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Un blog muy gastronómico

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
3 de abril de 2008 a las 11:09h

Me he puesto a revisar todo lo que se ha escrito en GaliciaGlobal desde que nació, hasta ahora. Y, si algo salta a la vista, es que se trata de un blog con mucha reminiscencia gastronómica. Está claro que a los gallegos parece importarnos mucho la comida, no sólo la novedad en el país que nos acoge, sino que vivimos con nostalgia de la nuestra.

Acabo de estar en febrero en Coruña, aprovechando que son las vacaciones de verano en el hemisferio sur y, más concretamente en Chile, donde vivo. Llamó mi atención un anuncio televisivo patrocinado por Gadis, que he visto que es una cadena de supermercados muy importante. Una de las frases más atrayentes del protagonista del anuncio que, dicho sea de paso, pretende ser una especie de apología de la identidad gallega, es aquella que dice “donde la comida es una religión”. Pues parece ser cierto, por las evidencias que arroja este dinámico y multifacético blog que estamos construyendo entre todos.

Para no ser menos, quiero contaros algo de la comida de Chile. Es cierto que este largirucho y enjuto país es bien conocido por sus vinos, en primer lugar. Puedes encontrar vinos de procedencia chilena en cualquier parte del mundo ¿no es cierto? En segundo lugar, por sus frutas, especialmente manzanas y uvas. Ahora, Chile ya está siendo más conocido por la exportación de salmón. Los extranjeros, cuando llegan por estas tierras tan lejanas y australes, piden vino y marisco. Esto del marisco hay que mirarlo con atención porque no es que vengan a darnos lecciones a los gallegos de lo que son los buenos productos del mar. Pero acá, no sé si por la Corriente del Niño, pareciera que los productos marinos tienen algo especial. El tamaño es bastante grande. Algunas especies llegan a ser exageradas de grandes y eso es algo que impresiona. Luego, tienen unos mariscos con nombres peculiares: piures, machas, locos…A nuestros mejillones, les llaman choros. Si son pequeños, se llaman choritos pero alguno alcanza tamaños siderales. Esos son los “choros zapato” y, con uno que te comas, quedas listo para el otro día.

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El gallego visto desde Sudáfrica

Escrito por Sousa-Poza | Desde Sudáfrica
3 de abril de 2008 a las 9:52h

Precisamente a mí, que escribo en castellano y vivo en Suráfrica, me gustaría saber cuáles son las opiniones de mis paisanos gallegos expatriados acerca de política lingüística.

Yo vivía en Quebec cuando el Parti Quebecois impuso una política lingüística leonina para la conservación y expansión del francés. Existían proyecciones que anticipaban que dentro de pocas decadas, el francés sería un idioma minoritario en Quebec. No he seguido el tema pero, por lo que leo, el francés está fuera de peligro en Quebec y esas medidas leoninas se han relajado.

El gallego, sin embargo, creo que ya es idioma minoritario en Galicia, pero parece que a nadie le importa demasiado. El pasado julio estuve en Galicia y me encontré con que en casi todos los establecimientos me contestaban en castellano al hablabarles yo en gallego. En algunos, parecían no entenderlo. Me pareció un fenomeno curioso.

En donde he encontrado el gallego necesario y suficiente fue en Mozambique: supongo que será un país exquisito, en el sentido portugués de la palabra.

Identity Works

Escrito por Esther Diz | Desde Filadelfia, EE.UU
2 de abril de 2008 a las 17:10h

No soy expatriada laboral, no soy mejicana emigrada, no soy boricua, ni cubana, ni latinoamericana, y me llamo María Esther pero no me llamen María, Esther no es mi segundo nombre, es mi nombre. Sí, tengo dos apellidos y no pone Sra. Balliet en este documento porque no me he cambiado el apellido al casarme pero ese hombre de ahí es mi marido, ¡se lo juro!

 Soy española, y dentro de eso gallega, y dentro de eso vengo marcada por la idiosincrasia de haberme criado en la bonita ciudad de A Coruña teniendo una madre madrileña y un padre lazano (por si queda duda yo pongo en las postales que le mando a mi tía Rosa: Laza-Verín-Ourense-Spain). Mi marido tiene un apellido francés, pero es de Wisconsin. La familia por parte de su madre proviene de Cork, en Irlanda, así que como muchos americanos, se siente algo irlandés y desde que vino a Galicia de mi mano piensa que nuestra unión no es fortuita y que nuestra tierra lo devuelve a sus raíces (si buscan un americano que hable español con acento gallego yo se lo presento).

