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La “toma” del Obelisco

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
12 de julio de 2010 a las 7:33h

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¡Sí, sí, sí!!!!!!!! ¡España Campeón del Mundo!!! Vivir esto en un país de campeones como Argentina no ha sido fácil. No estaban con nosotros, al menos no como lo estuvieron  los ingleses en Londres, en la Eurocopa, o como en otros Mundiales que he vivido en Venezuela. ¡Cómo me he acordado de todos! Cómo nos ha unido La Roja a estos Galegos polo Mundo y Españoles por el Mundo y emigrantes del mundo; de los de siempre…

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Gaitas y ondiñas veñen no podían faltar en el Obelisco de la 9 de Julio porteña.

Como tampoco faltaron las banderas republicanas, ni las de Galicia, Madrid, Valencia…

Qué felicidad, al fin se llenaron las calles de Buenos Aires de ilusión gallega. Que para ellos todos somos gallegos y, para mí, está muy bien que así sea.

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Bien, bien, bien, ¡ganamos! Una bandera española (y cientos más) ondeó, por una vez y sin ánimos de conquista o reconquista, en la capital  argentina. Y, al fin, también los argentinos nos dijeron: Felicidades! Bien jugado!

Echar de menos

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
6 de julio de 2010 a las 6:38h

Ni siquiera la expectación del Mundial y la esperanza latinoamericana puesta en Uruguay puede evitar que, con la llegada del invierno austral, coronado en Santiago por la cordillera en forma de atalaya de nieve, me acuerde más de Galicia.

Hablo de la Galicia de mi niñez, en un tiempo histórico preciso, de una Galicia que me dice cosas que no necesariamente le dirían a cualquier otro gallego o gallega más joven o más viejo que yo.  De una Galicia que me habla y me sugiere, no pensando en que cualquier tiempo pasado fue mejor, no. Hablo de una Galicia que, con Unión Europea y avances de la modernidad de por medio, se resiste a morir y que, al menos, en mi corazón, sobrevive para siempre.

Alguna vez, en este blog, hablé del olor. Pongo el pie en Coruña y me invade un olor inconfundible a casa, a un no sé qué es una mezcla de lluvia, de sardina, de tortilla de patatas con pan de Carballo, jamón serrano y tabaco…¨¡Qué se yo! Es una mezcla única e irrepetible de todo lo bueno y rico de la tierra, pero imposible de atrapar en una sola palabra. Cierro los ojos y puedo escuchar las sirenas de los barcos cuando entran por la bahía de La Coruña y lo más increíble es que, con los ojos cerrados y todo, puedo rememorar claramente desde el resplandor nocturno y bailarín del faro de la Torre de Hércules hasta los árboles añosos del Campo de Marte. Pestañeo y puedo ver la empanada y sus mil y un posibilidades de contenido, las olas en un encrispado Orzán y las campanas al vuelo de todas las iglesias que pueblan la Ciudad Vieja.

Me sorprendo muchas veces escuchando a lo lejos, como un quejido, el sonido de una gaita, o de nuevo el olor de las tapas que invade la calle de Los Olmos, o el viento agitándose en una noche de temporal…¡El viento de Coruña es inolvidable para mi, que vivo en una ciudad escasa de viento! De niña, de camino al colegio y agarrando la falda para que este viento intruso no la levantase, varias veces pensé en lo fácil que sería que un tsunami asolase La Coruña por entero. ¡Menos mal que no hay riesgo de tal cosa! Recuerdo también el olor y la espuma de los inolvidables cafés de cualquier café de Galicia, en cualquier esquina porque todas, sin riesgo a equivocarme, son dueñas de un café de barrio.

Es probable que, en el baúl de mi memoria, todas estas pequeñas cosas, trivialidades para más de alguno, hayan sido magnificadas, cuando no,  idealizadas. Pero ¡qué importa si me devuelve a la tierra de mis padres, a los pasos de mi infancia, a la tierra de los aturuxos, de las pombas, del orballo, de la xeada, de los xogos y de las bágoas!

Galicia es, definitivamente, mi Aitué, que significa “la tierra que amamos”, en mapudungun, y la dueña de la mejor expresión para enfrentar todo tipo de contratiempos y adversidades. Cuando decimos “malo será”, estamos seguros de que podremos ponerle cara a todo lo que venga, por difícil y tremendo que sea.  Y cuando pienso y siento así sobre Galicia, lo sé íntimamente, es que la morriña, una vez más, ha tocado a mi puerta.

