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Fuera de serie

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Bienvenidos al Miramar Playa

27 de mayo de 2012 a las 12:39


Miami, 1959. Todo el que quiere ser alguien, o por lo menos aparentarlo, debe pasar al menos una noche en el «Miramar Playa». Su nombre es sinónimo de lujo y el mármol y los corales que adornan su hall lo dejan claro. Como siempre, no es oro todo lo que reluce y tras ese palacio dorado se oculta un castillo de naipes que sustentan las apuestas ilegales, la mafia y la prostitución. Todo esto y Ike Evans.

Jeffrey Dean Morgan, actor que daba vida al marido de Nancy Botwin en «Weeds», se estrena como protagonista en la nueva apuesta de la cadena Starz, «Magic City».  El actor, tras unas cuentas sesiones de solarium, se pone en la piel de Evans, el propietario del hotel y uno de los hombres más influyentes de Miami al final de la década de los 50 (Sí, otra serie retro).  Un hombre que ha conseguido convertir los terrenos de la familia de su primera mujer en el sueño de cualquier promotor hotelero, un edificio de siete plantas frente a una de las mejores playas del sureste de Florida.  Por si todo esto fuera poco, además, Evans puede presumir de haberse casado con una belleza cubana que conoció cuando era una de las estrellas del Tropicana, Vera Cruz ahora Sra. de Evans, a la que, como sólo podría pasar en Estados Unidos,  da vida la actriz de origen ucraniano y ex chica Bond, Olga Kurylenko.

Ike Evans, junto a su familia, debería ser el auténtico eje de «Magic City»  pero su principal socio, Ben Diamonds (Danny Huston), le roba buena parte de ese protagonismo.  Al multimillonario Diamonds no le llaman el carnicero porque se dedique al sector cárnico sino porque él, y no Dexter Morgan, inventó el arte de ocultar cadáveres en el  fondo de la bahía de Miami.  Un detalle importante les diferencia. El personaje de «Magic City» no  fue criado por Harry y no tiene código, así que cualquiera que le lleve la contraria o se interponga en el camino de alguno de sus proyectos puede acabar criando malvas entre corales. Prostitutas, sindicalistas, matones… Cualquiera puede entrometerse en las maniobras de un hombre que sólo tiene un objetivo vital; lograr más. Más dinero, más poder, más lujo y más beneficios. Nada es suficiente para Diamonds, que dedica la mayor parte de su tiempo a conspirar desde su tumbona y con un puro en la boca.  No puede soportar tener sólo la mitad del más lujoso hotel de Miami ni que un puñado de políticos le impidan meter mano, legalmente, en el siempre polémico negocio de las tragaperras y los casinos. No hace falta decir, que hará cualquier cosa para conseguirlo.

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Con un cigarro en la boca, en la barra del bar del hotel y prácticamente de espaldas. El final de la cabecera de «Magic City» me trae a la mente a Don Draper. «Magic City» no es «Mad Men» y tampoco «Los Soprano» aunque sus creadores no han podido evitar hacer una mezcla entre ambos éxitos. El resultado lo salva el duelo entre Jeffrey Dean Morgan y Danny Huston, que está espléndido en su papel de malo malísimo.  Probablemente no será una serie que marque época pero «Magic City» convence en una temporada floja en estrenos. La cadena Starz ya ha garantizado su continuidad y tendrá una segunda temporada en la que podrá mejorar su trama argumental. El conflicto con Cuba es, por ahora, un simple decorado histórico, las escenas sin Ike, Diamonds o el fiscal del Estado se hacen largas y abusa en ocasiones de planos con finalidades únicamente estéticas.

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Expectación y secretismo ante el regreso de «Mad Men»

24 de marzo de 2012 a las 15:18
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Con esta canción y unos cuantos enigmas en el aire nos dejó «Mad Men» hace ya un año y medio. 17 meses que a muchos se les han hecho eternos y cuya cuenta atrás, afortunadamente, ya ha comenzado. Mañana es el gran día. La serie más galardonada de los últimos años, cuatro Emmy’s a mejor ficción dramática consecutivos, arranca su quinta temporada con un capítulo doble que emitirá AMC en Estados Unidos. En España, excepto los que decidan trasnochar o acudir a algunos de los preestrenos en salas de cine, la espera se alargará un poco más. Aquí, las nuevas tramas de los publicistas de Madison Avenue, no se podrán ver hasta finales de mayo, cuando Canal + tiene previsto empezar a emitir la nueva temporada.

La cuarta temporada nos dejó con un Don Draper perdido y que no sabe qué hacer con su vida, nuevas luchas de poder en la agencia, maternidades inesperadas, una petición de matrimonio y la pérdida de un cliente clave. Después de año y medio de espera, la expectación por saber cómo resolverán todos estos enigmas es máxima y los productores de la serie han querido aprovecharla. La consigna es clara, que se sepa lo menos posible de lo que a ocurrir en esta nueva temporada. Mathew Wiener y su equipo han conseguido imponer un hermetismo inquebrantable y los actores, que no han dejado de hacer promoción en las últimas semanas, se van por los cerros de Úbeda cada vez que se les pregunta. Arrancan cada una de sus intervención con un «no puedo desvelar nada» y cuando acaba la entrevista lo único que se saca en claro es que su «personaje evolucionará mucho», es decir, nada.

