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La Voz de Galicia
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Si con Grey salvó una vida…

7 de diciembre de 2011 a las 18:11

Ni los mejores publicistas hubiesen conseguido idear una campaña con tanto impacto. Medios de todo el mundo se han hecho eco de la historia de dos niñas de Wisconsin que consiguieron reanimar a la madre de una de ellas gracias a los conocimientos que habían aprendido viendo la serie «Anatomía de Grey». Sí, han leído bien. Ni «House» ni «Emergencias», a estas dos niñas, de diez y doce años, les llegó con lo que vieron en «Anatomía de Grey» para salvar una vida. El mundo es así, un experto en sorprendernos cada día. Quién les iba a decir a los creadores del culebrón médico que iban a conseguir mantener con vida a una persona. Ellos que llevan años preocupados porque las posibilidades matemáticas de liar a sus personajes se les está agotando y resulta que hay espectadores que atienden cuando hay tramas médicas.

Además de sorprendente, la noticia es al menos sospechosa. No pongo en duda la fiabilidad de los bomberos de Wisconsin, que corroboran los hechos, ni la labor del medio local que dio la exclusiva. Aun así, no estoy al 100% convencido. ¿Se acuerdan del niño del globo? Pues cada vez que me encuentro con noticias como esta me sigo acordando de aquel famoso montaje que mantuvo en vilo durante unas horas a medio mundo. Recuerdo a Pepa Bueno conectando en directo con Denver en el Telediario y como todos los medios tuvieron que dar marcha atrás días después y reconocer que todo había sido una farsa. Ya desde antes, pero especialmente desde ese caso, tengo una desconfianza plena en todas las noticias que consiguen cruzar el océano atlántico por el simple hecho de ser «curiosas». La mayoría chirrían, huelen a montaje y tienen un protagonista al que el periodista de la televisión americana de turno no tarda ni cinco segundos en bautizarle como héroe.

Las niñas de Wisconsin seguro que ya son las heroínas de Sheboygan, la localidad de 49.000 habitantes donde residen. Los bomberos aseguran que gracias a la rapidez con la que actuaron, la señora Syferth sobrevivió a un ataque de asma que le dejó casi sin respiración. «Mi madre y yo vemos la serie cada jueves y lo aprendí de ahí», le explicó Madysin Kestell a los servicios de emergencia. Y es que mientras el resto de adolescentes se recreaban con los flirteos de médicos, internos, residentes y pacientes, ella y su amiga Katelynn no pestañeaban cuando Ellen Pompeo, esa actriz cuarentona que no dudó en aceptar un papel de residente, practicaba una maniobra de respiración cardiopulmonar.

La gran beneficiada por lo ocurrido, la madre de Madysin, es también la más perjudicada porque se queda sin parte de sus poderes. Ya no podrá pronunciar la frase: «En la próxima publicidad te vas a la cama». ¿Quién se atrevería a mandar a cama a semejante portento? Su hija, que debe absorber más conocimientos que agua una esponja, deberá estar atenta a lo que hacen los cirujanos de ficción por si algún día la emergencia es más grave. Aunque la serie siga recurriendo a la testosterona, tabletas de chocolate y cuerpos operados, la madre no podrá nunca vetar la serie. Es cuestión de vida o muerte y por el bien de todos deberá cumplir con su cita semanal con la serie de ABC.

A Madysin y a su amiga Katelynn nadie podrá convencerles ya de que la televisión entretiene pero no educa. Será imposible controlarles las horas delante de la pantalla porque siempre tendrán una buena excusa para quedarse en el sofá. Si con diez años han conseguido salvar una vida gracias a Meredith Grey no quiero imaginar lo que podrán hacer las niñas de Wisconsin si se aficionan a «Misfits», «Gossip Girl» o «Revenge». Visto lo visto, podrán ganar un pleito si se tragan dos episodios de «The Good Wife», resolver homicidios con unas pequeñas dosis de «Bones» y gobernar Estados Unidos con una de las siete temporadas de «El Ala Oeste de la Casa Blanca».

