Diez series para un agosto de nubes y claros
Encerrarse en casa a ver series no es un plan muy veraniego pero este año es diferente. El tiempo no se aclara y los que están de vacaciones ya no saben si se pidieron días en agosto o en octubre. Para los que nos toca trabajar la cosa tampoco mejora, ya que siempre que se acerca el fin de semana aparecen las nubes. Con un tiempo así, no está de más un maratón nocturno de series. Es una alternativa como otra cualquiera para amenizar esos días en los que el tiempo nos chafó los planes. Este post está escrito con esa intención. Diez series para un agosto atípico. Que nadie entienda estas sugerencias como un ranking o un top ten de las mejores series. Se trataba de buscar las historias que por sus características se adaptasen mejor para el consumo veraniego. No hablan de amores de verano ni están ambientadas en paraísos tropicales pero son historias entretenidas, no especialmente complicadas y que pueden conseguir abstraernos de nuestras vacaciones frustradas o hacernos más fácil el verano en el chollo.
Los que hayan seguido el blog sabrán ya cuáles son mis debilidades y por no repetirme en exceso no he incluido algunas de mis favoritas. No están, por ejemplo, «Dexter», «Boardwalk Empire» o «Luther», no porque no se lo merezcan, sino porque son series más adecuadas para las tardes de otoño. Había que quedarse sólo con diez y quería que en la selección hubiese una mezcla entre los últimos estrenos, series que nadie debe perderse y un toque de humor que permita sobrellevar mejor las lluvias veraniegas.
De otro tiempo. Para volver al trabajo sin saber en qué año vivimos

Del gran estreno de la temporada poco queda por decir. Incluso los que aborrezcan el género fantástico y las historias de caballeros y castillos deben ver «Game of Thrones». Es una historia de esas que se escriben con mayúsculas, las de HBO, y que consigue que el espectador se involucre totalmente en las luchas de poder por el Trono de Hierro. Tiene ingredientes para convencer a todo tipo de espectadores. Grandes batallas, buenos diálogos, entramados amorosos y familiares e intriga. En una escena ruedan cabezas y en la siguiente vemos como las puñaladas traperas campan a sus anchas por los pasillos de la corte del rey. Diez episodios de una hora supieron a poco pero habrá que esperar un año para saber cómo se resuelve la guerra abierta entre las familias Lannister y Stark.
Aunque apenas ha tenido tiempo para mostrar todas sus armas, se estrenó a finales de julio, otra que apunta fuerte es «The Hour». Ambientada en los años 50, esta serie de la BBC arranca con la puesta en marcha de un nuevo programa de televisión, un informativo que reúne a un grupo de periodistas hartos de dar siempre el mismo tipo de noticias. «The Hour» es algo más que la típica serie de periodistas. Un asesinato en el metro de Londres abrirá una investigación en la que saldrá a la luz una conspiración en la que está implicada más gente de la que podrían sospechar.
Décadas semejantes, sectores parecidos, mujeres con panoramas similares, cortesía y elegancia. «The Hour» no pudo evitar, incluso antes de su estreno, las comparaciones con «Mad Men», otra de las series que nadie se debería perder. Los que todavía no se hayan hecho un hueco en la oficina de los publicistas de Madison Square no sé a qué están esperando. Don Draper y los suyos han unido a crítica y público, incluso poniendo de moda una televisión que va a un ritmo diferente. Las series ya no tienen por qué desvelar todas sus bazas en un capítulo. Pueden cocinarse a fuego lento, como las mejores recetas.
Nueva vida. Para los que recopilan propósitos de cara a septiembre