Imagen del rodaje de la quinta temporada- AMC

El único que se ha podido salir del guión y se ha mojado un poco es el protagonista, John Hamm, que en esta quinta temporada se incorpora como productor e incluso dirigirá un capítulo, el tercero. El actor que da vida a Don Draper ha repetido en varias entrevistas una idea interesante. Según Hamm, «de algún modo» la quinta temporada se parecerá más a la primera. Es una opinión, que al parecer, también comparte Weiner y que quizás pueda darnos alguna pista de cómo será la nueva entrega. El actor también ha desvelado que en la cuarta temporada su personaje tuvo que reconstruir su vida y en la quinta «todo estará relativamente estable».

La trama de «Mad Men» se reanuda en el 66, año de los Pactos de Nueva York y cuando se empezó a gestar el movimiento social que se oponía a la Guerra de Vietnam. Sterling, Cooper, Draper & Price tendrá que afrontar la perdida de Philip Morris y buscar nuevas cuentas. Nuevos productos, nuevas campañas y nuevas ideas. La máquina de la publicidad se tendrá que poner de nuevo en marcha mientras en las oficinas de Madison Avenue vuelven a aflorar «los secretos, las envidias y el adulterio», como apuntan en una de sus promociones. Son varios los avances que han colgado en Internet pero se limitan a recordar que vuelve «Mad Men» y sus personajes. Es tan poca la información que quieren dar a los espectadores que todos estos fragmentos son estéticamente muy atractivos pero tan poco reveladores como este.

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John Slattery, el actor que interpreta a Roger Sterling, reconocía en una entrevista a The Guardian que fue un «poco surrealista» volver a rodar pasado tanto tiempo. Los actores habían ya iniciado otros proyectos y les costaba hacerse a la idea de que volvían a ser uno de los trabajadores de la agencia publicitaria. El actor recordaba, en concreto, la primera escena que grabó con Elisabeth Moss, Peggy en la ficción, en la se quedaron durante unos segundos uno frente al otro tratando de recordar como hacían para fumar, beber e interpretar al mismo tiempo.

Los que han podido ver el primer capítulo, un selecto grupo de críticos estadounidenses, aseguran que en los primeros minutos ya se desarrollan las consecuencias de uno de los asuntos que quedó pendientes en la cuarta temporada. Al parecer, la trama da un salto en el tiempo pero no ha trascendido mucho mas. Excepto una anécdota. Al parecer, el creador de la serie mandó una carta a los que habían visto ese primer episodio para disculparse porque se había incluido una canción, de Dusty Springfield, que se grabó unos meses después del momento en el que transcurre la trama. En el capítulo que se emitirá mañana ese tema ya no sonará, detalle que demuestra una vez más el empeño que pone el equipo por cuidar hasta el último detalle y la ambientación.

Fiebre Mad Men

En Estados Unidos algunos medios se han atrevido a catalogar el regreso de «Mad Men» como el acontecimiento del año. La quinta temporada se retrasó por la falta de acuerdo en la negociación de los contratos. La productora quería reducir los gastos que suponía grabar cada uno de los episodios e incluso se llegó a hablar de que podría desaparecer. Tras meses de especulaciones y cruces de acusaciones, la cadena, la productora, el guionista y el elenco consiguieron ponerse de acuerdo para mantener abierta la agencia publicitaria. De ahí, que su regreso se haya convertido en un auténtico acontecimiento y que se esté celebrando con iniciativas de lo más variopintas. Los actores han abierto la jornada bursátil el pasado miércoles, se ha puesto a la venta un videojuego inspirado en la agencia, el hotel Roosevelt de Nueva York, en el que Draper vivió parte de su crisis matrimonial, ha creado una promoción para celebrar el regreso, bares de cócteles celebrarán mañana fiestas de los sesenta y emitirán el doble capítulo, se ha creado una guía para recibir la quinta temporada en casa como se merece y la revista Newsweek ha dedicado completamente su último número a «Mad Men», para lo que ha recuperado su diseño de la época y publicando anuncios de productos de hoy pero como se hubiesen hecho en la década de los 60.

Internet se ha encargado del resto. Desde hace semanas en Youtube y Vimeo no dejan de aparecer trailers no oficiales y parodias de la famosa cabecera de la serie, como este «Drunk Men». Gráficos de las mujeres de Don Draper, resúmenes de lo ocurrido hasta hoy en la serie y miles de entradas que calientan el ambiente para el regreso. En las redes sociales los avatares de los personajes de la serie se multiplican cada día y en Twitter, la última moda es el Draping, o lo que es lo mismo, hacerse una fotografía de espaldas y con el brazo extendido, como en la silueta de Don Draper en la última imagen que ve el espectador antes de que comience un capítulo.

