen muchas preguntas luego de la lectura de un testimonio como el que hace Vinka en su libro:  ¿cómo se puede confiar si se ha vivido lo que ella vivió?, ¿cómo pedirle confianza a las personas que, desde su más tierna infancia, fueron sometidos por personas que tenían autoridad sobre ellos, máxime si se es una autoridad espiritual, como el caso del sacerdote Karadima?, ¿cómo poder amar, si lo que se ha experimentado, por la fuerza del abuso, es un profundo desamor o más bien, una utilización?

Vinka decidió  escapar de la victimización  y ser un testimonio viviente de que se puede salir adelante, a pesar de las heridas lacerantes en el alma pero también en el cuerpo, cuerpos que somatizan recurrentemente, por fuerza de cargar con la memoria del abuso y de la pérdida. Es posible consultar su  hermoso blog en http://vinkajackon.wordpress.com. Vinka me dijo una vez que es inevitable no sentir que lo que has vivido te confiere la categoría de caso único. Es mucho el horror y, por tanto, una cierta incredulidad, por lo que se tiende a pensar que solamente a tí te puede haber pasado algo así. Sin embargo, a través de su blog, se ha dado cuenta de la existencia de muchas personas que han vivido situaciones como la que ella vivió y se lo comunican. Saber que hay muchos más, me decía, es importante porque te da fuerza para luchar. Además, me comentó con cierto humor, “somos tantos, que debiéramos tener nuestro propio candidato/a la Presidencia de la República”.

Desde aquí, un homenaje y un reconocimiento a todas aquellas personas, hombres y mujeres, que han vivido situaciones tan humillantes, a todos ellos que carecieron de lo más crucial que le debemos a los niños que es el cuidado, la protección y el desvelo. Es importante que cada vez más se conozcan estas situaciones de vida. Pero no es suficiente saber. Cada sociedad debe encontrar, con urgencia, la forma y los arreglos necesarios para reconocer y erradicar los patrones culturales y las formas de vida que llevan a que hermanos nuestros, semejantes, pasen por este tipo de situaciones, evitando que ello se siga repitiendo, en el futuro.  

RECUADRO
La web chilena sobre el abuso sexual

La autora de www.inocenciainterrumpida.net es una profesional chilena de 28 años, casada. Asistió a uno de los colegios más exclusivos de Santiago. Sufrió abuso sexual entre los 8 y los 10 años por parte del hermano de su padre. Hace dos años, cuando su pareja le pidió matrimonio, se vio en la obligación de enfrentar su sexualidad y, con ella, su historia. Junto con ir a un siquiatra, quien le recomendó la utilidad terapéutica de escribir su historia, armó este sitio donde hace pública su vivencia de manera anónima. Además, sube testimonios de otras personas que han pasado por lo mismo y entrega información de expertos en torno al abuso sexual.

¿Qué tipo de feedback has tenido a través de tu página?
Que hay mucha gente que ha vivido esta experiencia y tiene el anhelo intrínseco de contar su historia y darla a conocer al mundo, pero anónimamente, para liberar las tensiones que se acumulan cuando se tiene una historia en secreto. Como decía la poeta norteamericana Maya Angelou, “no hay mayor agonía que llevar dentro tuyo una historia sin contar”.

¿Son muchos los adultos que te escriben y han guardado este secreto por largo tiempo?
Muchos mueren sin haber hablado con nadie de “lo que les pasó”. Muchos refieren que llegaron a la madurez pensando que “eso” les pasaba a todos, que así era la vida. Muchos han sepultado en el olvido que les pasó “eso”, porque el tiempo y la necesidad de sobrevivir congeló en ellos cualquier palabra que describiera lo que les sucedía. Para muchos otros, muy pequeños cuando “eso” les pasó, la memoria les jugó una trampa y ya mayores, sin recordar los hechos, sufren las consecuencias. De todo eso hay. Pero para sanar, los sobrevivientes de violación y abuso sexual deben salir del escondite en el que permanecen. Aunque al comienzo no puedan, todavía, dar sus nombres.

