Tascioni, esa abogada en la que no confiarías y harías mal
«Es buena, no te dejes engañar por la primera impresión». Alicia Florrick se lo deja claro a Will cuando le recomienda que confíe en la letrada Elsbeth Tascioni para defenderle. Bolsos de flores, pegatinas de colores en el portátil, insegura en sus movimientos e incapaz de llamar a su secretaria por el interfono. ¿Una abogada de confianza? Más bien, todo lo contrario.
El adjetivo peculiar se queda corto para hablar de Tascioni, a la que los guionistas de «The Good Wife» han recurrido ya en cinco ocasiones. La abogada pelirroja, esa que no para de rascarse la cabeza para pensar mejor, es uno de esos personajes que logra colocarme una sonrisa en la cara en cuanto aparece en pantalla. A medio camino entre el despiste y la extravagancia, es la antítesis de la imagen de letrado elegante con clase que vende constantemente la serie. Su vestuario y su aspecto están siempre medidos para que nos dé esa sensación de que no confiaríamos en ella ni para defendernos de no haber pagado a tiempo una multa de la ORA. Con sus movimientos, su forma de expresarse y su incapacidad para establecer una conversación, se completa un secundario único. Eres capaz de ver cómo va creando sus esquemas mentales mientras habla y cuando menos te lo esperas, otra idea se cruza en su camino. «¡Qué chaqueta más bonita!», le suelta a Florrick, mientras ella esperaba alguna repuesta coherente sobre cómo iba a conseguir librarle de una difícil encrucijada legal. Tascioni sería capaz de ganar el pleito más enrevesado pero después le costaría salir del aparcamiento del juzgado. No es raro que duden de sus capacidades. Cuesta creerse que tras esa sonrisa constante, cara de no haber roto un plato y su supuesta fragilidad se oculte una máquina de ganar caso. No es una mujer que pise fuerte, de esas que oyes su taconeo aunque estés a metros de distancia. No tiene pizca de arrogancia, competitividad y le falta carisma. Y es que la pobre de Tascioni, por muy buena que sea, no se sabe vender.
El personaje al que da vida la actriz Carrie Preston, pareja en la vida real de Michael Emerson («Lost» y «Person of Interest»), estrena una nueva sección de este blog. Un apartado, que pecando de original, he bautizado como secundarios de lujo. «The Good Wife» tenía que ser la serie que lo inaugurase porque puede y debe presumir de trabajo bien hecho. El círculo que rodea al despacho de Lockhart&Gardner está nutrido por grandes actores y personajes que a pesar de no aparecer en todos lo capítulos están muy bien logrados. Esa dura labor perfilando sus personalidades, les permite recuperarlos con cierta frecuencia y que el espectador los recuerde perfectamente. En las primeras temporadas ya lo hicieron con la dura abogada embarazada a la que daba vida la actriz Virginia Chance y últimamente también han explotado al letrado de Michael J Fox y sus constantes artimañas para ganarse al jurado. La jefa del Dr.House tuvo también su momento de gloria al principio de la tercera temporada dando vida a Celeste y la serie también ha recurrido en varias ocasiones a esa joven abogada rubia que se ruboriza con frecuencia, pinta corazones en su libreta y se hace muy bien la tonta para lograr la ternura de juez y jurado. Todos ellos podrían consolidarse y convertirse en un personaje del elenco pero se mantienen en un tercer plano y nos sorprenden y alegran con su intermitentes apariciones. Sin duda, una buena estrategia para no aburrirnos aunque me imagino que multiplicará, y bastante, la labor de los guionistas.
Personajes, Secundarios de lujo


















