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Venezuela: Los nuevos rostros de la lucha civil. ¿Quién es aquí el fascista?

Escrito por Marisol Estévez | Desde Londres
18 de Febrero de 2014 a las 19:28h

 

 

Han cambiado las caras de las protestas en Venezuela. Aquellos que vivían ilusionados escuchando su propia voz en la del Gobierno ya no pueden vivir de arengas. Entre otras cosas porque los discursos son ahora de imitación. Empiezo por aclarar que estoy lejos de saber y entender todo lo que ha pasado y está pasando en el país en el que nací, del que partí hace ya más de 16 años sin que mediara ningún problema, cuando mi amor por Venezuela y mi felicidad por vivir allí no tenían fisuras. Admito también no haberme preocupado mucho por mi país en todos estos años, más que todo por supervivencia, pero también por trivialidad, por esa sensación de que somos un caos eterno, sin que realmente nunca pase nada. Bueno, lo cierto es que sí pasa. Y aun en la distancia emocional construida por la distancia, Venezuela ahora me produce lo que nunca antes, tristeza, desolación, miedo. Si eres beligerante, no sigas leyendo. Este no es un mensaje chavista. Este no es un mensaje antichavista. Sí se puede estar al margen, que no en el medio. Yo soy una venezolana PRE-Chavismo.

Mientras escribo esto miles de personas están saliendo a la calle. Muchos amigos y familiares. Y siento verdadero terror de lo que pueda pasar. Y sí que pasan cosas, decía. He visto caras nuevas en las últimas manifestaciones contra el actual Gobierno, ha cambiado la actitud, el discurso, lo encuentro más real, más desgarrador, más desesperado, lo encuentro más auténtico, más venezolano, podría decir.

Ese cambio en los rasgos de la protesta lo noté por primera vez con toda su fuerza hace un par de semanas, en un programa que ni siquiera abordaba el conflicto social en Venezuela. La BBC elaboraba un reportaje sobre el mundo de las Mises y en eso sí que no nos gana nadie… La reportera se encuentra con una cola (fila de personas) delante de un humilde supermercado en algún pueblo de los Llanos venezolanos y mientras los que están en la cola explican que han llegado insumos y que se disponen a comprar porque casi nunca hay leche o harina Pan, llega un grupo a defender la patria que entendían estaba siendo dejada en mal lugar por sus paisanos de la cola. Cruce de insultos, ¡Chavista! ¡Oligarca!, entre venezolanos, todos pobres, todos indios, todos venezolanos de verdad según la consigna gubernamental, nada de blancos, nada de ricos, todos miserables, eso sí. Sobrecogedor. Pobre pueblo pobre matándose entre sí por la misma bandera… Insólito, profundamente triste. La sinrazón.

Desconozco esa Venezuela de odio, aunque siempre haya encabezado las listas como uno de los países con mayor tasa de criminalidad en el mundo, algo de lo que no se podría culpar al actual Gobierno sin más. Pero tampoco es admisible pretender que se acepten por cotidianos todos esos asesinatos, robos, abusos, agresiones que no sólo suceden cada día en el país, sino que además quedan impunes. Y no se puede mirar a otro lado simplemente porque la criminalidad se padece en todas las esferas de la sociedad venezolana. No se salva nadie: Ni Chavismo ni Oposición. ¡No se libra nadie!

Una voz venezolana desde Buenos Aires -enlace a YouTube-

Decía que esa Venezuela de odio es irreconocible para mí; porque ese país con elevado índice de marginalidad y pobreza estaba, sin embargo, entre los más felices del mundo. ¡Cómo no ser feliz en esa tierra maravillosa! Y entonces miro atrás y no puedo más que admitir que el odio empezó por ellos, por los que llevan ya 15 años en el poder. Una generación se ha criado ya en el Chavismo y aún así no han logrado ganarse el respeto de la otra mitad de sus ciudadanos, quizás más de la mitad, ¡que también son venezolanos! Entre los logros de estos últimos años se cuenta el precio del petróleo, la unión suramericana, las mejoras en sanidad, educación y algunas infraestructuras. En el otro lado de la balanza están la guerra de medios (o contra los medios), el abuso de poder, el poder absoluto, sin más, los despidos en el sector público, la escasez, las expropiaciones, la nula productividad, la pobreza, la criminalidad y el odio por sobre todas las cosas. Resulta indiscutible que el declive más importante del Chavismo y el cambio -o la suma- de caras en las protestas comenzaron con la desaparición del precursor, del héroe bolivariano que ilusionó a toda una generación, especialmente a los olvidados, eso es también indudable.

Es otra obviedad aquello de que no se puede contentar a todos. Dicho en venezolano, que nadie es monedita d’oro pa’gustarle a todo el mundo. Pero ¿de verdad ha sido necesario insultar, atacar, burlarse, reírse y hasta enjuiciar o mandar al exilio a una parte de su pueblo para mantenerse en el poder?

