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La fiebre amarilla

Escrito por Miguel Salas | Desde Taiwán (Antes desde Manchuria)
19 de mayo de 2008 a las 16:15h

En Dalian somos pocos extranjeros occidentales y salimos por los mismos lugares. Nos conocemos, al menos de cara, prácticamente todos, aunque parezca mentira. Así que la vida nocturna, que frecuento poco, no es la que correspondería a una ciudad de 6.000.000 de habitantes.

Los extranjeros en china pueden dividirse en tres grupos: los que trabajan para empresas extranjeras, los docentes y los estudiantes de mandarín. Hay, sin embargo, una frontera más sutil y trascendente que divide la población masculina de inmigrantes occidentales en dos grandes grupos: los “sanos” y los infectados de fiebre amarilla, que es como llamamos entre nosotros a la obsesión que sienten algunos por las mujeres del extremo oriente –chinas, japonesas, coreanas–.

Quizás no sea el más indicado para hablar, dado que mi novia es taiwanesa, pero lo mío no es fiebre amarilla: la conocí en España, mientras ella estudiaba español. No es lo mismo que te gusten las chicas asiáticas –una más que las demás, en mi caso– que mudarse a Asia porque quieres, sí o sí, una novia oriental. Los bares de Dalian, y de las demás ciudades chinas, me temo, están llenas de hombres “blancos” en busca de chicas “amarillas” (no saben, por cierto, lo blancas que son muchas chinas, pero eso es cosa de otro artículo).

Pues hace pocos días viví un caso extremo de fiebre amarilla. Acaba de llegar a mi universidad Paul, un nuevo profesor de inglés. Australiano, sesentón, me contó que se había casado hacía treinta años con una vietnamita de la que se separó no sé cuándo. Ha tenido dos hijos con ella, que deja ahora en Australia para venirse a Dalian detrás de una mujer china veinticinco años más joven que él (“qué quieres –me dijo –me van las asiáticas”). Vive con ella y su hija en un hotel mientras buscan casa, y así es como vinieron a ver la mía que, por cierto, no les gustó nada.

El caso es que mientras estaban aquí y yo les explicaba lo bueno y lo malo del apartamento, me di cuenta de que ella apenas habla inglés. “¿Cómo os comunicáis?” –le pregunté a Paul, sorprendido, pues sé que él tampoco sabe chino. Entonces sacó un traductor electrónico del bolsillo y me dijo: “con esto. Cuando su hija está presente, nos ayuda, porque sabe un poco más de inglés que ella.”

Tendríais que haberlos visto, intentando discutir si el piso era o no adecuado con gestos, algunas palabras en inglés y otras en chino y con aquella maquinita que es, sin duda alguna, el mejor amigo del matrimonio. En ese momento me asaltaron muchas dudas: ¿cómo será su día a día? ¿Conseguirán apañarse siempre? ¿Puede uno llegar a conocer de verdad a una persona a la que no entiende? ¿Y a quererla?

Ah, eso es meterse en aguas revueltas. ¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Si ellos están contentos así, no seré yo quien diga que están locos, aunque lo parezcan. Estoy seguro de que acabarán aprendiendo nuevas lenguas, y de que cada vez les resultará más fácil eso de comprenderse. El esfuerzo es grande, qué duda cabe, pero ¿quién dice que es bueno entender todas y cada una de las palabras que no dice nuestra pareja?

Además, no me digan que no resulta simpático imaginárselos cada noche en la cama, buscando en la maquinita palabras tiernas para decírselas antes de dormir.

Ver para creer.

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13 respuestas a “La fiebre amarilla”

  1. Pablo Carballada | Desde Irlanda dice:

    Me imagino que se comunicarán en el lenguaje del amor… Aquí en Irlanda vi bastantes casos de hombres mayores con mujeres asiáticas jovencitas, normalmente del Sureste o Filipinas. En fin, tampoco soy yo quién para juzgarlos.
    También recuerdo el caso de una pareja: él, brasileño que solo habla portugués, aunque trabaja aquí; ella, irlandesa que, por supuesto, solo habla inglés. Casados, con un bebé y, que yo sepa, sin traductor automático.
    Hay gente pa tó, que decía El Gallo.

