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Tecnomamones

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
2 de diciembre de 2008 a las 11:08h

Leo un libro espantoso llamado Escribir para niños. La autora es Silvia Adela Kohan, y lo publica la editorial Alba. Es lo peor que he leído sobre el tema: tópico, sobado y, lo que es peor, muy cursi.

Sin embargo, cita una curiosa anécdota sobre Einstein. Parece ser que una madre preocupada le preguntó una vez qué tenía que hacer para que su hijo fuera en el futuro un gran hombre de ciencia, y él contesto que lo único necesario era leerle muchos cuentos.

¿Será apócrifa esta historia? Podría serlo. Sin embargo, le concedo el beneficio de la duda. No porque favorezca mi campo, la literatura, sino porque he observado que las grandes personalidades de la ciencia sienten un gran respeto por las letras y suelen ser grandes lectores.

¿Y por qué, sin embargo, existe entre grises ingenieros aprietatornillos, químicos fabricantes de cremitas y economistas de la lista de la compra una tendencia notable a despreciar las letras? Recuerdo aquel antipático profesor de física que tuve, y que nos repetía hasta la sociedad aquella cantilena de “el que vale, vale, y el que no, a letras”. Sólo consiguió confirmarme en mi vocación y que huyera de su ejemplo.

¿Por qué estos calculines de medio pelo suelen decir con regodeo, cosas como: “es que yo puedo estudiar lo tuyo sin preparación, pero tú lo mío no…”. Claaaro, léase usted a Joyce o a Sófocles sin haber leído nada antes. Y luego me hace un croquis. Para estos individuos la literatura son las estanterías de ofertas del VIPS (donde yo he comprado libros, que no todo es malo en ellas). Ah, y el insoportable Señor de los Anillos, no nos olvidemos de él, libro de cabecera –y único– de un montón de informáticos de vuelo raso.

Ya es hora de reivindicar la nobleza de las letras en este mundo de mercaderes, y decir sin ninguna vergüenza: “señores, lo que hacen ustedes en el metro no es leer, porque nada que valga la pena puede ser leído en el metro sin menoscabo de su comprensión y disfrute. Así que hay dos opciones: o están leyendo basura o se están perdiendo la mitad de lo que leen.” Tal manera de leer, no nos engañemos, es un modo de no pensar, de evadirse, no de profundizar en el espíritu humano, que es de lo que va esto de la literatura en última instancia.

Para leer de verdad, literatura de la buena y disfrutarla, hace falta preparación, y no solamente eso, sino también inteligencia, sensibilidad y cierta fineza de espíritu. Leer –digo de verdad, no leer en el McDonalds– forma el carácter, amplia la mente, fomenta la reflexión y trae hasta nosotros lo mejor de los mejores hombres y mujeres de los siglos pasados. Ya está bien de que los científicos de medio pelo sigan difundiendo por ahí que lo suyo es lo meritorio y lo nuestro bobadas de vagos incapaces de concretar un pensamiento.

Los verdaderos científicos de todas las edades han poseído un espíritu humanista, formado y creativo y por eso han respetado las grandes letras. Están, gracias a dios, en las antípodas de los tecnomamones que consideran que sólo la ciencia y la tecnología aportan algo a este mundo.

Se ve que sus madres les leyeron pocos cuentos cuando eran niños.

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7 respuestas a “Tecnomamones”

  1. Ana dice:

    Toda la razón del mundo. Sólo hace falta ver cómo escriben un simple informe algunos ingenenieros, arquitectos, economistas o físicos.

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  2. vilalonga dice:

    Yo con ver como redactan algunos médicos en urgencias…

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  3. jose maria pier dice:

    No toda persona que sea culta aporta algo a la sociedad. Aquí, en EE.UU,por citar un ejemplo, muchos de los científicos, descubridores, y hombres de ciencia, carecen de una cultura media establecida.
    En realidad una cosa es la teoría, y otra la praxis, uno que lee mucho, puede estar lleno de sueños,(teoría)y otro que investiga, puede llegar a resultados, (praxis), con lo que quizás las dos cosas un poco estén en contraposicion. Pocos son los que fueron grandes científicos y cultos a la vez.En esta sociedad moderna, ya desde los primeros años, se crean genios, y los que no pueden alcanzar sus metas, se quedan en simples soñadores de una realidad.
    Me hace muchos meses, en una pequeña fiesta familiar, coinciden con un buen científico, dedicado a estudiar el electromagnetismo, en una universidad americana, y cual fue mi sorpresa al ver que se quedaba sorprendido al decirle que África era un continente, el no lo sabia, pero para esta sociedad, el, es el que si interesa, el soñador, no.

