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La Voz de Galicia
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Adiós Tara, adiós Nicki

28 de junio de 2011 a las 10:05

Tiempo de despedidas. Estos días dicen adiós muchas series. En la mayoría de los casos es un hasta luego pero otras tienen que despedirse definitivamente y ahí es cuando la cosa se complica para los que tienen que parir los tramas. ¿Qué deben hacer los guionistas cuando una historia echa el cierre? Muertes, traslados, despidos, separaciones traumáticas, reapariciones de personajes desaparecidos… Es lo que suele ocurrir en esos últimos episodios, que casi siempre recurren a finales demasiado clásicos.

El pasado martes se despidió para siempre «United States of Tara». En sus últimos minutos optó por ser todo lo clásica que no fue durante sus tres temporadas. Reunir en poco más de veinte minutos más traslados y cambios de vida era imposible. Sólo les faltó titular el capítulo «Tú a Boston y nosotros a Houston». Eso sí, los guionistas apostaron por un último juego con la audiencia. Decidieron dejar un poco de lado el protagonismo de Tara y sus alters para darle su gran oportunidad a su paciente e impasible marido. Max estalla, por fin, y lo hace en una de esas escenas que deberían poder enmarcarse y colgarse de la pared. Ese gran momento se vive durante la última cena y con un pollo volador de por medio. Es el momento álgido de la última cena, el «supper» definitivo de los Gregson.

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La televisión americana se queda sin su dosis semanal de Diablo Cody y sin una de sus familias más peculiares. Los extraños linajes ya no deben estar de moda porque esta temporada también se ha despedido «Big Love». La serie sobre la familia polígama de Utah, Bill Henrickson, sus tres esposas y nueve hijos, dijo adiós tras cinco temporadas en pantalla. La primera temporada fue ejemplar, la segunda tardó en coger alas, la tercera fue quizás la menos recomendable y en la cuarta recuperó interés con la vocación política de Bill Henrickson. En la quinta, apenas tuvo tiempo de preparar todo para poder decir adiós.

Tras más de cincuenta capítulos con los Henrickson lo que más me dolió de su final fue tener que despedirme del personaje de Nicki. La segunda mujer de Bill era una pieza clave de la historia. Su fuerte carácter le daba juego a la relación entre las tres esposas y su vinculación familiar con los profetas Grant (su padre y su endiablado hermano) mantenía el interés sobre lo que ocurría en la comuna de Juniper Creek. La esposa interpretada por Chloë Sevigny era la dura, la que se encargaba de los trabajos manuales y el bricolaje, la que siempre tenía una queja y la que la se escandalizaba cada vez que algo en la familia se salía del guión, algo que ocurría con frecuencia. Su compromiso religioso era más fuerte que el del resto y sus raíces en la comuna la mantenían en un continúo debate sobre lo que era lo mejor para el futuro de los Henrickson. Su pasado, su fluctuante relación con Bill, sus problemas con la maternidad daban profundidad a un personaje que, en principio, podría parecer plano. Además Nicki también era capaz de hacer reír, no al estilo de Margene, pero robando a los espectadores alguna sonrisa con su fase de compradora compulsiva, sus amenazas a los matones que se reían de sus hijo o con los dilemas que pasaban por su cabeza cuando decidió usar anticonceptivos a escondidas.

Se acabó. Ya no habrá más reuniones en el comedor de la casa de Barb. HBO ha desalojado las tres casas unidas por el patio de atrás con la promesa de una nueva vida para todos los personajes, incluso los que ya habían abandonado la serie y ahora se dedican a hacer cinco comedias románticas al año. Sí, «Big Love» también cayó en lo clásico y recuperó para su final a la hija prodigio Sarah, que interpretaba la ahora popular Amanda Seyfried. El resto de lo que pasa, los que no lo hayan visto, tendrán que verlo.

