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La Torre de Hércules

Escrito por
15 de abril de 2008 a las 12:15h

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Desde tiempos inmemoriales existe éste faro. Fenicios, celtas, romanos, etc han pasado por su historia.El haber nacido en La Coruña me hace sentir especialmente ligado aesta imagen,vamos que llevo tatuado en mi corazón la Torre, para que voy a negarlo. Ahora se celebra el octavo centenario de la fundación de la ciudad, el Dépor resurge de sus cenizas pasando a ser el mejor equipo de la liga en ésta segunda vuelta (quién lo ha visto y quien lo ve),  observo desde la lejanía ese maravilloso paseo maritimo (esperemos que el mar lo siga respetando),e l precioso ascensor de San Pedro, la belleza inigualable de la vista aeréa que observo con nostalgia desde la webcam. Qué inmenso dolor ver crecer tu ciudad desde fuera sin poder tomar el pulso. Espero que nuestra querida TORRE sea nombrada patrimonio de la UNESCO como también lo ha sido la ciudad de La Laguna, en el norte de Tenerife. Ánimo a todos los que apoyan esa iniciativa, que seguro que lo logramos. Un saludo muy fuerte.

Bachelet, Zapatero y las mujeres

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
15 de abril de 2008 a las 4:23h

Me encanta este blog porque, entre otras cosas, permite que cada uno hable de lo suyo. Sí, es algo asì como que “cada loco con su tema”. Como mi particular “locura” es la política, no me resisto a enviaros las primeras impresiones que me suscita la conformación del nuevo gabinete conformado por Rodríguez Zapatero: nueve mujeres y ocho hombres. Entiendo que, al menos, tres son gallegos.

 ¡Ahí es nada porque, sin querer queriendo, superó la paridad para las mujeres! Además, una de ellas será Ministra de Defensa, la primera en España y està embarazada. Todo un guiño a lo simbólico y, además, bastante osado.

En Chile, la Presidenta Bachelet conformó al asumir un gabinete paritario, con una cantidad de hombres y mujeres equivalente. Ella ya lo venía anunciando desde que fuera candidata pero nadie le creía, particularmente los señores políticos. Decían ¿y de dónde va a sacar mujeres para llenar tantos cargos? Pues sí, las encontró y lo conformó, para sorpresa de todos, junto con dos criterios adicionales que utilizó para organizar su primer equipo ministerial: “no repetirse el plato” (que es lo mismo que invitar a caras nuevas) y un “gobierno ciudadano”. Desde que conformara este primer equipo, y declarándose ella en varias oportunidades entusiasta seguidora de la experiencia paritaria española, ya ha tenido que cambiar dos veces su gabinete. Vamos en el tercero de un gobierno que entra en su segundo año. No las ha tenido todas consigo la Presidenta Bachelet porque, nada más asumir, los estudiantes secundarios se rebelaron, cosa inédita en este manso Chile de la transición. Luego, se han descubierto irregularidades varias en distintas reparticiones pùblicas (muchas, limítrofes con actos de corrupciòn); huelgas de los trabajadores de Codelco (que es la principal empresa minera. El cobre es reconocido por todos como “el sueldo de Chile” y sigue ocupando un lugar superlativo en su balanza de pagos) y, para guinda de la torta, ella le da el “vamos” a un plan de transporte que ha venido a resultar un fiasco y que  ha tenido a los santiaguinos entre histéricos y angustiados. Olvidaba referir que, como si todo esto fuera poco, el pueblo mapuche ha hecho sentir sus derechos ancestrales. Ello ha llevado a que la Presidenta anunciara una nueva política indígena, bajo el sello de la multiculturalidad, algo que no estaba contemplado en su programa de gobierno.

La Presidenta ha pedido perdón en pùblico, ha reconocido que debió haber hecho caso a su instinto (no pueden imaginarse los chistes que se hicieron de esa confesión) antes de tomar la decisión de poner a andar el malhadado plan de transporte (llamado Transantiago) y ha puesto, al mal tiempo, buena cara, tratando de recuperar la magia que la llevó a las urnas de manera bastante inédita. Recuerden que América Latina ha visto llegar al poder a varias mujeres pero no por la vía de la normalidad, que es la competencia electoral, sino sucediendo a un marido asesinado las más de las veces.

