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Cosas que echo de menos: la comida

Escrito por Susana Bargiela | Desde Eslovenia
28 de marzo de 2008 a las 9:58h

peixe.jpgIr al supermercado en Galicia es ir a un lugar donde nos encontraremos con una gran variedad de productos frescos: pescados, mariscos, verduras y frutas donde tenemos de sobra para elegir. La carne, el pan, todo invita a ser comprado. En Eslovenia la cosa cambia un poco. No sería justa si dijera que la comida aquí es mala, porque no lo es. Pero si me acerco al supermercado del barrio, lo primero que observo es que no tienen pescado fresco. No hay pescaderías como tiendas independientes, tenemos que acudir a las grandes superficies. Si queremos un filete de merluza tenemos que explicarles qué es la merluza, porque todo el pescado que conocen viene del congelador, y este pescado tiene orígenes tan sospechosos como el lago Victoria en África. Por supuesto, cuentan con grandes ríos y lagos , pero no con una industria pesquera como la gallega. Los cuarenta kilómetros de la costa eslovena no son suficientes para abastecer el interior, quedando todo el fruto del mar fresco en las zonas costeras.

pan.jpgCon el pan ocurre algo semejante. Es casi imposible encontrar pan casero, pan recién hecho. El sistema de los supermercados es el sistema de “calentemos en el horno estas cajas de pan congelado”. Como mucho hay dos o tres tipos de pan que vienen hechos del día. El resto, a pesar de las múltiples opciones que nos encontramos tras los mostradores, son simplemente panes recalentados que se pone viejos en pocas horas. Lo que más me gusta cuando vuelvo a Galicia es comer pan. Se convirtió en un producto de lujo para mí, después de varios meses a base de masas recalentadas.

Si hablamos de los fiambres, lo primero que hay que mencionar es la falta de jamón de verdad. En los supermercados sólo encontraremos “prosciutto” italiano o el “pršut” costero esloveno , que no son la sombra de nuestros jamones. Además, los precios son tan altos que su consumo es considerado de lujo. Lo que hay aquí es una gran variedad de salamis y salchichas, tal diversidad que necesitaremos por lo menos quince minutos para inspeccionar la estantería completa. La mortadela no se queda atrás, pero ¿dónde está el chorizo? Nuestro chorizo es otra de las grandes maravillas de las que nos tenemos que olvidar por estas tierras.

fruta.jpgLa fruta en el supermercado viene de todas las partes del mundo. Para comer fruta eslovena hay que ir al mercado antiguo, en el centro de la ciudad, donde encontraremos toda clase de productos nacionales del campo que nos serán vendidos a uno alto precio realmente injusto, ya que la mitad de las frutas vienen con inquilino (normalmente de seis patas), viéndonos obligados a desterrarlas de nuestro plato en cuanto comenzamos a comer. En el supermercado podemos encontrar naranjas de Valencia, peras de Argentina, kiwis de Ecuador, manzanas de Grecia… todo esto sin salir del país. Disfrutaremos de delicias internacionales por un precio asequible.

Y por último, lo que echo en falta tremendamente y no puedo encontrar, a no ser que vengan en lata, son las legumbres. No hay posibilidad de comprar un paquete de garbanzos o de lentejas , aunque tienen cierta obsesión con las habas, a las que llaman “fižol”;  justo la legumbre que menos me gusta. Le echan habas incluso a la lechuga, pero nunca oyeron hablar de las lentejas. Me conformo con comprarlas en lata, venidas de Italia y hervidas en una sustancia salada un poco nauseabunda. Nada que no se pueda arreglar dejándolas en agua durante un día.

can.jpgEchar de menos algunos tipos de comida se convierte en un problema para los que, como yo, viajan a Eslovenia vía aeropuerto de Venecia. En este aeropuerto los carabinieri (policía italiana) están equipados con enormes perros pastor alemán que se dedican la olisquear las maletas en busca de drogas o explosivos. Yo, inocente de mí, suelo viajar con chorizos y jamón empaquetados, bien resguardados entre la ropa, pero con un aroma que no escapa a ninguna de estas criaturas, que me persiguen moviendo el rabo de alegría ante la mirada confusa del carabinieri. La mejor manera de hacerse amigo de un perro policía es conquistarlo ponerlo estómago.