Personajes
Escrito por David Suárez 3 Comentarios
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El «prime time» de las dos de la madrugada

23 de junio de 2011 a las 9:22

Leo que Jon Hamn ha llegado a un acuerdo para seguir tres años interpretando al publicista Don Draper. Es una noticia de la que se hacen eco hoy la mayoría de los periódicos aunque aquí debería interesarle a poca gente. «Mad Men» es en España una de esas series minoritarias que si se emiten en abierto quedan relegadas a las dos de la madrugada de un miércoles. Es el hueco que se merece en la parrilla española una producción de esas que no paran de recibir premios en Estados Unidos y que lleva negociando con sus protagonistas duramente, sobre todo en lo económico, para tratar de garantizar que llegarán hasta las siete temporadas. Una de esas series en las que se cuida hasta el último detalle y que consiguen situarnos a los espectadores más jóvenes en épocas en las que ni siquiera éramos un proyecto. Y podría seguir y seguir halagando sus personajes, su estructura, el guión, la fotografía, las tramas… Pero ¿para qué? Aquí ya tenemos grandes series con las que cubrir los horarios de máxima audiencia.

Llevo media semana sin ordenador y veo que me está afectando. No tengo como costumbre encender la televisión para disfrutar de su gran oferta (percíbase mi ironía) pero decidí aprovechar estos días para darle una oportunidad y, de paso, hacer una prueba. Con el mando comencé a pasar y pasar canales hasta que volví a aparecer en la primera cadena. Resultado: el único canal que tenía algo que me interesaría ver era uno de los de pago. Pero ¿esto no es iba a acabar con la TDT? ¿No nos hicieron gastarnos el dinero en nuevos aparatos y televisiones mucho más caras porque íbamos a tener una oferta inmejorable? Yo no la veo pero igual es solo cosa mía. Me imagino que al menos los fans de las series de José Luis Moreno sobre vecindades estarán encantados porque pueden verlas incluso en tres canales al mismo tiempo.

Menos mal que hablando con la gente, uno se da cuenta de que no es el único que ve series como «Mad Men» y que se rebela a lo que los más de treinta canales de la TDT española entienden como buena opción para el «prime time». No quiero que se entienda esto como un comentario clasista ni despreciativo hacia las series que se hacen aquí, que también las hay buenas. Es simplemente una crítica a lo que las televisiones, especialmente las privadas, han hecho con lo que debería ser su mayor oportunidad para contentar a todo tipo de públicos. Que el autodenominado canal de las series emita capítulos de «Primos Lejanos» y «Cosas de casa» deja claro que la cuestión es rellenar sin gastar. Lo peor de todo es que las cadenas españolas sí que han comprado los derechos de emisión de buenas series pero como en el caso de «Mad Men» pretenden conseguir grandes datos de audiencia emitiendo la primera temporada cuando ya se está empezando a hablar de la quinta.

Sin categoría
Escrito por David Suárez 2 Comentarios
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Jaque mate

22 de junio de 2011 a las 17:24

No soy consciente de haber visto muchas series canadienses y no sé bien cómo «Endgame» se cruzo en mi camino. Quizás fuese porque a su protagonista, Shawn Doyle, ya lo había visto, sin teñir de rubio, en series como «Lost» o «Big Love», donde interpretaba al hermano de Bill Henrickson. La cuestión es que comencé a ver la serie y después de ver la primera mitad de su primera temporada, me enteré de que Showcase Televisión, la cadena en la que se emite, ya había anunciado su cancelación. La decisión, tal y como están las cosas, no me sorprende aunque considero que no es acertada. Los guiones mejoraban con el paso de los capítulos y la trama ganaba en interés. No soy el único que lo pienso. A través de Internet se ha creado una plataforma de fans que ha recogido ya más de 4.000 apoyos solo en Facebook para salvar «Endgame» y conseguir que tenga, al menos, una segunda temporada. Los propios seguidores que impulsaron la red de apoyo se sorprendieron al ver que les llegaban firmas desde Europa y Sudámerica pidiendo continuidad para una serie que solo se emitía en la cadena canadiense. Sin duda, un síntoma de que no era precisamente mala esta producción. Aunque los datos de audiencia mejoraron durante las últimas emisiones, al ajedrecista más excéntrico de Canadá ya le habían hecho un jaque mate.