¿Qué razones dan ellos de su silencio, aun si saben que callar les hace daño?
Es que para contarlo se requiere de mucho coraje, porque puede ser aterrador. Como la violación aún es un tema tabú, los sobrevivientes de abuso sexual generalmente sufren aún más por las reacciones de sus amigos y de su familia que pueden no creerte, que se distancian, tratan de minimizar tu dolor o simplemente te evitan. Se ve en tu página que has estudiado sobre el tema. ¿Cuáles son las secuelas que quedan en los adultos que sufrieron abuso sexual en la infancia? Hay consecuencias del abuso sexual infantil que permanecen o pueden agudizarse con el tiempo hasta configurar patologías definidas. Por ejemplo:

-Conductuales: intentos de suicidio, consumo de drogas y alcohol. -Emocionales: depresión, baja autoestima, síndrome por estrés postraumático, dificultad para expresar sentimientos. -Sexuales: fobias y disfunciones sexuales, falta de satisfacción sexual o incapacidad para alcanzar el orgasmo, etc. -Sociales: aislamiento, dificultades en las relaciones personales, mayor probabilidad de sufrir violencia por parte de la pareja.

¿Por qué te refieres a las personas que sufrieron abuso sexual como sobrevivientes? ¿Así te sientes?
Porque me da rabia reconocerme como víctima de abuso sexual. Tal vez porque siento que eso reduce mi identidad. Porque me da rabia pensar que un hombre tuvo el poder de quitarme, en unos minutos, la posibilidad de disfrutar plenamente la vida. Me niego a vivir sintiendo que esos minutos han tenido más impacto sobre mi sicología y afectividad que los otros miles de momentos vividos. Quiero pensar que voy a sanar, quiero pensar que, al igual que otras sobrevivientes empezaré poco a poco a recuperar la confianza en mí misma, el amor propio. A recuperar el poder que desde muy temprano me fue robado y así, pasito a pasito, reconstruir el rompecabezas de mi vida, recuperar mis metas, mis sueños, sentirme plena y ayudar a los demás.

Primeras nevazones y una gaita

Miércoles, mayo 19th, 2010

Había prometido, en una entrada anterior, enviar una foto con las primeras nieves que cayeran en la cordillera. Sin embargo, antes de tomar la foto, mientras pedaleaba en bicicleta por el parque que está al lado de mi casa, sentí un sonido que me hizo palidecer de la emoción. Me invadió una tremenda morriña y ¿qué era? Pues una gaita, tocada por el gaitero que también va en la foto. Me acerqué y me contó que estaba ensayando porque le habían pedido que tocara para un matrimonio. Me precisó, sí, que la suya era una gaita escocesa. A estas alturas, es tan exótico encontrar una gaita con su gaitero a los pies de Los Andes que confieso que me da lo mismo si es escocesa, irlandesa o asturiana. Lo importante es que era una gaita soplada con devoción en la amplia llanura de un parque,  al pie de las cumbres nevadas.

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Voilá! Ahí va una foto de las nevazones que cayeron con la primera lluvia, el viernes pasado, tomada a los pies de los falderos cordilleranos de La Reina. No deja de causarme cierta inquietud observar esa majestad nevada que, perteneciente a la cordillera de Los Andes, pudiera esconder algo por dentro. No me refiero a un volcán, nada de eso, sino al hecho de que algo podría faltar todavía por descubrir, y que estaría latente bajo tanto roquerío. Lo planteo porque los sismólogos vienen señalando que, a más de dos meses del terremoto, todavía podrían producirse sismos de magnitud importante. Como la sismología no es perfecta, es de esperar que se equivoquen. Saludos para todos, desde Chile.

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El arte del vínculo

Domingo, abril 11th, 2010

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que me han preguntado de donde soy.  Cuando ya voy a cumplir veinticinco años de mi vida residiendo en Chile, tomo conciencia de que no falta semana en que alguien, al escuchar mi acento, me pregunte si soy española. Al principio, para no abundar en detalles, decía que sí. ¿Cómo explicar que soy nacida en Caracas, que viví mi infancia y adolescencia en Galicia, que volví a Caracas para estudiar en la universidad y que toda mi vida laboral y de adulta la he vivido en Chile? No resulta fácil y menos cuando tu interlocutor no dispone del suficiente tiempo para  escuchar una larga perorata en la que, inevitablemente, se filtra tu híbrida identidad. Sin embargo, a medida que he tomado conciencia creciente de mi condición, no tanto de española sino de gallega, contesto sin mayor preámbulo que soy eso, soy gallega.

