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España, Gibraltar, Julio Verne y los monos

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
10 de octubre de 2008 a las 10:36h

            En España no hay monos, al menos en libertad. Digo en España, no en la Península Ibérica, ya que en Gibraltar están los únicos simios (macacos) que viven en libertad en Europa. Existe la leyenda de que cuando los monos desaparezcan del Peñón, éste dejará de ser británico y retornará a poder de España. De modo que España debía estar interesada en su desaparición y los británicos en su conservación. Pues es justamente al revés: España ha firmado el Proyecto Gran Simio para conservación de estos primates. Por el contrario, el gobierno de Gibraltar parece estar eliminando parte de los monos que habían proliferado hasta extremos molestos para la población.

            El tema de la proliferación de los monos gibraltareños ya fue previsto, como tantas otras cosas, por Julio Verne, que escribió un relato al respecto. Sobre este relato publiqué yo hace unos meses un artículo en una revista bilingüe español-inglés que se distribuye en España, Gibraltar e Inglaterra, que causó extrañeza a ambos lados de la verja, por tratarse de un relato poco conocido. Lo transcribo:

            “La población y el gobierno de Gibraltar tienen un problema con la superpoblación de monos, que están causando serios trastornos ya que, en busca de comida, bajan a la ciudad introduciéndose en casas y establecimientos hosteleros. Esta incómoda situación ha obligado al gobierno a buscar soluciones, habiéndose barajado la posibilidad de sacrificar parte de la población simiesca, medida a la que se han opuesto ecologistas y científicos, que han propuesto otras soluciones alternativas como puede ser la exportación. Ésta parece ser la solución que se va a adoptar: exportar parte de los monos existentes en la parte alta del Peñón.

            Lo sorprendente del caso es que esta superpoblación de monos en Gibraltar y su invasión y ocupación de la población ya fue pronosticada y escrita por Julio Verne hace 120 años. En efecto, este prolífico y futurista autor escribió en 1887 un pequeño relato titulado Gil Braltar en el que describe una invasión de la población gibraltareña por nada menos que setecientos monos descendidos de la parte montañosa del Peñón en donde habitan normalmente. Se trata de un relato poco conocido que no es fácil encontrar referido en las relaciones de su extensísima obra, a pesar de no pertenecer precisamente a su etapa de autor novel, ya que fue escrita encunado ya tenía 59 años y ya había escrito gran parte de sus obras, entre ellas las que le dieron popularidad universal como Veinte mil leguas de viaje submarino o La vuelta al mundo en 80 días.

            El protagonista es un hidalgo gibraltareño extravagante y hasta un poco loco, que había desaparecido hacía diez años de la población y se había refugiado en la cueva de San Miguel y otras cuevas existentes en el Peñón, llevando una vida de troglodita y allí había convivido con los monos, sobre los que llegó a tener un cierto ascendiente. Allí abrigó “la idea obsesiva de conquistar aquella roca ofensiva y defensiva…él se llamaba precisamente Gil Braltar, un nombre que, según él mismo sostenía, lo predestinaba a una conquista tan patriótica. Su cerebro había dado tantas vueltas a esa idea mesiánica que no había podido resistir y quizá su sitio debería haber estado en un manicomio”.

            Llegado el día señalado, revestido con una piel de mono, reunió a sus huestes simiescas, “extendió su brazo derecho hacia la base de la montaña, agarró un sólido palo, lo enarboló y todos los monos hicieron lo mismo, esgrimiendo los palos en el aire con un movimiento de molinillo, como lo que practican esgrima llaman la rosa cerrada”. De esta guisa descendieron por la ladera del monte y descendieron hasta la ciudad, exigiendo la rendición de la población. Gil Braltar, enfundado en su piel de mono, ocupó la propia estancia del general gobernador de la plaza, a quien Verne denomina Mac Kackmale.

            De pronto se produjo un giro en los acontecimientos. “Los monos empezaron a batirse en retirada. A la cabeza de la tropa iba su jefe, blandiendo su palo. Todos, imitando sus movimientos de brazos y piernas, le seguían al paso… subiendo por las pendientes de la montaña. Una hora más tarde no quedaba en la ciudad ni uno sólo de los invasores de Gibraltar. Se supo inmediatamente, cuando el general Mac Kackmale apareció en la linde del parque. Había sido él mimo quien se había envuelto en la piel de mono del prisionero y, ocupando el lugar del loco, había dirigido la retirada de la banda”. No deja de ser curioso que incluso en el desenlace el relato de Verne guarda una cierta similitud con la solución que ahora adopta el gobierno gibraltareño: Gil Braltar también fue “exportado”. Fue “cedido por el Reino Unido a un tal Barnum que está haciendo fortuna paseándolo por las principales ciudades del antiguo y del nuevo mundo”.

            Este relato apareció incluido en la edición de Le chemin de France, como complemento, en 1887. Parece que en esos años Verne andaba literariamente de capa caída. En castellano se incluyó, con una traducción discutible, en un libro de relatos que pasó desapercibido. El año 2005 fue editado en un pequeño librito por Signatura Ediciones junto con unos comentarios sobre Gibraltar de Juan Carmona de Cózar y de Juan José Téllez.

            Es otro relato premonitorio de Julio Verne, que se anticipa más de un siglo a la superpoblación de simios en Gibraltar. Igual que anticipó el descubrimiento del submarino, el helicóptero, la televisión o tantos otros inventos entonces impensables por quien no tuviese la imaginación desbordante del autor francés”.

Una respuesta a “España, Gibraltar, Julio Verne y los monos”

  1. Daniel dice:

    Ánimo que este es un camino duro. Un saludo y que disfrutes.

    http://piladeboton.blogspot.com/

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