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ONGs y otras actividades solidarias

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
22 de marzo de 2010 a las 14:04h

            Es interesante ver la evolución de este blog. Nacido como blog colectivo de gallegos diseminados por el ancho mundo, ha ido disminuyendo en número de colaboradores activos y en diversidad temática al tiempo que se fue estrechando su ámbito geográfico. En sus primeros tiempos llegaban crónicas de lugares tan diversos y distantes como Eslovenia, Manchuria, Australia, Alaska, diversos países iberoamericanos o varias ciudades norteamericanas con una notable diversificación de temas, experiencias y preocupaciones. Poco a poco han ido desapareciendo esas colaboraciones incluso de blogueros tan activos como era Miguel Salas y sus interesantes crónicas primero desde Manchuria y luego desde Taiwan. Paralelamente, ha ido adquiriendo un acusado acento africano, en el que persisten los siempre interesantes e incisivos comentarios de Avelino Sousa-Poza y han proliferado las crónicas tanzanas de Marcos Fernández. Hay quien considera que ha perdido parte de su condición de foro colectivo y global para adquirir un tinte un tanto monográfico y monotemático africanista. Sé que para algunos ha perdido interés por reiteración temática.  Pero de ello todos tenemos parte de culpa, por nuestra deserción o pereza en enviar nuestras entradas, en comunicar nuestras experiencias.

            A mí particularmente todo lo relacionado con la vida africana me interesa, por ser un continente que tengo enfrente, a muy pocos kilómetros de mi casa y porque su tremenda problemática se vive y se padece en la tragedia de este Estrecho que divide al primer del tercer mundo y que frecuentemente se ha convertido en una enorme fosa marina en cuyo fondo reposan cientos, quizá miles de cadáveres que han perecido en su intento malogrado de alcanzar el paraíso europeo. Por eso he seguido con interés las noticias africanas de Marcos, que a través de estampas de la vida ordinaria de Tanzania nos transmite, con lenguaje escueto y fotografías muy ilustrativas, las miserias de la vida diaria en África. Aunque no siempre comparta sus opiniones y su tono a veces con tintes de agresividad perezrevertiana. Cuando leí su Alicia en el país de los negros no pude menos que sentir una rebelión interior (que no tristeza) ante lo que consideraba tratamiento injusto hacia diversas formas de colaboración solidaria con el continente africano ajenas a la abnegada y extraordinaria actuación continuada que realizan in situ muchas ONGs tradicionales, cuya humanitaria labor es digna de admiración. Pero ello no obsta para que haya otras modalidades de ayuda no tan profesionalizada ni permanente, de ámbito estatal, regional o incluso comarcal o local que, quizá por menos conocidas, son menos valoradas. Pero una cosa es ignorarlas por falta de resonancia mediática y otra cosa es menospreciar o atacar su labor humanitaria, altruista, abnegada y tremendamente solidaria. Yo soy testigo de excepción de muchas de estas acciones solidarias (también copartícipe de algunas) y por ello me he sentido dolido (no triste) por el ataque o el menosprecio a alguna de estas actividades.

            Describo algunas de estas acciones que, amigo Marcos, se desarrollan lejos de las cámaras de TV, aunque con frecuencia son otras cámaras (como las de los servicios secretos marroquíes y quién sabe si de Al Qaeda) las que filman sus actividades, con fines intimidatorios. Por ejemplo, seguramente todos habéis visto las tremendas imágenes de pateras que llegan a las costas de Tarifa o Algeciras abarrotadas de africanos exhaustos que se desploman al llegar a tierra… o que llegan cadáveres. Imagen sangrante que yo he tenido ocasión de ver personalmente. Otros africanos tienen más suerte, no son descubiertos y huyen monte a través para no ser controlados por la policía. Muchos vecinos de esta zona (entre ellos  miembros de mi propia familia) los acogen en sus casas, les dan comida, ropas nuevas que sustituyan a las suya mojadas, les dan dinero y los trasladan a lugar seguro en sus coches o a un tren o autobús que los traslade a un lugar en donde ellos tienen previamente un enlace. No es la primera vez que la guardia civil los sorprende y alguna vez han terminado en la cárcel… por proteger a inmigrantes ilegales. Que la cosa tiene bemoles. Aunque, a pesar de todo, se ha seguido haciendo. La visión permanente de éstas y otras situaciones similares ha hecho surgir un movimiento de solidaridad espontáneo y el surgimiento de organizaciones locales como Algeciras Acoge, Tarifa Acoge y otras similares que acogen a estos desesperados inmigrantes. Más de una vez una mujer embarazada ha dado a luz en una patera o a la llegada a tierra y es acogida por organizaciones como la del llamado Padre Patera, un hermano del Amor de Dios que se ha hecho famoso por los centenares de inmigrantes acogidos en sus locales.