De tanto en tanto, suelo reflexionar acerca de las condiciones y la naturaleza del vínculo que se ha producido entre las distintas comunidades gallegas en el exterior, particularmente de las que tengo noticia y que están radicadas en América Latina y Galicia, nuestra tierra “madre”. A un primer nível, casi intuitivo, es fácil pensar que los vínculos entre comunidades alejadas geográficamente deben ser alimentados y estimulados de alguna forma, máxime cuando no existían las facilidades para viajar y de transporte que actualmente existen. Los vínculos entre comunidades, como entre las personas, no resultan por ósmosis, de manera intrínseca y natural. Deben ser cultivados. Es casi algo parecido al amor.

Me he preguntado por qué con Chile el vínculo es tan difuso, casi etéreo, en comparación con las comunidades gallegas existentes en países como Cuba, Argentina, Uruguay y Venezuela. ¿Será un asunto de distancia geográfica? Es cierto que Chile está situado en una esquina, como al borde de todo aunque esta apreciación depende del lugar donde estemos ubicados. Un australiano o neozelandés no lo vería, necesariamente, de esta forma. ¿Será un asunto de volumen? Es cierto que a Chile parece haber llegado una cantidad mucho menor de emigrantes gallegos que a otras partes de nuestra región, y muchos de ellos se animaron a cruzar la Cordillera de Los Andes casi por derivación desde Argentina, premunidos además, algunos de ellos, de un fuerte ingrediente explorador y aventurero. Cuando no existían los aviones, cruzar dicha frontera geográfica era un asunto no menor. ¿Será un asunto de calidad y de masa crítica? Me pregunto si, más que un problema de cantidad, la permanencia y estrechez del vínculo con Galicia se deba a que, en los contingentes de emigrantes hacia un determinado país, iban incluídos algunos visionarios, de corte más académico e intelectual, que sintieron prontamente la necesidad de generar dichos vínculos a través del cultivo de la lengua, así como de tradiciones como el baile y el canto.

En definitiva, no logro saber cuál es el quid, el pulso perfecto, que ha posibilitado la vinculación más estrecha de unas comunidades de emigrantes gallegos (y sus descendientes) con Galicia y no dejo de observar, en la distancia, el interés que las autoridades gallegas mantienen por Uruguay y por Argentina, lo que se expresa en sus recurrentes visitas a estos países. Algunos, cínicamente, reducen este interés a objetivos puramente electorales. Sin embargo, prefiero creer que esa es una motivación necesaria, más no suficiente.

Una respuesta tentativa es que el cultivo de la lengua generaría un efecto reforzador. He visto, en este blog, interesantes polémicas respecto a la pertinencia y utilidad del aprendizaje del gallego, así como a la obligatoriedad o voluntariedad de su enseñanza. Yo no lo aprendí en su momento. Las condiciones sociopolíticas existentes cuando viví en Coruña, en la década de los setenta, siendo niña, remitían el uso del gallego al ámbito rural y, aunque no guste reconocerlo en estos tiempos, no sólo no era estimulado: hablarlo era mal mirado, era un asunto de “paletos”. Ahora, aunque puedo defenderme  con lo que aprendí de niña escuchando a mis padres en casa, mucho lamento no manejarme en su uso de manera más técnica, no tanto por sus bondades prácticas, ya que es posible que no lo utilice en mi vida cotidiana sino por lo que conlleva el conocimiento de una lengua. Además del viejo adagio que dice que “el saber no ocupa lugar”, una lengua no es sólo comunicación. Es una manera de observar y de sentir, es una forma de ver el mundo.