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  2. M.Brais Romero Millarengo dice:

    Lo mismo pasa en Tailandia, casi lo mismo pasa en Cuba, pero claro, no es lo mismo que te lo cuenten, que verlo, o que llegar a relacionarte con ellos…me parece muy triste el “me van las asiáticas”, es como…”y tú que coleccionas?”

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  3. roberto dice:

    De todo hay en este mundo, yo estoy casado con una uruguaya y a veces algunos me comentan que les van las sudamericanas a lo que yo les contesto, “pues yo vivio con una desde hace un montón de años y no le veo nada diferente”. Pero si algo es positivo en las gentes es precisamente las muy distintas formas de ver y de sentir de cada cual.

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  4. Sousa-Poza dice:

    Que yo sepa, los ingleses y los anglosajones en general mas bien son un tanto despectivos con los asiaticos: les llaman “wogs”, por worthy oriental gentlemen.

    Bueno, los ingleses son despectivos con todo el mundo …

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  5. Nieves dice:

    Ola!

    Tí es o Miguel Salas que eu coñezo de Amarante?
    Se é así, non me estraño de que non viñeras ás reunións de voluntarios 🙂

    Feliz estancia en Manchuria

    Beijo

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  6. Satanito dice:

    Pues yo acabo de conocer a una pareja de un español y una coreana que no se entienden, directamente. Él le habla en español y ella responde en coreano. Era glorioso ver al español agarrándola de los mofletes asiáticos diciéndole ‘cuchicuchicuchi mofletitos mofletitos’ y la otra partiéndose de la risa. Salvo cuatro palabros en inglés comunes, ellos se comunican así. La verdad, cuando dos personas se quieren entender, no hace falta nada más.

    Sorry, pero una puntualización: los ingleses no son despectivos con todo el mundo, es más, en general son super respetuosos (también hay hooligans subhumanos, pero de esos hay en todas partes).

    Ah! y un wog es cualquiera al sureste de Inglaterra, de piel más oscura que la suya; y en general, cualquiera no inglés. Y por regla general, los significados de palabras inglesas que se deshacen en acrónimos suelen ser todas mentira, y en inglés se les llama backronims, porque primero fue la palabra y luego se inventó el acrónimo.

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  7. Sousa-Poza dice:

    Satanito, considera la posibilidad de que los ingleses te la dieran con queso: hay mucho de condescendencia en su respetuosidad. Pero es posible que, por extension, usen la palabra wog en contextos diferentes del original.

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  8. Loís Bello dice:

    Vaia home, acábome de enterar que despois de catro anos tan feliz en Escocia, os ingleses cos que traballo, convivo, como, bebo, aprendo e me divirto, son despectivos, condescendentes e hipócritas.
    Non hai peor cousa que xeneralizar e estereotipar, pero bueno, cada un é cada un, eu persoalmente penso que hai de todo en todas partes e dende logo conhezo moitos despectivos e condescendentes en Espanha (perdón pola nh) e que eu sepa non eran ingleses que estaban por alí de turismo.
    A próxima vez que os meus amigos ou colegas ingleses me falen con respetuosidade, terei coidado de pensar que están sendo honestos. Gracias polo consello Sousa-Poza

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  9. Sousa-Poza dice:

    Lois, bien dicho -y yo podria decir lo mismo, sino desde Escocia, si desde Surafrica y antes desde otros sitios. Pero evidentemente yo no estoy hablando de individuos, que hay de todo en todas partes, sino de “actitudes culturales”. Cuando los ingleses hablan de “the Spanish pride”, ni estan refiriendose a ningun espanyol en particular, ni quiere decir que no haya espanyoles sin asomos de orgullo.

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  10. Miguel Salas | Desde Manchuria, China dice:

    ¡Gracias a todos por vuestros comentarios!
    Como Satanito, mi experiencia con los ingleses es aplastantemente positiva. Aunque de todo me he encontrado, siempre me he sentido respetado por ellos.
    En cuanto al comentario de Lois Bello, estoy total, completa y absolutamente de acuerdo.
    Nieves, lo siento pero no sé qué es Amarante. A lo mejor es que no reconozco el nombre. Quizá sea yo el que falta a las reuniones –créeme, es una actitud muy mía–, pero también puede que sea otro Miguel Salas, porque somos un buen puñado, entre ellos mi padre. Yo tengo 30, soy de letras, 1’72, castaño y con acento tirando a madrileño… No sé si te doy suficientes pistas. ¡Acláramelo, que me tienes en ascuas!