 

En el sofá y frente al televisor. En el salón ya huele a Whiskey y empieza a traspasar la pantalla una intensa columna de humo. A lo lejos se oyen ya los taconeos de Joan, el sonido de las máquinas de escribir y las conversaciones de despacho. Estamos preparados. Que empiece ya «Mad Men», que este postre, que es con lo que ha comparado en varios ocasiones esta tardía quinta temporada, se ha hecho esperar demasiado.

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Novedades de la segunda temporada de «Game of Thrones»

17 de marzo de 2012 a las 12:39

Queda ya menos de un mes para que vuelva y comienzan a aflorar los nervios. No hay mucha información oficial pero en la web de HBO ya se pueden ver algunos fragmentos de la segunda temporada de «Game of Thrones». Regresa la serie que el año pasado nos dejó a unos cuantos con la boca bien abierta y sus creadores pretenden poner atraparnos de nuevo con nuevas intrigas y peleas por hacerse con el trono de los Siete Reinos. Sólo habrá que esperar hasta el 1 de abril para su estreno en Estados Unidos y poder ver por dónde irán los tiros en los diez nuevos capítulos de la adaptación de los libros de George R. R. Martín.

Los pequeños fragmentos que ha colgado la cadena saben a poco. «Cualquiera puede ser asesinado», advierte el sangriento personaje de Joffrey, algo que ya quedó claro en la primera temporada. Ha llegado el momento de los enfrentamientos. El público ya sabe quién es quién, ya se ha hecho una idea mental del mapa del reino y está listo para la acción. Hasta ahora sólo nos avisaron de que se acercaba el invierno, que en Poniente, puede durar toda una vida. El final de la primera temporada dejó los ingredientes preparados, el ambiente caldeado y las rivalidades bien latentes. Las alianzas, estrategias y traiciones tienen un único objetivo, el trono. Aunque ya tiene dueño, parece que el ascenso del sádico y cruel joven rubio, ese Lannister al que resulta tan fácil detestar, no convence y ha reavivado las aspiraciones de recuperar el poder. Todas las casas tienen raíces que justifican la lucha, hay demasiados que se consideran legítimos herederos y cualquier detalle puede hacer que salten chispas.

Nuevos personajes, nuevas intrigas y nuevos escenarios. Los fans de la serie, y los que no lo sean tanto, no deberían perderse los diarios de rodaje. Además de las espectaculares localizaciones de Escocia escogidas para los primeros capítulos, el equipo rodó parte del nuevo material en Islandia. Parajes cubiertos de nieve y solitarios que se convertirán en el territorio de Poniente más allá del Muro, ese que recorrerá John Snow en esta nueva temporada. Los actores que participaron en las grabaciones en Islandia reconocen que las condiciones difíciles les ayudaron para lograr un resultado más realista y para transmitir el aislamiento y la dureza del recorrido por el Norte. El equipo de rodaje tuvo que realizar verdaderos esfuerzos porque los días eran muy cortos. Tuvieron que alargarlos con iluminación artificial en algunas escenas. A cambio, consiguieron una luz que los técnicos catalogan como espectacular.

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Otra de las novedades de la segunda temporada será la incorporación de nuevas caras. A la trama se suman treinta nuevos personajes, que la mayoría de ellos ya aparecían en los libros. Algunos de los que más prometen son una doncella guerrera, a la que dará vida la actriz Gwendoline Christie, o la sacerdotisa Melissandra de Asshai que estará al servicio mayor del hermano mayor de Robert Baratheon, al que dará vida Stephen Dillane, y que reclamará su posición como legítimo sucesor al trono.

Aunque el 1 de abril se estrena en Estados Unidos, lo nuevo de Game of Thrones no llegará a España hasta el 23 de abril, día en el que arrancará su emisión en Canal +1. «No vamos a defraudar», asegura Peter Dinklage, uno de los actores más carismáticos de la serie y que da vida al medio-hombre Tyrion Lannister.El espectáculo está garantizado. Cinco reyes para un único trono.

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Los primeros estrenos del 2012

8 de enero de 2012 a las 9:29

Año nuevo, propuestas nuevas. En cuestión de semanas arrancan algunas series prometedoras y que tendrán como reto conseguir que me olvide de Carrie Mathison y el sargento Brody. «Homeland» fue lo mejor de la pasada temporada y se lo pondrá difícil a los estrenos del arranque del 2012. Aún así, los hay con muy buena pinta.

Alcatraz
El espíritu «Lost» reaparece con uno de sus actores como protagonista, Jorge García, que daba vida a Hugo Reyes es uno de los personajes principales de «Alcatraz» y uno de los que deberá investigar un peculiar caso en la famosa cárcel. Después de la decepción con «Persons of Interest», mantengo mis esperanzas en que la nueva apuesta de J.J. Abrams cumpla expectativas. Un fenómeno inexplicable, unos prisioneros fugados y mucho misterio completan la trama de una de las principales apuestas de la FOX.

Luck
HBO entra en el hipódromo y, como no podría ser de otra manera, confía la tarea a un peso pesado. Dustin Hoffman encabeza esta serie creada por David Milch, cuyo primer capítulo ya se emitió en noviembre. El resto de la temporada se podrá ver a partir de finales de este mes. Lo poco que he podido ver deja claro que la cadena se mantiene fiel a su estilo. La ficción huele a leguas a HBO y aunque algunos ya le han pronosticado un futuro aburrido, esperemos que tenga buen material preparado para mantenernos pendientes de sus carreras.