Y ésto me deriva a una deuda que tenía pendiente de informar en este blog, ya que algunos de sus lectores me habían consultado, en referencia a la enseñanza del gallego en Chile. En este país, al día de hoy, existen tres importantes nodos de trabajo que fortalecen la conexión entre Chile y España. En lo que concierne a la presencia de la migración gallega en Chile, existen actualmente dos entidades. Una es el Lar Gallego, de Santiago y el otro es el Centro Gallego, de Valparaíso. El primero, formado en 1967 y el segundo, en 1993. En el área académica, un área de desarrollo es el Centro de Estudios Gallegos del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, producto de un acuerdo firmado en 1998 entre la Xunta de Galicia y esta casa de estudios. En la actualidad, es conducido brillantemente por un acadèmico chileno, Andrés Suárez, que habla el gallego melodiosamente. Siempre me resulta increíble escucharlo porque, a pesar de no ser su lengua materna, logra proyectar tanta naturalidad que la pronunciación del gallego, en sus labios, no suena como un implante. Y eso me parece algo digno de elogio.

Dicho programa se encarga de difundir la lengua y cultura de Galicia en el área de influencia de la universidad y ofrece cada año dos módulos consecutivos de estudios gallegos. Hace años, fui invitada a presenciar el funcionamiento de una sesión de clases de gallego, aprovechando la presencia de la Televisión Gallega, que tenía interés en filmar la experiencia. No sólo me asombró que la mayoría de los estudiantes no fueran gallegos sino que hubiera más de uno de origen alemán, por ejemplo. Es importante entender que el aprendizaje de una lengua está sujeto a intereses múltiples y hay que tener una actitud comprensiva y abierta hacia ello. La gente no se mueve sólo por motivos materiales o consideraciones de orden práctico. Bien sabemos que el marco de utilización de nuestra lengua es ridículo si lo comparamos con el español, el inglés o el futuro que se avizora para el uso del chino. Sin embargo, hay personas que proceden de marcos culturales distintos, y están dispuestas a lanzarse a la aventura de aprenderlo.

Para aquellos que quisieran saber más acerca de la presencia gallega en la historia de Chile, es recomendable consultar las investigaciones realizadas por los profesores Carmen Norambuena y Edmundo Moure, ambos vinculados a la Universidad de Santiago de Chile (USACH).

Cielos codiciados

Viernes, marzo 26th, 2010

La experiencia de vida del terremoto persiste como comentario obligado de todas las tertulias. A cualquier lugar al que vayas, si prestas atención, escucharás a alguien que se está refiriendo a cómo vivió el megasismo del 27-F.  Sucede, incluso, que es posible descubrir en el mismo interlocutor, pasado casi un mes, relatos superpuestos que van añadiendo más detalles y especificaciones a la forma cómo vivió esa noche.

Uno de los aspectos que más ha llamado mi atención tiene que ver con la proyección del cielo en esa amarga madrugada. He escuchado decir,a varias personas, que cuando salieron despavoridas de sus casas, miraron hacia el cielo y pudieron percibir un extraño resplandor, tanto mientras temblaba como en los segundos posteriores, en que la tierra tendió a sosegarse. Motivada por esas referencias, he tratado de hacer introspección, mirar hacia adentro y tratar de recordar qué cosa ví yo en el cielo esa noche. Efectivamente, ví que entraba más luz por la ventana de mi habitación que de costumbre, mientras ésta se movía como un barco. Cuando logré salir y colocarme en el dintel de la puerta de entrada, también me pareció observar una luz más vívida de lo normal.

Como resultado, ahora acostumbro a mirar con más detalle hacia el cielo, sobre todo en las noches. Y es que los cielos chilenos tienen algo particular. Pude darme cuenta durante el fín de semana pasado, en que subí el cerro El Roble y en cuya cumbre funciona un observatorio pequeño, gestionado por la Universidad de Chile. Su historia se remonta a la presencia rusa previa a 1973. Los rusos vinieron a Chile en esos tiempos en que la colaboración política era muy propicia, entre otras cosas, atraídos por la calidad de su cielo.

Ese observatorio que pude merodear desde afuera, porque estaba cerrado, es pequeño y su arquitectura no deja de evocar algo de la Guerra Fría. Sin embargo, puestos a investigar, descubro que Chile es la sede de cinco importantes observatorios internacionales, pertenecientes a instituciones europeas y americanas. Estos observatorios se distribuyen entre las regiones de Antogasta, Atacama y Coquimbo, que son las que tienen cielos más límpidos y fértiles para la observación astronómica. Tienen nombres evocadores como Cerro Tololo, Cerro Pachón, Las Campanas o el Observatorio La Silla, por citar algunos.