Resulta difícil observar sin que se te retuerza el estómago cómo se usa el término fascista. Sr. Presidente, si continúa llamando fascista a su pueblo lo convertirá en eso mismo, en puro odio fascista. ¡No lo permitáis, no dejéis que os conviertan en lo que no sois! Con la excusa de este viejo concepto veo extraordinarias similitudes en gobiernos tan supuestamente antagónicos como el de Rajoy en España y el de Maduro en Venezuela: Cuando cargan contra estudiantes que se manifiestan, cuando los ministros de uno y otro lado del charco recomiendan darse una ducha de 5 minutos y así ahorrar en el recibo del agua, cuando actúan de manera racista, cuando invocan a Dios, cuando ofenden a los que sufren sus políticas económicas y cuando le echan la culpa a otros de los males del país, los unos al PSOE o directamente a Zapatero, los otros –como no ha habido una verdadera oposición en años- al Imperio yanqui, a los supuestos opositores golpistas… Pero vamos a ver, si los tres poderes del  Estado están en manos del Gobierno, si además se han auto-otorgado un extra llamado Ley Habilitante, ¡cómo es posible que no puedan dar solución y traer paz al país! ¡Cómo es posible que no encuentren una forma de gobernar una nación que no esté basada en enfrentar a su pueblo en nombre del Libertador!  ¿A quién quieren que le reclamen, que le exijan soluciones? ¿A Estados Unidos? ¿A Capriles? ¿Quién gobierna el país? ¿Ellos os ustedes? Desarme a su pueblo, no dispare contra su pueblo Sr Presidente. Claro que es mucho más fácil lo segundo.

Menos patria y más Estado. Menos nuevos ricos y más reparto verdadero. Reparto del poder, de la riqueza, de las oportunidades, del transporte público -Sr Maduro, los supuestos oligarcas van en carro y quizás hasta con chofer y guardaespaldas, no en metrobús; bloqueando el transporte público sólo martiriza a SU Pueblo-. Menos expropiaciones -para luego tirar lo expropiado a la basura- y más producción, ¡que en Venezuela ya no producimos ni la harina Pan de nuestras arepas por favor! Menos héroes y más políticos de vocación y méritos. Menos violencia dialéctica y más solución a los problemas de la ciudadanía.

Cada vez creo menos en un sistema presidencialista que otorga poderes absolutos y deja mitos difíciles de reemplazar. Ese poder absoluto, nefasto, capaz de envilecernos a todos.

Creo en la democracia. Incluso creo en los votos que le han llevado al poder Sr. Presidente, pero esos votos eran de Hugo Chávez, gánese los suyos Sr. Nicolás Maduro. De momento,  y ya desde las últimas elecciones, va quedando bien demostrado que Ud., aun ganando, ha perdido. Una gran parte de su bastión Chavista ya no le cree más. ¡Normal! Quizás fue el mismo Chávez el que creó al monstruo, a esos ministros que se ríen de su pueblo en Twitter -¡vulgaridad insoportable!-, pero ése no es ya el problema. También se equivocaban los que pensaban que con la muerte de Chávez se acabarían, justamente, los problemas. Siempre lo intuí: ¡cuánto se equivocan! Como tampoco se acabarán los problemas simplemente porque Ud. se vaya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No creo en héroes ni en maldiciones ni en rezos. Creo en el sentido de Estado -si es que queda algo de eso en algún lugar-, creo en la lucha pacífica, en la Justicia, en el reclamo  necesario de los derechos,  en la reconciliación del pueblo. Creo en eso, qué ilusa y qué poco patriótica y qué fascista y qué oligarca que soy. Mire Ud. qué paradoja, que para otros quizás sea una zurda, una roja y, vaya Ud. a saber, quizás hasta una chavista asquerosa. No me importa, yo sí sé quién soy. Una persona honesta, hija de emigrantes gallegos que aman a Venezuela. Emigrante yo también. Una persona honesta con unas raíces profundamente honestas heredadas de mi honesta y trabajadora familia, de mis ancestros emigrantes. Una persona honesta, optimista y positiva, con varias patrias y ninguna, que sufre y se alegra por todas ellas. Seguramente lo mejor de lo que hoy tengo y soy se lo debo a esa tierra generosa, próspera y cálida en la que crecí.

Sin embargo, insisto, para una gran parte de la población venezolana no sería yo nada más que una fascista, una golpista traidora. Simple. Pues déjeme que les diga: ¡No lo soy! Siempre he creído y aún creo en el poder de los votos, pero el poder de un puñado de votos no valida todas sus actuaciones Señores del Gobierno. No soy una persona de derechas, NO.  Y me avergüenzo de que ustedes sean la izquierda ideológica de mi país. Me avergüenzo de las cosas que se dicen y hacen en nombre de la izquierda, cosas que sólo benefician e incitan e invitan a la ultra derecha. Esta supuesta izquierda basada en el odio, en la ignorancia, con un lenguaje más propio de las posguerras europeas que de nuestra joven, vital, fuerte, hermosa e inmadura Venezuela. Menos arengas y más trabajo, ya no por la Revolución sino por su país, más trabajo por y para Venezuela. Conciliación, madurez, responsabilidad de Estado. Gobierno.