A pesar de todo esto me las arreglo para comer como en casa. La lechuga viene sin bichos, a diferencia de las que solía comprar en Lugo; los tomates saben a agua, lo cual es una ventaja porque no me gustan demasiado; la cebolla viene en tres colores: púrpura, blanca y la tradicional de toda la vida. Mis ensaladas son alegres y coloridas, ya que los pimientos son amarillos y el atún italiano viene en color rosa. Sin olvidarnos del aceite de calabaza como aderezo (suerte que el aceite de oliva español decidió llegar hasta aquí). Mis ensaladas son eslovenas con un toque mediterráneo salpicado de influencias balcánicas. No se puede pedir más.

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5 respuestas a “Cosas que echo de menos: la comida”

  1. Andrea Martinez dice:

    La comida…. Dios mio como la hecho de menos… Los grelos , el jamon , el marisco , el pulpo, el membrillo, el caldo , el codido de los domingos, una buena paella de vez en cuando, el pesacado fresto del Atlàntico…!!!
    Menos mal que mis padres llegaron ayer a Italia con la maleta llena de suculentos manjares !!! Pecado que esto solo suceda una vuelta al año!!!
    Saludos desde Nàpoles

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  2. Blas dice:

    Hola Susana:

    Tan sólo decirte dos cosas. La primera es que me encanta tu blog y lo segundo es que, según te diría un buen Amigo mío, los gorgojos y demás bichitos en las frutas y hortalizas es un buen síntoma de que no están atiborrados de química.

    Sin más, un afectuoso saludo desde Ferrol.

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  3. Ivám Cozinha | Desde República Checa dice:

    Ola, Susana.
    Non te estranes, porque comprendo perfectamente, e sei o que sintes cando tratas o tema da comida. A nutrición checa, logo, se queres, a destes países eslavos reincorporados a Europa, da para escribir un libro. Se teño tempo, hei de deixar tamén algún post sobre o asunto. A verdade é que é algo ao que non estábamos afeitos, non. Liberec non ten mercado. E iso di moitas cousas. O do peixe é tal e como o contas, coa excepción da carpa e das xardas empaquetadas. Legumes poucos, aínda que as lentellas son as máis coñecidas. O das frutas e verduras… o que tu contas, cunha calidade media máis baixa que á que estábamos afeitos na Galiza. No apartado cárnico prefiro non entrar, nós e Chequia non temos nada que ver. Pero no do pan, miña amiga, e con perdón dos galegos, no do pan aos checos hai que baixarlles o sombreiro… realmente excepcional. Outra cousa non haberá, pero panaderías e bon pan, Chequia. E depois claro todo o que hai ao redor diso, aínda que non é do meu dente: bolos salgados, doces e repostería… de todos os prezos e calidades, sería para non acabar. Saúde!

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  4. BIBIANA dice:

    hola, la verdad me he chutado tu blog en una sola leida, es muy interesante, esta sueper padre y la verdad yo siento que no me acotumbraria a vivir fuera de mi pais y lejos de mi gente. que valor el tuyo, enverdad!

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  5. montik dice:

    Depende donde compras, hay mucho pan en Eslovenia porfavor…con aceitunas sin aceitunas, con cebolla….tb la fruta local…pero tienes que comprar en el mercado…pasa en too el mundo esto noooo
    chica espabila un poco..
    Si quieres comer pescado pues te invito a mi casa y te preparo POLENTA Y BAKALA, si tb en Eslovnia se come bacalao…
    un beso

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