«Resolver crímenes es un juego de estrategia». El planteamiento inicial suena, quizás, demasiado a tópico. El protagonista es un maestro del ajedrez, ruso como no, que descubre que usando la lógica puede resolver todo tipo de crímenes. Hasta aquí podría ser una serie más. Lo curioso es que el protagonista de «Endgame» lo hace todo sin salir del hotel en el que está hospedado o, mejor dicho, donde está medio de okupa. Arkady Balagan padece agorafobia y no puede salir del Huxley hotel de Vancouver desde que vio como asesinaban a su prometida en la puerta de entrada.

Para cumplir su nueva faceta de detective, el ajedrecista ruso se vale de parte del personal del hotel. La mujer de la limpieza, la camarera y un estudiante que haría cualquier cosa por conseguir una partida de ajedrez con él se encargan de indagar y extraer los datos para que Balagan necesita para hacer sus deducciones. La serie juega con ese factor y recrea las posibilidades que pasan por la mente del ajedrecista. Arkady Balagan se imagina a sí mismo en la escena del crimen, interactúa en su mente con los supuestos asesinos y trata de encajar todas las piezas del puzzle.

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En ocasiones sus investigaciones recuerdan a las de otras series como «Shark» o «El mentalista» pero tiene como punto fuerte el caracter excéntrico de su protagonista. Balagan, arisco y un pelín prepotente, se pasea en bata y descalzo por el hotel. Más de tres meses en la suite han convertido el hotel en su casa y nada puede impedirle que se dé su chapuzón matinal en la piscina. No piensa lo mismo la directora, cuyo nivel de compasión y paciencia llega a su límite en los primeros capítulos. El protagonista consigue con varios enroques mantener la habitación de hotel, que además de academia de ajedrez se convierte en base de operaciones de sus misiones de detective. Ante la insistencia de su cuñada, Balagan deberá también asumir la investigación de lo ocurrido con su prometida, donde planea la posibilidad de que tuviese algo que ver la mafia rusa (topicazo número 2).

Menos de quince capítulos de 45 minutos no dan para mucho. Sirven para dejar buen sabor, como en este caso, y poco más. Si no hay sorpresas de última hora, así acabará la historia de «Endgame». Pocos casos, por no decir casi ninguno, se han dado en que una cadena ha rectificado su decisión de poner fin a una serie. Lo que no sería la primera vez que ocurre es que, si consigue emitirse fuera de su país, aparezcan otras productoras o cadenas interesadas en seguir con la idea. Eso sí, a partir de ese momento puede pasar cualquier cosa.

Endgame
Showcase Television ha anunciado que no renovará la serie tras su primera temporada
Más información en la página oficial de la serie

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Don Draper necesita terapia

20 de junio de 2011 a las 16:13

La primera vez funcionó bien el experimento, así que había que repetir. Las reglas siguen siendo las mismas. Unir a dos personajes a través de actores y actrices con los que hayan coincidido en series. No valen películas, ni relaciones de la vida real, ni cameos y ni parecidos físicos. La cuestión es ir creando una red de personajes que los conecte. Para los que aún no sepan de que estoy hablando, aquí y aquí podéis consultar un par de ejemplos.

El resto de hoy es el siguiente. El protagonista de «Mad Men», el publicista Don Draper, no aguanta más el estrés de Madison Avenue y reconoce que necesita terapia. Le recomiendan a Paul Weston, el psicoanalista al que da vida el actor Grabriel Byrne en la serie «In Treatment» («En terapia»). ¿Cómo se os ocurre saltar las décadas que les separan y poner en marcha una sesión?

Conexiones imposibles
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Ojos rojos nunca mienten

16 de junio de 2011 a las 19:35

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Por cosas como este vídeo he bautizado a mis (una no del todo) mascotas Dexter y Morgan. Hasta con las típicas promos, cuyo único fin es recordarnos que nos tienen esperando , consiguen sorprender. El efecto de los ojos ensangrentados quizás no sea el que mejor logrado de la historia del audiovisual pero el mensaje, para los que entienden inglés sobre todo, es más claro imposible. Vuelve Dexter en toda su esencia y nada podrá pararle o apartarle de ser él mismo. El monstruo ha vuelto. Mejor dicho, volverá en otoño.

Avance
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Las esperas

14 de junio de 2011 a las 18:12

Veintitrés citas y te dejan. Eso si son americanas porque a las británicas probablemente les bastará con seis para abandonarte. Después tendrás que esperar cerca de un año para poder verlas de nuevo. Es parte de la esencia del fenómeno de las series. Nos enganchan y después nos dejan el tiempo suficiente para que podamos reposar y mordernos bien las uñas.

