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Nuestra primera emigración dirigida

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
29 de diciembre de 2008 a las 19:33h

       Un emigrante que retorna y en pleno vuelo sobre el Atlántico nos cuenta sus últimas impresiones, que recibimos inmediatamente. Otro, víctima de un ataque de morriña en Nueva York en víspera de Nochebuena, nos lo cuenta y mientras lo leemos coge un avión y en 24 horas está en Orense. La emigración global gallega ilustrada, informatizada, interconectada a tiempo real. ¡Madre mía! No puedo dejar de pensar en estas fechas señaladas en las emigraciones históricas gallegas. Sobre todo en la primera.

       Si a uno le preguntan en qué lugar en España están Ferreira, Capileira, Pampaneira o Porqueira seguramente no tendría duda en situarlos en Galicia. Nos equivocaríamos. Están en la Alpujarra granadina. Si además nos dicen que sus primeros pobladores cristianos fueron gallegos, ya encontraríamos la explicación de tanto topónimo con la ei tan galaica. Pero, sorprendentemente, ése no era el origen de esos topónimos. Existían previamente a la llegada de los gallegos repobladores, como está perfectamente documentado en Libros de Apeo y Población y otros documentos. Al parecer eran de origen mozárabe, cristianos que siguieron practicando su religión en lugares montañosos y recónditos durante los ocho siglos de presencia musulmana en España y que hablaban un dialecto similar al gallego, en el que conservaron los diptongos decrecientes.

      Recordaréis que en una anterior entrada, al hablar de mis desplazamientos en Galicia por las tierras del Sil y de la Ribeira Sacra, hablé de que, en el siglo XVI, muchos vecinos de las montañas de esas zonas fueron los primeros emigrantes gallegos y lo hicieron a Andalucía. Me refería precisamente a los que fueron a repoblar las Alpujarras después de la expulsión de los moriscos durante el reinado de Felipe II.

      Es un tema perfectamente estudiado y documentado por diversos historiadores y también por autores gallegos tales como el filólogo Fernando Cabeza Quiles o el profesor José Luis Pensado, un gallego de Ames que fue catedrático de filología en la Universidad de Salamanca durante muchos años y quien reactivó extraordinariamente los estudios sobre el ilustre polígrafo benedictino Martín Sarmiento. Pues bien, José Luis Pensado publicó en este mismo diario, La Voz de Galicia, un artículo el día 28-5-1983 con el mismo título de esta entrada. Porque efectivamente ésta fue la primara gran y dramática emigración gallega dirigida y organizada para un fin concreto como era la repoblación de unas zonas montañosas desertizadas por la expulsión de los últimos musulmanes que habían quedado en la Península después de 1492.

      Felipe II envió emisarios a diferentes lugares de España en busca de repobladores para estas montañas situadas al sur de Granada.  Los encontraron, entre otros lugares, en zonas del interior de Galicia situadas en las actuales provincias de Lugo y Orense. Para ello se hizo un Ordenamiento Jurídico con un Consejo de Población que asignaba a estos repobladores casas, terrenos y árboles incautados a los moriscos.

      El primer encargado de reclutar repobladores en Galicia fue el licenciado Murga que a partir de 1571 recorrió todo el Reino, acompañado de pregonero, trompeta, tambor, tres alguaciles y dos escribanos. En un principio se reclutaron 2.236 personas aunque se inscribieron muchas más. La mayor parte labriegos que, según informó Murga, “como están en montes tan esparcidos es muy dificultoso el juntarse…”. También hubo molineros, sastres y hasta gaiteiros. Sus nombres y lugares de procedencia figuran en los Libros de Repartimiento de algunos municipios granadinos a los que fueron destinados. Citaré algunos lugares, aunque muchos habrán desaparecido: Peñas de San Pedro, “tierra de Orense”, San Martín de Quiral,  Santiago de Tobas, Quiroga, “Tierra de Lemos”, etc. Abundan los procedentes de tierras de monasterios como el de Pombeiro (municipio de Pantón) o San Esteban de Ribas de Sil. Al parecer, las grandes abadías benedictinas gallegas fueron receptoras de moriscos expulsados de las Alpujarras, con lo que se produciría un curioso intercambio poblacional.