House of lies

La nueva comedia de Showtime vuelve a explotar el filón de los ejecutivos agresivos y de las empresas de negocios. Don Cheadle interpreta a un exitoso asesor, capaz de hacer cualquier cosa para complacer a sus clientes. La serie, que promete humor ácido, está basada en un libro de Mari Khin que ya bromeaba en el título con que este tipo de asesores te roban el reloj para decirte la hora. Habrá que darle un voto de confianza a esta serie, aunque mis estadísticas con las comedias americanas suelen ser bastante bajas. Se podría decir que me quedo con una de cada ocho que empiezo.

Aunque solo estos tres estrenos han conseguido convencerme inicialmente, también destacaría otras dos apuestas que podrían dar juego. Por un lado, está «The Firm», de la NBC, que ha decidido arriesgar (ironía) por un bestseller de John Grisham. La historia es buena y se le podría sacar jugo pero el problema es que ya se han hecho varias miniseries y películas. La otra serie a la que habrá que estar atentos es un spin-off de unos los personajes que han aparecido en «Bones». «The Finder», que sigue al veterano de guerra Walter Sherman, se podrá ver a partir del 12 de enero en Fox.

Aunque no es estreno, no puedo acabar este post sin recordar que en un par de meses comienza la segunda temporada de «Game of Thrones». La espera se está haciendo muy larga pero no hay excusas para aburrirse, será por historias.

Avance
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Un villano con cara de pardillo

13 de diciembre de 2011 a las 18:32

Cuando debutó en el 2002 en la película «Orange County» quizás era menos evidente pero, nueve años después, los cambios en su rostro no dejan lugar a duda. No hace falta consultar el apellido, se ve a leguas que Collin es hijo de Tom Hanks. Le delata la forma del rostro, la mirada, algunos gestos e incluso la forma de sus orejas. En muchas de sus escenas es difícil no acordarse de su padre, así que en su carrera como actor no va a tener fácil deshacerse del estigma de «hijo de». No tendrá más remedio que seguir arriesgando para dejar de ser el primogénito de Forrest Gump.

A Hanks (hijo) lo de experimentar no parece que le suponga un problema y lo ha vuelto a demostrar en la sexta temporada de «Dexter», que a falta de un capítulo, todo apunta a que pasará sin pena ni gloria. Su personaje, Travis Marshall, es un restaurador de arte obsesionado con el Apocalipsis que, con la inestimable ayuda de otros tronados, comienza a hacerse notar en Miami con una serie de asesinatos. Aunque dicho así la cosa no suena mal, el desarrollo de la historia no logra convencer y enganchar como anteriores temporadas. De hecho, me atrevería a decir que el personaje de Hanks es lo mejor de una temporada en la que los guionistas no han conseguido sorprender, han tenido que recurrir a monstruos del pasado para mantener el interés y se han excedido en sus maniobras para descargar en el personaje de Deb parte del peso de la serie.

Travis supone para Hanks un nuevo reto. Ya me había sorprendido su papel de cura en la segunda temporada de «Mad men» y ahora vuelve a hacerlo poniéndose en la piel de un villano. El propio actor reconoció en varias entrevistas que le hacía ilusión verse como malo, una faceta que no había explorado hasta el momento. Sus rasgos físicos siempre le han llevado a personajes al borde del fracaso, poco espabilados y con poco éxito entre las mujeres . Aunque no da del todo el perfil de empollón, encaja muy bien en los papeles de buenazo, aprendiz o pardillo. Así debutó y así lo han encasillado en un sector en el que los menos agraciados siempre quieren acceder los papeles de los guapos y los que podrían ser modelos se empeñan en ponerse feos para destacar sus dotes interpretativas.

Entre los méritos del personaje está conseguir algo, en principio, difícil. Sobre todo al principio, es capaz de hacernos creer que es tan pardillo como peligroso. Fácilmente influenciable y manipulable, comienza como poco más que una marioneta pero con el paso de los capítulos evoluciona. Travis gana protagonismo y Colin demuestra de lo que es capaz. Sale a la luz su verdadera personalidad, sus dudas y, prácticamente al final, descubre una faceta totalmente diferente, al que no le tiemblan apenas la manos, ni cuando planea ni cuando ejecuta. Sea acatando órdenes divinas, basándose en falsos testimonios o simplemente porque está loco, cada vez que Colin Hanks arruga su frente podemos estar seguros de que algo malo ocurrirá. No es Trinity y quizás recurre en exceso al truco de fruncir el ceño. Aun así, es un buen villano.