Se quebró la ilusión

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
3 de julio de 2010 a las 19:06h

 

Así titulaba la televisión pública la clara derrota de Argentina frente a Alemania. “Nos pasó por encima un tanque alemán”, me dice un amigo argentino, mientras padres e hijos lloraban juntos en el Obelisco porteño.

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Empecé el día en un autobús vacío, casi terminado el primer tiempo y con un gol en contra, para seguir disfrutando de esa pasión futbolera de los argentinos, tan contagiosa. Ya frente a la pantalla gigante se respiraba la ilusión de cientos de personas, hace calor en este día de invierno. Pero entonces vino el segundo gol, y otro, y otro más… Llegaron las lágrimas y los abandonos.

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Pero también, justo al final, ya fuera del campeonato, llegaron también los aplausos, los vítores a Maradona y los cantos de ánimo: “cada día te quiero más”.

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Ya de retirada, cabizbajos, tristes, pero sin perder la “argentinidad”, me cruzo con un porteño con su reluciente camiseta de la Selección que me dice: Hola, ¿cómo estás? ¿Tan “besha” siempre?

Genio y figura…

 

 

 

REALIDADES Y FICCIONES DE CATALUÑA

Escrito por Roberto González |Desde Barcelona
1 de julio de 2010 a las 18:51h

A raíz del dictamen del Tribunal Supremo sobre el estatuto de Cataluña me gustaría dar a conocer la realidad de tan “trascendental” asunto en la sociedad catalana.

Se han gastado horas en radios y televidiones de todo el país sobre este tema y ya no digamos la tinta de los periódicos, pero la realidad de todo ello es de mucho ruido y pocas nueces.

La sociedad catalana y en su día no asistió a votar el susodicho estatuto, según creo no llegó a contavilizarse más de un cuarenta por ciento de la totalidad de votos posibles, la gran mayoría de ciudadanos nos quedamos en nuestras casas y no creíamos necesario entrar en tan grande pantomima de los nacionalistas…. o nacionalistos, según se mire.

Ahora cuando el Tribunal Supremo da un poco al traste con tan meneado estatuto, otra vez salen a la palestra los de siempre a querer convencernos de que España no nos quiere y que se debería hacer un referendun urgentemente. Y yo les digo que referenduns se estan haciendo ya en los ayuntamientos de todos lados y a pesar de que pueden votar ciudadanos desde los 16 años y que los extranjeros empadronados tambien pueden hacerlo apenas ha llegado a un veinte por ciento de promedio de votos.

Acaso eso no les ha convencido de que aquí la gente no está por la cuestion y que lo único que a todos nos preocupa es el podr ir a trabajar cada día y que a final de mes tengamos una nómina decente ?

En la sociedad de Cataluña nadie habla del estatuto porque es una cosa tan secundaria para todos que no vale la pena perder el tiempo en algo que solamente le importa a la tan mentada clase política.

¿ Porqué no dedicar tantos esfuerzos en cuestiones primordiales y que a todos nos importen de verdad ? Digamos salud, enseñanza, terdera edad y sobre todo creación de puestos de trabajo.

No señores nosotros los que aquí vivimos no deseamos entrar en vuestro juego y nos importa un rábano tanta política de pacotilla !!! Porque tenemos en Cataluña los mismos problemas que en Madrid, Santiago o Sevilla, aunque algunos nos los quieran pintar con las cuatro barras catalanas, seña de identidad de este pueblo trabajador y honrrado.

QUE PIERDA ESPANYA!

Escrito por Sousa-Poza | Desde Sudáfrica
1 de julio de 2010 a las 9:21h

Ayer invite a comer en un restaurante a las doce miembros -o mejor decir miembras,  como la ministra Aido- de la Cooperativa que mi mujer dirige en Lulekani, un pueblo a unos 15 Kms. de Phalaborwa a donde antes los surafricanos remitian diariamente a los africanos que trabajaban en la ciudad. Phaborwa era una ciudad blanca … –y que nadie se confunda de sitio!  Hoy todo el mundo vive donde le da la gana si tan solo puede costearlo, y Lulekani es parte de Ba-Phalaborwa, la Gran Phalaborwa.

