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Ecos del Chile post rescate y una joroba de añoranza

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
20 de octubre de 2010 a las 4:55h

Mientras el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, se pasea ufano y orgulloso por tierras europeas hablando a quien quiera escuchar de la  “manera chilena de hacer las cosas”, a partir del exitoso rescate de los treinta tres mineros que casi mueren sepultados en tierras nortinas, no resisto la tentación de comentar en este blog las impresiones del corresponsal del diario El País en Chile, un señor de curioso apellido Peregil, que visitó el país para recoger, en vivo y directo, el histórico salvamento.

En artículo titulado “Chile y la San José según corresponsal extranjero”, publicado recientemente en La Tercera, el periodista no disimula su sorpresa al constatar que, en un país tan religioso, se produce un número alto de mineros separados o conviviendo. Igualmente, observa contrastes tales como autoridades que hablan en perfecto inglés que coexisten con precarias estructuras para el desarrollo de conferencias de prensa en las que resulta una odisea encontrar un micrófono. También se maravilló al comprobar que muchos chilenos que iba conociendo trataban de mostrarle lo mejor de sí mismos y del país. Peregil señala textualmente: “La hospitalidad no me sorprendió tanto como el afán de ser mirados”. Para mi personal consternación, Peregil ha terminado por desarrollar una positiva imagen de los medios de comunicación chilenos y eso debe ser porque no tuvo tiempo de darse cuenta de que solamente existen dos grandes empresas, a los que llamamos el duopolio: El Mercurio y La Tercera. La diversidad periodística y con ello, la pluralidad informativa, se mantiene como una asignatura pendiente en el Chile que recuperó su democracia hace veinte años. También, y eso no me resulta particularmente llamativo porque tengo conciencia de la riqueza de la forma como se habla en Chile, nuestro corresponsal alucinó con lo que denomina “las maravillosas expresiones chilenas que nunca había oído y que tanta resonancia evocan en cualquier andaluz”, recogiendo algunas tales como regalón, polola, guagua, bueno para la talla, patúa, al tiro, buena vibra. Se impresionó con el uso de la palabra “compadre” y con la forma en que los chilenos colocan el artículo delante de los nombres propios. Yo vengo a ser, en Chile, “la María de los Angeles”, para que puedan darse una idea.

Mientras sigo pensando en que el Presidente Piñera está tendiendo peligrosamente a la hiperventilación al exponer, de manera menos que pudorosa, símbolos diversos del rescate recuerdo que el año pasado, el Contralor de la República, a raíz de unos escandalillos de corrupción, acuñó la expresión “la cultura del despelote” para recoger las irregularidades que, según él, se cristalizaban en una cultura. Como vemos, hay un mundo de diferencia semántico entre lo que llevó a la autoridad a emitir dicho juicio y el resultado del rescate, que ha llevado al ansia por proyectar un modo de ser, de resolver los problemas y hasta de vivir. Una suerte de “chilean way of life” que ahora se aprovecha de promover, como artículo de exportación.

Pasando a otro orden de cosas, no me resisto a comentarles que, mientras barruntaba esta entrada, puse la TVE y estaban dando un programa titulado “Latinoamericanos en España”. Por la pantalla, desfilaron muchos íconos de este continente, que conocí en mi infancia gallega: Analía Gagé, Boby Declané (a quien han llamado el mejor locutor en habla hispana), Raúl Matas, Kiko Legrand, Bigote Arrocet, Joe Rigolí, Facundo Cabral (con su canción “No soy de aquí ni soy de allá”, que tanto me interpreta), Elsa Baeza, Betty Missiego, Antonio Machín, Héctor Alternio, Nacha Guevara, Eduardo Rodrigo y Luis Aguilé, entre otros. Mostraron, igualmente, las visitas de Pinochet al funeral de Francisco Franco, en el Valle de los Caídos así como las de López Portillo, Collor de Melo, Alfonsín y, como olvidarla, la del mismísimo Fidel Castro, que fue hasta Galicia, acompañado de Manuel Fraga, para visitar la casa en la que había nacido su padre. Creo que era en algún lugar de Orense, si mal no recuerdo.

La evocación me invadió y no pude más que sentirme interpretada por una expresión de Alberto Cortés cuando habla de la “joroba de nostalgia”. Eso me pasó con este programa porque me retrotrajo a la infancia y me recordó los múltiples, invisibles e inacabables lazos que unen a España con las tierras de este lado del Atlántico y que hace que, cada vez que viajo por distintos países de América Latina, me sienta como en mi propia casa. Pronto iré a El Salvador, país que no conozco y, luego, a Brasil y me alegra anticipar que será eso lo que sentiré, en cada lugar, nada más pisar sus aeropuertos.

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3 respuestas a “Ecos del Chile post rescate y una joroba de añoranza”

  1. Eduardo Eusebio dice:

    Muy buen articulo Sra. Angeles, la felicito. La verdad es, que ninguna obra puede valorarse por su comienzo sino por su final. Lo mas triste del caso es cuando la propaganda va mas alla de la construccion de esta. Y si, tienen razon algunas personas al comentar como le gusta la foto de exposicion a los chilenos. Puede verse que les encanta verse en la tele y la prensa.

    La religion catolica no tiene nada que ver con la convivencia triangular de los seres humanos, nosotros hemos venido al mundo en libre albedrio y es por ello el que dos mujeres esperen al mismo hombre o vice. Todo ello depende de la conciencia de cada individuo.

    Que tenga un feliz dia.

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  2. Roberto Gonzalez dice:

    Me quedo con lo de la nostalgia, quienes vivimos la emigración nos sentíamos en la distancia tan unidos a lo nuestro que cualquier cosa que nos recordara a la patria nos llenaba de emoción.
    Pero hoy que estamos de vuelta en nuestro país la nostalgia es al revés, todo lo referente al lugar en donde vivimos durante muchos años y que nos engrandeció como personas y en donde trabajamos para poder regresar al nido nos produce el mismo sentimiento.
    Somos gentes transplantadas que agradecemos aquello que nos hace crecer como personas, sea de un lugar o de otro.

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  3. Eduardo Eusebio dice:

    Roberto Gonzalez: un pequeno parecer sobre vuestros comentarios, tuyo y el de la Sra Angeles desde Chile. Teneis razon en vuestras opiniones, porque es algo que nos hace ver que, somos ciudadanos de aquella latitud que nos haya visto nacer y, tambien ciudadanos de aquella otra que, de alguna manera nos haya acogido y nos haya brindado la oportunidad para el progreso y con ello el pan de cada dia que, quizas en nuestra patria por las circunstancias que fueren, nunca noslo habian dado. Tampoco la oportunidad ni el pan de cada dia. Es por ello que, como seres humanos que somos, sentimos esa doble nostalgia por diferentes razones algo muy normal porque eso demuestra que somos agradecidos por aquello que hayamos recibido, de una y otra parte.

    En uno porque hemos dejado recuerdos de nuestra infancia,juventud y, familiares queridos y en el otro lado porque ahi ha sido donde nos han dado la oportunidad de progresar, y es por eso mismo que, de alguna manera y no oficial, nos sintamos ciudadanos del mundo que nos haya dado algo, sea este el lugar o la latitud del planeta que pudiera ser. Yo creo que esto es algo muy normal y no creo tenga nada de malo el que pensemos o sintamos nostalgia por aquellos lugares que nos han brindado nuestros mejores recuerdos, obviamente tambien los malos que nunca faltan.

    Que tengan un feliz dia.

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