La Presidenta tiene hoy un gobierno donde las mujeres son el cuarenta por ciento, que viene a corresponder al concepto de la paridad flexible. Pues bien, los medios de comunicación no hacen más que repetir machaconamente que la paridad ya no existe porque se quedaron pegados a la idea de la paridad radical, aquella del inicio de su mandato, del “fifty-fifty”. Como en Chile no hay ley de cuotas ni de cupos, lo que lo convierte en un extraño paisaje lunar en la región en la que casi todos  los países tienen dicho mecanismo para facilitar la presencia de mujeres en los cargos de responsabilidad política, no sabemos bien què pasará cuando la Presidenta termine su mandato. Resulta inquietante pensar que la paridad pende de u hilo y que, como carecemos de medidas políticoinstitucionales similares a lo que se establece por la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres en España, podamos experimentar una regresión. Los más agoreros y otros interesados dicen que pasarán muchos años antes de que Chile tenga a otra mujer Presidenta. Mientras tanto,  Michelle Bachelet pugna por lograr que el Congreso apruebe una ley de participación política equilibrada entre hombres  y mujeres y reivindica el derecho de las mujeres a equivocarse. Es bastante injusta la vida ¿no? Si un hombre hace una chapuza, la hace él solito y no compromete al resto de sus congéneres. Las mujeres, al parecer, no somos evaluadas en tanto individuos. Si una lo hace mal, carga con ese peso el resto de su colectivo y, dicho sea de paso, hipoteca las posibilidades de las demás de atreverse a lo que ella anteriormente se atrevió. 

Mal Aria

Escrito por Soli Sánchez | Desde Houston, EE UU
15 de abril de 2008 a las 0:22h

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Los romanos la llamaron mal aire, y no se confundían porque cuando tienes malaria se te queda el cuerpo como si te hubiera pasado un huracán por dentro. Cada año se mueren un millón de personas en el mundo a causa de la  malaria, el 90% en África.

¿Y por qué no te vacunas? es lo primero que me preguntaron mis amigos al saber que estaba enferma. Pues queridos y queridas, porque no existe todavía una vacuna contra la malaria.  En serio, ¿Cómo es posible? 

  Eso mismo se pregunta mucha gente. Si hemos conseguido erradicar la polio o la viruela , ¿por qué no la malaria? ¿Será porque en los países del norte no hay casos de la enfermedad?

En los últimos años se han producido considerables avances y una vacuna  experimental desarrollada por el doctor espanol Pedro Alonso esta siendo probada con éxito en Mozambique.  Estos avances se relacionan con un aumento de los fondos para la lucha contra la enfermedad. Instituciones como la Fundación Bill & Melinda Gates, Unicef o  el Fondo Mundial contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis han unido sus esfuerzos para encontrar la vacuna que acabe de una vez por todas con  el  parásito plasmodium, causante de la  malaria.

Las obras de drenaje en pantanos y saneamiento público son fundamentales para la eliminación del mosquito anopheles, el que transmite la enfermedad. Además medidas como la fumigación  de las casas o el uso de mosquiteros impregnados resultan importantes en la lucha contra el paludismo. El Fondo Global lo sabe bien(www.theglobalfund.org) y por eso, además de proveer fármacos como la artemisina, distribuyen los mosquiteros a grupos de elevado riesgo como las embarazadas y niños menores de cinco años.

A pesar de tener un mosquitero impregnado y usar repelentes, durante 7 días estuve de cuerpo, en la cama, y de espiritu en algún lejano lugar que mis delirios me impiden recordar. De lo que no me voy a olvidar es de que un millón se muere y yo, con  acceso a un rápido  diagnóstico  y cuidados médicos , me salvé.

Perdone, señorita.

Escrito por Eva Cabo | Desde México
14 de abril de 2008 a las 4:18h

“¿Vas a ese sitio que sale tanto en las noticias?” pregunta mi madre al otro lado del teléfono.
“Voy a esa zona, pero no a la ciudad.”

En la región mixteca de Oaxaca. Hace año y medio. En una comunidad de las montañas. Después de hablar con el maestro de la escuela nos reunimos en el patio con los alumnos. Platicamos con ellos. Me toca contar un cuento. El Sol aquí tampoco es implacable. Risas. Preguntas. Temor. Curiosidad. Carcajadas minúsculas como músculos de corazón.

Al final, uno de los niños más chiquitos se me acerca.