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  4. Loís Bello dice:

    Pois eu aproveito a túa entrada para reivindica-la nobreza das Ciencias. Estou dacordo contigo en que os grandes científicos foron humanistas que buscaban alcanzar o coñecemento por medios técnicos, pola observación da natureza ou sinxelamente, polo pensamento e razoamento, e respetaban as artes e as letras, exatamente como a maioría dos científicos na actualidade. Eu, como científico (aínda que non sei si de medio pelo!) tamén me teño sentido, coma ti polo que vexo, moi menosprezado, especialmente en España, onde como dixen algunha vez, pensan que os Biólogos somos cazamariposas, e pasoume algunha que outra vez o mesmo que a ti con ese profesor de física, pero dende o punto de vista oposto, así que como ves, a falta de respeto entre profesións é recíproca. A incultura é incultura veña de onde veña.
    Sempre recordo o meu profesor de Bioquímica, agora decano da Facultade de Bioloxía de Santiago, reivindicando no periódico cando foi elixido, que “a Ciencia tamén é cultura” e aínda que simple, foi algo que me quedou grabado como unha reivindicación bastante impensable de ter que facer nun país avanzado no século XXI, pero así é. Así que se ti te sintes menosprezado por esos que ti chamas “tecnomamones”, eu sentinme moitas veces tamén por esos que pensan que a cultura son as letras, a historia ou as artes, e que a Ciencia e a Tecoloxía só aporta disgustos e debates éticos, non coñecemento de nós menos e o que nos rodea, progreso e ó fin e o cabo, solucións.
    Tódalas profesións son iguais de respetables, necesarias e importantes para as persoas e os países, o importante é vivilas e exercelas con paixón e vocación de contribuír a un mundo mellor, sexa dende a Ciencia ou dende as Letras que por outra parte están tan íntimamente relacionadas.

    P.D.: Os médicos de urxencias “redactando” recetas non é precisamente o mellor exemplo de “científico” (ou mellor dito home de ciencias) (mal-)utilizando as Letras. Como tampouco moitos periodistas co seu paupérrimo vocabulario son o mellor exemplo de literatos.

    P.D.: “pocos son los que fueron grandes científicos y cultos a la vez”: Non estou para nada de acordo, de feito, ¿que é ser culto?, ¿canto ten que saber unha persoa, ou de cantas disciplinas diferentes, para ser considerado culto?, ¿como se mide a cultura?. Hai xente de Letras que sabe moito de literatura, historia, etc e nada de Ciencia e non por eso é inculto.

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  5. Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria) dice:

    Sí señor, Lois, completamente de acuerdo contigo. Sabía que tu comentario llegaría, y ha estado a la altura de lo que esperaba. Porsupuestísimo que las ciencias son cultura: yo también he visto –y criticado– el menosprecio que algunos hombres de letras sienten por las ciencias: es igual del injusto que el que yo denuncio en mi entrada. Solamente integrando los dos mundos, especializándonos en lo “nuestro” sin perder la perspectiva y sin abandonar nuestra formación en otros campos, y sobre todo sin perder el interés por otras disciplinas, podrá nuestra cultura crecer realmente.
    Fue Terencio quien dijo: “Soy humano, y nada de lo humano me es ajeno.” A ver si lo recuerdan en el Ministerio de Educación, pues en los programas de educación disciplinas como la tuya y la mía pierden terreno constantemente, y a ver si lo recuerdan también los que, a un lado y a otro, se dedican a despreciar y a educar en el desprecio.
    Por cierto, esotoy también de acuerdo en tus postdatas, en particular en la segunda: la mayoría de los grandes hombres de ciencia fueron hombres cultos. Y aunque la cultura no se puede medir, pienso que algunos síntomas son claros: el primero, un hombre culto no desprecia a quienes cultivan otros saberes, pues es consciente de su propia ignorancia.

    ¡Un abrazo a todos!

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  6. Loís Bello dice:

    Uhhmm! Gracias pola derradeira frase (“un hombre culto no desprecia a quienes cultivan otros saberes, pues es consciente de su propia ignoracia”), perfecta resposta a miña pregunta de como se mide a cultura (ou a incultura). Permíteme que a garde e a utilice a partires de agora no meu repertorio (je, je), aínda que por suposto nomeándote como lexítimo autor.
    A pesares de ser de Ciencia, nunca me gustou a (sobre-)especialización (¿existe esta palabra?), de feito estiven, a miña paixón pola historia fíxome estar moi preto de estudiala aínda que o final me decantei pola Bioloxía, ou sexa que agora como eu digo, a Bioloxía molecular é a miña profesión e a historia a miña aficción, e estudiando a carreira, non parei nunca de repetir por raro que pareza, o relacionadas que están as dúas, especialmente cando estudiaba Antropoloxía, Paleontoloxía, Evolución humana, e outras. Que foi o gran mestre Darwin senón un observador, un naturalista o modo dos antigos filósofos gregos, que tratou de explicar na súa gran obra moito máis que unha simple teoría científica, senón a orixe das especies e do home, esa gran pregunta que nos levamos facendo sempre os seres humanos, ¿é iso Ciencia?, ¿é Filosofía?, ¿é Historia?, que máis da!
    Espero que o Ministerio non cometa a torpeza de cortarlle a cabeza a moitas carreiras coa excusa de modernizar a Universidade, ignorantes.

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  7. Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria) dice:

    Totalmente de acuerdo otra vez. Por cierto, qué personaje tan interesante Darwin…

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