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Julián, Andrés, Javier… y el padre Pedro

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
28 de mayo de 2009 a las 15:26h

            Hace unos seis meses comenté en esta tertulia los casos de dos niños que estaban viviendo situaciones dramáticas. Eran Julián y Andrés, el primero vecino de Algeciras y el segundo de Gibraltar. Casi vecinos, residentes en dos poblaciones de la misma Bahía aunque bajo banderas diferentes. Les unía el hecho de padecer dos graves enfermedades cuya única posibilidad de curación era un trasplante de médula.

 

            En el caso de Julián la amenaza de un fatal desenlace era un diagnóstico a corto plazo si no se encontraba un donante compatible. Se desató una ola de solidaridad impresionante, pues prácticamente toda la población de Gibraltar se volcó en apoyo del niño. Fueron más de dos mil personas comprendidas entre 18 y 40 años los que se ofrecieron como donantes. Se luchaba contra reloj. Ignoro el desenlace. La prensa comarcal del Campo de Gibraltar, que suele dedicar una sección a las informaciones sobre Gibraltar, no recuerdo que hayan vuelto a tratar el tema. Y la prensa de Gibraltar solo se distribuye en la colonia. De modo que ignoro la posterior evolución de Julián. Espero que haya sido un proceso feliz.

 

            En cuanto a Andrés, sí tenemos una información exhaustiva. Como recordarán, se trataba del primer caso en España de un proceso de curación de su beta-talasemia gracias a las células madre del cordón umbilical de su hermano Javier, nacido mediante una selección de embriones con el objeto de poder curar a su hermano. Era el primer  “bebé-medicamento” de España. La feliz noticia es que al cabo de algo más de cien días desde que se le implantaron a Andrés las células madre, ambos hermanos están magníficamente de salud. Javier es un niño feliz que no para de sonreír y Andrés, un simpático chico dicharachero, está con una vitalidad cada vez mayor y ya no se cansa como se cansaba antes ni recibe las transfusiones que antes necesitaba quincenalmente. Aunque para hacer una vida normal, como cualquier otro niño, tendrá que esperar aún un año. Los niveles en sangre tienen que normalizarse y tendrán que volver a vacunarlo como si fuese un bebé porque su sangre efectivamente es la de un bebé.

 

            Como se recordará se trataba de una práctica denominada “diagnóstico genético preimplantatorio” en la que, mediante la reproducción asistida, se le implantaron a la madre embriones seleccionados genéticamente en un laboratorio y que eran compatibles con el de Andrés. Esto generó una gran polémica puesto que la Iglesia Católica se opuso frontalmente a estas prácticas por cuanto la selección de un embrión suponía la eliminación de otros no compatibles. Debido a eso, los padres de los niños temían que la Iglesia se negara a bautizar a Javier e incluso estaban dispuestos a bautizarlo ellos mismos con el agua de un manantial próximo. Pero el pasado 19 de abril Javier, que ya tiene seis meses, fue bautizado en la iglesia de Los Pastores de Algeciras.

 

            Al sacerdote que lo bautizó se le presentó un dilema. Se trata del Padre Pedro, párroco de esta iglesia de un modesto barrio de pescadores, que se vio entre la espada y la pared, entre la postura oficial de la iglesia y el drama humano de una familia, que él ha vivido muy de cerca. En unas declaraciones a la prensa, dice que “no podemos justificar cosas como la eliminación de embriones o el aborto porque dejaríamos de ser la Iglesia de Jesucristo”. Pero añade que “la sociedad está avanzando de una manera que la Iglesia todavía no ha respondido a esa forma de ser de la sociedad… los padres han tratado de hacer un bien y si yo tuviera un hijo muriéndose no sé tampoco lo que yo haría, que Dios me perdone. Es muy complicado…Javier no es de ningún modo culpable de nada, él puede pertenecer a la comunidad cristiana pero eso no puede justificar la terapia médica si se ha experimentado con embriones”.  Un verdadero dilema de un sacerdote que se debate entre la doctrina oficial de la Iglesia y la vivencia, muy cercana, de un tremendo drama humano que la ciencia ha solucionado.

 

            Andrés reclama para él el papel de informar en su día a su hermano que le ha salvado la vida: “yo, yo se lo voy a decir”, le comentó a un periodista que lo entrevistó recientemente. Un centro médico de Algeciras llevará el nombre de Andrés y Javier. Los padres, Andrés y Soledad, están plenamente felices y además muy agradecidos al sacerdote del que dicen que “es un cura muy simpático” que no tuvo que pedir ningún tipo de permiso a sus superiores para bautizar al primer “niño-medicamento”.

 

            Andalucía ha sido una comunidad pionera en autorizar estas investigaciones y ahora hay otros matrimonios en lista de espera para intentar la curación de otros niños con enfermedades congénitas cuya única esperanza se centra en estas prácticas con células madre. Precisamente estos días se ha dado luz verde en esta comunidad para realizar trasplantes de cara, de los que sólo se han hecho dos en el mundo. El hospital Virgen del Rocío, el mismo que realizó el “milagro” de Andrés y Javier, está preparado para realizar estos trasplantes.

 

            Cuatro siglos después de Galileo, sigue el conflicto entre la Iglesia y la ciencia. Pero la tierra sigue girando alrededor del sol.

Una respuesta a “Julián, Andrés, Javier… y el padre Pedro”

  1. Kim Basinguer dice:

    Me parece que la Santa Madre Iglesia siempre va a ir a remolque del mundo…al contrario de las madres carnales.

    [Reply]

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