“Perdone, señorita, ¿puedo pedirle un favor?”
“Pues claro.”
“¿Podría hablar nomás un ratito normal, así como yo?”

La matanza

Escrito por Pilar Pousada | Desde Oxford, Gran Bretaña
14 de abril de 2008 a las 0:18h

En la televisión, una productora intentaba defender la emisión de un programa de cocina en el que se documentaba una matanza en España. Aunque la matanza no tenía lugar en Galicia, inmediatamente sentí cierta necesidad de entender cómo se ve esta tradición nuestra fuera de nuestras fronteras.

Varias personas llamaron por teléfono a este programa de denuncia en directo. Todos se declararon indignados ante el hecho de que el programa se hubiera emitido antes de las 9 de la noche. “Estaba con mi nieto viendo la televisión y de repente apareció en televisión  un hombre acuchillando a un cerdo y una mujer removiendo la sangre caliente dentro de un cubo mientras una voz explicaba cómo esta sangre se utilizaría luego para cocinar”. Este es sólo un ejemplo de las críticas, centradas sobre todo en el hecho de que el programa se hubiera emitido antes de las 9 de la noche, la hora a partir de la cual la televisión británica entra en franja adulta. La mayoría de las protestas venían, eso sí, de esos telespectadores adultos.

En mi condición de gallega fuera de mi tierra, inmediatamente vinieron a mi mente no solo las imágenes sino también los sonidos y los olores de la matanza. Recuerdo vívidamente la llegada del ‘matador’, la reunión de los hombres, la colocación del banco, las órdenes de mi abuela, los chillidos de la víctima y el olor de la carne fresca. Recuerdo también cómo me horrorizaba esta tradición y me recluía en la casa a la espera de que todo se hubiera acabado. No me gustaba pero me parecía normal. Y, claro, lo que me gustaba luego era ver a las mujeres cortando profesionalmente la carne y, más adelante, el ritual de probar la zorza para los chorizos. Y aquí entraban más olores, como el del laurel utilizado para ahumar esos anhelados chorizos caseros.

Supongo que ante el debate sobre la conveniencia o no de enseñar una matanza en directo en televisión, lo que sentí fue la necesidad de defender una tradición que pronto será algo que cuentan los abuelos, también incluso en Galicia. Acepto las quejas en defensa de los niños, que quizás  pudieron encontrar un poco fuerte la imagen del cerdo muriendo. Sin embargo, no entiendo las quejas de los adultos ante una tradición que tenía como único objetivo conseguir la carne que había de alimentar a la familia durante el invierno. Demasiada hipersensibilidad. Yo prefiero saber de donde viene la carne de los chorizos y contar entre mis experiencias la de haber ayudado a mi madre y abuela a hacerlos.

Insensatez o doble moral

Escrito por
13 de abril de 2008 a las 22:18h

Ayer noche 12/04/2008 me senté frente al televisor,había un programa en el que estaban entrevistando a la Sra. Mercedes Milá,hace tiempo que observo que ésta Sra. entra en claras contradicciones,por un lado abandera el estandarte de la mujer libre sin  ataduras (cosa que me parece genial,faltaría más) también hace un ataque en contra del tabaco,fantástico,me parece bien (soy ex-fumador).Pero mira que ayer va y suelta en televisión (en Prime Time ) que el toreo es un arte,y va y se queda tan ancha,es que ésta Sra. no sabe que a los toros antes de las corridas (unos días antes) se les cuelgan sacos con muchos kilos para fatigarlos,se les unta los ojos con grasa,se les afeitan los cuernos se les administran laxantes para debilitarlos,se les mantiene en una oscuridad constante para que cuando salga a la Plaza,ya no sea un peligro para el matarife de turno y sus atlateres,el animal sale al ruedo desconcertado lo unico que busca es huir,luego le clavan una puya que les destroza organos vitales,después las banderillas que hacen lo mismo ya el animal no podrá levantar la cabeza,y por último el éxtasis el torero el asesino de animales si tiene suerte (el toro) lo matará de una estocada,el animal muere ahogado en su propia sangre entre estertores con la mirada fija como preguntandose que habría hecho… después de gozar de una vida feliz entre pastos ¿por que haceis èsto conmigo?parece preguntarse el animal.No entiendo a los que apoyan con su presencia y sus declaraciones semejante barbarie me da verguenza vivir en un país que permite éste tipo de fiesta (por llamarle de alguna forma) y por otra parte me alegro de vivir en una comunidad (la Comunidad Autónoma de Canarias) en la que éste tipo de vil barbarie ha sido prohibida.Un saludo muy fuerte a todos los Gallegos que viven fuera de la tierra.