Por la calidad de su cielo, Chile sigue concitando interés para la instalación de otros observatorios similares. En días pasados, hemos podido saber que, a pesar del desastre natural que supuso el terremoto, el Cerro Armazones, ubicado en la segunda región, se posiciona como la locación preferida para la instalación del telescopio gigante European Extremely Large Telescope (E-ELT). Su principal competidor sería la isla La Palma, ubicada en Canarias. Los evaluadores señalan que Chile “posee el mejor equilibrio de calidad del cielo en todos los aspectos y en ese lugar (el telescopio) puede ser operado de una manera integrada con el Observatorio de Paranal”.

Se espera mucho de este supertelescopio ya que servirá,entre otros aspectos, para analizar planetas alrededor de otras estrellas, los primeros objetos nacidos en el universo, agujeros negros súper masivos y la naturaleza y distribución de la materia y la energía oscura que dominan en el universo.

Cuando la tierra todavía no deja de temblar, en su proceso de liberación de energía sísmica, es un gran consuelo poder mirar hacia el cielo y buscar en él algo de refugio. Sobre todo, cuando es un cielo de tan reconocida calidad.

Vivir entre réplicas

Jueves, marzo 18th, 2010

Han pasado más de quince días desde que tuviera lugar en Chile un terremoto grado 8,8 en escala de Richter, el quinto de mayor impacto en el mundo desde que existen registros.  Esta delgada franja de tierra, sabemos ahora, es sísmica por naturaleza. Caminamos sobre una falla.  Al parecer, el país contiene el 46% de sensibilidad sísmica del planeta y, esto, según se dice, nos asemeja a Japón. Estamos sabiendo mucho, por estos tiempos, sobre sismología y todos los fenómenos a ella relacionados, como tsunamis. Y no podría ser de otra forma: no sólo las consecuencias en vidas humanas y en destrozos materiales es inmensa sino que el terremoto, con sus secuelas llamadas réplicas, sigue hacièndose notar todos los días. Ayer, sin ir más lejos, en la región del Bío-Bìo, la réplica más alta estuvo en el orden de los 5,8 grados. El jueves pasado tuvimos que desalojar el edificio donde trabajo.

Poco a poco, los chilenos se van acostumbrando a la idea de que el suelo los seguirá meciendo, como una cuna traidora. Dicen que será por dos meses, aproximadamente. Este cataclismo de la naturaleza no sólo cambió la agenda política sino que alteró por completo nuestra vida cotidiana y, de paso, nos reveló que Chile es más modesto de lo que muchos creían. El ingreso a la OCDE, como buen alumno de la región latinoamericana al que había que premiar de alguna forma, ha pasado al olvido. Por ahora, la gente no habla más que del terremoto y se han multiplicado exponencialmente los casos de ansiedad y de consumo de antidepresivos. Un porcentaje significativo de chilenos está viviendo cuadros de estrés postraumático. Durante esta semana y providencialmente, porque estaba programado antes del terremoto, visita Chile Boris Cyrulnik, padre del concepto de “resiliencia” o capacidad de salir adelante frente a la adversidad. Nos viene como anillo al dedo la visita de un sobreviviente de campos de concentración como Cyrulnik. Se necesita a gritos voces de aconsejen, que consuelen, que otorguen perspectiva a los efectos ocasionados por este zarpazo de la naturaleza. Los medios de comunicación no cesan de mostras imágenes de los sobrevivientes, historias de dolor y de héroes anónimos lo que, de alguna forma, les permite seguir escarbando en la herida, bajo una apariencia de información que encierra un tanto de morbo. Por otra parte, la empresa privada se encuentra haciendo su Agosto y ha hecho del terremoto una oportunidad para la solidaridad, sí, la solidaridad como negocio.

