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El impulso aventurero

Escrito por Javier Berrocal | Desde Irlanda
6 de Diciembre de 2012 a las 0:35h

Ha sido el tema estrella de la pasada semana. Durante la presentación de un informe Marina del Corral,  Secretaria General de Inmigracion y Emigracion, expuso que la huida masiva de españoles hacia el extranjero se podía achacar a un “impulso aventurero” que se ha propagado entre la juventud. Como es lógico sus declaraciones sentaron fatal a muchos y fueron objecto de mofa y ataques en las redes sociales. Como parte “implicada” en cierto modo no me he podido resistir a dar mi punto de vista.

Para entrar en materia empiezo preguntándome qué entiende la secretaria Del Corral por impulso aventurero. El diccionario dice que un aventurero es una persona que busca o se embarca en empresas de resultado incierto o que presentan riesgos. Según esto es cierto que podríamos afirmar que los emigrantes españoles somos en cierta medida aventureros.

El problema es que bajo este paradigma tan genérico también caben muchísimos otros ejemplos, desde el turista suizo que se va a Indonesia a bucear hasta el subsahariano que se monta en una patera destino Algeciras. Esto evidentemente chirría y por eso toca buscar una definición más acorde a la visión popular del aventurero, que resulta más concreta. Si cerramos los ojos y pensamos en un aventurero se nos viene a la cabeza la imagen de personajes como Indiana Jones, Tintin, Simbad, Sandokan o el entrañable Willy Fog.  Distintas personalidades, distintas motivaciones, distintas épocas… pero todos ellos con algo en común: son personajes extraordinarios que protagonizan situaciones extraordinarias dignas de ser relatadas, generalmente en un marco de ficción.

¿Son como nosotros? Muy a nuestro pesar, no. Nosotros los emigrados no nos vamos con la intención de desenterrar tesoros perdidos o surcar los Siete Mares en un galeón pirata. No tenemos esos “impulsos” cuando un día decidimos colocar ropa en una maleta y comprar un billete de avión sin vuelta. Somos personas más bien ordinarias. Ingenieros en informática, traductores, licenciados en arte, abogados, matemáticos, arquitectos y un largo etcétera de jóvenes muy capaces que por falta de oportunidades laborales en España nos hemos largado por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, para buscarnos las habichuelas donde nuestro criterio o suerte nos han llevado. Hace un tiempo Arturo Pérez Reverte hablaba en un artículo de Los que no salen en la foto.

No pongo en duda que exista gente que haya sido movida por cierto sentido de la aventura a la hora de emigrar. Especialmente entre los que se han marchado hace unos cuantos años. Sin embargo, ahora la situación que vive el país es bastante peor y exige el máximo cuidado y respeto a la hora de tratar estos temas, especialmente por los máximos dirigentes del Estado.

España no es Noruega, donde la tasa de paro es del 3% y hay un Estado de Bienestar con garantías. Si hubiese un crecimiento de la emigración en Noruega al tiempo que se mantiene ese bienestar la Del Corral noruega podría hablar sin tapujos de un espíritu aventurero noruego sin que nadie se le echase a la yugular. Pero en España el paro es del 25% y entre los jóvenes es superior al 50%. En el momento en que la generación más preparada en la historia de nuestro país se va a la desesperada “a donde sea” para trabajar “de lo que sea” (fregando platos, repartiando panfletos por la calle, haciendo de hombre-anuncio, cargando cajas en un puerto, …) no hay impulso aventurero alguno. Lo que hay son las mismas motivaciones que tienen los sudamericanos que vienen a España a cuidar ancianos por 4 duros o los marroquíes que trabajan en regimen de semiesclavitud recogiendo tomates en El Ejido.

Lo que está sucediendo es realmente grave y que la Secretaria de Emigración trate de ocultarlo con retórica retorcida sobre impulsos aventureros es confuso y muy irresponsable. Por eso considero que la señora Del Corral tiene que pedir disculpas por sus palabras, que no hacen sino echar más leña al fuego de una ciudadanía cada vez más hastiada y preocupada por su presente y su futuro, entre la que también nos hallamos muchos emigrantes.

Una respuesta a “El impulso aventurero”

  1. Kim Basinguer dice:

    Lo que está sucediendo es gravísimo y entre unos y otros se pasan el dia diciendo estupideces, no estoy segura si es porque son asi de “parvos” o porque creen que lo somos nosotros…

    [Reply]

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