La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

A gaita e o “tracht”

Escrito por Angel Rumbo | Desde Munich
10 de abril de 2008 a las 11:13h

Un 20 de diciembre de 1990 llena el alma de los valores éticos mamados en casa (hay que ser honrado y trabajador),  siguiendo el sabio consejo paterno “os pais teñen que deixar aos fillos” (que en realidad significa lo contrario: es lógico que los hijos funden una familia y para ello abandonen el hogar paternomaterno) y con las alforjas del mulo mecánico C5070F hasta los topes, emprendí el camino del destierro espiritual.

Atras quedaban 50% de trabajo serio, 50% de cachondeos y risas, juerga y facilidad de resolver los problemas del mundo. Enfrente tenía primero Burgos, donde doña Esperanza de Castilla esperaba y esperaba para emprender a dúo el sendero que seguía luego por Francia y Suiza y tenía como destino la Baviera profunda. ¿Baviera? ¿Profunda? Jolines, Pingüinilandia debían llamarla: 20 a 25 grados bajo cero la primera semana de llegada aquí, con calles convertidas en pistas de patinaje exentas de patinadores: ¿Dónde está la gente en Munich en Navidad? ¿y el día después? ¿y el tercer día de Navidad?

Pero como dice, cada vez con mejor voz, Pucho Boedo: “Los días hacen meses, los meses años, los años siglos y el tiempo va cambiando valles y montes, mares y ríos………” .Y la primavera sigue al invierno, el verano a la primavera y el otoño al verano y al año 90 sigue el 91 y así sucesivamente. Las alforjas de mi mula mecánica se fueron vaciando para llenar una vida aquí que se nutria de recuerdos y buenas imagenes.  Pero transcurridos 17 años que constituyen casi un 35 por ciento de mi vida, me doy cuenta que ya la gaita de Seivane está echando telarañas en el armario de la oficina donde escribo estas letras, que el mar rudo del Orzán se me acuerda cada vez menos y es sustituido con frecuencia por la imagen de la cadena de los Alpes, a 100 km de distancia, que en los días de buena visibilidad contemplo con deleite desde la loma del parque del oeste, conjuntamente con la silueta recortada de una iglesia y un rascacielos, el ribeiro (que a veces parecía matarratas: esto no es una crítica es una anotación cariñosa y se refiere a hace más de veinte años) de los bares de la Galera ha dejado paso a hectolitros y hectolitros de jugo de cebada procedente de las campiñas de la Baviera baja, y hasta el año pasado contra la prohibición expresa de doña Esperanza de Castilla me he comprado un “tracht” (leer trajt), traje tipico bavaro con pantalón corto y chaleco para ir a la feria de la cerveza con los colegas de la ofi.

Que nada, que si en vez de estar aquí casi un 35 % de mi vida, llego a estar un 50% más uno, y aquí concluyo mi divagación, preveo que ni siquiera peregrinaré el 25 de julio al cruceiro del parque muniqués donde la Asociacion de Gallegos en Munich celebra la romeria del Santo matamoros. “Deus me arrede” que decía mi bisabuela Pepa! (transcripción literal de mi madre, que yo a Pepa no la conocí). Hasta la proxima.

Etiquetas: , , , , , ,

3 respuestas a “A gaita e o “tracht””

  1. natalia dice:

    qué triste! levo anos vivindo en barcelona, e sempre serei galega, sempre sentirei como galega, sempre levarei a cabeza ben alta porque son galega e sempre recordarei con morriña a praia de riazor, as copas na rua galera e as noites de festa no orzan. Asimilarei cosas novas, e tamén as disfrutarei, pero non, nunca esqueceré o que eu son.

    [Reply]

  2. Schwarzwälderin dice:

    Yo te entiendo, aunque no llevo aún un 35% de mi vida en Alemania, me siento en casa aquí. A pesar del frío y la nieve y algunos otros inconvenientes. Sí, era bonito tener Riazor a un paso de casa y se echa en falta el mar cuando llega el verano. Pero con el tiempo uno se acostumbra a lo que al principio era extraño y lo va sintiendo como suyo, tan suyo como su pasado. No defino “o que eu son” por ser coruñesa o “suava”, ni por hablar español, galego o alemán. No soy nada más ni nada menos por haber nacido aquí o allá, intento hacerme a mí misma y me influye, naturalmente, la gente que me rodea, los acontecimientos y sí, también el paisaje y los recuerdos. No necesito llevar la cabeza bien alta, ni tampoco bajarla, en un país donde todo el mundo conoce Galicia, aunque sólo sea un poquito.

    [Reply]

  3. jose luis dice:

    Para no morriñarte tanto, te recomiendo que te acerques a la casa de Galicia en Nuremberg donde te atenderán encantados. Tenían hasta hace poco escuela y banda de gaitas y uno de ellos lo hace muy bien. Por cierto estuvimos hace un mes un grupo de Lugo , Amigos del Camino de Santiago y nos dieron de cenar una paella de chuparse los dedos. Eramos unos doscientos y nos invitaron ellos. No hay tantos Km de un sitio al otro. Llevábamos varios días comiendo dy cenando de una manera muy monótona. Filete de cerdo asado, chucrut etc, se nos paso la nostalgia enseguida. Además cantamos y bebimos vino de Riveiro, que en Alemania es un lujo. Guten…

    [Reply]

Deja tu comentario