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“Carlitos”

Escrito por Francisco Álvarez | Desde Venezuela
14 de junio de 2008 a las 8:19h

Es una costumbre bastante extendida en este país el tener como mascota a los loros reales, especialmente hacia el interior (sé de amigos en Caracas que también los tienen, mas no creo que sea una práctica común allí).

Probablemente se preguntarán que tiene de especial esta especie (Amazona ochrocephala) como para que haya llegado a ser costumbre el tenerlas de mascotas. Pues muy bien, procederé a aclarar esto con la historia de “Carlitos”, que ha vivido con nosotros desde hace casi tres décadas.

Carlitos fue un regalo de novios que mi papá le dió a mi mamá (ya por allí sabemos que no es un animal joven, pues mis padres van para 28 años de casados, y de paso ya era un loro adulto para ese entonces). Y es que estos loros son muy longevos, pueden fácilmente superar el medio siglo. Estuvo los primeros años con mis abuelos para luego, quizás debido a mi insistencia, quedar bajo mi cuidado como ocurre hasta el son de hoy.

Este loro, que en realidad es lora pues es una hembra (el nombre masculino viene de que al principio no se estaba seguro de cual era su sexo, y ya luego de tantos años para qué cambiarselo), es bastante inteligente, y aquí es donde quizás comiencen a dudar de la veracidad de mis comentarios, pues sé que cuesta creer que sea capaz de abrir su jaula, que me llame por mi nombre cuando tiene hambre y diga, de forma clara y a viva voz, “Fran dame comida” (todo esto sin ninguna enseñanza previa), y que sea capaz de crear sonidos y cambiar su ritmo al golpear un palo de madera contra el piso (cosa que hace por diversión). Otros loros que he tenido oportunidad de ver cantan la primera estrofa del himno nacional (es costumbre enseñarselo en muchas casas), y entre otras cosas reconocer a una persona y hacerle un comentario del tipo “hola negro”, el cual es bastante ficticio y decidí elegir para este espacio, pues en la realidad suelen ser bastante más groseros.

Son también animales monógamos, de allí que mucha gente tenga una pareja en cautiverio y sean capaces de tener cría, por tanto no es necesario recurrir al tráfico de animales para obtener uno, aunque por desgracia siempre es más económica esta vía y ha sido desde siempre uno de los principales peligros que corre esta especie. Me vienen a la mente “Rosita” y “Napoleón” (el segundo lo tuvimos un tiempo en casa, pero era tan desastroso que mis padres decidieron regalárselo a una amiga) ya que al morir este, la lora lo llamaba a diario y murió también al poco tiempo (de soledad?).

Me considero afortunado por tener esta mascota en casa, que nos alegra los días con tanta facilidad y que se ha convertido en una reliquia familiar. Es uno de los beneficios de vivir en un país como este, pues se que en España sería casi imposible tener un loro de estos en casa. Una mascota alegre, despreocupada, divertida, fuera de lo común, que pienso que bien podría representar lo que es Venezuela como país.

Saludos, y hasta la próxima entrega!

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2 respuestas a ““Carlitos””

  1. Mariale® dice:

    Que bello tu loro.

    Y es cierto, para quien nunca ha tenido loros, pues es bastante dificil de creer las cosas que uno les cuenta, mi gordo también aprendió a abrir su jaula, ahora le ponemos candado, y ya está intentando entender como se abre, cabe destacar que la llave siempre estaba colgada en la misma jaula, tanto dio Pipo con la llave que la desapareció… hubo que cortar ese candado jajajaja.

    Estaba buscando cuanto apróximadamente viven los loros reales, y por
    google di con tu blog.

    P.D.: mi loro no dice groserías, salvo vaina, porque es medio loco el, y mi papá por las mañanas le dice: mira Pipo cuidado con una vaina, cosa que Pipo repite muchísimo con el tono de voz de mi papá jajaj, y a veces el gordo, se lo dice al periquito que es un vecino de jaula.

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  2. Sousa-Poza dice:

    Lo siento, pero me da pena ver pajaros enjaulados.

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