Razones para oponerse al boicot olímpico

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
12 de abril de 2008 a las 9:19h

Mucha saliva, y más tinta, se está gastando en Occidente a causa de los Juegos Olímpicos de Beijing. Miles son las voces que, indignadas y en nombre de la causa tibetana, se alzan sin dudar un instante para exigir a los políticos que tomen cartas en el asunto olímpico.

Sin embargo, y después de pensarlo mucho, considero que el boicot a los Juegos no solamente sería una injusticia histórica, sino una acción absolutamente contraproducente. Por las siguientes razones:

1. La hipocresía de la medida. Hace cuatro años, cuando el COI convirtió a Beijing en sede de los Juegos Olímpicos, la situación de los derechos humanos en China era tan mala como ahora. Supongo que se escogió China como país anfitrión por múltiples razones –sería la más importante de ellas, si viviéramos en un mundo rosa en el que las Olimpiadas nada tienen que ver por la política, los logros deportivos del Gigante Asiático–, pero desde luego influyó el interés que los países occidentales tienen en dorarle la píldora a una potencia económica como la china. Si se consideraba intolerable la situación habría que haber protestado desde el principio, y no ahora que algunos de los principales protestones –aaaay, Sarkozy– viven momentos de gran impopularidad y pueden verse beneficiados por un golpe de mano efectista disfrazado de solidaridad. Creo que en esta ola de protestas hay también un deseo latente de darle a China en las narices, para que no se entusiasme. No lo neguemos, es un gesto muy nuestro.

2. La injusticia de la medida: por razones fáciles –y no tan fáciles– de comprender, los medios de comunicación europeos se han hartado de emitir imágenes de la represión policial contra los tibetanistas en países como India o Pakistán. Han puesto, sin embargo, mucho menos interés las escenas del vandalismo, injustificable a todas luces, de muchos tibetanos enervados que terminaron quemando las casas y los negocios de chinos inocentes que no tienen por qué pagar por la política de su gobierno. Se trata, simple y llanamente, de manipulación flagrante de la información y colaboración con una injusticia de tomo y lomo. China no tendrá derecho a reprimir a los tibetanos por sus creencias, pero sí lo tiene a detener y procesar a una banda de animales que ha destrozado la vida de muchas personas, llegando a matar a algunos pobres chinos que se ganaban la vida honradamente. Si nosotros esperamos de nuestros gobiernos que nos protejan de los violentos, ¿por qué pedimos a los chinos que se queden de manos cruzadas? Sin tortura ni pena de muerte, eso sí, pero que la justicia caiga sobre los asesinos, aunque tengan tan buena prensa comoen este caso.

3. Eso no lleva a otra razón contra el boicot. El gobienro chino estará en estos momentos torturando a algunos de los participantes en las manifestaciones de Tíbet, y eso es, a todas luces, inaceptable. Para muchos, es motivo suficiente para boicotear unos Juegos Olímpicos, pero… ¿Qué pasa con Guantánamo, Afganistán, Irak, y otros tantos desastres humanos en los que están implicados directamente gobiernos occidentales? ¿Dejaría Sarkozy de asistir a unas Olimpiadas en, por ejemplo, NY, por solidaridad con los presos de Guantánamo? Pues… O jugamos todos, o rompemos la baraja. Así de sencillo. Me parece muy mal que a los Chinos les tengamos en cuenta ciertas “medidas” que otros países pueden llevar a cabo sin consecuencias. ¿O son menos humanos los derechos de los presos irakíes solamente porque no se violan en terreno americano y los chinos sí lo hacen en su propia casa? Cómo gustan algunos políticos del arte del doble rasero…

4. Tampoco está bien que seamos más papistas que el papa. Mientras los protibetanos del mundo piden el boicot sin concesiones y el aislamiento internacional de la República China, el Dalai Lama, líder espiritual y terrenal en el exilio de Tíbet, pide moderación y apoyo a los Juegos, además de amenazar con dimitir si la violencia continúa. Sigamos su ejemplo y bajemos la voz. Siempre es más efectivo el diálogo que el insulto. ¿O es que ahora es Richard Gere quien lidera el movimiento independentista tibetano?