Uno entiende bien de dónde viene y al llegar a América necesita que los demás también lo entiendan. Abre un restaurante y vende filloas de sangre en la quinta avenida si le parece, o compra un cerdo y lo mata en noviembre en el patio de su casa sin vallar ante la mirada estupefacta de los vecinos. Yo el primer año me lo pasé haciendo tortillas y empanadas. Un día hice tres empanadas seguidas, no podía parar.

 No se confundan por favor, yo hablo español pero vengo de Europa, Spain, Spain, el país de la paella y los toros! no hace falta que me miren con lástima como si hubiese pasado grandes penurias para llegar aquí, ni que me regalen una barra de labios pensando que en España esas cosas no se encuentran, como ya hizo una pobre ama de casa acomodada amiga de mis suegros hace unos años movida por su ignorante vida a las afueras de Milwaukee. Esa misma mujer no quiso asistir a mi boda en Betanzos porque consideraba España un lugar peligroso, lleno de terrorismo y violencia. ¿Cómo le explicamos a Sharol que en Galicia no vamos armados, que comemos y vivimos igual o mejor que ella y que yo uso maquillaje profesional desde que tengo pestañas?  Se aceptan sugerencias.

Los Ángeles: cine, lujo y contrastes

Escrito por Carlos Sánchez | Desde Los Ángeles, EE UU
2 de abril de 2008 a las 9:25h

Los Ángeles es una ciudad familiar, no en el sentido de familia, sino que todo lo que ves se te hace familiar. Miles de películas se ruedan aquí, estén ambientadas en Los Angeles o en Tokio da igual, se ruedan aquí. Por ejemplo las playas de Santa Monica y Venice famosas por Los Vigilantes de la Playa, Downtown por Collateral, Beverly Hills por Pretty Woman o Long Beach por CSI Miami (asií es, se rueda en Los Ángeles). Cerca de mi casa está la Torre Nakatomi en la película La Jungla de Cristal o el hotel Beverly Wilshire donde Julia Roberts se alojaba con Richard Gere en Pretty Woman. Todo esto te crea una imagen ilusoria de la ciudad, y esa es una de las características fundamentales de esta ciudad, la ilusión, la imagen, una falsa fachada como en los estudios de cine.

Los Ángeles es una ciudad de apariencias y lujos, con uno de los mayores índices del mundo en cirujanos plásticos por habitante y de los pocos sitios en los que encontrarás tantos coches de lujo. Ferrari, Maserati, Lamborghini, o trastos enormes como Hummer, Ford Explorer, Toyota Sequoia,… entremezclados con limousinas de tamaños inimaginables y otros vehículos que se caen a pedazos y que sorprende que aún sigan en funcionamiento.

Los Ángeles es una ciudad de contrastes. Lujo y pobreza, con un gran número de indigentes durmiendo en las calles, mientras que a su lado pasa un flamante Rolls Royce. Gente de todas las razas y culturas y de todas partes del país, que ha venido a probar el sueño americano, a la meca del cine. Porque es aquí donde el que no trabaja en la industria del cine y la televisión es el extraño, tanto camareros como dependientes del Starbucks  son actores esperando su oportunidad. Comida basura como en el resto del país y culto al cuerpo,…

A las diez, zurra

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
2 de abril de 2008 a las 9:19h

Para los chinos actuales Mao no es solamente el joven idealista que venció, contra todo pronóstico, al gobierno nacionalista chino en el año 49, o el presidente que, con mano de hierro, llevo a cabo la siniestra Revolución Cultural. Se ha convertido también en un icono nacional. El culto a líder que el propio Mao, al más puro estilo estalinista, propició durante la época más dura de su mandato, ha degenerado en una banalización de su imagen permitida por unas autoridades que más piensan en fabricar y vender que en las seguir las viejas sendas de una causa casi perdida. Hoy en día puede uno encontrarse, en el mercadillo del rincón más remoto de China, carteras con la cara de Mao, barajas de cartas con sus retratos, cajas de cerillas que le muestran sonriente y saludando al pueblo: el Presidente Mao puede encender la lumbre de sus fogones, si quiere usted invertir un par de yuanes en llevárselo a casa.