El terremoto del 27-F en Chile reveló una parte del país que muchos no querían ver. Un Chile donde no son impensables los saqueos y los actos de vandalismo, descartando la idea de vínculos y de capital social; donde no existían protocolos y la institucionalidad para la emergencia era más que precaria; donde los inescrupulosos de siempre construían edificios burlando los controles antisísmicos y, así, suma y sigue. Este Chile que ostentaba récords en el combate contra la pobreza, habiéndola reducido de más del 30%, a principios de los años 90, a cerca del 13%, tendrá ahora que aceptar que se producirá un incremento de la misma, así como un empobrecimiento general de otros sectores, como la clase media. Es con relación a este sector que se habla del “terremoto mentiroso” porque, si bien no tuvo efectos tan dramáticos como se pudo observar en la zona del epicentro y en las costas, ha afectado de igual manera las viviendas de muchas personas que se ven ahora indefensas y sin recursos para arreglar tanto desperfecto. Este Chile seguirá conviviendo con el Chile “europeo”. Así nos ven muchos visitantes y tuve la comprobación hace poco tiempo, cuando nos visitó el Secretario General de la Xunta de Galicia. Esa era su percepción.

Otros, tratan de ver el vaso medio lleno y señalan que el país ha soportado mejor de lo esperado un impacto de más de 8 grados, poniendo como ejemplo el impacto devastador que tuvo sobre Haití un terremoto quinientas veces menor.

Como sea, ya nada podrá ser igual y se habla de la “generación del terremoto” como una forma de condensar el impacto que, sobre niños y jóvenes, tendrá este evento telúrico.

Otra de volcanes (aunque a nadie parece importarle)

Miércoles, julio 2nd, 2008

Está iniciando su erupciòn otro volcán en el sur de Chile, el Llaima, cerca de Temuco, región de la Araucanía y èsto ya está empezando a preocuparme. Os conté el domingo recién pasado, el del triunfo futbolístico, sobre otro volcán, el Chaitèn. Cuando terminé de escribiros esta nota, mi hijo me pregunta que sí sé lo que està pasando en España y le digo que no. Me pregunta: pero ¿cómo? ¿no sabes que acaban de ganar un campeonato de fútbol a nivel europeo y que derrotaron a los alemanes? Pero ¡tù eres española! Mamá ¿en què mundo vives? ¿cómo no sabes lo que está pasando y no sales de inmediato a celebrar?

Me sentí un tanto enajenada y absurda porque debo admitir que estaba totalmente fuera de la euforia futbolística que, por lo que desprendó del blog, ha salpicado a todos. Además, cuando me preguntan si soy española, me quedo como “para dentro” (así dicen en Chile) porque yo me siento más bien gallega, que es sentirse de otro modo. Sé que uds. me entienden. El punto es que me siento totalmente ajena a tanto entusiasmo y hoy, cuando ví en los diarios locales, las fotos del Rey abrazando a alguien, que imagino que es el líder de la selecciòn ganadora, me pareciò entrañable, sí, pero también me impactó sentir que no me llegaba el tal abrazo porque, a decir verdad, “paso del fútbol”. Esta es una sensación rara, porque me gustaría sentirme invadida por el frenesí que todos sienten frente a este deporte. Es la misma sensaciòn que un agnóstico o un ateo tiene frente a los que tienen fe, casi un poquito de envidia por no tenerla. Pero la fe no se tiene por decreto, dicen, es un don. Lo cierto es que este pasotismo futbolero tiene su origen en el franquismo, ni más ni menos. Mi niñez gallega, durante los nueve últimos años del gobierno de don Francisco Franco, están marcados por la trilogía maldita que yo llamo: fútbol, toros y flamenco. Había un solo canal en esos días, TVE, y todos los sàbados y domingos vespertinos nos cascaban fútbol. Era demasiado para una niña de 9 años que no tenía muchas alternativas de diversión salvo que salir a la calle a jugar a la goma, a la mariola o a los portales, a las nunca bien ponderadas “mariquitas”. Todos los bares pasaban llenos de parroquianos, viendo fútbol y jugando al mus y a la brisca. Luego, cuando no había fútbol, pues nos daban nuestra raciòn de tauromaquia, que confieso que me resulta insoportable. Para remate, si queríamos folklore, pues ahi estaba el oficial, el flamenco, muy bien representado en aquellos años por Lola Flores, la diva gaditana y su marido, que si no recuerdo mal, se llamaba “El Pescaílla”.