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  11. Sousa-Poza dice:

    Miguel, en primer lugar, evidentemente estamos hablando de cosas completamente distintas. Con todo, si tu experiencia ya sea con ingleses, alemanes o espanyoles es “aplastantemente positiva”, es posible que no hayas conocido suficientes de los unos o de los otros: no hay ningun pueblo tan “bueno”.

    En segundo lugar, en mi opinion la hispanica y la anglosajona representan dos maneras distintas de ver la vida. Segun Melbourne, “England has no permanent friends nor permanente enemies, only permanente interests”: la palabra clave es “interests”. Los ingleses claman por “law and order”: los hispanicos claman “justicia”. La expresion inglesa “it is none of my business” no puede traducirse literalmente al castellano. Los ingleses inventaron la doctrina filosofica del “utilitarismo”: los espanyoles el misticismo europeo. Con esto no estoy haciendo juicios de valor. Si me parece que un hispanico no tiene que ser anglofilo ni “filo” de nadie. Por supuesto, uso hispanico en el sentido romano de la palabra.

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  12. Miguel Salas | Desde Manchuria, China dice:

    Es que mi experiencia es muy, pero que muy positiva, con la mayoría de las nacionalidades con las que he tenido contacto.
    En cuanto a lo demás, no creo en el llamado “carácter nacional”. Me parece que en cuanto rascas un poco cada persona es un mundo, condicionado, claro está, por el lugar donde nació, pero en el fondo mucho más que ese lugar –gracias a dios–. Me he zampado toda la literatura regeneracionista, el 98, Ortega y Menéndez Pidal, y no entiendo mejor qué es ser español, o no serlo, que antes de leer sus libros sobre el tema. Digo lo mismo de prácticamente todos los clásicos galleguistas, con sus hórreos, sus vacas, sus mártires de carral y su orballo.
    No me sale eso de confiar o desconfiar de un grupo humano en bloque, y cuando alguien me dice que es inglés, sueco o argelino ni me pone en guardia ni me hace bajar las defensas.
    A lo mejor es por mi falta de experiencia, o por candidez, pero eso de hablar de pueblos malos o buenos me da cierto repelús.

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  13. Sousa-Poza dice:

    Miguel, lo de “caracter nacional” creo que puede significar cualquier cosa: francamente a mi me suena a demagogia. Pero hay tal cosa como que cada nacion tiene su “cultura” -aunque tambien me los he encontrado que arguyen que la cultura solo existe a nivel personal. Pues bueno, que lo arguyan pero en mi opinion es pura sofistica: juegos de palabras.

    Sin embargo diria que eso es lo que quieres decir conque “Me parece que en cuanto rascas un poco cada persona es un mundo”. Querido, es una verdad como un templo! Pero, si lo piensas, encontraras que hay mas que eso, que hay ciertos comportamientos que, en general, uno espera de un andaluz y no de un gallego -y viceversa.

    Evidentemente “hablar de pueblos malos o buenos” implica juicios de valor que yo siempre trato de evitar. Si puedes decir que hay pueblos que tuvieron mas exito que otros, y aun asi depende de lo que se propusieron. A un nivel personal, yo nunca me propuse ser rico, y no considero que lo hiceran mejor que yo algunos de mis companyeros que hoy son millonarios.

    Lo que es “ser espanyol: es algo que no tiene contestacion facil, entre otras razones porque Espanya es un estado y no una nacion, en terminos sociologicos. Supongo que lo que une a todas las naciones que lo forman seria un objetivo, un proposito, una cierta vision de la vida. Pero cuales son hoy ese objetivo, ese proposito, esa vision? No estoy muy seguro. Muchos dicen que es el “europeismo”, pero para ser europeo un gallego no necesita a Espanya para nada. A veces tengo la impresion de que Espanya va camino de Belgica …

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