Un buen ejemplo de lo que digo es este reloj que compré en Xi’ian para mi amigo Ricardo, también él exiliado, pero en Londres –no se lo he enviado aún, por cierto–. En él, un Mao ya madurito saluda con la mano extendida a un pueblo invisible. El segundero, su propio brazo, le sacude el polvo a la décima hora. El gesto es el de un abuelo que anuncia zurra desde la lejanía.

Imagen de previsualización de YouTube

Pero, ¿qué diremos los gallegos, con nuestras Torres de Hércules hechas de conchas y nuestras figuritas de niños gaiteiros tocando al pie de un cruceiro? Recuerdo aquellas monedas con la efigie de Franco y una leyenda que decía: No se os puede dejar solos. El horterismo es una enfermedad internacional que afecta ya hasta a los presidentes. ¿Se imaginan un reloj de Zapatero, o de Pérez Touriño?

Mejor me callo y no doy más ideas.

 

 

Gloria busca familia en A Mourela

Escrito por Carlos Agulló
1 de abril de 2008 a las 16:29h

Gloria, desde Sao Paulo, nos envía el siguiente correo:

“Así como los amigos de Ferrol y São Paulo se reencontraron, yo también escribo a ver si tengo la misma suerte. Soy de A Mourela de Abaixo y emigré en 1951 con mis padres (ya fallecidos) para São Paulo. A pesar de ser muy niña (tenía 9 años) siempre añore mi tierra. Soy feliz pues tengo la posibilidad de poder encontrar cada año a la familia que vive en Ferrol pero de A Mourela no conozco a más nadie. Mi mamá y mi abuela eran conocidas como las de Bazón, mi tío era panadero, Manolo Bazón, y yo vivía en la casa que hay derás del trasformador. Espero encontrar alguien que se recuerde de nosotros, gente de mi edad o sus descendientes. Gracias a quien pueda ayudarme”.

Si alguien quiere ponerse en contacto con ella puede dejar un comentario en esta entrada, justo ahí abajo, donde pone Comentar al lado de un icono rojo.

Latitud 0

Escrito por Soli Sánchez | Desde Houston, EE UU
31 de marzo de 2008 a las 19:57h

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Una pequeña isla donde el avión llega una vez por semana, los jueves desde Lisboa y que horas más tarde despega para tardar ocho días en regresar.

Una isla situada en el Ecuador, en la mitad del mundo, donde el barco llega cada tres semanas. Y el barco trae vida, trae todo ya que este país no produce nada.

Un lugar que no aparece en mapas, que no está en los listines telefónicos, a donde no llega UPS, al que no se puede llamar desde algunos países por tener el prefijo vendido a líneas porno. En fin una isla perdida donde muchos se vienen a perder.

Sin barco no hay arroz, leche, harina, aceite, pasta, conservas, agua, refrescos, champú, lejía, pañales, fiambre…sin barco no hay consumo, las tiendas se quedan vacías entre un barco y el siguiente, a la espera de que alguien , tal vez Taiwán o el Programa Mundial de Alimentos( PAM), regalen arroz, aceite o sal.

Sin avión no hay yogures, queso, cartas… Sin avión no hay salida. En una isla de 60 Km. de largo donde consigues ver siempre el mar rodeándote es importante saber que puedes salir. El avión es, además un acontecimiento social, allá se va la gente a ver quien llega, quien va, a vender flores y collares, a vivir la ilusión del viaje y de escapar.

Y es que si le preguntas a cualquier joven su máxima aspiración es escapar, salir de la isla. ¿A dónde? ¿Al Continente ?pregunto refiriéndome a África! ¡No!! A Lisboa!

En algunos lugares el mundo sigue siendo interpretado a través del colono, y el colono sigue siendo el mundo.

La emigración de antes… y la de ahora

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
31 de marzo de 2008 a las 13:28h

Me gustaría empezar mi colaboración en Global Galicia repasando un concepto.

Emigrante: Que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él de manera estable o temporal (Diccionario de la Real Academia Española, RAE).