 

La victoria de Espanya sobre Portugal no se debe, como unos y otros creen, a que era el mejor equipo o a que tuvo mejor suerte. Se debe a que esas doce mujeres se pasaron dias enteros previos al encuentro rezando intensamente al Dios de los cristianos y a sus antepasados de ellas, haciendo todo tipo de rituales cristianos y paganos, para que ganara Espanya. Todo, claro, por una voluntad, que aquí tambien llego el quid pro quo del capitalismo. Y la voluntad fue precisamente la comida. Como en misa, la voluntad aqui tambien es voluntaria, pero es algo que se espera. Por cierto que la comida fue grata en extremo. Es cierto que la criminalidad en este pais es un azote, que hay aquí demasiados sociopatas, resultado de una historia colonial triste, de familias distanciadas y rotas porque los padres tenian que irse a trabajar a las minas o a las ciudades. Se destrozo la urdimbre de la tribu y de la familia africana, sin dejar nada que las reemplazara. Pero en su inmensa mayoria los africanos son gentes abiertas, amables, alegres, serviciales, amorosas. Como le decia un colega africano a mi mujer, we are very forgiving. Ningun politico serio aquí podria hacer carrera de la memoria historica pese a su dramatismo y a lo reciente que esta aun: Zapatero tendria que tener una charla con Mandela. Quiza todos los espanyoles pudieran aprender algo de ellos al respecto.

 

Lo malo ahora seria que Espanya ganara la copa, porque en la comida, ante tantos buenos deseos, yo me senti obligado a quedar emplazado a llevar a las doce mujeres un fin de semana al Parque Kruger si tal es el caso. Por supuesto, ellas comenzaron ya sus rogativas. De Espanya ganar el campeonato, tendria que cumplir mi promesa, y ya veo a la senyora Merkel llamandome a capitulo por el déficit en mi presupuesto. Y yo ya me imagino llamando a Zapatero para conmiserarme con el.

Celebración porteña (en petit comité)

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
30 de junio de 2010 a las 1:54h

Sí, sí,sí!!! Ganamos, la selección va a más y está volviendo a ilusionar con hechos, con victorias. Somos algunos ya los que en Buenos Aires estamos temiendo un enfrentamiento en semifinales con Argentina. Pero la experiencia pide cautela, también para los chés, que saben que Alemania no es equipo fácil.

 

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Esta tarde fue de celebración. Justo antes de empezar el partido, encuentro online vía skype con dos grandes amigos, en conexión Holanda-Hong Kong-Argentina. Psicosis colectiva. Segundo tiempo, como siempre, en la Plaza San Martín. Y, como siempre, pocos españoles, que ya parecemos un programa de esos de paisanos por el mundo, porque somos siempre los mismos y nos van a empezar a conocer en la televisión nacional; el viernes cerré la crónica del partido en el informativo de Telefe y hoy por seguro le tocará a alguno de mis amigos, momento del cual dejo constancia en este blog.

Los argentinos, al menos hoy, iban con España.

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Y nosotros lo celebramos con un par de pintas en un pub irlandés y esperando ya ansiosos al sábado. Mi apuesta y deseo: España y Argentina a semifinales. Desde ya nos preguntamos ¿Adónde nos reuniríamos para ver ese partido? Veremos…

El desagravio de la memoria

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
28 de junio de 2010 a las 2:47h

Tarde rara de domingo en Santiago. Mezcla de frío invernal y de una calma que precede a algo, no se sabe bien qué. Mañana es el partido Chile.-Brasil, un duelo que se ve más bien como una cuesta empinada. La televisión informa del refuerzo anticipado de efectivos policiales, previendo lo que suceda, bien se gane, bien se pierda. Decido ir al Estadio Español ya que el Lar Gallego proyecta tarde de cine, con la película “Gallego“. No la había visto nunca.

Los españoles residentes atestan el comedor, viendo ruidosamente el partido de rigor. Mientras aguardo a que comiece la película, escucho a un grupo de jóvenes vestidos a la usanza de una estudiantina, que tocan el “Alma Llanera“. Me pregunto hasta cuándo se me seguirán apretando el corazón y la guata (estómago) cada vez que la escucho, si ya llevo veinticinco años en Chile.

Comienza la función en el teatro del estadio, pomposamente llamado Lope de Vega. Somos, literalmente, cuatro gatos. Comienza la película, con música de Pablo Milanés. Es de emigrantes, como era de esperar, emigrantes que parten a Cuba. El personaje, Manuel, pudiera ser cualquiera de mis dos abuelos. Ambos estuvieron en ese país. Mientras observo la pantalla, escarbo en mi memoria y es casi nada lo que sé del paso de ambos por la isla. Me pregunto, hasta la recriminación silenciosa, cómo puede ser posible esta laguna mental. Mientras miro atentamente la pantalla y observo la actuación magistral de Sancho Gracia, sigo hurgueteando. Recuerdo una foto de mi abuelo materno, detrás de un mesón, rabiosamente joven y vestido con un delantal blanco, rodeado de negritos.  Rememoro vagamente haberme enzarzado, de niña, en disputas con mi abuelo por haberle escuchado comentarios que me parecieron racistas. ¿Cómo podía él hablar así, si había convivido con tantos mientras estuvo en Cuba?  Yo no me quedaba callada y le recriminaba desafiante sus dichos. De la experiencia de mi abuelo paterno en Cuba, no recuerdo nada aunque sí escuché alguna vez decir que estuvo poco tiempo.