      Las condiciones del desplazamiento fueron dramáticas. Muchos murieron en el camino. De los supervivientes, más de la mitad fallecieron al llegar en el Hospital Real de Granada. Pensado dice que en 1575, tres años después de su llegada, habían enfermado hasta tres mil emigrantes. Algunos regresaron a Galicia, defraudados por la aventura.

      Una terrible odisea, la primera en la historia de las emigraciones gallegas. Que evoco aquí con pretensiones de terapia antimorriña y antipesimismo. Quizá este recuerdo nos permita una visión menos sombría del turbio panorama del 2009. Cualquier tiempo migratorio pasado fue peor.

      Para todos, transterrados y retornados por Navidad,  me apropio del deseo “enxebre” del amigo Bieito: Teñamos paz e coza o forno.

5 respuestas a “Nuestra primera emigración dirigida”

  1. Antonio Grana dice:

    Muy interesante siempe es bueno aprender algo de historia Gallega.
    Antonio

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  2. Roberto Gonzalez dice:

    Como gallego nacido en la pequeña aldea de Eiradela en plena Riveira Sacra y como estudioso de las corrientes emigratorias te agradezco lo expuesto en tu artículo pues en ningún lugar de la zona a la que pertenezco he sentido hablar del citado desplazamiento ni de que las gentes eran precisamente de esta zona.
    Soy emigrante desde niño, primero en Uruguay durante 21 años y ahora lo soy en Barcelona y es de muy buen ver el encontrar gentes que aún se preocupasn de estudiar esa lacra de nuestra patria.
    Un fuerte abrazo y feliz año nuevo

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  3. José Regueira Ramos dice:

    Gracias por vuestros comentarios, amigos Antonio y Roberto. Te sigo desde hace tiempo y tenía ya Eiradela situada en el mapa, en Nogueira de Ramuín. De los contertulios de GG, creo que eres el emigrante por excelencia: en América a edad precoz pero período tardío, cuando ya la emigración cambiaba de signo hacia Europa, luego en Cataluña. Además de Nogueira de Ramuín y, como no podía ser menos, descendiente de afiladores, la profesión nómada por excelencia. No creo que haya logotipo más idóneo para identificar al emigrante gallego que la rueda de afilar ni sinfonía más acorde que el sonido del chiflo. Sí es una pena que estos hechos históricos se queden en el reducto de los especialistas y no hayan trascendido a las personas interesadas. Esta emigración está muy documentada, aunque los lugares exactos de procedencia hoy sean muchas veces difíciles de identificar porque algunos habrán desaparecido, otros pueden haberse trastocado el nombre al transcribirlo y otros se expresan de forma ambigua (“tierra de Orense”, “tierra de Lemos”). Hablaría mucho más del tema, pero no es cosa de extenderse demasiado. Espero que tengamos tiempo de abordarlo de nuevo, porque a mí me interesa y creo que a los seguidores de GG también les interesará. Estoy a vuestra disposición para lo que gustéis. Un abrazo y feliz año 2009.

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  4. Roberto Gonzalez dice:

    Muy agradecido de tus palabras además sin quererlo con ellas me has hecho un regalo de cumpleaños ya que hoy cumplo 55. En cuanto a la emigracion te invito a visitar mi block, gallegosporelmundo y así conoceras historias de emigrantes que por una u otra razón no fueron trascendentes pero no por ello menos importantes que la de unos pocos que lograron fortuna.
    Un fuerte abrazo

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  5. José Regueira Ramos dice:

    Estimado Roberto: Aunque ya te contesté directamente a tu correo, quiero reiterar aquí mi gratitud por tus palabras y por el regalo inapreciable de tus humansa y conmovedoras historias de tu blog. Teniendo en cuenta tus orígenes e historial, debes sentirte más que satisfecho de haber superado tantas dificultades. Nos das unas hermosas lecciones de humanidad. Acabo de leer en tu blog la historia de tu padre. Conmovedora. Gracias y ánimo, que te queda mucho que enseñarnos.

    Un afectuoso saludo y felicidades en tus jóvenes 55 años.

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