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Las dos notitas

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
29 de septiembre de 2008 a las 16:38h

A veces es difícil explicar en un blog, a gente que nunca ha estado en Asia, la relación que se entabla entre profesores y alumnos aquí. Si por un lado los chavales son tímidos, cohibidos, poco participativos, por otro son capaces de ser, a su manera, muy cariñosos.

Estos últimos días he vivido los dos extremos. El lunes, mientras daba clase de gramática a los chicos de segundo, una de las alumnas de la primera fila me pasó una notita con mi nombre. La abrí, y decía lo siguiente: “¿Podría repetir imperativo y indicativo a nosotros?” Ningún problema en hacerlo, por mi parte, excepto por una razón: ni en aquella clase, ni en las dos anteriores, había explicado el uso del imperativo y el indicativo.

Temiendo que el alumno o alumna que escribió la nota se refiriera a otra cosa, pregunté quién era el autor. Pues por mucho que les aseguré que nadie debía sentirse avergonzado por preguntar, que mi trabajo es ayudarles aunque pregunten mil veces, que es imposible aprender sin dudar y sin preguntar, no hubo manera de que me lo dijeran. No tuve más remedio, claro, que seguir con a clase.

Pero si hasta ese extremo pueden llegar a ser tímidos, pueden ser tan majetes que cuesta creerlo. Acabo de abrir mi correo electrónico y me he encontrado con un email de una alumna de la misma clase. Es una muy chiquitita de las que se sienta al final, de las que nunca habla en clase, aunque  hace muy bien los ejercicios. Dice el email:

“Profesor Miguel. Me alegro de ser tu estudiante. Espero que pasemos un maravilloso tiempo. Feliz día del profesor.”

Así, sin venir a cuento. Un regalo inesperado, como son siempre los mejores. Uno llega a un nuevo país, a una nueva ciudad, a un nuevo trabajo, y se encuentra con una clase llena de alumnos que no conoce. Tiene dudas, como no puede ser de otra manera: ¿lo estoy haciendo bien? ¿Entienden lo que les digo? Y de repente, le llega este email, un lunes de tifón, anocheciendo.

Las dudas, claro está, no me las quita, pero me da una moral que no he tenido en semanas.

Con gente así, merece la pena hacer este trabajo.

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4 respuestas a “Las dos notitas”

  1. Xosé Pardo dice:

    Debe ser una gozada impartir una asignatura en un ambiente acogedor como este que nos describe MIguel desde Taiwán. Por estos lares, donde los profesores están hasta el moño de tanto niñato que está de vuelta de todo, al que ee preciso casi pedirle por favor que calle y que escuche… Tuve la misma sensación un curso que impartí clases en un país africano y los chicos escuchaban con suma atención las explicaciones del profesorado. Y si alguien intentaba interrumpir, los compañeros le mandaban callar y que dejase al profesor la tarea dcoente.

    Y preguntaban cuando algo no lo entendían, con mucho respeto, sacaban el curso un tanto por ciento elevado, esmerándose bastante de un mes a otro. Lo que sí eché de menos es que no había chicas algunas. PIenso que en estos tiempos de ahora, siglo XXI, ya habrá evolucionado y la mujer se habrá incorporado a la enseñanza.

    Esto aquí en occidente, como digo arriba, parece ser que ni se huele.El que más y el que menos va al colegio por decisión familiar, con el estómago bien lleno de cereales, donuts y zumo de naranja, uvas y piña…¡y no le diga nada al chico si habla en clase cuando no debe! El otro día algún profesor universitario, y aún noacabó septiembre, tuvo la feliz idea de decir “¡qué largo se me hace este curso!” ¿Qué habrán captado sus ojos en los ojos de los alumnos que le vienen a su aula? Nunca lo sabremos, será lo probable.

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  2. Paloma dice:

    ¡Hola Miguel!
    ¡Tus alumnos parecen encantadores, incluso lo de la notita tiene su encanto! Creo que dar clase tiene mucho de teatro y los alumnos a veces no se dan cuenta de nuestras inseguridades ni de lo bien que nos sientan sus muestras de apoyo. A mí me desconciertan a veces sus silencios, pero luego me sorprenden siendo la mar de espontáneos y naturales.
    ¡Mucha suerte para el nuevo curso!

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  3. Miguel Salas | Desde Taiwán dice:

    ¡Hola, Xosé y Paloma!
    Xosé, tienes razón en lo de los alumnos de occidente. Aunque algunos –no pocos– se comportan bien, otros muchos no. Algo estamos haciendo mal en las sociedades primermundistas.
    Paloma, me alegro de que tú también tengas experiencias gratificantes en otro país diferente. Es cierto que el profesor necesita del apoyo de los alumnos, que éstos demuestren de algún modo que saben que el profe se esfuerza.
    ¡A ver cuándo nos cuentas tus historias!

    Abrazos

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  4. Kim Basinguer dice:

    Creo que deberías explicar el imperativo, así como si nada un día cualquiera. A lo mejor no lo entendieron en otra clase, con otra persona a la que no se atreven ni a enviarle una nota.
    Solucionarás el problema de alguien…y quien sabe, a lo mejor recibes otro correo sorpresa.

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