             Una cosa con la que no está de acuerdo Marcos es con la acogida durante unos meses de niños saharauis en campamentos españoles. Ciertamente parece tener un componente un tanto sádico: “ven a ver cómo se vive en la civilización; ¿te has enterado?, pues ahora vuelve al desierto”. En principio los niños venían  cada año a un campamento o una casa distinta cada año; hoy vienen durante cinco años con la misma familia, que los acoge como un miembro más y es el inicio de una comunicación permanente con sus familias saharauis, a las que visitan con cierta frecuencia llevándoles comida, medicamentos, otras cosas de primera necesidad… y calor humano. Muchas de estas familias pasan sus vacaciones acompañándoles en sus campamentos del desierto. Hay artistas que organizan exposiciones cuya recaudación destinan íntegramente al pueblo saharaui. O que organizan Artifariti, un macroproyecto cultural destinado a apoyar y difundir el intento de erigir en Tifariti, uno de los campamentos saharauis, la futura hipotética capital de la no menos hipotética República Árabe Saharaui. Un proyecto utópico, más cerca de lo virtual que de lo real, pero que contribuye a mantener la ilusión y la asombrosa capacidad de resistencia del pueblo saharaui de crear su país independiente, después de la heroica supervivencia de más de treinta años (desde la vergonzosa descolonización española) en campamentos del desierto.

            Artesanos y artistas que enseñan a las mujeres saharauis a confeccionar líneas de ropa con motivos o decoraciones del desierto y que les abren caminos comerciales incluso en Nueva Yortk. Mecánicos que recuperan y reparan coches todoterreno destinados al desguace, los donan al pueblo saharaui y los llevan cargados de artículos de primera necesidad a través de Argelia o Mauritania. También por estos territorios (por Marruecos no pueden pasar) se organizan caravanas de 70, 80 o 100 camiones cargados de ayuda humanitaria. Algo similar y con parecido riesgo a lo que hizo Acció Solidaria, “excursionistas de paripé” según afirma Marcos no sé si porque tiene alguna información de la que carecemos la prensa, los servicios de inteligencia, el gobierno y el común de los mortales españoles, a quienes nos califica de “incautos”. España ¿”cloaca de falsas verdades”?; ¿pena que las ONGs estén “calladas como putas” ante el rescate de Alicia “de las garras de los infieles”?, ¿qué deben hacer, protestar por el intrusismo de estas “compis” (sic) sin pedigrí?, ¿qué debería haber hecho el gobierno, no gestionar el rescate?

            Algo difícil de entender, que Marcos trata de aclarar en tono más moderado pero confuso en su segundo artículo, en respuesta a mi comentario. Agradezco la rectificación en el tono, aunque los argumentos los percibo retóricos, paternalistas y difusos. He tratado de aportar aquí mi conocimiento de acciones solidarias en  el Estrecho y norte de África, dignas del máximo respeto. Espero complementen las noticias que Marcos viene ofreciendo, utilizando sus dotes de buen comunicador, sobre la problemática del África subsahariana y sobre la encomiable y profesionalizada labor que desarrollan las ONGs que allí operan

Una respuesta a “ONGs y otras actividades solidarias”

  1. SOUSA-POZA dice:

    Regueira, no me es obvio que exista una razon cultural o politica para la creacion de una hipotética República Árabe Saharaui independiente: el mero hecho de que haya sido ocupada por Espanya, mientras que sus hermanos lo fueron por Francia, no me parece suficiente para una ruptura familiar. Lo que ya sobran en el mundo son paisitos de chiste sin ninguna otra razon de ser que una malhadada herencia colonial.

    Mas alla de eso, alguien dijo que “la inhumanidad es el peor de todos los vicios” -y el pedirle su documentacion a alguien que se esta muriendo de inanicion delante de ti es inhumano. Ahora bien, una vez que le has salvado la vida y conseguido que se recuperase, lo envias en directo de regreso a su casa. La inmigracion ilegal y masiva no resuelve problemas, los crea -desde la xenofobia hasta la trata de seres humanos. Hay que cortarla de raiz.

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