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Gallegos en Andalucía, así nos veían, así nos ven

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
13 de julio de 2009 a las 19:07h

 

            Días atrás Carlos Agulló nos invitó a exponer la visión que se tiene de los gallegos en los distintos lugares de residencia actual de los que colaboramos en este blog de gallegos por el mundo. Lo hacía tras una publicación de Jorge Casanova en estas páginas de La Voz de Galicia sobre el estereotipo negativo del gallego, creado en la ola migratoria del siglo XVI. Se basaba en un estudio del catedrático de la USC Pejerto Saavedra, en el que se presentaba a los gallegos como “comedores de centeo, graxa de porco, falaban noutro idioma e a pesar de que a Igrexa tiña moito poder, os galegos estaban pouco catequizados”. Añadía que autores como Lope de Vega, Cervantes o Baltasar Gracián contribuyeron decisivamente a popularizar esta imagen atrasada del gallego.

 

            Creo que desde Andalucía se puede aportar información valiosa en este sentido. Como he dicho en una entrada anterior, la primera emigración gallega organizada para un fin concreto fue la del siglo XVI para repoblar la Alpujarra granadina tras la expulsión de los moriscos en tiempos de Felipe II. Pues bien, el jesuita padre Pedro León, enviado de misionero para catequizar a los neopobladores alpujarreños, los describe  como “gente miserable y paupérrima que se sustentaban con un pedazo de pan seco y cuando más con bellotas y castañas que hay por allí… no creen en Dios”. El historiador Bermúdez de Pedraza dice que “habían llegado muchas gentes de Galicia y de Castilla a las Alpujarras. Pero era tal su pobreza y mal acomodo… que habían enfermado hasta tres mil emigrantes”.

 

            Otro destino de emigración gallega en época tan temprana fue la Sevilla de los siglos XVI y XVII, los del monopolio comercial con América durante los que fue la ciudad más cosmopolita de España y probablemente de Europa. Atraía a comerciantes y gentes de todo tipo deseosos de hacer fortuna pero también pícaros y lo más bajo de la sociedad que tan bien describieron Cervantes y otros autores de obras de la literatura picaresca. El gallego desempeñó, generalmente, los trabajos más penosos: mozos de cordel, aguadores, cargadores del muelle. Esta imagen de gallego pobre e ignorante es la que los autores de la época transmitieron del gallego

 

            Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, (padre de los hermanos Manuel y Antonio Machado) hizo una recopilación de dichos y refranes relativos a la visión peyorativa del gallego en Andalucía:

 

                                    Hasta los gayegos saben

                                    Que er morí es naturá

                                    Porque son de carne y güeso

                                    Como cuarquié animá.

 

“O somos gallegos o nos entendemos”, “Antes moro que gallego”, “Los enemigos del alma son tres: gallego, asturiano y montañés”, etc.

 

            Pero quien atacó con mayor saña a Galicia fue el cordobés Lus de Góngora, que inicialmente lisonjeó al conde de Lemos, al parecer esperando algún privilegio como sería acompañarle a Nápoles desempeñando un papel importante. Al fracasar y tras un viaje a Galicia, realizó un ataque furibundo a nuestra región, que recogió Castelao en Sempre en Galiza:

 

                                    Oh, montañas de Galicia,

                                    Cuya (por decir verdad)

                                    Espesura es suciedad

                                    Cuya maleza es malicia

                                    ………………………

                                    ………………………

                                    Al fin, gallegos y montes

                                    Nadie dirá que os ofendo.

 

            A estas composiciones antigallegas le respondió el propio Quevedo:

 

                                    Contra Galicia escribiste

                                    Tierra de tocino y nabos

                                    Que, como todo es limpieza

                                    Toda junta te dio enfado

 

O con el más famoso soneto:

 

                                    Yo te untaré mis obras con tocino,

                                    Porque no me las muerdas, Gongorilla….

 

            Un gongorino tardío, Francisco de Trillo y Figueroa, se creyó en la obligación de defender, ya en el siglo XVII, su Galicia natal frente a los ataques de Góngora. Trillo Figueroa nació en La Coruña en 1618 y, a los catorce años, se trasladó con su familia a Granada, donde vivió casi todo el resto de su vida. Pero pese a su admiración gongorina defendió a su tierra de origen atacando a su vez al poeta cordobés:

 

                                    Oh Góngora, valiente non

                                    Con la lanza o con la espada

                                    Sino con lengua aforrada

                                    Y doblado corazón…

                                   

            Otras migraciones posteriores de Galicia hacia Andalucía fueron al próspero Cádiz dieciochesco, que había sucedido a Sevilla en el monopolio del comercio colonial. Allí fueron también muchos gallegos y, aunque algunos ejercieron cargos importantes y otros llegaron a hacer considerable fortuna, la mayor parte desempeñaron humildes oficios. En el siglo XIX y sobre todo en el XX hubo también importantes migraciones de gallegos especialmente a los puertos de la Andalucía atlántica, donde dieron importantísimo impulso a los puertos pesqueros. Hoy hay bastantes miles de gallegos de segunda y tercera generación descendientes de estos armadores y pescadores, perfectamente integrados en la sociedad andaluza, sobresaliendo la numerosa colonia afincada en Cádiz. Creo que son merecedores de una posterior comunicación. El caso es que la consideración del gallego aquí ha variado radicalmente, siendo valoradas nuestra laboriosidad y seriedad, entre otras virtudes.