En esta definición encajaríamos todos, los que aquí escribimos, los que desde fuera de Galicia buscamos cada día, en este periódico, por ejemplo, una noticia que nos acerque a nuestro país, a nuestra región, a nuestro pueblo. Abuelos, padres, hijos. Y no es ésta, emigrante, una palabra dulce, no. Mucho mejor el término gallegos por el mundo, utilizado para este Blog. Y, aunque mi situación estaría bien descrita por el diccionario de la RAE, no siento yo que mis circunstancias vengan marcadas por lo que este vocablo ha significado.

Desde la experiencia de dos generaciones de verdaderos emigrantes en mi familia, esto en lo que estoy yo ahora, viviendo en Londres, fascinada con esta ciudad, añorando también, pero rodeada de comunicaciones, a una hora y media de Galicia, con suerte por la módica suma de 50 euros, y con algo más que una maleta entre mis manos, es otra cosa. Aprender o perfeccionar idiomas, estudiar, trabajar, hartazgo, amor, desamor, ambición, solidaridad, apertura, la tan mentada globalización, es lo que nos lleva ahora a muchos gallegos de mi generación a emigrar; yo diría, a salir de Galicia. No la pobreza, las guerras, las dictaduras… No hemos vivido aquella desesperación. Sigue sin ser un camino fácil, pero para muchos sí muy enriquecedor y excitante y, sobre todo, con la posibilidad de escoger. Aún así, compartimos todas estas generaciones de emigrantes gallegos las ganas de hallar “un futuro mejor” fuera de nuestra tierra.

Científicos como L. o como M., que en Londres y EEUU tienen más posibilidades de trabajo y más recursos para investigar; arquitectos como E. o como M., mejor pagados en el extranjero; estudiantes como L. o como R., que se han ganado la oportunidad de estudiar en universidades de prestigio mundial y vivir en Nueva York, eso sí, con una beca gallega; “nuevos” emigrantes como alguno de mis compañeros de bitácora; o como yo, que siempre estoy de regreso, pero nunca me quedo.

Tampoco son los mismos tiempos ahora que hace 50 y 60 años, no son los mismos tiempos en Galicia, pero tampoco lo son en “Las Américas” o “Las Europas”. Ya no se hacen “Las Américas”, ni “Las Europas”. Ya no vuelve nadie (o casi nadie) cargado de petrodólares. Ya difícilmente, con esfuerzo, podremos “aspirar” a una hipoteca. Ha cambiado nuestra ambición, que ahora es viajar más, ver más, aprender más. Y un salario no puede dar para todo.

También puede haber algo en lo que éstas, al menos tres generaciones desde mi experiencia, coincidimos: no es fácil hacer el camino de vuelta. Con lo claro que lo teníamos cuando partíamos, siempre con una idea de temporalidad, porque “para siempre” nunca se dice.

Vaya aquí un humilde tributo a los más de un millón de gallegos que habitan otras fronteras, y a los que están en Galicia y se preocupan por los que se han ido. A los que regresan y a los que no. Para todos, por igual, no es tarea fácil. A los “viejos” emigrantes sólo decirles: buen trabajo!

El reencuentro en el blog de dos amigos distanciados durante 46 años

Escrito por Carlos Agulló
31 de marzo de 2008 a las 11:38h

“Cuando te marchaste, las cartas tardaban quince días en llegar, y ahora hemos arrugado 46 años en menos de tres horas y ya estamos escribiéndonos”. Así de gráficamente expresa Fernando Funcasta el reencuentro, a través de Global Galicia, con Víctor Freire. Los dos son de Ferrol, fueron amigos en la primera juventud. Fernando sustituyó, con 13 años, a Víctor en su primer empleo cuando éste emigró a Brasil, en 1960, para reencontrase con su madre y con su hermano. Durante dos años se cartearon, pero en el 62 perdieron el contacto. Hasta el viernes pasado, cuando Fernando, de casualidad, leyó en este blog un comentario de Víctor.

No tardaron ni cuatro horas en establecer el contacto y se cruzaron los primeros correos electrónicos. En sus primeras cartas después de 46 años sin noticias –las reproducimos íntegras como comentarios en esta misma entrada- se ponen al día de sus respectivas vidas a lo largo de más de cuatro décadas,  expresan su emoción por el reencuentro y hacen el propósito de reanudar una amistad que quedó interrumpida por la distancia y el tiempo.