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Lo peor de la política sale a la luz en «Boss»

22 de noviembre de 2011 a las 11:35

Si confían en la política, mejor no vean «Boss». En plena jornada de reflexión decidí ver algunos de los primeros episodios de la serie y no me quedaron muchas ganas de acercarme a mi colegio electoral el día siguiente para depositar mi confianza en los políticos. La nueva serie de la cadena Starz desengrana lo peor del poder. Estrategias encubiertas y chanchullos, esos detalles que se entreveían y desidealizaban la historia del «El Ala Oeste de la Casa Blanca», son anécdotas sin importancia en comparación con lo que ocurre en esta serie ambientada en la alcaldía de Chicago, ciudad que se ha puesto de moda en las ficciones americanas. Escándalos, tratos de favor, algo de corrupción y muchos trapos sucios. La ciudad más poblada del estado de Illinois que nos muestra «Boss» en ocasiones recuerda al turbio Atlantic City de Nucky Thompson. Lo mejor, es que este nuevo Chicago, tan sucio y corrupto, ha conseguido engancharme tanto como «Boardwalk Empire» hace poco más de un año.

La serie arranca sin contemplaciones. Inicio duro y directo. Una nave abandonada, dos sillas y un diagnóstico sin rodeos. La puesta en escena estaba perfectamente planificada y al gusto del protagonista Tom Kane, alcalde de la ciudad de Chicago. La doctora confirma que le han detectado demencia de cuerpos de Lewy, una enfermedad degenerativa que en poco tiempo dejará al protagonista sin apenas conciencia de lo que ocurre a su alrededor y con parte de su cuerpo atrofiado. Su pronóstico, en el mejor de los casos cuatro años. Un seco «gracias doctora», un recordatorio de que debe mantener la confidencialidad y apenas un minuto para llorar antes de volver a subirse al coche oficial y colocarse de nuevo ante los flashes y cámaras.

Con este genial arranque los guionista dejan claro, ya desde el principio, que el peso de la serie recaerá sobre un espléndido e irreconocible Kelsey Grammer. Ya no queda en el actor nada de aquel Doctor Frasier al que conocimos en «Cheers» y luego consiguió independizarse para presentarnos a toda su familia. La comedia es cosa del pasado y por las venas de su nuevo personaje no corre ni una gota de humor. A Tom Kane sólo se le ve sonreír en los actos oficiales y cuando hay una cámara grabándole. En la privacidad de su despacho es categórico, duro y no duda sea cual sea la decisión que deba adoptar para mantener lo que más le importa; el poder. Kane es mucho más que el alcalde de Chicago, la tercera ciudad más poblada de Estados Unidos. Es un político que se mantiene atado a un modelo de gestión quizás poco ético, pero fructífero. Amenazas, presiones, tratos de favor y acuerdos ilícitos ocupan el día a día de un hombre al que no la tiembla la voz al reconocer que no se considera una buena persona. Aprendió una forma diferente de hacer política, se cultivó con los peores de la vieja guardia y aunque ahora se rodea de colaboradores, asesores de imagen y constantes encuestas, sigue tirando de los viejos recursos.

Tom Kane toma la decisión de mantener en secreto su diagnóstico y luchará por mantener todo bajo control mientras la enfermedad no se lo impida pero las primeras secuelas no se hacen esperar. Que se quede en blanco durante unos minutos en sus discursos y en algunas conversaciones de despacho levantará sospechas entre sus colaboradores más directos, los únicos que podrán darse cuenta de lo que le está pasando a su jefe, al «Boss». El alcalde no tiene familia y únicamente puede contar con su esposa para que le acompañe a actos oficiales y galas benéficas. De puertas adentro, la realidad es muy diferente. No queda nada de matrimonio y tampoco de familia, a pesar de que tienen una hija en común. Meredith Kane, a la que da vida Connie Nielsen, podría parecer inicialmente la víctima de esta situación pero poco a poco uno se da cuenta que ella no es sólo cómplice y que su amor por el poder también le ha cegado.

Las primarias para elegir al candidato a Gobernador del Estado de Illinois y los movimientos de un periodista que huele que algo ocurre con el alcalde completan el guión de la que está llamada a ser una de las grandes series corte político. «Boss» no es precisamente el prototipo de trama familiar y, por eso, inicialmente no entendía por qué la hija del matrimonio Kane acaparaba tantos minutos. El personaje de Emma, interpretada por la actriz Hannah Ware, incluso me llegó a aburrir pero en tres capítulos ya se ha justificado su importancia. Ella es la única que sabe lo que ocurre dentro del domicilio familiar y que conoce lo que han llegado a hacer sus padres para conseguir mantenerse en el poder. Todo en «Boss» es cuestión de poder. Muestra el lado más mezquino de la política, ese que hace que los que consiguen un cargo público no puedan respirar tranquilos hasta que consiguen que en el resto de cámaras también esté uno de los suyos. A Tom Kane ya le ocurría pero desde que le diagnosticaron la enfermedad neurodegenerativa tiene muchos más motivos para no poder pegar ojo.

