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Sobre estar enfermo aquí y ahí

Escrito por Paloma García-Lastra | Desde Alemania
28 de noviembre de 2008 a las 19:39h

He tardado bastante en escribir porque he tenido mucho, muchísimo trabajo. Pero hoy no les voy a contar nada de mi escuela sino de otra parte de mi vida que me ha ayudado a conocer mejor este país. Hace más o menos un año me fue diagnosticada una de esas enfermedades llamadas raras, es decir, de las que padecen menos de una de cada 2000 personas. La mía es además rarísima porque la sufren menos de una de cada 10000 personas. Pero no se trata aquí de contar mis penas, sino de comparar el funcionamiento del sistema de salud en nuestro país y en Alemania. Por supuesto, hablo basándome más que nada en mi experiencia, pero como comprenderán, para mí es muy valiosa.
Se me ocurrió escribir sobre este tema cuando, hace unos días, estando en el hospital, uno de mis médicos me propuso acompañarle a la universidad y ayudarle en su clase. Acudo con regularidad a este hospital, que es una de las mejores clínicas universitarias de Alemania. Por supuesto accedí encantada. Mi tarea consistía en ir describiendo poco a poco mis síntomas, cómo empezó todo, cómo fue evolucionando y qué pruebas fueron haciendo los médicos hasta llegar a un diagnóstico. La finalidad: los estudiantes aprenden a hacer las preguntas correctas e intentan diagnosticar. Por supuesto ningún alumno acertó en su diagnóstico (eran alumnos de tercero), eso me hubiera dejado de piedra. Pero sí que llegaron –tras unos veinte minutos de explicación por mi parte- a las mismas conclusiones (falsas pero no desencaminadas) a las que los médicos –ya licenciados, ya experimentados, ya jefes de planta, ya talluditos- en España llegaron tras hacerme cientos de pruebas y análisis.
Como se pueden imaginar, para la mayoría de este tipo de enfermos, el mero hecho de lograr un diagnóstico es una auténtica odisea. Se pasa por muchas pruebas, muchas opiniones y muchas manos distintas. Mientras me paseé por consultas y hospitales en España me sentía como una patata caliente. A nadie le gustaba verme entrar porque no sabían qué decirme, porque no sabían cómo ayudarme. La última conclusión que escuché de un médico español fue: “Déjelo usted pasar, posiblemente desaparecerá solo, tal como vino se irá”. Por suerte no le hice caso porque no estaría aquí ahora para contarlo. Por supuesto también hubo médicos alemanes que me hicieron sentir la paciente-coñazo que se desespera y desespera. Al final aterricé, ya en las últimas, en el susodicho hospital. En cuatro días me hicieron todas las pruebas que me habían hecho en España durante casi un año y aún algunas más. Pero lo más importante es que en las mismas pruebas vieron lo que había que ver, vieron lo que los otros no habían visto y pudieron diagnosticarme y darme un tratamiento adecuado. Ésta fue la diferencia fundamental, pero en cada detalle se nota un abismo en la calidad del sistema. Nunca he tenido que estar en ninguna lista de espera ni en una sala de espera más de 15 minutos. Mis médicos están siempre a mi disposición tanto por teléfono como por correo electrónico. Durante la peor época, mientras estuve ingresada, mi familia me visitó y se quedaban pasmados con la actitud y la dedicación de los médicos y enfermeras, por no hablar de los medios de que disponen.
Cuando vivía en Madrid iba a un céntrico Centro de Salud y recuerdo perfectamente cómo en verano los pacientes que esperábamos ser atendidos teníamos que librarnos de las cucarachas a patadas. Yo no sé cuál es el problema en España ni puedo decir que los médicos sean peores, porque no lo sé, pero desde luego yo no me atrevería a ponerme de nuevo en sus manos.
Me gustaría decir también, en respuesta a Ana Puga, que, a pesar de mi enfermedad, trabajo a tiempo completo y pago mis impuestos –que no son moco de pavo- como el que más, mientras que miles de alemanes viven a la sopa boba de las ayudas porque simplemente del Hartz IV (el nivel más bajo de ayudas sociales) se vive mejor que trabajando y hacen más que buenos negocios realquilando las viviendas que el estado les paga. Por otra parte, si Alemania me hubiera negado la residencia por razones de salud, en España ya me hubiera muerto.

6 respuestas a “Sobre estar enfermo aquí y ahí”

  1. Ana Puga | Desde Australia dice:

    Paloma: tu entrada me ha parecido muy interesante, siempre me llaman la atención las diferencias entre los distintos sistemas de salud. Me ha gustado sobre todo lo de que te invitaran a la universidad para trabajar tu caso con los alumnos.

    Como aludes a mi entrada, quiero dejar claro una cosa: en ella no figura mi opinión sobre el sistema de inmigración australiano (u otros similares), no defiendo ni que sea tan estricto ni que exijan un perfecto estado de salud, simplemente cuento cómo es. Es más, mi experiencia personal con tal proceso es bastante nefasta, he tenido numerosos problemas para conseguir el visado (de hecho, después de llevar un año aquí, aún estoy en trámites) y tengo bastantes “batallitas” que contar al respecto, así que si hubiera escrito todo lo que pienso sobre él la entrada sería impropia de este blog (y, seguramente, aburrida.

    Un saludo y sigue contándonos cosas sobre la vida en Alemania, que somos muchos los que disfrutamos con tus entradas.

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  2. José Regueira Ramos dice:

    Paloma: Tu comentario me parece impresionante. Enhorabuena por haber alcanzado finalmente un diagnóstico y tratamiento acertados. ¿La clínica de que hablas pertenece al sistema público de salud? Porque puede que alguna clínica española (universitaria o no, pero privada desgraciadamente) funcione bastante mejor que el sistema público. Repito mi felicitación por haber encontrado solución a tu dolencia y por tu reencuentro con el blog, que espero prodigues.

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  3. Paloma dice:

    Gracias por vuestros comentarios y ánimos. Ana, me imagino que los trámites son un infierno, no quiero ni pensar que tuviera que hacerlos aquí, donde cualquier burocracia es un laberinto. José, la clínica es pública. Aquí funciona de un modo diferente, cada paciente tiene una Krankenkasse (seguro médico) ya sea normal o privado pero ambos acuden al mismo hospital en el que, eso sí, reciben un trato diferente: el paciente con seguro privado tiene una habitación para él solo y el Professor tiene la obligación de visitarle cada día y tratarle personalmente. Pero mi seguro es el corriente y moliente.
    ¡Gracias de nuevo y un saludo!

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  4. Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria) dice:

    Qué bien que te hayan encontrado lo que tienes y que te estén medicando correctamente. Me alegro de que en Alemania las cosas funcionen bien y que estés contenta con el servicio el seguro médico.
    ¡Mucho ánimo y muchos besos desde Taiwán!

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  5. santi dice:

    Paloma! soy Santi, no tienes otro correo electronico que puedas mandarme? esq es la cuarta vez que me devulven el mail que te envio…

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  6. sanxenxo dice:

    Un amigo mío que tiene un bar y vivió muchos años en Alemania, siempre lo ha dicho: como el sistema médico alemán, ninguno. Sea lo que sea que tenías, me alegro que hayas encontrado ayuda. Un saludo y mejórate.

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