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Crisis y Chamullo*

miércoles, octubre 15th, 2008

Era un jueves como otro cualquiera, o un martes, o un miércoles, pero había un Sol enorme que alegraba la mañana y ya se respiraba la primavera, ya se sentía que el tiempo estaba cambiando: el calorcillo en los brazos, las piernas, las gafas de sol, el olor a flores por Palermo…

Por todo esto y más cosas (tiempo libre), decidí ir caminando al banco y por lo visto, más gente había decidido lo mismo ya que las aceras estaban repletas y el mencionado banco parecía reventar. “¿Será la crisis? pensé, o ¿habrá pasado algo tipo corralito 2.0?, aquí nunca se sabe…” No había histeria, así que deseché la segunda opción, me puse a la cola y al contrario que otros días, hoy la gente hablaba como si se conociese de toda la vida (que igual si que se conocían, vete tú a saber) y parecían bastante contentos. Y así fue como me puse yo, bastante contento cuando observé que la cola para euros/dólares estaba prácticamente vacía. Entonces….¿toda esta gente? ¡Ha bajado el real brasileño! ¡Brasil está en crisis y ha devaluado! y así festejaba la gente de la cola del banco, se oían gritos,  risas y se veía  a la gente contenta, motivo para que desconectase del todo mi música primaveral del reproductor y me pusiese la oreja con cierto disimulo. Como ya dije, la gente hablaba, pero NO de crisis, ni perdición, ni corralito ni nada que ver, no, aquí se hablaba de comprarse pisos en Brasil! como lo oyen! como quien compra alfajores para desayunar: Fácil, rápido, saco ahorros en pesos, cambio a reales, me voy a Brasil y me compro un piso, pero así! ¿Quién dijo crisis en Argentina? yo estaba en la cola, bueno, semi-cola, que no daba crédito (nunca mejor dicho) aunque igual soy yo el incrédulo y estaba allí, ni más ni menos que rodeado de multimillonarios financieros y demás peces gordos que buscaban “su pisito en Brasil, allí, a pie de playa” porque consideraban que era la oportunidad, que tenían una buena “chance” como dirían ellos…

Me quedé pensando una vez más “¿Realmente tienen toda esta gente esa plata?¿Estaban esperando al acecho a que cayese el real para irse a invertir a Brasil?¿Será farol argentino?”….y que se sho!!!

Salí con hambre del banco y de vuelta a casa, dándole vueltas a la cabeza, decidí pararme en un sito muy cuco en Santa Fe a comerme un pacho (perrito caliente).  El procedimiento fue el siguiente: Llego, lo pido….espero….lo pido…espero….lo vuelvo a pedir…(hasta aquí normal en Argentina)…lo vuelvo a pedir…espero y mientras, el señor me indica con su mano vacía que espere un poco más, porque estaba hablando Bush en la televisión. Aquí ya me mosqueé, y con todo el respecto hacia los señores que sirven panchos en los kioskos digo yo con todo mi hambre y cabreo acumulados “¿Pero qué le importará a este señor que hable Bush?¿Invierte todos sus ahorros de un puesto de panchos de dos metros cuadrados en bolsa?¿Tiene inversiones fuera de sus fronteras?¿le va a ser vital a corto o medio plazo para su negocio de panchos lo que el señor Bush diga hoy?”. Saben, al principio me alegraba en el banco ¡que bien que todo el mundo tenga tanta plata! después se transformaba en duda ¿estarán mintiendo? y a medida que mi hambre crecía era ya más del tipo ¡por favor, quiero mi pancho, le estoy pagando por un servicio, deje de hacerse el interesante como si su vida dependiese de ello, por favor, ya está, no disimule más, ya me he dado cuenta, todos hacéis lo mismo y os comportáis como si os sobrase el dinero, no me haga  más tonto de lo que soy, ríase de mí si quiere, pero por favor, después de darme el maldito pancho! pues no…no hubo manera.

Así que ahí lo dejé con su Arbusto, embobado. El día se había vuelto de color gris, y caía ahora un recital de agua típica de la primavera. Hora punta, Santa Fe hasta la bandera de taxis y coches, no entraba un alfiler ni un alma más en al avenida. Ahí entro

Taxista: Cómo esta esto! Dios mío! vamos falta!

Brais: Si ehh…muchísimo tráfico

T: no no, me refería a la caída de la bolsa…

B: Calle Jorge Luis Borges, al cruce con Paraguay por favor.

Ahí lo dejo.

Chamullar*: hablar sobre uno o sobre las cosas de uno endulzando demasiado la realidad, echarse flores o piropos inexistentes.
En exámenes por ejemplo, se dice chamullo a la paja de más que metes y que no es relevante pero que misteriosamente a algunos profesores parece gustarles.A la hora de ligar con el sexo opuesto, una de las más infalibles armas del argentino, junto con su acento.