Boss
Serie estrenada en la cadena Starz a finales de octubre.
Más información en su web oficial

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El final

17 de noviembre de 2011 a las 18:58

Probablemente muchos no hayan sido capaces de evitarlo y ya sabrán algún dato de cómo va a acabar «Mad men». Aunque me ha costado, yo he conseguido resistirme. Webs especializadas, medios de comunicación y perfiles de Twitter no paraban ayer de insistir en que ya sabían lo que pasará en el 2014. Mi mano desplazaba automáticamente el ratón para pinchar sobre los links pero mi mente insistía: «¿Realmente quieres saberlo?». Pues, lo cierto, es que no. No sé lo que ha contado el creador de la serie pero tampoco me interesa. Debo ser el bicho raro de una sociedad adicta a los avances, cebos y ganchos pero es que realmente creo que se disfruta más, cuanto menos se sabe de antemano.

Estoy seguro de que el creador de «Mad Men» no ha contado nada realmente importante, no habrá sido tan poco hábil de revelar detalles que le quiten gracia a las temporadas que aún faltan y que todo forma parte únicamente de una estrategia de marketing perfectamente planificada para mantener el interés ante una temporada que va a tardar más de lo previsto. Lo sé, y por eso mismo, prefiero no saber nada. No soy amigo de filtraciones, avances y spoilers, a pesar de que escribo un blog que probablemente le haya aguado alguna trama a más de alguno. Quiero que las historias me sorprendan cuando le doy al play y me niego a perder ese privilegio por los intereses comerciales de productoras y cadenas. Los finales son sagrados.

Avance
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«Homeland», la delgada línea entre el bien y el mal

10 de noviembre de 2011 a las 17:45

Aún me quedan pendientes algunos estrenos de la temporada, como «Boss», pero una de las sorpresas ha sido, sin duda, «Homeland». No le auguraba muchas posibilidades a una serie de Showtime sobre la CIA y la guerra de Irak pero me equivoqué de pleno. «Homeland» es de lo mejorcito que he visto últimamente en este género y mantiene al espectador enganchado con una buena trama bélica, dosis de espionaje y la historia personal del soldado y su principal vigilante.

¿Héroe de guerra o una amenaza? Esa es la duda que plantea la serie desde su arranque. Una operación de la CIA encuentra en Irak a un marine americano que llevaba más de siete años de cautiverio y que, sorprendentemente, sigue vivo. El agente Nicholas Brody vuelve a Estados Unidos convertido en héroe nacional y se postula además como una pieza fundamental del Gobierno para recordar que el terrorismo sigue en activo y que la guerra todavía tiene sentido.

El marine, interpretado por un gran Damian Lewis, sufre todo tipo de secuelas. Indiferencia, mirada perdida, incapacidad para expresar sus sentimientos y una sensación constante de que está en otro mundo. Su cuerpo está de vuelta en casa pero buena parte de su mente sigue en Irak. Mientras estuvo encerrado y aislado tuvo que soportar todo tipo de torturas y humillaciones. En sus retinas permanecen grabadas duras imágenes que no podrá olvidar nunca y en su piel aún no han cicatrizado las heridas de las largas sesiones de palos para hacerle hablar. En este estado, Brody deberá recuperar lo que queda de su vida personal. Su familia ya se había hecho a la idea de que estaba muerto y el marine vuelve a convivir con dos hijos a los que prácticamente no había visto y una esposa que estaba comenzando a rehacer su vida.

