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Julián y Andrés

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
22 de octubre de 2008 a las 10:30h

            Julián y Andrés son dos niños que tienen muchas cosas en común. Los dos han nacido y viven en la misma Bahía, aunque con distinta nacionalidad: Andrés en Algeciras y Julián en Gibraltar. Ambos tienen una grave enfermedad de la sangre: Julián tiene leucemia y Andrés talasemia, una enfermedad genética que afecta a la hemoglobina, impidiendo la normal función de los glóbulos rojos. Los dos necesitan un trasplante de médula.

            Julián está hospitalizado en Londres, donde no encuentran un donante de médula que sea compatible. Su familia ha lanzado un dramático llamamiento a su ciudad de Gibraltar solicitando un donante de entre 18 y 40 años compatible con Julián, en un plazo de seis semanas, a partir de las cuales la vida de Julián corre inminente peligro. La respuesta fue extraordinaria: en una población de 30.000 habitantes, se presentaron 2.000 donantes entre 18 y 40 años. Los donantes se están haciendo los pertinentes análisis de sangre. Esperemos que aparezca alguno compatible.

            Andrés tiene seis años. Su enfermedad le obliga a continuas transfusiones de sangre y su esperanza de vida no va más allá de 35 años. A los padres se les ofreció una posibilidad de curación novedosa en España: la madre podría someterse a una variante nueva de fecundación in vitro, con la que entre los diferentes embriones que se formasen se podría seleccionar uno libre de esa enfermedad hereditaria. El bebé nacería sano y además de su cordón umbilical se podrían extraer las células madre que curarían a su hermano. Este nuevo hermano ya ha nacido, se llama Javier y es el primer bebé español seleccionado genéticamente para salvar a su hermano. El diagnóstico preimplantacional fue autorizado por Ley de Reproducción Asistida de 2006

            El hospital donde nació el bebé, el Virgen del Rocío de Sevilla, tiene una unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal y ha puesto en práctica por primera vez en España un procedimiento de selección de embriones llamado “diagnóstico preimplantacional”. Es una variante de los métodos tradicionales de fecundación in vitro, procedimiento que inevitablemente produce varios embriones, que se analizan y se elige uno que cumpla determinados requisitos, en este caso que estuviese libre de talasemia y que fuese compatible con el sistema inmunitario del hermano enfermo. De este modo, el cordón umbilical del bebé podrá proporcionar células con las que hacer el trasplante que cure o mitigue la talasemia de Andrés.

            Este procedimiento tiene detractores que opinan, entre otros argumentos, que es moralmente reprobable congelar o destruir los embriones rechazados. La Conferencia Episcopal Española ya en su momento se pronunció en contra y ahora acaba de repetirlo con motivo del nacimiento de Javier, tildando de “práctica eugenésica” la selección preembrionaria.

            Éstas son dos historias reales, paralelas y coincidentes en el espacio y en el tiempo. A mí me caen muy próximas geográfica y anímicamente. Si en vez de tratarse de un hecho real se tratase de una creación literaria, yo tendría para  ella un final feliz: que las células madre de Javier, además de ser compatibles con Andrés, lo fuesen también con Julián. Además de servir para salvar estas dos vidas incipientes y gravemente amenazadas, haría más por el cordial entendimiento entre las gentes de Gibraltar y las de su Campo que muchos años de política de vecindad británica, gibraltareña y española.

            Desde luego el diagnóstico genético preimplantacional debe ser usado con los máximos controles legales, ya que su generalización por razones económicas o de otro tipo podría tener derivaciones indeseables. Otra cosa es su utilización con fines terapéuticos, como el caso expuesto.

            Llegado a este punto, propongo a mis tertulianos de la Galicia Global un breve cuestionario. ¿Qué opináis de la decisión de los padres de Andrés? ¿Haríais lo mismo en su lugar? ¿Qué opináis de estos programas de selección preembrionaria? ¿Seríais partidarios de la formación de un banco de cordones umbilicales que permitiesen futuros usos terapéuticos? ¿Cómo está este tema en los países en los que estáis viviendo?

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