Personajes
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Lo peor de la política sale a la luz en «Boss»

22 de noviembre de 2011 a las 11:35

Si confían en la política, mejor no vean «Boss». En plena jornada de reflexión decidí ver algunos de los primeros episodios de la serie y no me quedaron muchas ganas de acercarme a mi colegio electoral el día siguiente para depositar mi confianza en los políticos. La nueva serie de la cadena Starz desengrana lo peor del poder. Estrategias encubiertas y chanchullos, esos detalles que se entreveían y desidealizaban la historia del «El Ala Oeste de la Casa Blanca», son anécdotas sin importancia en comparación con lo que ocurre en esta serie ambientada en la alcaldía de Chicago, ciudad que se ha puesto de moda en las ficciones americanas. Escándalos, tratos de favor, algo de corrupción y muchos trapos sucios. La ciudad más poblada del estado de Illinois que nos muestra «Boss» en ocasiones recuerda al turbio Atlantic City de Nucky Thompson. Lo mejor, es que este nuevo Chicago, tan sucio y corrupto, ha conseguido engancharme tanto como «Boardwalk Empire» hace poco más de un año.

La serie arranca sin contemplaciones. Inicio duro y directo. Una nave abandonada, dos sillas y un diagnóstico sin rodeos. La puesta en escena estaba perfectamente planificada y al gusto del protagonista Tom Kane, alcalde de la ciudad de Chicago. La doctora confirma que le han detectado demencia de cuerpos de Lewy, una enfermedad degenerativa que en poco tiempo dejará al protagonista sin apenas conciencia de lo que ocurre a su alrededor y con parte de su cuerpo atrofiado. Su pronóstico, en el mejor de los casos cuatro años. Un seco «gracias doctora», un recordatorio de que debe mantener la confidencialidad y apenas un minuto para llorar antes de volver a subirse al coche oficial y colocarse de nuevo ante los flashes y cámaras.

Con este genial arranque los guionista dejan claro, ya desde el principio, que el peso de la serie recaerá sobre un espléndido e irreconocible Kelsey Grammer. Ya no queda en el actor nada de aquel Doctor Frasier al que conocimos en «Cheers» y luego consiguió independizarse para presentarnos a toda su familia. La comedia es cosa del pasado y por las venas de su nuevo personaje no corre ni una gota de humor. A Tom Kane sólo se le ve sonreír en los actos oficiales y cuando hay una cámara grabándole. En la privacidad de su despacho es categórico, duro y no duda sea cual sea la decisión que deba adoptar para mantener lo que más le importa; el poder. Kane es mucho más que el alcalde de Chicago, la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos. Es un político que se mantiene atado a un modelo de gestión quizás poco ético, pero fructífero. Amenazas, presiones, tratos de favor y acuerdos ilícitos ocupan el día a día de un hombre al que no la tiembla la voz al reconocer que no se considera una buena persona. Aprendió una forma diferente de hacer política, se cultivó con los peores de la vieja guardia y aunque ahora se rodea de colaboradores, asesores de imagen y constantes encuestas, sigue tirando de los viejos recursos.

Tom Kane toma la decisión de mantener en secreto su diagnóstico y luchará por mantener todo bajo control mientras la enfermedad no se lo impida pero las primeras secuelas no se hacen esperar. Que se quede en blanco durante unos minutos en sus discursos y en algunas conversaciones de despacho levantará sospechas entre sus colaboradores más directos, los únicos que podrán darse cuenta de lo que le está pasando a su jefe, al «Boss». El alcalde no tiene familia y únicamente puede contar con su esposa para que le acompañe a actos oficiales y galas benéficas. De puertas adentro, la realidad es muy diferente. No queda nada de matrimonio y tampoco de familia, a pesar de que tienen una hija en común. Meredith Kane, a la que da vida Connie Nielsen, podría parecer inicialmente la víctima de esta situación pero poco a poco uno se da cuenta que ella no es sólo cómplice y que su amor por el poder también le ha cegado.

Las primarias para elegir al candidato a Gobernador del Estado de Illinois y los movimientos de un periodista que huele que algo ocurre con el alcalde completan el guión de la que está llamada a ser una de las grandes series corte político. «Boss» no es precisamente el prototipo de trama familiar y, por eso, inicialmente no entendía por qué la hija del matrimonio Kane acaparaba tantos minutos. El personaje de Emma, interpretada por la actriz Hannah Ware, incluso me llegó a aburrir pero en tres capítulos ya se ha justificado su importancia. Ella es la única que sabe lo que ocurre dentro del domicilio familiar y que conoce lo que han llegado a hacer sus padres para conseguir mantenerse en el poder. Todo en «Boss» es cuestión de poder. Muestra el lado más mezquino de la política, ese que hace que los que consiguen un cargo público no puedan respirar tranquilos hasta que consiguen que en el resto de cámaras también esté uno de los suyos. A Tom Kane ya le ocurría pero desde que le diagnosticaron la enfermedad neurodegenerativa tiene muchos más motivos para no poder pegar ojo.

Boss
Serie estrenada en la cadena Starz a finales de octubre.
Más información en su web oficial

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«Homeland», la delgada línea entre el bien y el mal

10 de noviembre de 2011 a las 17:45

Aún me quedan pendientes algunos estrenos de la temporada, como «Boss», pero una de las sorpresas ha sido, sin duda, «Homeland». No le auguraba muchas posibilidades a una serie de Showtime sobre la CIA y la guerra de Irak pero me equivoqué de pleno. «Homeland» es de lo mejorcito que he visto últimamente en este género y mantiene al espectador enganchado con una buena trama bélica, dosis de espionaje y la historia personal del soldado y su principal vigilante.