Los grandes defensores del «panzadismo», religión consistente en verse en un día toda la temporada de una serie, no entienden a los que tratamos de llevar al día las series que nos gustan. Sí, lo confieso soy uno de ellos. Nos llaman los del día después, tiempo suficiente para que se emita en su país de origen en primicia y después pueda cruzar el mundo entero.

Reconozco que tendría su gracia haber podido ver el arranque de la sexta temporada de Dexter sin que pasasen meses de por medio, descubrir el destino de Michael Scofield en «Prison Break» al instante o saber la decisión de Alicia Florrick sin tener que darle tiempo a los guionistas para que lo argumentasen, se rodase y después se editase. Pero ¿lo habría disfrutado del mismo modo? Me imagino que por ese miedo y un punto de impaciencia no puedo resistirme y cada vez que hay un capítulo nuevo de mis series favoritas acabo dándole al play en el primer rato libre que tengo.

Las series de primavera están a punto de finalizar y el periodo estival no suele venir cargado de producciones muy brillantes. El verano, salvo excepciones como «Weeds», es tiempo para esperas. Las que peor estoy llevando son dos:

1. «Dexter»: Todo un clásico ya en mis esperas. El asesino en serie más metódico de Miami consiguió engancharme desde el primer capítulo. Sus cacerías nocturnas, la meticulosidad con la que empapela los cuartos, la relación con su hermana Deb y, sobre todo, su frialdad inalterable hacen grande al personaje de Michael C. Hall. Tanto me ha ganado la serie que aguanté e incluso defendí, algo de lo que me podría arrepentir, su dudosa tercera temporada. Después las cosas volvieron a su cauce. Persiguiendo a Trinity se encumbró y aunque la sexta temporada empezó con mucho morbo después simplemente mantuvo el tipo. Los guionistas tendrán que estrujarse el coco y dar un nuevo golpe de efecto en la séptima temporada, que arrancará en otoño.
Esperar meses a que Dexter vuelva a mi televisor ya se ha convertido en parte de mi rutina. Para tratar de hacer más llevadera la espera he intentado de todo. Me hecho fan en Facebook y Twitter para seguir sus novedades, me he visto videos de sus guionistas explicando el éxito de la serie y también me leí varios de los libros de Jeff Lindsay en los que se inspiraron. Por cierto, por una vez puedo romper el tópico y decir que la serie es bastante mejor que el libro. Para que os hagáis una idea de lo tarado que me volví en su día con esta serie, he de confesar que mi primera mascota se llamaba Dexter y la segunda Morgan. Y aún a día de hoy me pregunto por qué ninguna de ellas ha salido especialmente sociable…

2. «Boardwalk Empire»: Con una temporada han logrado mi dependencia total. Obra maestra de HBO que se podría escribir en mayúsculas. Nucky Thompson y su querida Margaret tienen parte del mérito de su éxito. La pareja encabeza una historia coral en el Atlantic City de 1920. El voto femenino, la Ley Seca, la carrera presidencial y la mafia son ingredientes de una serie que arrancó con un nombre propio: Martin Scorsese. Él mismo dirigió el primer capítulo, en su momento el más caro de la historia, y su estilo impregnó toda la temporada. La trama se desarrolla entre esa mezcla de crudeza y banalidad que domina el director. En un mismo capítulo se pasa con clase y elegancia del burdel al despacho del tesorero. De un asesinato a los barrios de queridas. Del contrabando de alcohol a las convenciones republicanas. Todo sin perder el interés. De ahí, que como yo, miles de personas ya le han preguntado a Google cuándo se estrenará su esperada segunda temporada. Lo más cercano que hay a una respuesta habla de otoño. No parece oficial pero más le vale que sea así.

Por cierto, hoy vuelve «Luther» a la BBC. Arranca su segunda temporada y no habrá que esperar más para saber cómo se las ingenia el inspector interpretado por Idris Elba para salir del embolado con el que finalizó la primera. Una menos en la lista.