No es sólo una serie, «Treme» es un merecido homenaje. Un homenaje a la ciudad Nueva Orleáns por lo que era antes y por lo que ha sido después del Katrina. La serie, que dirige uno de los creadores de «The Wire», arranca tres meses después del huracán y muestra cómo sus habitantes afrontan la reconstrucción de sus vidas y de la propia ciudad. Se habla de la catástrofe con mucho tacto, sin dejar de lado la verdad y denunciando el abandono del que tanto se quejaban sus habitantes. Todo acompañado por una banda sonora inmejorable, que para eso la ciudad más grande del estado de Louisiana es la cuna del jazz. Aunque durante la segunda temporada la audiencia de la serie bajó, HBO ha decidido renovarla.
Aunque de una forma totalmente diferente, Alicia Florrick también tuvo que plantearse de nuevo su vida cuando salieron a la luz los trapos sucios de su marido. Así arranca «The Good Wife» una serie de abogados que ha conseguido hacerse un hueco en mi agenda gracias a casos que, en ocasiones, recuerdan mucho a la realidad. El despacho donde trabaja Alicia ha tenido que enfrentarse a situaciones como las que vivió Strauss-Kahn, el creador de Facebook o incluso una reclamación contra el gobierno de Hugo Chávez. Aunque los guionistas se empeñen en alargar hasta el infinito el triángulo amoroso, eso es lo de menos. De hecho, recomendaría saltarse la escena final de la segunda temporada. El juego del ascensor es totalmente prescindible.
Buena cara. Risas para no amargarse las vacaciones

La semana pasada ya hablaba un poco de «Weeds», sin duda, una buen candidata para los que busquen una serie para reírse del mal tiempo. La traficante chapuzas Nancy Botwin lleva ya siete temporadas tratando de consolidar su negocio, trayectoria en la que se ha especializado en meterse en líos cada vez más grandes. Su ritmo frenético, pasan muchas cosas en apenas media hora, y la velocidad con la que resuelven determinadas tramas nos sitúa en una especie de montaña rusa llena de altibajos. Merece la pena esperar porque su creadora siempre está preparada para dar un giro inesperado.
La otra propuesta cómica tiene nombre de mujer. Se llama «Miranda» como su protagonista, una inglesa con una capacidad increíble para reírse de sí misma. Con apenas dos temporadas de seis episodios se ha convertido en todo un fenómeno en Internet. Es una serie sin grandes pretensiones, con los escenarios básicos de una sitcom y con compañeros de reparto que no son capaces de mantener el nivel de Miranda Hart. Ella es la auténtica protagonista y sabe cómo conseguir una carcajada incluso antes de poner la cabecera. Quizás su personaje abuse un poco de las carantoñas, caídas y de sus pocas dotes para la canción pero sabe como compensarlo con grandes detalles.
Chorizos. Para quienes buscan formas de ganar dinero sin volver a la oficina

Para la siguiente recomendación no hace falta ni doblaje ni subtítulos. Hace unos meses ya hablé sobre Misent, una localidad que no es Marbella pero podría serlo. Tampoco es Miami pero corrupción no le falta. Este municipio ficticio del Levante es el escenario de «Crematorio», una serie de temporada única emitida por Canal + y una de las mejores producciones nacionales de los últimos tiempos. Urbanismo, corrupción, mafia y mucho dinero, una combinación muy peligrosa.
Los que prefieran los ladrones de guante blanco deben darle una oportunidad a la banda de Mickey Bricks. Los protagonistas de «Hustle», una serie de la BBC que lleva ya siete temporadas, son unos auténticos artistas del timo. Como ocurre con Dexter Morgan, son unos delincuentes con principios. Sólo estafan a personas ruines y codiciosas, es parte de su código. En cada episodio se desarrolla un timo y sus guionistas tratan de engañar a los espectadores hasta el último momento. Los que quieran ver un poco el tono de la serie que traten de buscar el segundo episodio de la tercera temporada, que es uno de los mejores. Mickey y Danny se retan para ver quién debe liderar la banda y para ello partiendo de cero, desnudos en el centro de Londres, tienen que lograr el máximo dinero posible.
¿Final? Para los que ven acercarse el 31 de agosto

No podía faltar. Este verano hace diez años que se estrenó, un motivo más para volver a verla. «A dos metros bajo tierra» es una de esas historias que ayudan a entender por qué unos cuantos nos hemos aficionado al mundo de las series. Alan Ball consiguió hacer arte de la muerte y convertir una funeraria en el lugar favorito de mucha gente para pasar sus ratos libres. Han pasado ya unos cuantos años y sigo añorando a los Fisher.
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