¿Héroe de guerra o una amenaza? Esa es la duda que plantea la serie desde su arranque. Una operación de la CIA encuentra en Irak a un marine americano que llevaba más de siete años de cautiverio y que, sorprendentemente, sigue vivo. El agente Nicholas Brody vuelve a Estados Unidos convertido en héroe nacional y se postula además como una pieza fundamental del Gobierno para recordar que el terrorismo sigue en activo y que la guerra todavía tiene sentido.

El marine, interpretado por un gran Damian Lewis, sufre todo tipo de secuelas. Indiferencia, mirada perdida, incapacidad para expresar sus sentimientos y una sensación constante de que está en otro mundo. Su cuerpo está de vuelta en casa pero buena parte de su mente sigue en Irak. Mientras estuvo encerrado y aislado tuvo que soportar todo tipo de torturas y humillaciones. En sus retinas permanecen grabadas duras imágenes que no podrá olvidar nunca y en su piel aún no han cicatrizado las heridas de las largas sesiones de palos para hacerle hablar. En este estado, Brody deberá recuperar lo que queda de su vida personal. Su familia ya se había hecho a la idea de que estaba muerto y el marine vuelve a convivir con dos hijos a los que prácticamente no había visto y una esposa que estaba comenzando a rehacer su vida.

A pesar de que se puede imaginar todo lo que ha vivido el agente Brody, hay una agente de la CIA que no puede quitarse de la cabeza la posibilidad de que en realidad esté a las órdenes de terroristas. Esa controvertida agente es Carrie Mathison, un personaje hecho a medida para la actriz Claire Danes, que algunos recordarán aún por dar vida a la adolescente convulsa que protagonizaba la serie de los noventa «Es mi vida». Más rubia y delgada, Danes nos convence ahora de que es una agente de la CIA harta de cómo se hacen la cosas, cansada de estar encerrada en una oficina rodeada de documentos y que está siempre dispuesta a dar un paso más, aunque no sea precisamente legal, para llegar al meollo de la cuestión. Carrie es una mujer con las ideas claras, muy eficaz en su trabajo y capaz de ver una trama detrás de un simple gesto. Es perspicaz, testaruda e insistente, algo que le ha permitido conseguir salirse casi siempre con la suya. Aun así, tiene sus dificultades para convencer a su único protector en la agencia, Saul, para mantener vigilados los movimientos del agente Brody, al que la mente de Carrie ya ha conectado con el terrorista Abu Nazir.

Carrie no tiene vida más allá de su trabajo, no sabe lo que es un amigo y sólo visita a su familia cuando está en plena crisis. Su dedicación completa a la lucha contra el terrorismo le está pasando factura a la agente de la CIA. Algo se les escapó hace diez años y no podría asumir un nuevo error. Por eso, se toma cualquier detalle tan a pecho que llega al punto de obsesionarse. En su día le susurraron al oído una frase que no para de escuchar en su mente y no conseguirá pegar ojo hasta que consiga averiguarlo todo. Abu Nazir es su principal objetivo y está convencida de que el hombre al que todos aplauden como héroe de guerra está de alguna manera conectado con el terrorista. ¿Cómo sobrevivió él tantos años de cautiverio y no su compañero de batallón? ¿Por qué lo mantuvieron con vida? ¿Reveló a los terroristas alguna información? ¿Está realizando algún tipo de misión para ellos? Para resolver todas estas preguntas, las mismas que no paran de rondarle a Carrie por la cabeza, sólo hay que darle una oportunidad a esta serie, que ya se ha garantizado su continuidad.

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Showtime anunció tras la emisión de sus cuatro primeros capítulos que «Homeland» tendrá una segunda temporada. Los buenos resultados de la serie adelantaron su renovación, decisión que también creó ciertas dudas entre los que estamos ya totalmente enganchados a su trama. ¿Habrá material suficiente para dos temporadas? ¿Cómo van a conseguir mantener el interés? Al igual que ocurre con «American Horror Story», «Homeland» parece una historia difícil de alargar. Han puesto ya demasiada carne en el asador y tendrán que buscar nuevos alicientes para convencernos de que merece la pena seguir vigilando al agente Brody.

Homeland
Serie estrenada por Showtime en 2011 y de la que se han emitido seis capítulos.
La cadena ya ha anunciado que tendrá una segunda temporada
Más información en su web oficial

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«American Horror Story», inquietantemente atractiva

13 de octubre de 2011 a las 10:44

Una casa con un oscuro pasado a la que se muda una nueva familia. Todo un clásico de las historias de terror que sigue funcionando. Cada año salen un par de películas que utilizan este matrimonio como hilo argumental y ahora también se ha hecho un hueco este fenómeno entre las series. Los ingleses recuperaron el género con la serie «Marchlands», que emitió este verano Antena 3. Desde el otro lado del Atlántico no han tardado en apuntarse y el resultado es la tan promocionada «American Horror Story», que ha conseguido convencerme a pesar de volver a contar la misma historia. Su cuidada imagen, interesantes juegos narrativos, grandes interpretaciones y su empeño por desconcertar en todo momento al espectador han conseguido que tenga ganas de ver más de lo mismo.