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Perdona «The Good Wife», entono el «mea culpa»

9 de junio de 2011 a las 15:50

El título quizás sea lo peor de esta serie. Reconozco que tiene sentido y le va como anillo al dedo pero a algunos, entre los que me incluyo, les puede echar atrás. Con «The Good Wife» me pasó lo mismo que con la película «El jardinero fiel» (muy buena por cierto). El título creó una imagen en mi mente que no se correspondía para nada con la realidad y que no me animaba nada a dedicarle minutos. Me imaginaba una serie llena de empalague, amor al puro estilo Hollywood y tramas cercanas a las de un culebrón. Pero en la serie hay poco de eso. Abogados, política, corrupción y prostitución, eso sí que es «The Good Wife».

Cuando realmente le di una oportunidad, la serie me enganchó tanto que en un fin de semana vi casi la mitad de la primera temporada. Captura tu atención ya en la primera escena, cuando renuncia Peter Florrick, fiscal general del estado de Illinois, confesando que ha mantenido relaciones sexuales con prostitutas.

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¿La puesta en escena os recuerda a algo? Alicia, la «buena esposa» que protagoniza la serie, le apoya del mismo modo que hizo Hillary Clinton con su marido, a pesar de que el político de ficción incluso tiene que ir a la cárcel acusado de corrupción. Con este punto de partida, los creadores podrían haber convertido la serie en el culebrón que me esperaba. Pero no fue así. Decidieron apostar por ir mostrando cómo Alicia Florrick se enfrenta a la traición y la evolución de la relación con su marido en pequeñas pinceladas y centrar la trama en su nueva carrera profesional. La protagonista vuelve a ejercer como abogada tras años como ama de casa, madre y acompañante de político.

Alicia es una becaria de unos cuarenta y tantos años a la que todo el mundo conoce por su marido y a la que acusan constantemente de recibir favoritismos de uno de sus jefe, con el que compartió algo más que amistad durante la Universidad. Lleva años sin ejercer y debe competir con un recién licenciado para conseguir un puesto en el despacho de abogados de Stern, Lockhart & Gardner. Su gran aliada en la empresa y uno de los personajes clave de la serie es Kalinda Sharma. Es su investigadora privada, es decir, la encargada de hacer el trabajo sucio para conseguir que el despacho tenga los datos y pruebas que necesitan. Muchas veces su jefes prefieren no saber lo que ha hecho para conseguirlas, la cuestión es que Kalinda siempre obtiene la información. Implacable, de pocas palabras pero con un sarcasmo hiriente, la investigadora parece estar tan fuera de sitio como Alicia Florrick al principio. No es así. Según van avanzando los episodios, la protagonista descubrirá muchos detalles que harán cambiar su relación cuando empezaba a cuajar (Y hasta aquí puedo leer, que no quiero desvelarle a nadie la serie).

No es la única sorpresa que se llevará la abogada, interpretada por Julianna Margulies, que dio vida a una de las enfermeras de la serie «Urgencias». «The Good Wife» es una serie en la que siempre hay muchos frentes abiertos. Matrimonio en crisis, visitas a la cárcel, suegra, prostitutas en televisión hablando de Florrick, un tercero en discordia, largas jornadas de trabajo, amenazas, acusaciones de favoritismo y rumorología, lavado de imagen… Y por si fuera poco cada episodio narra una causa judicial, que como suele ocurrir en todo producto americano, acaba casi siempre bien para el despacho de abogados. Aun así, la serie muestra una justicia fuera de los tópicos en la que se habla sin pudor de intereses económicos, tratos de favor y relaciones poco legítimas con la política. Es una crítica a ese Estados Unidos en el que uno puede perder una póliza por asegurar en un formulario que no había fumado nunca y aparecer en una foto del Facebook con un cigarrillo en la mano.

La serie merece la pena. Por eso, me arrepiento de haber caído en mis propios prejuicios injustificados y haber dilatado el visionado de los primeros episodios. Menos mal que mi padre insistió en que debía ver «The Good Wife». Ahora habrá que ver si aguanta bien el tirón y no cae en la monotonía como le ocurrió a «Damages». Por ahora, la CBS ya ha confirmado que habrá tercera temporada.