A pesar de que se puede imaginar todo lo que ha vivido el agente Brody, hay una agente de la CIA que no puede quitarse de la cabeza la posibilidad de que en realidad esté a las órdenes de terroristas. Esa controvertida agente es Carrie Mathison, un personaje hecho a medida para la actriz Claire Danes, que algunos recordarán aún por dar vida a la adolescente convulsa que protagonizaba la serie de los noventa «Es mi vida». Más rubia y delgada, Danes nos convence ahora de que es una agente de la CIA harta de cómo se hacen la cosas, cansada de estar encerrada en una oficina rodeada de documentos y que está siempre dispuesta a dar un paso más, aunque no sea precisamente legal, para llegar al meollo de la cuestión. Carrie es una mujer con las ideas claras, muy eficaz en su trabajo y capaz de ver una trama detrás de un simple gesto. Es perspicaz, testaruda e insistente, algo que le ha permitido conseguir salirse casi siempre con la suya. Aun así, tiene sus dificultades para convencer a su único protector en la agencia, Saul, para mantener vigilados los movimientos del agente Brody, al que la mente de Carrie ya ha conectado con el terrorista Abu Nazir.

Carrie no tiene vida más allá de su trabajo, no sabe lo que es un amigo y sólo visita a su familia cuando está en plena crisis. Su dedicación completa a la lucha contra el terrorismo le está pasando factura a la agente de la CIA. Algo se les escapó hace diez años y no podría asumir un nuevo error. Por eso, se toma cualquier detalle tan a pecho que llega al punto de obsesionarse. En su día le susurraron al oído una frase que no para de escuchar en su mente y no conseguirá pegar ojo hasta que consiga averiguarlo todo. Abu Nazir es su principal objetivo y está convencida de que el hombre al que todos aplauden como héroe de guerra está de alguna manera conectado con el terrorista. ¿Cómo sobrevivió él tantos años de cautiverio y no su compañero de batallón? ¿Por qué lo mantuvieron con vida? ¿Reveló a los terroristas alguna información? ¿Está realizando algún tipo de misión para ellos? Para resolver todas estas preguntas, las mismas que no paran de rondarle a Carrie por la cabeza, sólo hay que darle una oportunidad a esta serie, que ya se ha garantizado su continuidad.

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Showtime anunció tras la emisión de sus cuatro primeros capítulos que «Homeland» tendrá una segunda temporada. Los buenos resultados de la serie adelantaron su renovación, decisión que también creó ciertas dudas entre los que estamos ya totalmente enganchados a su trama. ¿Habrá material suficiente para dos temporadas? ¿Cómo van a conseguir mantener el interés? Al igual que ocurre con «American Horror Story», «Homeland» parece una historia difícil de alargar. Han puesto ya demasiada carne en el asador y tendrán que buscar nuevos alicientes para convencernos de que merece la pena seguir vigilando al agente Brody.

Homeland
Serie estrenada por Showtime en 2011 y de la que se han emitido seis capítulos.
La cadena ya ha anunciado que tendrá una segunda temporada
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La nueva vida de las doctoras preferidas de House

3 de noviembre de 2011 a las 18:28

Le aguantaron todo tipo de impertinencias y excentricidades pero llegó un día que las compañeras que más tenían que lidiar con el Doctor House decidieron independizarse. Su decisión de abandonar la serie hizo que muchos fieles temblasen durante unos meses. ¿Qué sería de House sin la Doctora Cuddy? ¿Qué pasaría con Lisa Edelstein tras abandonar su personaje de «House»? Los estrenos otoñales han recuperado a las doctoras Cuddy y Cameron aunque ambas están ahora muy lejos de hospitales y diagnósticos.

A la encargada de mantener a raya al doctor House no le ha costado recolocarse. El nuevo puesto de la que conocíamos como doctora Cuddy es de abogada y se une a la familia de Lockhart & Gardner, es decir, el despacho de abogados en el que se desarrolla la serie «The Good Wife». Lisa Edelstein explora un nuevo perfil con su personaje de Celeste Serano. Ambiciosa, ligeramente prepotente, sin escrúpulos y dispuesta a hacer cualquier cosa para ganar un juicio. Es toda una experta en manipular a sus oponentes y, sobre todo, en meter cizaña para conseguir dividir a sus oponentes. Pero Celeste es algo más, la tercera en discordia. Su objetivo está claro y se llama Alicia Florrick. Ya tuvo una relación en el pasado con Will y sabe perfectamente cuáles son sus puntos débiles dentro y fuera del despacho. Con Alicia tratará de jugar la baza de los celos y le pondrá a prueba, sobre todo, fuera del terreno laboral. Celeste dará mucho juego. Su relación con Diane puede ser muy interesante y tengo ganas de que los guionistas creen un pique entre el personaje de Edelstien y el de Archie Panjabi ,la gran Kalinda Sharma.

