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El mirador del estrecho

Escrito por José Regueira | Desde el Campo de Gibraltar
13 de mayo de 2008 a las 20:21h

Creo conveniente aclarar algunos conceptos esbozados en mi anterior colaboración, tales como el conglomerado de mares, continentes, nacionalidades y fronteras que yo citaba. ¿Es posible la existencia en la península de un punto en el que todo ese mosaico geográfico-político-administrativo sea abarcable de una sola mirada? Si uno se sitúa en un piso alto del Paseo Marítimo de Algeciras o de alguna otra población de la Bahía, en muchos lugares del litoral entre Algeciras y Tarifa o en algún punto de la carretera que une estas dos poblaciones, podrá contemplar un panorama excepcional, especialmente si es un día claro. Desde allí podrá divisar el Mediterráneo y el Atlántico, Europa y África, el litoral español, Gibraltar, el litoral marroquí y Ceuta. Dos mares, dos continentes, tres nacionalidades (española, británico-gibraltareña y marroquí) y cuatro fronteras (terrestre-marítima española, España con Gibraltar, terrestre-marítima marroquí y la de Marruecos con Ceuta). Una atalaya semejante difícilmente se encontrará en otro sitio de la tierra.

 Si, colocados en este mirador sorprendente, nos ponemos las “gafas de visión histórica”, podremos “ver” numerosos episodios trascendentales en la historia de España. Veríamos los puntos de desembarco durante los años 710 y 711 en Gibraltar y Tarifa de los musulmanes que se establecieron durante ocho siglos en España. Por aquí pasaron en los años veinte del siglo pasado los barcos procedentes de La Coruña y Vigo cargados con miles de gallegos para la guerra de África, gran parte de los cuales murieron en Anual, el Barranco del Lobo u otros desastres de esa guerra colonial. Contemplaríamos los puntos de embarque en Ceuta y los de desembarque en Algeciras, Tarifa y otros puertos cercanos del llamado “convoy de la victoria” con el que se inició en Julio de 1936 la guerra civil española. Y tantos y tantos hechos históricos, en muchos de los cuales hubo una presencia y protagonismo importante de gallegos.

 Si utilizamos las “gafas de visión biológica” podremos ver la extraordinaria actividad que tiene lugar por tierra, mar y aire. La aérea especialmente impresionante e importante para los ornitólogos en época de migraciones, en la que se pueden ver millones de muy diversas especies de aves en sus viajes de ida hacia África y de retorno a Europa. Durante esa etapa migratoria expertos y aficionados españoles y extranjeros se concentran para la observación y contaje en lo que llaman la “Operación Migres”, de la que sacan importantes conclusiones científicas sobre la evolución de estas migraciones, sus causas y consecuencias.

 Por mar es más difícil la observación de especies migratorias como el atún, que ahora en primavera pasan del Atlántico al Mediterráneo para realizar el desove en sus aguas más cálidas y que al principio del verano retornan ya con sus crías al Atlántico. Fenómeno observado ya desde antiguo por fenicios y romanos que desarrollaron actividades de pesca y salazón de estos grandes peces y con los que elaboraban el “garum”, excelencia culinaria muy apreciada en Roma, a donde se exportaba. Fue el origen de las almadrabas que ahora en primavera están colocadas para esta captura de túnidos en sus cuatro sitios tradicionales: Conil, Barbate, Zahara y Tarifa, las únicas de España. Más fácil de observar es la presencia de cetáceos, abundantes también en estas aguas, lo que ha dado lugar a la proliferación de empresas  dedicadas al avistamiento de delfines y ballenas.

 Desde la óptica del transporte marítimo vemos el agua del Estrecho como una superficie surcada por 100.000 barcos anuales, un paso crucial en el transporte marítimo mundial, la llamada “calle más transitada del mundo”. Desde el punto de vista ecológico, una amenaza permanente de contaminación que más veces de las deseadas se convierte en realidad. Ahora mismo se puede ver asomando la punta del puente del chatarrero New Flame, naufragado a un  km. de Gibraltar cargado con muchos miles de toneladas de chatarra.

 Desde una visión de solidaridad humana, esos 14 kms. de mar son una tremenda fosa marina, cementerio para millares de magrebíes y subsaharianos cuya desesperación les llevó a intentar la travesía en patera, en balsas neumáticas o en otros materiales más frágiles. Una tremenda y vergonzosa separación entre el primer y el tercer mundo, que podemos contemplar con la misma nitidez que desde La Coruña se ve Mera y Santa Cruz o Cangas y Moaña desde Vigo.