«The Good Wife»
Serie de CBS estrenada en el 2009
Se han emitido dos temporadas de 23 capítulos y tendrá tercera
Más información en su web oficial

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Cinco razones por las que «Nurse Jackie» resiste

6 de junio de 2011 a las 17:39

La serie «Nurse Jackie» lleva ya tres temporadas pero apenas ha tenido repercusión fuera de Estados Unidos. Esta polémica enfermera de ficción levantó ampollas en su país cuando se estrenó la serie y aunque algunos le auguraban pronto el final ha conseguido mantenerse. Ha tenido que recurrir a trucos más propios de «Scrubs» o «Anatomía de Grey» y aligerar su crítica pero aguanta, que no es poco. ¿Por qué?

1. Edie Falco. Hay quien dice que su papel en «Los Soprano» era insuperable pero se podría poner en duda. La enfermera Jackie Peyton está llena de matices y es de esos personajes que serías capaz de adoptar a pesar de ser retorcida y embustera. Sin Falco la serie no hubiese llegado hasta aquí. Solo otro personaje, la estirada Doctora O’Hara, puede hacerle una réplica a su altura.

2. Adicciones y familia. El abuso de drogas y el mundo paralelo que se ha creado Jackie para obtenerlas es uno de los puntos fuertes de la serie. Se explotó demasiado en la primera temporada hasta casi agotar el tirón. Quizás eso hizo que perdiese cierto interés en la segunda y tercera temporada. Los guionistas intentaron recuperar esa caída propiciando el choque de ese mundo paralelo con la familia que cada día esperaba en casa a la enfermera. Ganó entonces protagonismo la trama familiar en la que destaca Ruby Jerins, actriz en ciernes que da vida a Grace, hija mayor de Jackie que padece un trastorno obsesivo-compulsivo.

3. Humor de hospital. La enfermera en prácticas Zoey, el doctor Cooper o la jefa Gloria Akalitus aportan un toque surrealista a tramas médicas que en la mayoría de las ocasiones no pueden competir con «Urgencias». Los personajes son algo planos pero contribuyen a que no sea una serie de hospital más. Nadie recordará ninguno de los casos a los que se enfrentó el personal de este hospital de Nueva York pero sí el «espasmo» que sufre el doctor Cooper cuando se pone nervioso.

4. Rompe tópicos. Uno de los propósitos de los creadores de la serie era acabar con el tópico de que los médicos superhéroes. Querían demostrar que la sanidad no funcionaría sin el resto de personal de los hospitales pero su manera de hacerlo no ha sentado muy bien. Asociaciones de médicos e incluso de enfermeros se quejaron tras ver los primeros capítulos de la serie. ¿Por qué? No les convenció la imagen que se daba con referencias constantes al tráfico de medicamentos y actuaciones de dudosa ética. Quizás por esto la acidez de las tramas se ha relajado.

5. Nueva York. La ciudad es un talismán y un sinónimo de éxito en ficción. Varias de las series más longevas servían de embajadoras en todo el mundo de la Gran Manzana. «Friends», «Sexo en Nueva York», «Los Soprano», «Mad Men» o «Seinfield» presumían o presumen de la gran urbe. En «Nurse Jackie» se recurre poco a los exteriores pero la ciudad se cuela en varios planos. De hecho, en uno de los capítulos se ve como uno de los pianos que colocó el Ayuntamiento en la calles para que la gente los toque (esto es cierto) acababa en el hospital All Saints.

Parece que estos ingredientes funcionan porque la serie tendrá cuarta temporada. «Nurse Jackie» se ha salvado de la criba. Eso sí, tendrá que buscarse una nueva compañera de parrilla porque Showtime ha decido que «United States of Tara» no continúe.

Para ser justos, también habrá que hablar de algunos de los defectos de esta serie. El principal, es el efecto enfermera «House». Muchos vieron en la serie, incluso antes de que se emitiese un episodio, un intento de hacer un «House» en femenino. Carácter fuerte, entorno sanitario y adicción a las pastillas. Muchas piezas coinciden entre ambas series y si se comparan los casos médicos sale gravemente perjudicada la enfermera. Eso sí, «Nurse Jackie» puede presumir de no caer en exceso en el desarrollo demasiado clásico (caso inédito- gran problema- solución en el último momento).