 

 

 

7 respuestas a “Gallegos en Andalucía, así nos veían, así nos ven”

  1. Sousa-Poza dice:

    Nunca me importo un bledo como es que terceros me puedan ver a mi, como persona o como gallego. Me parece ridicula la pretension de algunos que, segun leo en la prensa, quieren sacar del diccionario la acepcion de “tonto” en GALLEGO. Quien sabe quien es, no debieran inmutarle tales necedades. Por ejemplo, con argentinos en particular, insisto en presentarme como gallego aunque no venga a cuento. Lo que importa es saber quien uno es: como decia Don Quijote, “yo se quien soy, y se que puedo ser no solo lo que he dicho, sino todos los Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama, …”

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  2. Sanxenxo dice:

    Pues como me alegro de que en ciertos lugares la cosa haya cambiado radicalmente y se nos tenga aprecio… porque tengo un familiar en Australia, que dice que los españoles somos bastante despreciados, tachados de borrachines, holgazanes y sin capacidad de defender nuestras convicciones… y los gallegos los que más desprecian unidos a los andaluces.

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  3. Ana Puga | Desde Australia dice:

    Hombre, Sanxenxo, pues yo te digo que yo llevo viviendo un año y medio en Australia y nunca, nunca he oído nada de eso. Es más, aquí los prejuicios de ese tipo son bastante poco frecuentes, al fin y al cabo aquí quien no tiene un padre irlandés tiene una madre argentina, italiana o holandesa.

    Siempre existen en todas partes personas con prejuicios y esos serán precisamente los que conoce tu familiar, pero en general aquí a los europeos se nos tienen mucho aprecio seamos de donde seamos, y en cuanto mencionas España a todo el mundo se le iluminan los ojos y te empieza a preguntar que de dónde eres y ese tipo de cosas y yo desde luego nunca he notado ningún tipo de desprecio.

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  4. Sousa-Poza dice:

    Sanxenxo, … who cares!

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  5. José Regueira dice:

    Cada uno tenemos nuestra visión subjetiva de nosotros mismos, del gallego como colectividad y de cualquier otro tema. Pero lo que entiendo proponía Carlos Agulló era cómo había evolucionado el estereotipo del gallego partiendo de la visión peyorativa de los autores del siglo de oro hasta la actualidad. En ese sentido, yo exponía la visión de autores andaluces para, con´la síntesis que exige una entrada en el blog, llegar hasta la que se tiene actualmente de nosotros colectivamente. Afortunadamente, esta visión es mucho más optimista.

    Me sorprende esa visión colectiva del español en Australia. El hecho de que gallegos y andaluces sean metidos en el mismo saco quizá sea fruto de una nación como Australia que quizá haya tenido en el siglo XX una notable inmigración española con gallegos y andaluces como emigrantes mayoritarios, pero no una visión anterior por ser una emigración reciente. El andaluz también ha tenido históricamente su estereotipo: lentos, tranquilos, abúlicos, un tanto vagos. No coincidente exactamente con el gallego. Pero posiblemente en Australia esta visión histórica se desconoce. En cualquier caso, dudo que la valoración que hacen responda a la realidad actual. Gallegos y andaluces han coincidido masivamente en la emigración europea y a otras regiones españolas, han hecho muy buenas migas y creo que ambos han roto con su estereotipo de otras épocas.

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  6. Sousa-Poza dice:

    Regueira, por supuesto!

    En cuanto a Australia, no todos sabran donde queda Espanya, y muy pocos o ninguno de que se trata Galicia.

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  7. Lemos dice:

    Como ven mi apellido gallego. Yo granadina. Nosotros los Lemos, somos una muy extensa familia. Mis abuelos de las alpujarras grandinas.
    WElla de Orgiva, y mi abuelo paterno de Pitres. Un pueblo mucho más arriba, en las montañas alpujarreñas. Y éstos casados, se trasladaron a la parte opuesta de Sierra Nevada. Lo que se conoce en Granada como la Ctr. de la sierra, a unos km de Granada Capital.
    Desde pequeña siempre me llamó la atención mi propio 1ºapellido: Lemos.
    Porque en mi entorno y colegios donde acudian siempre éramos los únicos Lemos. Además algunas caraterísticas físicas como color deojos y pelo claro, en toda la familia, me llamaba igualmente la antención, en comparación con casi la mayoría de la gente.
    Y un día en mi adolescencia, una tia mía Carmela, la mayor de ellos, (13 hermanos,la mayoría rubiascos como escandinavos…) coincidió en una conversación conmigo, “soltándome” muy espontaneamente que:
    Su abuelo Antonio, vino de muy pequeín con su padre (mi tatarabuelo)
    de Santiago de Compostela a la alpujarra.
    Entonces se ve despejó algo muy importante para mí…
    Y comprendí mejor, porqué siempre sentí algo especial hacia lo gallego, y sin saber porqué….
    Dicen que mi abuelo Manuel Lemos, era bastante serio de caracter, y no muy hablador. Aunque sí muy buena persona.
    Mi padre: Domingo. A él le tocó recibir el mismo nombre de aquel gallego que en las últimas décadas del siglo XIX llegara de Santiago de Compostela a las alpujarras granidas.
    Mi tatarabuelo : Domingo Lemos.
    Saludos cordiales desde granada,
    E. Lemos M.

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