5. La ineficacia de la medida es otra de las razones que me lleva a oponerme al boicot. ¿Qué creen que sienten los chinos  –ya humillados por el colonialismo occidental hace siglos– cuando ven que un mundo que se abría a ellos para dejarles sitio, un mundo que infringe las mismas normas cuya violación ahora les echan en cara interesadamente, grita pidiendo que se anulen los Juegos Olímpicos, que son su puerta a la vida moderna, su puesta de largo ante el mundo occidental, la demostración de lo que son capaces de hacer? En mi opinión las Olimpiadas son una oportunidad única para que China acelere una apertura que ya es patente hoy en día, para que la convierta en una promesa en firme, en una línea de comportamiento definitiva hacia la libertad de expresión y la democracia. El boicot, sin embargo, puede provocar lo contrario de lo que pretende. Dejarles con la miel en los labios, premiarles con los Juegos y quitárselos a unos meses de su celebración serviría de excusa a los más radicales y decepcionaría a los moderados y aperturistas.

Luchar contra la violación de los derechos humanos es una cosa, y el boicot otra muy distinta. Quizá la protesta honrada sea la motivación de muchos de los que lo apoyan, pero cuando los gobiernos occidentales participan es muy difícil creer en la pureza de intenciones. Que boicotee el gobierno alemán a Bayern por auspiciar, a cambio de la explotación de las minas de tántalo, una guerrilla que devasta el centro de África desde hace décadas; que España investigue el deterioro del entorno de las tribus amazónicas causado por Repsol; que en Bégica esclarezcan de una vez lo que su rey Leopoldo hizo en el Congo.

¿China hace mal las cosas? Sí. Pero muchos otros países también, y a ellos no se les castiga en nombre del Bien de la Humanidad. Para que hablar –quizá en otros artículos– de la maldad inherente a organismos transnacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Todos tenemos defectos que mejorar, y creo que la celebración de los Juegos Olímpicos es una buena oportunidad para que China trabaje en los suyos.

Por todas estas razones, creo que no es justo, honrado ni efectivo boicotear los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Los otros Daoíz y Velarde

Escrito por Manuel Ríos | Desde Madrid
11 de abril de 2008 a las 20:16h

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El maestro Pérez-Reverte nos brinda en la última entrega de XL Semanal uno de sus artículos antológicos, un relato desgarrador y crudo como él suele hacer, porque la vida no es vino y rosas. Se sitúa en la actual Plaza de España madrileña, cierra los ojos y los abre en la montaña del Príncipe Pío doscientos años atrás. Revive allí “un día de cólera”, una auténtica “intifada” de “Carpinteros, albañiles, mendigos…”, una intifada en la que “el enemigo real no eran los franceses, sino aquellos a quienes estaban defendiendo estos pobres desgraciados”. Pero no nos confundamos; después de una serena reflexión, el autor finaliza su trabajo escribiendo: “La tragedia española, que nos cerró la puerta y nos echó encima 200 años de oscurantismo, fue ésa. Precisamente ésa”.

¡Qué lucidez la de don Arturo! Su artículo evoca en nosotros dos nombres, Luis Daoíz y Pedro Velarde o, como suele pronunciarse popularmente de corrido, Daoíz y Velarde. Pero no sólo a los Daoíz y Velarde presentes en distintos lugares de la ciudad que recuerdan su inmolación al lado de cientos de “mataos”, sino también a los otros Daoíz y Velarde.

Como el maestro, amigo lector, cierra los ojos y ve a 1843. El día que cumple trece años, Isabel II coloca la primera piedra de lo que será el Palacio de las Cortes; siete años después lo inaugura la misma Isabel, ahora una espléndida veinteañera. Pocos meses más tarde, el cura Merino atenta contra ella, según declara, para borrar su infidelidad y su perjurio, y es ejecutado a garrote vil. ¡Qué difícil y qué duro nuestro siglo XIX!

La llamada guerra de África cierra paréntesis a favor de España en 1860. El ejército español arrebata al enemigo un conjunto de cañones. Ese mismo año se inaugura en la Puerta del Sol una fuente dotada de un surtidor que eleva el agua a treinta metros. ¡Pan y toros una vez más!

