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Gallegos en el lugar más remoto

lunes, abril 28th, 2008

Resulta asombroso observar los lugares desde los que escriben los colaboradores de este blog. Los gallegos han llegado desde siempre, y sin duda, lo seguirán haciendo, a los lugares más remotos. Vengo llegando ahora de Punta Arenas y no puedo resistir la tentación de comentarles que, también en esta ciudad, que es la más austral del continente, se encuentran las pisadas y las huellas de los gallegos.

Se encuentra en la llamada región de Magallanes y la Antártica chilena, y fui invitada a un encuentro con mujeres de la zona. Se ubica a 3.141 kms. de la capital, Santiago, que es donde vivo. Les hablo de una zona del mundo donde están ubicados Campos de Hiello, Torres del Paine y la cordillera Darwin, entre otras bellezas naturales cada vez más apreciadas por los turistas.

Nada más llegar, pregunté a mis anfitrionas por los emigrantes gallegos que habían llegado por esos lados. No hay que olvidar que esta ciudad fue una de las más frecuentadas antes de que se construyera el canal de Panamá. Los barcos no tenían más remedio que dar una apoteósica vuelta, bajar y atravesar el Estrecho de Magallanes. Es por eso que Valparaíso era, quizàs, el puerto más importante de la zona del Pacífico. En fin, otros tiempos, añorados por muchos. Todavía, tanto en Punta Arenas como en Valparaíso, podemos encontrar edificios y zonas que nos hablan de aquellos tiempos de gloria y esplendor…

Yo había leído que los gallegos habían llegado por estos lados, al igual que un contingente nada despreciable de croatas. Tuve la suerte de conocer en este encuentro a una descendiente de gallegos, Isabel Soto Cárcamo que, cuando le dijeron que yo estaba allí y que andaba indagando por la huella gallega en la ciudad, se me acercó para hablarme de su padre, Antonio Soto, a quien la historia denomina “líder de la Patagonia rebelde”. Efectivamente, este hombre nació en 1897 en Ferrol. Su padre murió a poco él nacer, en la guerra de Cuba. Cuando Antonio cumple tres años, su madre se vuelve a casar y viaja toda la familia a Buenos Aires. Dados los problemas de adaptación que tuvo con su padrastro, su madre lo envió de nuevo a Galicia, donde estaría un tiempo, para regresar de 17 años al sur del mundo.

Soto, influenciado por la revolución bolchevique, inicia una senda laboral que lo envolverá, inevitablemente, con el movimiento laboral y luego anarquista que bullía en esta parte del mundo. Río Gallegos fue la ciudad testigo de sus luchas y de cómo se enfrentó con los patronos. Huyendo de la persecución militar, llegan a Puerto Natales, donde los obreros chilenos de la Federación Obrera Magallánica lo acogen. Luego, marchó a Valparaíso, casándose con una chilena. Marcha con ella al norte, a Iquique. Luego, regresa a la capital para partir definitivamente al sur. Trabajó como peón rural, tuvo un cine y durante muchos años fue asesor de los sindicatos del sur chileno. En 1936, cuando se declara la guerra en España, quiere marchar y hacer su aporte, pero su salud se lo impide. Se casa de nuevo con una mujer de la Isla Grande de Chiloé, con la que tiene a la hija que me regaló esta historia, Isabel. Antonio fue, definitivamente, lo que en el habla popular chilena es un “patiperro” (persona que deambula y viaja por distintos lugares).

Fundó el Centro Republicano Español, el Centro Gallego y la filial de la Cruz Roja Internacional, todo en Punta Arenas. Murió a los 63 años, en 1962.

Una historia, sin duda emocionante. Si uds. pudieran ver su foto, verían reflejado en él a tantos de nuestros bisabuelos y abuelos que, desafiantes, salieron por el mundo a buscar fortuna pero ¡qué fortuna! Este hombre no dudó en involucrarse totalmente con los acontecimientos políticos y sociales de un lugar del mundo que todavía encierra muchas historias por descubrir: la Patagonia.

Le doy las gracias a Isabel por regalarme esta historia de su padre y poder, a través de este blog, comunicársela al mundo. Gracias a la colaboración de distintas instituciones, entre las que se encuentra el Concello de Ferrol, la Municipalidad de Punta Arenas y la Diputación Provincial de A Coruña, han podido ser contados los derroteros de este gallego en el centenario de su nacimiento.