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Tres apuntes para recuperar el ritmo

25 de mayo de 2011 a las 17:39

Después de un par de semanas apartado, vuelvo al mundo de las series. Para recuperar el tiempo perdido, ahí va un pequeño repaso.

- En la tercera temporada de «United States of Tara» las cosas se ponen cada vez más interesantes. El nuevo «alter» de Toni Collette es más peligroso que Buck y está dando mucho juego. La pena es que la figura de su suegra no ha vuelto a aparecer. ¿Sería únicamente un cameo?

- Estos día he comenzado a ver «Twenty Twelve», una comedia inglesa en la que se mofan, y muy bien por cierto, de la organización de los Juegos Olímpicos del 2012. Cada capítulo se centra en un objetivo del equipo directivo, que no se caracteriza precisamente por su efectividad. Caricaturas al puro estilo del humor inglés pero también una dura crítica a cómo se gasta el dinero en este tipo de eventos. Insuperable la escena en que tratan de reubicar los edificios de la villa olímpica tras encontrar restos romanos en las obras del centro acuático.

-Por último, una buena noticia para acabar. En un mes estará de vuelta «Weeds». Esta inestable pero imprescindible comedia acabó muy bien la sexta temporada y los avances de la séptima (todo un hito en los tiempos que vivimos) prometen. Faltan treinta días para poder ver cómo se las arregla Nancy Botwin para salir de su enésimo enredo. ¿Cuántos lleva ya?

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Episodes

12 de mayo de 2011 a las 11:08

Seguimos con comedias. Beverly y Sean son los grandes triunfadores de los premios Bafta por su serie «Lyman’s Boys». En la misma ceremonia, un productor americano se les acercó y les convenció de que debían viajar a Hollywood para hacer una adaptación de su serie. Así arranca «Episodes», una serie que sí existe y que ironiza sobre los productos británicos que se estropean con sus versiones americanas.

Probablemente no hace falta que ponga ejemplos. «Life on Mars», «Coupling» o «The Office» son algunos de los títulos que perdieron parte de su gracia al cruzar el charco. Conscientes de ello, Showtime y la BBC han querido reírse de este fenómeno y de la mano de uno de los creadores de «Friends» han conseguido armar una historia entretenida y novedosa a pesar de recurrir al viejo juego de cine dentro del cine, mejor dicho, serie dentro de serie.

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Aunque a la cadena norteamericana, la de la ficción, le encantaba el producto original, al llegar a Los Ángeles el matrimonio de guionistas británicos se encuentra con que hay que hacer unas pequeñas adaptaciones. Unos retoques que desquician por completo a sus creadores aunque acaban tragando. Incluso permiten que un Matt Le Blanc en decadencia, que se interpreta a si mismo, sea el protagonista de la versión americana. El actor reinterpreta al Joey de «Friends» pero con pequeños matices, dejando todo el peso interpretativo y humorístico a la pareja británica y a otros personajes destacados como el productor Merc Lapidus o su ayudante. También merece una mención especial la directora de comedia de la cadena, que apenas habla pero con su dificultad para reírse y su difícil mueca consiguió hacerme reír.

El choque british-american es la esencia de esta serie que además sabe como sacarle partido. Hay que verla en versión original para poder apreciar como unos y otros se meten con sus respectivos acentos y juegan con los tópicos de ambos países. Es la verdadera gracia de una serie porque lo que es la trama, prácticamente ya se desvela en el primer capítulo y muchas de las cosas que van ocurriendo se podrían adivinar tras ver el piloto. El propio cartel promocional de la serie ya deja claro que Matt Le Blanc va a separar a Beverly y Sean. Aún así hay que verlo y reírse de como nos lo cuentan.

Episodes
Serie estrenada en 2010 por Showtime y de la que se han emitido los 7 capítulos de la primera temporada
Más información en la página oficial de la serie

PD: Otro blog, que no va de series aunque en ocasiones me recuerda a «El ala oeste de la Casa Blanca», me mantendrá un poco ocupado estos días. Hasta el 22 de mayo, tendré un poco descuidada mi relación con la ficción televisiva pero después de las elecciones municipales vovlerá «Fuera de serie» con más y, espero, mejor.

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