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Laconada virtual

Escrito por Esther Diz | Desde Filadelfia, EE.UU
30 de enero de 2012 a las 21:43h

El pasado viernes acudimos al segundo aniversario de @laconnetwork y @fundainnovacion no podía faltar a la cita.

Los tecnólogos o IT guys que por allí pululaban se mostraban en esta ocasión más ceremoniosos si cabe y algún purista se mostró incluso indignado por el atuendo (traje y camisa para ellos, falda y taconazo para ellas) tan poco característico de este grupo de creadores informáticos del lacón con grelos  y sus invitados.

Pero lo mejor de todo fue sin duda constatar mediante los ponentes lo que tantos creemos y no vociferamos para que cambie. ¿Qué pasa con los españoles, tan decididos para la conquista del mundo y tan rezagados a la hora de emprender? ¿y con los gallegos en este caso? ¿Cómo podemos estar hablando de aversión al riesgo, a la inversión, a la falta de ejecutores, al no querer emprender o al miedo al fracaso en un país de gente que por las buenas se aventuró mil veces mar adentro a la colonización de países, a emigrar como condenados, a amasar fortunas fuera, a ganar títulos deportivos mundiales, incluso a poner de moda la marcarena?

No lo entiendo y sin embargo es cierto. Los jóvenes españoles en general no quieren emprender, prefieren ser funcionarios o empleados de una empresa ya consolidada y si es norteamericana o alemana mejor que mejor.  Estamos llenos de demagogos, de planificadores, de gente con buenas ideas, de técnicos y sin embargo nos faltan delanteros, ejecutores que “se mojen” y lleven a buen fin ese maravilloso plan estratégico lleno de palabras y frases subordinadas de tercer grado, esos ambiciosos objetivos marcados en el plan de negocio. ¡Qué lo haga otro que yo ya discurrí! ya escribí lo mío y además, si sale mal yo no quiero tener nada que ver porque todo el mundo se enterará y me llamarán fracasado.

Pues bien, en un país que se encuentra en esta tesitura, con unas cifras de paro juvenil como las nuestras y con un colchón económico familiar con fecha de caducidad generacional (¿qué va a pasar cuando se terminen las herencias que nos llegan de rebote de los que de verdad se lo curraron y solamente dejemos hipotecas a nuestros hijos?)  Hay que olvidarse del miedo al fracaso y la pereza, de los festivos, de las subvenciones, de los puentes y de las prestaciones por desempleo. Hay que olvidarse también de las palabras rimbombantes y del empeño que cada sector pone en que los demás no se enteren de media papa de lo que dicen. Señores tecnólogos de camiseta con nubes y lacones, si lo que quieren es atraer capital privado aprendan a hablar inglés de una vez por todas porque aquí en España o cambian su manera de explicar lo que hacen o nadie invertirá un chavo en su proyecto. Además, como ya se dijo in the laconada no tenemos tradición de invertir en nosotros mismos así que nada, ningún problema, si antes tocaba ir en barco ahora tendremos que ir en avión por el mundo adelante con nuestro inglés a vender nuestras ideas que sin duda son competitivas, amazing, great!

Durante la magnífica mesa cuadrada a la que asistí (empecemos a llamarle a las cosas por su nombre) se comentaba también la lacra que ha supuesto en el mundo de las start ups y el emprendimiento la cultura subvencionista que nos caracteriza y el derroche del estado en infraestructuras abracadabra de innovación,  el oportunismo y la desfachatez de algunos que crearon empresas única y exclusivamente para competir por una subvención. En este país de pillines e urdangarines no se puede emprender. ¿Qué por qué en EE.UU. eso no pasa? Se lo diré: 1. porque nadie regala el dinero como nosotros 2. porque los valores americanos (anglosajones y protestantes en su mayor parte) no permiten ese código de conducta de recompensa sin esfuerzo. 3. porque no tienen miedo a fracasar, a caer, a reinventarse y  4. porque han crecido en una cultura del “tú si que vales” y nosotros en la del “bueno a ver si vales”.

Finalizando; hablemos de fusiones y adquisiciones. ¿Qué hay de malo en eso? ¿Queremos parecer grandotes? Fusionémonos antes de salir de casa. Lo hemos hecho de PM como los de @bluesense y queremos vivir bien o plantar una huerta ecológica o hacer pulseras con calaveras? ¡Dejemos que nos compren!

Congrats laconnetwork! Me ha gustado mucho coceros. Solo una pregunta: ¿habéis pensado lo que vais a  hacer si Google llama a la puerta?

Si necesitáis ayuda let me know

Pd: emprendedores estad al tanto de @fundainnovacion en twitter y asociaros hoy mismo / inversores, filántropos haced vuestras donaciones al programa si emprendo y disfruta de vernos en acción!

 

Una respuesta a “Laconada virtual”

  1. Angeles Fernández Ramil | Desde Chile dice:

    La invitación al emprendimiento está más asociada a países donde prima el individualismo liberal. La cultura política es clave para entender, no solamente su difusión, sino también su posible éxito. Chile conoce bien la letanía del emprendimiento, asociada al modelo de mercado que implantó el régimen militar (a sangre y fuego) y se continuó en democracia, a partir de 1990, producto del pacto de la transición. En Chile existen muchas iniciativas para su promoción, desde fondos semilla (menos del Estado que de privados) así como espacios que denominan “incubadoras de ideas”, a nivel de las universidades. En todo caso, Chile está en deuda en materia de I+D. Desconozco si existen evaluaciones de algo que se viene pregonando desde hace más de 30 años pero lo cierto es que la invitación a emprender y, con ello, al riesgo que conlleva, no resulta del todo acopable con un modelo de educación universitaria como el existente, y que explica la rebelión estudiantil del año 2011, basado en el endeudamiento de las familias. En Chile, la mayoría de los estudiantes que egresan de las universidades lo hacen con la “mochila” del endeudamiento. Nuestro país es aquel donde la inversión familiar en educación es más alta de todos los pertenecientes a la OCDE. Deben devolver, bien al Estado, bien a la banca privada, lo que pidieron prestado para poder estudiar. En condiciones así, resulta difícil solicitar créditos adicionales para lanzarse a los emprendimientos propios.
    En todo caso, invito a los jóvenes gallegos a que no dejen de mirar América Latina como lugar de exploración profesional. Es el continente que mejor viene sorteando la crisis. Vengo llegando de Brasil, concretamente del estado de Santa Caterina, y no exagero si digo que allí se respira futuro.

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