Claro que es mucho más fácil hablar que gobernar, sobre todo si los discursos son de imitación… Barata, por cierto.

9 respuestas a “Venezuela: Los nuevos rostros de la lucha civil. ¿Quién es aquí el fascista?”

  1. Rosario Trotta dice:

    He leído detenidamente toda la nota, no soy escritora ni mucho menos; siento que palabra a palabra te han salido de las entrañas; de esas que te queman por dentro al verse desgarrar tu Patria.
    Solo espero y anhelo que tus palabras lleguen al corazón y al alma de todos y cada uno de los Venezolanos, y si no es mucho pedir que las entiendan.
    No nací en Venezuela pero me siento en gran parte una Venezolana más.
    Por una Venezuela unida y más pero mucho más justa.

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  2. irosi dice:

    Un tío mío era comunero. El mayor de los comunistas del pueblo. Se fue de luna de miel a Cuba (joe… era la cuna del socialcomunismo de la época). Cuando regresó no volvió a ser político, después de lo vivido allí no habló nunca más de política hasta hoy. El comunismo y el terror van de la mano (Rusia, China, Cuba, Rumanía,…) Ahora, después de lo aprendido, un brote infeccioso se ha apoderado de medio hispano-américa. El comunismo trae consigo pobreza, hambre, terror y miedo, y el miedo trae muerte. Por cierto, cuando hablo de comunismo también quiero decir fascismo, que es la misma cosa con distinto color.

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  3. berto dice:

    Ni eres hija de gallegos, ni nada de nada, eres de Zapatero, el que arruinó espaňa, no compraste ni una sola vez a quien sí pondría a Venezuela bien, ese es capriles,fue alcalde, gobernador, y siempre correcto, tampoco hablas del narcotráfico, si, ese que tiene sociedad con chavistas.

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    Marisol Estévez | Desde Londres Reply:

    Te respondo en gallego: E ti de quen vés sendo? Eu sonche da Palmira e do Ernesto. Y definitivamente no de Rajoy. Gracias por tu comentario. Todos son bienvenidos. Si solo hubiera un color el mundo sería una maravilla ¿no? Pues No, no lo creo, lo siento. Con respecto a Capriles,nada me gustó más que saber que por fin había una oposición unida -por aquello de los colores, que lo aplico a todo, no estoy de acuerdo con el monocolor-. Con repecto al narcotráfico y otros temas, comprenderás que me extendería demasiado y esto es un post en blog no un libro. Un saludo. Marisol

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  4. Marisela Somoza dice:

    Hola…
    Yop también nací en Venezuela y me vine para España sin ninguna razón política ni por la situación allí; cuando yo me vine Chavez aún estaría iniciando sus estudios en la academia militar, pero si es cierto que el pais estaba en medio de un bipartidismo que solo se dedicaba a la corrupción… y unas cosas llevan a otras… de esos polvos nacieron estos lodos.

    Mi dolor y tristeza al ver en lo que ha convertido mi pais es inmeso, su mayor riqueza es su mayor pobreza… Un pais inmensamente rico, con tanta riqueza natural, con tanto talento, con una gente maravillosa, amable, alegre, optimista…. que Venezuela esté en esta situación, en este hueco no me cabe en la cabeza… pero yo confío en los jóvenes, en esa juventud, con agallas para luchar por su pais, por su futuro en libertad y en verdadera democracia

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  5. jose lopez dice:

    Marisol,es el mejor articulo que he leído de la verdad venezolana,soy gallego voy a cumplir 34 años en este país,que nunca termine de amarlo del todo porque soy demasiado gallego,me levanto pensando en Galicia ,duermo y sueño con Galicia,entiendo tu amor por Venezuela porque es un gran país y se agradece tu visión tan honesta ,tan sentida tan real y ahora si no te vuelvas a olvidar,donde estés haces falta.

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  6. Marisol Estévez | Desde Londres dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios, son realmente amables. Ojalá Venezuela sea capaz de resolver sus problemas, sin violencia, sin intervención de ningún poder extranjero. La desesperación no es buena consejera. Ojalá pueda haber reconciliación. Jose López, a veces yo también soy demasiado gallega:-)
    Un abrazo

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  7. Frank Fraga dice:

    Excelente!!,

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  8. Mercedes Santos G. dice:

    Marisol: Te felicito por este gran artículo que muestra una claridad total sobre el gran problema que nos aqueja. Ojalá nuestros gobernantes tuvieran siquiera un poquito de esta claridad.
    El país no es ni parecido al que tú dejaste hace tantos años, la gente no es la misma, yo también decía que la gente de acá era maravillosa, siempre tan alegre y tan generosa. Pero ahora lo que se percibe, en general, es gente estresada, agresiva, violenta y con un gran resentimiento, en parte, debido al discurso de odio, año tras año y a todos los problemas que se nos han ido acumulando.
    Ojalá podamos reconciliarnos y trabajar juntos por un futuro mejor.
    Pobre país rico este que tenemos.

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