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Caminando por Caracas

Escrito por Angeles Fernández Ramil | Desde Chile
3 de octubre de 2008 a las 7:01h

Así rezaba el título de una canción de Piero, que solía escuchar en mi casa caraqueña, en el viejo tocadiscos. Era un disco que tenía mi madre, a quien le gustaba este cantante. Recuerdo que decía: “Caminando por Caracas, la gente me saludaba y hablaba. Yo les tendía mi mano, de hermano y Caracas me abrazaba”. No recuerdo mucho más de la letra pero me remitía, en mi mente infantil, a una ciudad amigable imbuida en ese rico y pegajoso calorcito que la ha convertido en la ciudad de la “eterna primavera”. En la carátula, aparecía el cantante argentino, bien jovencito y melenudo, con una foto de una abigarrada Caracas de fondo.

No pude evitar recordarlo en estos días, en que tuve la oportunidad de viajar de nuevo a mi ciudad natal, luego de ocho años de ausencia, por motivos de trabajo. Sospecho que fue mucho tiempo sin volver y, ya de regreso, todavía estoy en shock. Soy de las que decía, en la distancia, que la experiencia del “Socialismo del siglo XXI” no era bien comprendida y que había que hacer un esfuerzo analítico, sin prejuicios. Pues bien, ahora que la ví, en vivo y directo, debo reconocer que regresè a Chile desolada. La violencia cotidiana y la ineficiencia a todo nivel, unida a la corrupciòn que dicen que campea, no es algo que pueda dejar indiferente a nadie y menos a una persona que nació en ese país, estudiò en la universidad y conoció la Venezuela previa a este experimento social, la Venezuela de la IVa. república como le dicen ahora porque lo que se vive en estos instantes y està en proceso es la Va. repùblica.

Espero no estar poniendo el dedo en la llaga porque no se me escapa que lo que vive Venezuela hoy despierta pasiones encondadas, de uno y otro bando.  Pero no puedo evitar reconocer que sentí una pena del alma porque, si bien Caracas fue siempre una ciudad tan insegura como muchas otras de América Latina, no expelía rechazo a los que venían de afuera. Era todo lo contrario y miles de emigrantes gallegos pueden dar fe de ello. Sin embargo, ahora, la violencia se respira a flor de piel y se te castiga con la mirada si eres blanco. Para los que conocemos las vicisitudes de la Venezuela de los ochenta, podemos entender los motivos que condujeron a la actual situación pero, despuès de experimentarla en vivo y directo, resulta difícil justificarla. Venezuela, recordemos, era lo que ahora es Chile: la “darling” de América Latina, esa experiencia modélica de democracia excepcional que abría los brazos a los exiliados politicos y a los emigrantes por motivos económicos en un continente marcado por los autoritarismos. Eso parece haber quedado muy lejos. Es cierto que el pasado venezolano no era idílico y que estaba asentado en una profunda desigualdad social enmascarada por las bondades de la renta petrolera y un eficaz sistema de resolución de los conflictos por la vía de pactos políticos cupulares. Sin embargo, no le mostraba a los foráneos este rostro agresivo y de resentimiento que pude percibir por muchos lados.

 Pero no es todo esto lo más preocupante. Lo que resulta más peligroso, y bastante se ha hablado de ello, es el clima de polarización que se vive en el país, donde se es chavista o, si no, es es anti. Este mismo clima de exasperación se vivía, en otro contexto político, en el Chile previo a 1973 y bien sabemos como terminó aquello. Un gobernante se convierte en estadista cuando es capaz de situarse por encima de las legítimas aspiraciones de sus seguidores para velar y pensar por el bien de todos, incluso de sus adversarios políticos y de los que piensan distinto. No es ésto lo que se evidencia a la hora de escuchar las incansables arengas presidenciales. Es cierto que el presidente Chávez dice cosas que generan simpatía en muchos que no estarían dispuestos a decirlas por sí mismos, especialmente contra EEUU, pero de seguro que tampoco aceptarían vivir en la actual Venezuela mucho tiempo, en las actuales condiciones.

Un dato casuístico pero revelador de la ineficiencia: alojé en un hotel clásico de Caracas, de cuatro estrellas. La ducha era fría. El televisor funcionaba cuando quería. No tenían wireless para el computador personal pero sí tenían uno para consulta de los correos personales para todos los clientes. El último día, cuando voy a cancelar la cuenta, se me explica que no funciona la línea telefónica porque se cayò una antena, producto de un “palo de agua” del día anterior. Por tanto, no reciben tarjeta de crédito. Tuve que recurrir a una amiga de mis padres para que me ayudara a cancelar la cuenta y, con ello, poder salir del país, con un cheque de un banco local.