Sin embargo, reconozco que hasta ahí llegan los recuerdos de mis abuelos y de su paso por Cuba. ¿Cómo nunca pregunté, inquirí, indagué? Me asaltan mil y una interrogantes. !Quisiera saber tanto de lo que vivieron ambos en ese país para poder completar el puzzle de mi pasado! Surgió, sin pretenderlo, la necesidad de desagraviar mi memoria y terminar de tejer mi propia historia de iberoamericana, una iberoamericana nacida en Venezuela, que pudo haber sido uruguaya, con abuelos emigrantes en Cuba, viviendo más de dos décadas en Chile y con un hijo en Argentina y una hija que está, por estos días, en la Araucanía profunda, participando del Año Nuevo mapuche.

En el limbo de la infancia, poco parece importar el pasado de tu familia y, más, de tus mayores. Mientras veo que Manuel, casi un niño, va en un barco hacia La Habana, en condiciones indignas, recuerdo haberle escuchado a mi padre referir que su viaje a Venezuela no fue de lo mejor. De hecho, desarrolló una úlcera.

Manuel, el gallego de la película, solo quiere juntar dinero para enviar a su abuelo, que quedó en la aldea y de paso, ser un poco más que lo que dejó en su tierra, una tierra que viaja con él, que considera “su casa”  y lo desasosiega,  pero que sabe que no le ofrece horizontes. Poco le importan las vicisitudes políticas y sociales pero ellas se le atraviesan, porfiadamente, en sus propósitos.

Mis dos abuelos ya no están para responder tantas y tantas preguntas que me hago ahora, tan tardíamente. La película sirvió para llenar esa inquietud, imaginando que su vida en La Habana de aquellos años fue muy similar a la que enfrentó Manuel, en la que partió siendo repartidor de carbón.

Una simple película en una tarde helada de domingo, en el último lugar del mundo como dice la canción de Montaner, puede servir para expiar, aunque de manera vicaria, las deudas que cargamos los descendientes de emigrantes con nuestra propia biografía.

Alegría en Buenos Aires

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
28 de junio de 2010 a las 0:01h

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Definitivamente, la pasión futbolera argentina se contagia. Esta vez tocó ver el partido rodeada de gallegos, de aquellos que vinieron y aquí se quedaron. Y que celebran y cantan los goles argentinos tanto o más que los de España.

En un almuerzo de la Casa de Ourense, celebrado en el Centro Carballiño, pasamos de comer paella y de canciones de Ana Kiro y pasodobles a ver un partido que pronto dio alegrías. Ya venían contentos los argentinos por el triunfo de Alemania sobre Inglaterra, o mejor, por la partida de Inglaterra del Mundial. Y esto, sumado a que el último duelo Argentina-Méjico en un mundial dio el triunfo a los chés, invitaba al optimismo. Volvimos a disfrutar con la selección de Maradona y ahora ¡a por Alemania!

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Hoy fue un día para acordarse de la terriña y llevarse una alegría -otra más- con la patria de acogida. Así cantan los gallegos de Buenos Aires: ¡Vaaamos, vamos Argentina! Eso sí, cuando nos despedimos me dicen: ¡Y ahora que gane España!

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Adictos al Facebook

Escrito por Esther Diz | Desde Filadelfia, EE.UU
26 de junio de 2010 a las 1:09h

Somos muchos los que nos hemos entregado de lleno a las nuevas redes sociales, especialmente la gente que como yo, y gran parte de los miembros de GG, acudimos corriendo cada mañana para ver qué hacen nuestros seres queridos al otro lado del charco. Seamos sinceros, Facebook nos aporta una falsa ilusión de cercanía a nuestra gente porque ya no tenemos que hablar con ellos para saber qué han hecho esta mañana, qué han comido, qué película les ha gustado o no y si la visita al pediatra de Carlitos marcó todo un récord de estatura para su edad. Qué grande esta! Qué listo! Qué guapo! Me gusta, me gusta, click, click.