Sus cartas revelan también cómo se separan los caminos que podían haber sido paralelos. Las casualidades y las circunstancias de dos países, España y Brasil, que han cambiado tanto a lo largo del último medio siglo han marcado las vidas de Fernando y Víctor. Los dos están ya jubilados, aunque Víctor confiesa que debe segur haciendo algunos trabajos para sobrevivir, porque la pensión no da ni para cubrir el seguro médico. Víctor tuvo, hasta principios de los 90, una vida acomodada, pero los vaivenes del país le cobraron factura. Fernando está jubilado, después de una larga vida laboral en el sector de los transportes, y sigue viviendo sin fatigas en la ciudad en la que pasó toda su vida. Una hija de Víctor ha hecho el camino de vuelta y ahora vive en Santiago, aunque según relata su padre, “vive discriminada por no ser española nata”.

En los comentarios reproducimos íntegras  las primeras cartas que se cruzaron en 46 años Fernando Funcasta y Víctor Freire y de las que nos enviaron copias.

España para mis alumnos chinos (1º B)

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
30 de marzo de 2008 a las 22:07h

Segunda y última parte del post anterior. A continuación, los comentarios que sobre España hicieron los alumnos de 1º B, que no desmerecen, ni mucho menos, los paridos por sus compañeros de la A:

 

-“Españoles son más amables y entusiastas. ¿Franceses? No son muy amables… Cuando voy a España a estudiar, no puedo ver mi novio… ¿Qué voy a hacer? No lo sé.”

 

-“Español es difícil pero muy bonito. En España hay un equipo se llama Real Madrid. Catalán gallego.”

 

-“Miguel. Madrid. Barcelona. Tarragona. Ganado.”

 

-“No puedo hablar español, pero mis compañeros pueden. Estudio mucho. Estudio más mucho.”

 

-“Voy a España en grado 3. Eres un amigo mio de español no haber más que uno. I want to see you there at that time y hablo contigo español fluido.”

 

-“Conozco a español. ¿Por qué aprende usted a español? Porque se quiero muy muy interesantes. Después un cantante hacer canta. No solo muy bien también español es muy bueno. Aprendo mucho. Primero aprendo palabra nuevas, leo texto. Hacer pregunta a mi profesor y contestar unos preguntas.
Medio día salimos de la sala de clase decimos a profesor mío “hasta luego”. Qué feliz un día.”

 

-“Este verano FIFA 2006 en Alemania España 1-3 Francia. Aquí competir después está muy mal. Porque España es fracasar. Pero me gusta España desde el principio hasta el final! ¡Ole España!”

 

-“El amor, el dinero, me preparar para probarlos en España. El probable muy difícil.”

 

-“Su arte y su música son famosos. La comida allí es muy exquisita. Ahora leo un libro sobre el queso de España.”

 

-“Tiene un cantante bueno. Tiene nombre de día. Se llama domingo.”

 

-“Dear Miguel, apoyamos dar un firme apoyo a el grupo de fútbol de España siempre. ¡Quiero Europa! ¡Quiero España!”

 

-“Antonio Gaudi y Picasso son muy grandes. Los quiero mucho.”

 

-“También tiene mucho que ver: museos, parques, escultura, edificios de estilo arquitectónico…”

 

-“Todo es inspirador y hay muchas pasiones. Los edificios no son muy altos pero muy románticos. La princesa de España se llama sofía y su esposo se llama Juan Carlos. Todos son muy simpáticos. Los toreros galantes y fuertes.”

 

-“Las ciudades son bonitas y limpias, hay mucho edificios y jardines, hay muchas personas hablar español.”

 

-“En España hay muchas fiestas. Por ejemplo carnaval. Todos reunen en plaza, cantan y danzan.”

 

Como pueden observar, y aunque a veces dicen verdades como puños (“en españa hay muchas personas hablar español”, o “España es perder”, frase que hubiera firmado Quevedo sin pensarlo dos veces) los chinos son esclavos de los tópicos más evidentes sobre nuestro país. Pero no se disgusten: nosotros, créanme, somos igual de esclavos que ellos. O si no, deténganse a pensar un momento: ¿cuál es la imagen que tiene usted de China? Los comentarios son, como siempre, bienvenidos.

 

Un cordial saludo desde China.