Entenderán, entonces, los motivos por los cuales todo lo relativo al fútbol no es necesariamente algo que me convierta en una castañuela sino que es, más bien, evidencia de fastidio y aburrimiento.  Ahora, con tanto volcán en protoerupción por estas latitudes, resulta difícil aburrirse. El Llaima es el volcán más activo de Chile y ha registrado 46 grandes erupciones desde 1640. Os seguirè informando desde esta atalaya vulcanológica.

Desde el volcán

Domingo, junio 29th, 2008

Es altamente probable que más de alguno haya leído acerca de un volcán que, en el sur de Chile, acaba de reactivarse. Me refiero al Chaitén, ubicado en la décima región del país. Desde el momento en que su humareda amenazante se constató, el gobierno se movilizó y trasladó a todos los habitantes de la zona hacia lugares más seguros. Fue un operativo digno del primer mundo. Mejor, incluso, que los del primer mundo porque ahí tenemos el desastre de Nueva Orleáns y el Katrina. El punto es que el gobierno actuó como un mecanismo de relojería y logró ahuyentar el riesgo de vidas humanas, salvo el lamentable deceso de una anciana durante el traslado. Toda la gente debió trasladarse vía Argentina porque no hay vías directas desde el lugar en el que está enclavado el volcán hacia la ciudad más próxima. Si pueden observar un mapa del sur de Chile, se percatarán de lo que digo porque está salpicado de múltiples islas, islitas, canales y fiordos. Así que la “hermana” República Argentina fue, nuevamente, solidaria y puso el hombro en esta operación de masivo desplazamiento. No han faltado las críticas porque el gobierno tuvo que dejar allá los animales y las mascotas. Lamentable pero, dada la accidentabilidad geográfica, era difícil acometer esta tarea.

Esta situación ha vuelvo a poner en el tapete el debate sobre la conectividad y cómo es posible que, a estas alturas del siglo XXI,  haya zonas del país que estén prácticamente aisladas desde el punto de vista territorial. Por otra parte, los desplazados sólo quieren volver, como es natural. Allá han dejado historias, identidades  y pertenencias en una tierra de colonización donde las personas, en esa soledad y sin más compaña, llegan a generar un profundo sentido de la autarquía. Sin embargo, las autoridades han desechado la posibilidad y se está estudiando, inclusive, la refundación de la ciudad en otro punto. La Presidenta Bachelet, que acaba de visitar California, se entrevistó con expertos vulcanólogos a fin de despejar todo tipo de duda acerca del desempeño del volcán en el futuro inmediato y, de esta forma, tomar decisiones definitivas. Las erupciones se mantienen, con carácter intermitente, y los especialistas sostienen que el daño en el cauce de los ríos permanecerá por meses o años, habiendo riesgo de aludes por las cenizas acumuladas.

Habrá que ver el desarrollo de los acontecimientos. Por mi parte, recién me estoy percatando de que éste no sólo es un país con alto riesgo sísmico sino también vulcanológico. No tengo la cifra a mano pero Chile es uno de los países del mundo que reúne mayor cantidad de volcanes en su territorio. Dicen que en Santiago, la capital y donde vivo, hay cinco desactivados. Por eso, luego del repentino despertar de este volcán sureño, habrá que esar atentos. Me levanto en la mañana y veo con cierta inquietud, pero siempre con asombro y gratitud, las cumbres nevadas de los Andes que vigilan la ciudad. No he dejado de recordar por estos días a Eduardo Blanco-Amor, gallego por más señas pero que por estos lados sindican como “español de origen”, sin más, que en su libro maravilloso “Chile a la vista”, dice lo siguiente: “Digamos ahora que nadie nos oye, que los volcanes, tantos como en Chile he visto, me han defraudado un poco como tales volcanes, como volcanes en sí. En realidad se trata de volcanes bajo palabra de honor. No viven de otros testimonios que la aseveración de los cartógrafos y las noticias de la tradición: dos elementos muy quebradizos y dudosos”. Me he preguntado què diría don Eduardo frente al despertar del Chaitén, si estuviera vivo por estos días… 

Gallegos en el lugar más remoto

Lunes, abril 28th, 2008

Resulta asombroso observar los lugares desde los que escriben los colaboradores de este blog. Los gallegos han llegado desde siempre, y sin duda, lo seguirán haciendo, a los lugares más remotos. Vengo llegando ahora de Punta Arenas y no puedo resistir la tentación de comentarles que, también en esta ciudad, que es la más austral del continente, se encuentran las pisadas y las huellas de los gallegos.