 Informativamente, una fuente inagotable, diversificada y globalizada de noticias. Algunas iré desgranando desde este blog de nuestra también globalizada Galicia.

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3 respuestas a “El mirador del estrecho”

  1. Sousa-Poza dice:

    Jose, en primer lugar, tienes una pluma cautivante: cualquier cosa que digas suena admirable.

    Pero, en segunda lectura, empiezo a tener dificulatades. Como gallego, la cuestion de Gibraltar me tiene sin cuidado: “entre moros anda el juego”.

    Sin embargo, si me pongo a ejercer de espanyol, lo que cada vez hago menos, no hay forma de que pueda celebrar “tres nacionalidades (española, británico-gibraltareña y marroquí)”. Salta a la vista que la britanica sobra.

    El pasado Julio estuve en Algeciras. La hija andaluza de un primo mio presumia de la magnifica vista que tenia desde su piso, con el Penyon de Gibraltar al fondo: pues bueno, mijita, espero que la “Union Jack” te inspire todos los dias a ser mas y mas “europea”. Lo curioso es que la chica ni comprendia la ironia: para ella la presencia inglesa en Gibraltar era tan natural como que su abuela hubiera sido gallega.

    En fin, como decia, “entre moros anda el juego”. No se que pensarian hoy los gallegos si el pabellon ingles ondeara en Finisterre … pero si se que los ingleses no tolerarian el espanyol en Land’s End, globalizacion o no globalizacion.

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  2. Sousa-Poza dice:

    Estimado Sousa-Poza:

    Gracias por tu comentario y por tus elogios.

    La nacionalidad británica de Gibraltar es algo objetivo y pertenece al ámbito jurídico-político. Fue reconocida por España en el tratado de Utrecht. Otra cosa es el ámbito de los sentimientos.

    Si como gallego te tiene sin cuidado y cada vez ejerces menos de espanyol ¿porqué te extrañas de la indiferencia de la hija de tu primo?

    Hay alguna cosa que me gustaría me aclarases: ¿Porqué espanyol? ¿Es que ahora yo soy corunyés y lo que siento es morrinya?

    Tampoco entendí muy bien eso de “entre moros anda el juego”. ¿Quiénes son esos moros?

    El análisis de los sentimientos a uno y otro lado de la verja, las políticas de vecindad, los comportamientos de convivencia y su evolución a lo largo de la historia dan para unas cuantas entradas del blog, que posiblemente vaya abordando.

    Espero tus noticias, por las que te anticipo mi agradecimiento.

    Amigo Regueira:

    Por lo visto, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard, lo primero que le ensenyan a los jóvenes abogados norteamericanos en ciernes es que “uno no tiene mas derechos que los que sabe defender” . La presencia inglesa en territorio espanyol no la justifica ningun tratado, sino simplemente el que han sabido defenderla e incluso extenderla a parte del istmo de Gibraltar que, si no me equivoco, no esta incluido en el Tratado de Utrech.

    El tratado de Utrech fue firmado bajo protesta por un rey espanyol hace mas de tres siglos y bajo circunstancias en las que Espanya ni era la agresora ni siquiera estaba en guerra contra Inglaterra. La noción de que ese tratado obliga a todos los espanyoles, hoy y “a perpetuidad”, a tolerar la presencia inglesa en su casa me parece irracional. Por esa regla de tres, quiza habria que considerar la posibilidad de devolverles Menorca. En efecto, es una cuestion de sentimientos, de sentirse o no sentirse “identificado con el agresor”, el tambien llamado síndrome de Estocolmo.

    Creo que no hace falta ejercer de espanyol para sorprenderse de actitudes claudicantes, de comportamientos de convivencia como el que mencione de la hija de mi primo. A todas luces, ella ni sabe que claudica: simplemente es asi y bien esta. Los ingleses tienen un nombre para esos comportamientos de convivencia: “confraternizing with the enemy”, y esta tipificada como delito.

    No entiendo tu pregunta de ¿Porqué espanyol? No me referia a ti: yo no tengo idea de cómo tu te sientes y, desde luego, me vale como te sientas.

    Que yo sepa, “entre moros anda el juego” es, o era, una vieja expresión castellana de desentendimiento del caso. Pudiera haber dicho igualmente ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Como decia Felipe Gonzalez, constato que no me afecta. Es solo cuestion de dejar atrás mi identidad espanyola: en mi opinion, hoy no sirve ningun propósito.

    Saudos.

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  3. Cruxens dice:

    Boas!. O mesmo que pasa con Gibraltar poderíase extrapolar a Ceuta e Melilla, xa que están en no continente africano, en “territorio” marroquí…

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