En días previos, el gobierno expulsò al chileno José Miguel Vivanco por el informe que, sobre ese país, formuló Human Rights Watch. Surge la legítima inquietud si, a través de los procedimientos democráticos, resulta admisible asistir pacientemente a que clausuren, poco a poco, las garantías democráticas. Más de alguno dirá que es el precio que hay que pagar para obtener mayores dosis de inclusión social. Los sectores populares apoyan mayoritariamente a su presidente pero ¿será lo mismo si algún día dejan de ingresar al país el mismo y exagerado caudal de ingresos petroleros de la actual coyuntura?

5 respuestas a “Caminando por Caracas”

  1. Francisco Álvarez dice:

    Hola Angeles,

    Por lo visto estuviste por CCS, bueno ya habrás visto como están las cosas por aquí, y que aquello que publiqué en aquel artículo de “Global Galicia en papel” es el reflejo de la realidad cotidiana que nos agobia.

    Concuerdo contigo en que el país está excesivamente polarizado, y eso es gracias al continuo discurso de Chávez de “o estás conmigo, o eres un traidor a la patria”. Siempre he tratado de ser lo más objetivo y analítico posible, y buscarle algo positivo al chavismo, pero la verdad es que lo malo es TAN MALO y puede observarse tan obvia y visiblemente, que pierdo las ganas antes de comenzar el ejercicio.

    Es más que palpable el deterioro del país en esta última década… no solo económicamente sino lo más grave, social y culturalmente. La impunidad derivada de la ineficiencia conque se maneja el sistema de poder público se instaló en la mente del delincuente, quien se siente amparado como nunca para cometer sus fechorías, cada vez más y más violentas y degradantes.

    Lo único que puedo concluir, es que el país no ha tocado fondo todavía y seguirá decayendo aún más, cuando el precio del petróleo siga disminuyendo por la recesión económica mundial, y aquí los petrodólares no alcancen para cubrir los incontables gastos en que ha incurrido el gobierno. He decidido por ello irme de Venezuela el próximo año, para donde?? Eso aún está por verse. Escucho sugerencias 🙂

    Saludos

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  2. maría e. garcía martínez dice:

    …hola Angeles, no entiendo cuando dices:”…y se te castiga con la mirada si eres blanco”.
    saludos desde Caracas

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  3. maría e. garcía martínez dice:

    …..comentar lo malo que nos ocurre en los viajes a veces es más fácil que hablar acerca de lo positivo, personalmente tengo una larga lista de malos tratos recibidos, durante mis viajes, y los peores he han sido en mi país de origen España. Con este comentario lo que deseo es tratar contrarestar , las opiniones negativas sobre Venezuela. Les relataré la visita que realizaron mi primo, su esposa e hijo de quince años. Son gallegos viven en un país de Europa, no diré cual, así evitaremos comparaciones, sus vacaciones siempre las pasan en algún pais de la comunidad. Se imaginaran lo que significa recibir a un grupo familiar que llega de un pais “DESARROLLADO”. El intercambio de correos durante los meses anteriores a su arribo fue intenso, la lista de preguntas era interminable, desde aspectos prácticos del día a día hasta cuestiones legales, ubicación de su embajada etc. etc. Lo único que planificamos con anticipación fué el viaje que hicimos a Canaima, en el campamento al que llegamos los únicos venezolanos eran el personal, los guias y yo. La relación de mis familiares con ellos fue excelente, de cordialidad absoluta. Los otros viajes por el pais fueron improvisados y basicamente a las playas de Falcón . Para resumir, cual fue su impresión general sobre el pais en su visita de veinte dias? les llamó poderosamente la atención que en todos los sitios, podian conversar con todas las personas: en los supermercados, en las colas para pagar,en los establecimientos de comida. Nunca se sintieron discriminados por ser “blancos” y con acento “musiu” (extranjero).
    A mí personalmente me duele profundamente el deterioro de Venezuela, pero les aseguro que todavía pueden encontrar a gente amable y siempre dispuesta a ayudar.
    Un profesor de la facultad en donde estudié, aún le repite a sus alumnos que este sigue siendo, a pesar de las actuales circunstancias un país que ofrece infinitas oportunidades a los inmigrantes.
    Hoy mis saludos son desde Valencia, Venezuela

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  4. Kim basinguer dice:

    Escuchar hablar de Venezuela, siempre hace que mi corazón lata mas deprisa. Yo me crié en Valencia, desde los dos años hasta los 16 y dejé allá muchos amigos que hoy en día me gustaría localizar.
    Es cierto que no todo es negro ni blanco, es cierto que hay gente que no le gustan “los blancos” y a otra si, es cierto que Chávez hace alguna cosa buena y alguna que no…Todos tenéis parte de razón.
    Pero hay algo innegable todos coinciden en que el país se deteriora, y eso hay que intentar solucionarlo.

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  5. Observador dice:

    Hay que superarse como personas…y estudiar lo bueno.

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