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Galicia: crónica de invierno

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
28 de noviembre de 2008 a las 18:53h

            Como, al parecer, todos los blogueros globales habéis ido a nuestra tierra en verano y no veo crónicas postveraniegas, parece obligado transmitiros las impresiones de mi reciente visita a Galicia. Empezaré por deciros cual es mi periplo cada vez que voy a la tierra, condicionado por la distribución geográfica de mis familiares o los de mi esposa, que se centralizan en tres puntos: La Coruña, Vigo y El Bierzo. De modo que mis estancias en el Noroeste suelen venir marcadas por los desplazamientos entre estos tres puntos del triángulo galaico-berciano.

            Utilizo, por tanto, autopista (Coruña-Vigo), autovía (La Coruña-El Bierzo) y carretera para el tramo Toral de los Vados-Orense en el desplazamiento a Vigo. Las autopistas y autovías suponen un ahorro de tiempo y seguridad importantes, aspectos en los que Galicia ha mejorado considerablemente. Pero pierden romanticismo, posibilidad de disfrutar del paisaje, contacto con pueblos y aldeas. Esto no se ha perdido, en cambio, en el tramo entre Toral y Orense en lo que podríamos llamar la ruta de los grandes ríos gallegos (Sil, Lor, Miño). O la ruta de los viñedos porque recorre las zonas vitivinícolas del Bierzo y cuatro de las cinco denominaciones de origen gallegas: Valedoras, Ribeira Sacra y ya en el tramo Orense-Vigo, Ribeiro y Rías Baixas; sólo falta la denominación de Monterrey. Estos viñedos están ahora con unos coloridos impresionantes: una inmersión paisajística bella y relajante.

 A mí este tramo Toral-Orense me trae otras reminiscencias relacionadas con los monasterios de la Ribeira Sacra y las primeras emigraciones gallegas. De ellas hablaré en otra ocasión porque creo pueden interesar en esta tertulia de la Galicia dispersa. Se trata de las primeras emigraciones organizadas de Galicia que no eran precisamente a América sino a Andalucía y se remontan al siglo XVI. Una tremenda epopeya poco conocida pero perfectamente documentadas.

Capítulo de novedades. Como novedades invernales llamativas citaré en primer lugar el repentino ataque de amor al emigrante que les ha entrado a los alcaldes gallegos de todos los colores. Todos van a ir en tropel a diferentes países donde hay emigrantes o descendientes (y votantes) de sus respectivos municipios. Más de medio centenar de alcaldes y ediles están en marcha y otros lo harán próximamente. Que este furor viajero coincida con etapa preelectoral es pura coincidencia, naturalmente. Por supuesto que todos van pagándose los gastos de su bolsillo, incluidos vinos e invitaciones varias. Faltaría más, que la gente es muy susceptible y enseguida se inventa lo de los viajes y cuchipandas a cuenta del erario municipal. O incluso te denuncian como le pasa actualmente a algún alcalde procesado por no sé qué cuentas con agentes electorales supuestamente enviados a recaudar votos. Cuando las barbas del vecino…Eso sí, llevarán folletos informativos del pueblo, para que vean sus paisanos lo bien que marcha y lo maravilloso que irá en lo sucesivo, cuando él salga reelegido. ¿Quién ha dicho que no hay más cera que la que arde? La CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) que llevan los alcaldes gallegos en esta procesión tiene 334.000 votos potenciales, que no arden pero eligen. ¿Está ahí su devoción viajera?

Otra novedad llamativa: la modernización en la utilización de nuevas tecnologías por parte del clero gallego. Algunas parroquias ya tienen su propio blog e incluso algún obispado está captando monaguillos por medio de You Tube, parece que con éxito. Seminarios vacíos, clero envejecido, echemos mano de la informática. Parece que hay menos de un sacerdote por cada tres parroquias y además de edad media avanzada.

Capítulo de tradiciones. En el apartado de fiestas gastronómicas, tranquilos. Se conserva la tradición. No hay letargo gastronómico invernal. En esto no damos respiro. Los magostos se han extendido a lo largo y ancho de pueblos, aldeas, ciudades y barrios, en los que a las tradicionales castañas se han añadido otros ingredientes en los que el cerdo es el rey: cachola, orella, lacón, chorizos… Y música: gaitas, percusión, conjuntos y una variada gama de actuaciones corales y musicales más o menos improvisadas. Y hasta,  en algún sitio, la fiesta do cabazo, que ahora me entero que así se llama la calabaza.

Las tradiciones históricas también se mantienen .Durante mi estancia se publicó un estudio sociológico que, en líneas generales, parece confirmarlo: Vigo trabaja, Santiago reza (y estudia), La Coruña se divierte y… ¿quién era el que dormía? Ahora parece que ya nadie duerme, porque en ese estudio no aparecen dormilones. Tampoco aparecen las aldeas. ¿Envejecen? ¿Se despueblan? ¿Desaparecen? ¿O las tres cosas?

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