Pasan los años y, en el entorno de 1866, la Maestranza sevillana funde los cañones aludidos y Ponciano Ponzano los transforma en los leones que custodian el Palacio de las Cortes, el actual Congreso de los Diputados, desde 1872; dos piezas que casi suman cinco toneladas y cuyas longitud y altura superan los dos metros. Desde su privilegiada ubicación han sido testigos mudos de casi siglo y medio del latir español: contubernios, pronunciamientos, derrocamientos, restauraciones, trapicheos, idas y venidas… Los madrileños castizos les llamaron Benavides y Malospelos, pero, para los capitalinos viejos, serán siempre Daoíz y Velarde.

(fotografía de Juan Lupidón en régimen de dominio público)

Mucho más que Pinochet

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
11 de abril de 2008 a las 5:43h

No es mi ánimo politizar un blog que viene oscilando entre la gastronomía, las crónicas de viaje y la espiritualidad. Sin embargo, no resisto la tentación de compartir con vosotros esta idea, bastante extendida, de que habría sido Pinochet, el dictador de Chile por diecisiete años, quien habría puesto a este largirucho país en el mapa. Creo que la afirmación es un tanto injusta porque Chile, de seguro, tiene de sobra otros méritos. Por decir alguno, apuesto que muchos de los que consultan este blog han leído alguna vez un poema de Pablo Neruda, el “vate” chileno”. Más raro, quizàs, es que hayan leído algo sobre otra poetisa chilena, también Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral.

Pues esta idea de que Pinochet habría visibilizado este país en el que vivo por tanto tiempo se corrobora cada vez que visito Galicia. Cuando digo que resido en Chile, de inmediato (o “al tiro”, como gustan decir por estos lados), se produce la asociación con Pinochet. En febrero pasado, cuando visité a mis padres en Coruña, tambièn fui invitada a un programa la Radio Voz, de este mismo diario y, claro, como era de esperar, uno de los conductores no resistió la tentación de preguntarme por Pinochet. Le recordé que había muerto a fines del año 2006. Sin embargo, este dato parece no haber sido interiorizado todavía por mucha gente. Pensar en Chile es pensar en Pinochet. Dejo a cada uno de uds. evaluar si esta asociaciòn es buena o mala. De seguro, dependerá de su visión de mundo y de sus predisposiciones ideológicas.

Lo que sí parece estar claro es que, aunque Pinochet ya no está físicamente presente en la vida política chilena, su presencia sigue planeando y casi un tercio de los chilenos siguen adhiriendo positivamente a su memoria. Esta situación sorprendió sobremanera a muchos corresponsales extranjeros que se apostaron en Santiago para reportar al mundo su deceso. No podían creer que todavía un sector importante de la población lo llorara con tanto desconsuelo cuando, para el resto del mundo, su gobierno ha pasado a representar una de las dictaduras más tiránicas de la historia política reciente.

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La sabiduría del Sanzijing: reflexiones sobre patrias

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
11 de abril de 2008 a las 4:14h

Estoy leyendo el Sanzijing –Clásico de los tres caracteres, significa–, que es un libro escrito por Wan Yinglin durante la dinastía Song del Sur (1127-1279). La intención del autor fue la de reunir en un breve texto la filosofía educativa de la corriente neoconfucianista, además de nociones de historia china.

 

El neoconfucianismo convirtió en una de sus discusiones centrales la de la bondad innata de los seres humanos, y fueron muchos los filósofos que ofrecieron sus propuestas: el ser humanos es bueno en esencia, o es malo, o no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Wang Yinglin se decanta por la primera posibilidad, la del optimismo: somos buenos, sí, desde nuestro nacimiento, pero la falta de educación, dice, puede hacernos olvidar la bondad de nuestra primera naturaleza. Todo su pensamiento al respecto se resume en la primera frase del manual. Tengamos en cuenta que eran frases diseñadas para que los niños las repitieran en alto hasta memorizarlas, y que, aprendidas en la más tierna infancia, formaban parte del bagaje cultural del individuo para siempre jamás. Dice:

 

“Los seres humanos en su origen son de una naturaleza esencialmente buena. Esta naturaleza nos acerca. Las costumbres nos separan.”

 

Sencillo: somos bondadosos, y esta naturaleza nos une: no hay pues, diferencias entre los seres humanos. Son las costumbres, buenas o malas, las que crean las divisiones, las que nos hacen diferentes unos de otros. Es decir, no nos distingue el dinero, o la clase social, o las fronteras, sino las acciones virtuosas o viciadas.

 

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