El caso es que desde que me convertí en usuaria de Facebook hace unos dos años – bajo la sabia advertencia de mi amiga Vicky que me dijo: Cuchi, ten cuidado que el Facebook engancha! – no he podido evitar caer en una leve dependencia, que con la llegada de más y más amigos se ha ido acentuando hasta puntos insopechables, especialmente desde que esta bendita/maldita aplicación ya duerme en mi mesilla dentro del “smart” phone.

Facebook realmente es un falso amigo y además de exponer al mundo nuestra vida personal nos está convirtiendo en unos cotillas de narices. Así es imposible salir de la crisis global en la que nos encontramos!! si cada mañana antes de tomar el café o de devolver las llamadas de ayer enciendes el ordenador, te metes en el FB y te das cuenta de que en España (7 horas por delante) nadie ha hecho nada en todo el día porque Oscar, Pablo, Alberto, María y Ana, todos ellos profesionales de éxito y con importantes cargos, se han pasado toda la mañana del lunes sin pegar palo actualizando sus comentarios, buscando en FB a sus nuevos ligues o viendo si los han etiquetado en las fotos del finde pasado.

Hace unos días se me ocurrió suspender temporalmente mi cuenta de Facebook. La suspensión casualmente coincidió con un viaje de tres semanas a Europa y desde que regresé la gente no hace más que preguntarme: Ocurrió algo durante el viaje? A qué se debe? Me eliminaste de tu lista de amigos? Los hay que de repente son más simpáticos o más antipáticos porque asumen una u otra cosa. En fin, todo un caos.

Al que me da la oportunidad le explico que sencillamente no estar en FB forma parte de mi nuevo horario de verano, nada en particular, y entonces se quedan contentos o me confiesan su adicción personal y su deseo de hacer lo mismo. Qué nos esta ocurriendo? Nos estamos convirtiendo en fasebuadictos anónimos? Si crees serlo, confiesa y dí por qué.

Feliz verano!

El corazón partío

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
24 de junio de 2010 a las 6:36h

Los españoles residentes en Chile están, por estos días, con el corazón “partío”. Sí, dividido entre dos aguas, como aquella melodía que alguna vez escuchamos en la guitarra de Paco de Lucía.  Por mucho que intentemos sustraernos de la fiebre mundialera, a medida que se acerca el viernes, el día del duelo entre los dos equipos, Chile y España, el corazón palpita más fuerte y resulta difícil pronunciar un veredicto que no suponga, incluso para los más indiferentes a este deporte, un quiebre interno.

Lo digo por propia experiencia. Soy lo menos futbolera que hay. Quedé vacunada de fútbol por obra y gracia de mi infancia coruñesa, allá por la década de los setenta. En plena generación de los “chiripitifláuticos”, cuando había un solo canal de televisión, ser niño (o niña) no era asunto fácil. El canal, TVE, se veía siempre desbordado de fútbol, flamenco y toros, la trilogía franquista. No era un panorama alentador para ningún chaval.

Reflexioné sobre ello hoy, cuando me ha perseguido la Televisión Nacional de Chile (TVN) para saber qué haría yo el viernes y con quién estaba mi corazón. Luego de veinticinco años en este país, por mucho que se lleve sangre española, la respuesta no es ni fácil ni rápida. Lo mejor es salir por la tangente y, parodiando a un ex presidente venezolano de infausta memoria, decir que “no se está ni con uno ni con otro (equipo), sino todo lo contrario”.

España está acostumbrado a codearse con las ligas mayores del fútbol. Sin embargo, para Chile, es inevitable no sentir una cierta sensación de vértigo, de mareo, porque nunca había estado en un escenario así, un escenario que hacía falta, incluso, en un sentido terapeútico y reparador, por todo lo sufrido por el terremoto del 27 de febrero. Se sindica como mago de todo este asunto al entrenador (DT) de la selección chilena, un argentino de nombre Bielsa, que ya salió el año pasado elegido por la revista chilena Qué Pasa en un artículo titulado “Neuronas importadas” como el más votado en un ranking de los extranjeros más influyentes(en el que también salió mencionada la suscrita, aunque me da un poco de pudor admitirlo). El efecto que este hombre ha producido en los jóvenes que integran la selección ha desbordado los límites del fútbol en sí mismo y ya se habla de la “Bielsología” como una forma de hacer las cosas, como una manera de ser, como un talante marcado por el rigor y el profesionalismo y ya casi como una necesidad. Una necesidad de que todo Chile se contagie del espíritu Bielsa a ver si de, una vez por todas, y tal como se nos viene prometiendo, podemos pegarnos como sociedad el ansiado salto al desarrollo.