«American Horror Story» es rompedora. No hay otro calificativo. Aunque no descubre nada nuevo, utiliza por primera vez en televisión muchos de los recursos que se han usado en el cine de terror. Los junta todos y los mezcla sin miedo, de manera que no haya un momento de tregua. Aun así, el espectador no acabará gritando. Sus creadores no lo quieren, prefieren conmover, fijar ciertas imágenes en su retina, meterle cierto temor en el cuerpo y que se le revuelva el estómago. Ryan Murphy y Brad Falchuk conseguirán su objetivo si incluso sientes algo de angustia cuando decidas poner la serie. Y todo esto, sin dejar de engancharte. Para los que aún no sepan de lo que hablo, sólo hay que echarle un vistazo a su cabecera. El espectador tiene que estar dispuesto a aguantar semanalmente sonidos molestos, juegos de luces duramente soportables y bucles de imágenes desagradables que, aún por encima, han dejado a propósito demasiado cortas.

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Todo lo innovador que tiene la serie en su aspecto, lo tiene de clásico en la trama. El arranque no podría serlo más. La serie empieza con un «flashback» de esos en los que sabes que el que entra en la casa no va a salir vivo. Después los creadores, de cuyas mentes salieron otras series como «Nip/Tuck» o «Glee», nos presentan a los auténticos protagonistas, los Hammon, un matrimonio con una hija adolescente que, al contrario de lo que suele ocurrir, ya llegan a la vivienda con bastantes problemas. En los últimos meses les han ocurrido muchas cosas, la mayoría negativas, y pretenden con la mudanza a la mansión victoriana de Los Ángeles empezar de cero. La trágica muerte de sus anteriores inquilinos ha conseguido bajarle el precio pero en el primer capítulo ya nos desevelan que no es lo único malo que le ha ocurrido en las últimas décadas. Y ahí lo dejo para no desvelar más.

Uno de los motivos por los que tenía ganas de ver esta serie era su casting y, aunque un capítulo no es material suficiente para pronunciarme sobre las interpretaciones, el intenso episodio piloto ya deja entrever qué personajes darán más juego. Destacan la ama de llaves, interpretada (en ocasiones) por la gran Frances Conroy, Jessica Lange en el papel de vecina, y Tate, un joven paciente de Ben Harmon que parece estar dispuesto a aportar mucho a la trama. No ha aparecido Zachary Quinto, el actor que daba vida Sylar en «Heroes», aunque se intuye cual puede ser su papel y, si es así, poco se le va a ver la cara.

Los Hammon están muy acompañados en su nuevo hogar. El hombre de látex, los niños con brackets que reaparecen en la cocina, la vecina que no deja de colarse en su casa para anunciarles que todos van a morir, un preso recientemente liberado que quemó viva a su familia y un extraño ser que vive en el sótano. Si se lo proponen, los nuevos inquilinos no cenarán nunca solos. Tema aparte, es que después puedan pegar ojo.

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«American Horror Story»
Estrenada en el canal FX el pasado 5 de octubre. Llegará a España en noviembre y se podrá ver en FOX
La primera temporada tiene 13 capítulos, de los cuales se ha emitido sólo el piloto
Más información en su página web

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Volando entre algodón de azúcar

6 de octubre de 2011 a las 8:57

Un episodio piloto suele o gustarme o todo lo contrario. Es difícil que me deje indiferente y todavía más que consiga aburrirme. En este sentido, se puede decir que «Pan Am» ha hecho historia. El vuelo a Londres del primer capítulo de la serie se me hizo eterno y no podía dejar de pensar en cómo se habían cargado una historia que tenía un buen punto de partida.

Ni falta hace repetir que las series retro están de moda. El motivo lo sabemos todos y sólo hay que echarle un vistazo a los estrenos de la temporada para ver que, en lo que a ambientación se refiere, cualquier tiempo pasado parece mejor. «Pan Am» se apuntó a este fenómeno y eligió la década de los 60. Tenía un buen motivo para llevarnos 50 años atrás. La serie de ABC quería mostrarnos el lujo que suponía en aquella época coger los vuelos trasatlánticos de la aerolínea Pan Am, esa que muchos jóvenes sólo conocemos porque los mod llevan bolsos con su logotipo. La historia sonaba bien y algunos, aunque arrepentidos ahora, nos atrevimos incluso a dedicarle algunos piropos antes de que empezase. Pero llegó el día del estreno y se quedó en eso, en una serie que tenía buena pinta. Las tramas, los diálogos y el planteamiento general no estuvieron a la altura y los efectos especiales del despegue mejor ya ni mencionarlos.