Se encuentra en la llamada región de Magallanes y la Antártica chilena, y fui invitada a un encuentro con mujeres de la zona. Se ubica a 3.141 kms. de la capital, Santiago, que es donde vivo. Les hablo de una zona del mundo donde están ubicados Campos de Hiello, Torres del Paine y la cordillera Darwin, entre otras bellezas naturales cada vez más apreciadas por los turistas.

Nada más llegar, pregunté a mis anfitrionas por los emigrantes gallegos que habían llegado por esos lados. No hay que olvidar que esta ciudad fue una de las más frecuentadas antes de que se construyera el canal de Panamá. Los barcos no tenían más remedio que dar una apoteósica vuelta, bajar y atravesar el Estrecho de Magallanes. Es por eso que Valparaíso era, quizàs, el puerto más importante de la zona del Pacífico. En fin, otros tiempos, añorados por muchos. Todavía, tanto en Punta Arenas como en Valparaíso, podemos encontrar edificios y zonas que nos hablan de aquellos tiempos de gloria y esplendor…

Yo había leído que los gallegos habían llegado por estos lados, al igual que un contingente nada despreciable de croatas. Tuve la suerte de conocer en este encuentro a una descendiente de gallegos, Isabel Soto Cárcamo que, cuando le dijeron que yo estaba allí y que andaba indagando por la huella gallega en la ciudad, se me acercó para hablarme de su padre, Antonio Soto, a quien la historia denomina “líder de la Patagonia rebelde”. Efectivamente, este hombre nació en 1897 en Ferrol. Su padre murió a poco él nacer, en la guerra de Cuba. Cuando Antonio cumple tres años, su madre se vuelve a casar y viaja toda la familia a Buenos Aires. Dados los problemas de adaptación que tuvo con su padrastro, su madre lo envió de nuevo a Galicia, donde estaría un tiempo, para regresar de 17 años al sur del mundo.

Soto, influenciado por la revolución bolchevique, inicia una senda laboral que lo envolverá, inevitablemente, con el movimiento laboral y luego anarquista que bullía en esta parte del mundo. Río Gallegos fue la ciudad testigo de sus luchas y de cómo se enfrentó con los patronos. Huyendo de la persecución militar, llegan a Puerto Natales, donde los obreros chilenos de la Federación Obrera Magallánica lo acogen. Luego, marchó a Valparaíso, casándose con una chilena. Marcha con ella al norte, a Iquique. Luego, regresa a la capital para partir definitivamente al sur. Trabajó como peón rural, tuvo un cine y durante muchos años fue asesor de los sindicatos del sur chileno. En 1936, cuando se declara la guerra en España, quiere marchar y hacer su aporte, pero su salud se lo impide. Se casa de nuevo con una mujer de la Isla Grande de Chiloé, con la que tiene a la hija que me regaló esta historia, Isabel. Antonio fue, definitivamente, lo que en el habla popular chilena es un “patiperro” (persona que deambula y viaja por distintos lugares).

Fundó el Centro Republicano Español, el Centro Gallego y la filial de la Cruz Roja Internacional, todo en Punta Arenas. Murió a los 63 años, en 1962.

Una historia, sin duda emocionante. Si uds. pudieran ver su foto, verían reflejado en él a tantos de nuestros bisabuelos y abuelos que, desafiantes, salieron por el mundo a buscar fortuna pero ¡qué fortuna! Este hombre no dudó en involucrarse totalmente con los acontecimientos políticos y sociales de un lugar del mundo que todavía encierra muchas historias por descubrir: la Patagonia.

Le doy las gracias a Isabel por regalarme esta historia de su padre y poder, a través de este blog, comunicársela al mundo. Gracias a la colaboración de distintas instituciones, entre las que se encuentra el Concello de Ferrol, la Municipalidad de Punta Arenas y la Diputación Provincial de A Coruña, han podido ser contados los derroteros de este gallego en el centenario de su nacimiento.