Las historias de las azafatas podrían verse en una serie de Disney Channel, las tramas amorosas recuerdan a un buen culebrón y, por si fuera poco, acompañan los movimientos del avión con una música que recuerda al triunfalismo y patriotismo americano de películas de Hollywood poco recomendables. Eso sí, todo ello con una imagen muy cuidada y una ambientación que no escatima en detalles. Por eso, me imagino que los problemas de la serie no se deben a una ausencia de medios o de buenos guionistas sino que forman parte de una estrategia. Abc no quiere perder a sus espectadores del domingo, esos que llevan años fieles a «Mujeres Desesperadas» y que han sufrido al enterarse de que la temporada actual será la última. «Pan Am» parece que ha sido la elegida como sustituta y, de hecho, ya se emite justo después de las aventuras de las vecinas de Wisteria Lane.

Para garantizarse que no les abandonan todos esos espectadores han recurrido a un viejo truco, el de edulcorar las tramas. Se les ha ido la mano y han puesto tanto azúcar que han convertido la serie de pilotos y azafatas en no apta para diabéticos. Yo personalmente necesitaría unas cuantas dosis de insulina para poder aguantar una temporada entera de la serie. Aunque percibí que trataban de cautivar a los que no soportamos los dramones con pinceladas de espionaje y el flashback en tierras cubanas, el esfuerzo no fue suficiente. Una parte de mi mente sigue diciendo un rotundo no cada vez que la otra trata de darle una segunda oportunidad.

No voy a caer en el error de no recomendar a nadie esta serie porque seguro que ya tiene legiones de fans. De hecho, estoy convencido de que «Pan Am» será uno de los estrenos de la temporada que conseguirá hacerse un hueco en la parrilla. Me limitaré a decir que no es lo que me esperaba. Seré diabético, elitista o exagerado y tendré que aprender a convivir con ello. Lo bueno es que hay series para todos los gustos y puedo dedicarle mi tiempo libre a otras.

Primeras impresiones
Escrito por David Suárez 3 Comentarios
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El resurgir de «Damages»

25 de agosto de 2011 a las 16:40


La tercera temporada me aburrió, así que cuando supe que el canal Audience Network iba a darle una nueva oportunidad a «Damages» tampoco lo acogí con gran emoción. Ahora que he visto unos cuantos capítulos de la cuarta temporada ya puedo decir que ha merecido la pena. La serie ha vuelto a sus orígenes, resurge de sus cenizas como el Ave Fénix y lo ha hace además utilizando un tema espinoso, el negocio de la guerra.

Las abógadas Patty Hewes (Glenn Close) y Ellen Parsons (Rose Byrne) han cambiado mucho desde que las conocimos. Patty está, por primera vez en su vida, casi tan volcada en su vida familiar como en su trabajo. Su nieta y la búsqueda de su hijo han calmado el apetito de nuevas víctimas de la implacable y temida abogada. Eso sí, aplica para buscar niñera los mismos criterios que para conseguir un pasante para su bufet. Además mantiene su olfato, ese que le llevará a volver a unirse con su ex becaria, confidente, enemiga, perseguidora y ahora amiga, todo entre comillas, Ellen Parsons.

Aunque vuelven a trabajar juntas, las cosas ya no son como en la primera temporada. La joven abógada quiere ahora tomar las riendas. El caso es suyo y quiere la ayuda de Patty Hewes siempre y cuando se hagan las cosas a su manera. Ellen juega a dominar a la que fue su instructora y Hewes se deja jugar. El personaje de Glenn Close finge que no se entera de lo que está pasando y mantiene todo controlado y bien atado por la puerta de atrás, que es como a ella le gusta. Allí donde se ocultan los trapos sucios y los platos rotos es donde Hewes se sabe mover y donde consigue las informaciones clave para ganar sus multimillonarios casos. Siempre tiene un contacto encubierto y en cada uno de sus pasos hay una vuelta de tuerca, algo que ahora Ellen Parson ya sabe. Se conocen bien y, aunque tienen la confianza suficiente para tomarse un café juntas, desconfían de cada palabra que la otra dice.

Un hombre poderoso, como no, es el que ha conseguido unir de nuevo a las abogadas después de todo lo ocurrido entre ellas. Howard t. Erickson, interpretado por el gran John Goodman, es el mandamás de High Star, una compañía privada de seguridad militar que se ha hecho con una buena fortuna asumiendo todo tipo de operaciones en terrenos afganos. Está implicada en una conspiración que saca a la luz lo más turbio del negocio de la guerra. Un asesinato, torturas, terrorismo, documentos clasificados de la CIA… todo irá apareciendo poco a poco después de que Ellen Parsons se interese por lo que un antiguo amigo de la infancia y trabajador de la compañía le quiere contar.

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Saber que algo ha ocurrido y poder demostrarlo son cosas muy diferentes. Para conseguir que un jurado admita la causa Ellen Parsons ya tendrá serios problemas y después le queda un largo camino en el que deberá evitar zancadillas de la empresa, el Gobierno y su aliada Patty Hewes. Y es que a estas alturas de la serie, si algo sabemos de la prestigiosa y despiadada abogada es que siempre se tiene que salir con la suya.

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Escrito por David Suárez Comentar
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