La alumna aventajada de House cambia medicina por fantasía. Jennifer Morrison es una de las protagonistas de «Once upon a time», la nueva apuesta de la ABC. Tuvieron que pasar unos cuantos minutos del episodio piloto hasta que me di cuenta de que la rubia de la chaqueta roja era la misma actriz que interpretaba a la doctora Cameron. Su nuevo personaje es una chica dura, todo lo dura que se puede ser en un cuento convertido en serie. Desconectada del mundo, solitaria y centrada en su trabajo, Emma Swam es la parte más realista de una serie que recupera a muchos de los personajes de las fábulas infantiles y los traslada a una especie de limbo entre la ficción y la realidad. El tiempo no pasa en Storybrooke, el pueblo de Maine en el que la bruja del espejito mágico ha dejados encerrados a personajes como Blancanieves, Caperucita o Pepito Grillo, que para más inri, ni siquiera se acuerdan de quienes son en realidad. Emma, el personaje de Morrison, es la única persona que puede acabar con este hechizo. Aunque sólo se han emitido dos capítulos de este cuento-serie, ya se puede decir, como mínimo, que es un experimento atrevido.

Aunque Jennifer Morrison ha conseguido un papel protagonista, sigo creyendo que jugó mejor sus bazas Lisa Edelstein. «The Good Wife» sabe aprovechar los buenos personajes. Los jueces, abogados y acusados más pintorescos acaban reapareciendo en la serie y cualquier secundario puede conseguir un puesto fijo. El mejor ejemplo es el asesor de la campaña de Peter Florrick. Eli Gold, al que da vida el actor Alan Cumming, dio algunos de los mejores momentos de la segunda temporada y los guionistas además de apostar por su continuidad le han dado más protagonismo, aunque para ello fuese necesario tramar una artimaña de última hora para que se instalase en el bufete.

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¿Qué fue de los Fisher?

28 de octubre de 2011 a las 16:12

Quien haya consultado alguna vez mi cuenta de Twitter ya sabe que, exagerando un poco, suelo decir que volví a nacer el día que vi el primer episodio de «A dos metros bajo tierra». Hace ya diez años que Alan Ball puso en marcha la funeraria de los Fisher y aunque, a pesar de muchos, el negocio familiar cerró tras cinco temporadas, su legado permanece. La mayoría de los actores que protagonizaban la serie de HBO, algunos bastante desconocidos en aquel momento, se han convertido en estrellas consagradas de la televisión.

El que más partido le sacó a su paso por la funeraria ha sido el actor Michael C. Hall aunque su personaje de Dexter Morgan ya nos ha hecho olvidar a David Fisher. Aunque son papeles diferentes, tienen cierta conexión. En ambos, el actor da vida a personajes encorsetados y comedidos, que basan su día a día en una apariencia. En «A dos metros bajo tierra» aderezaba ese perfil con arrogancia, responsabilidad extrema y un continuo vaivén de dentro a fuera del armario. En «Dexter» su reto era conseguir que nos creamos que es un hombre sin sentimientos y ajeno a la mayoría de las sensaciones que experimentan el resto de humanos. Con la sexta temporada ya en emisión, el actor no se puede quejar.

A su hermano de ficción tampoco le ha ido mal. Peter Krause no ha dejado de trabajar desde que se quitó del pellejo de Nate Fisher. A pesar del batacazo de «Dirty Sexy Money», el actor ha conseguido estabilidad en el panorama televisivo como uno de los Braverman, la gran familia que protagoniza la serie «Parenthood», cuya tercera temporada se emite desde hace un mes en la NBC. Se ha alejado del papel de hijo rebelde para convertirse en un padre en apuros que, en ocasiones, también tiene que cuidar de alguno de sus hermanitos.

Claire's Artwork- HBO

En una familia numerosa también se recolocó la que actriz que interpretaaba a la pareja de Nate en «A dos metros bajo tierra». Rachel Griffiths, que interpretaba a la sorprendente Brenda, fue una de las protagonistas de «Brothers&Sisters», serie-culebrón de ABC hecha a medida para tratar de impulsar de nuevo la carrera de Calista Flockhart, actriz que para la mayoría seguirá siempre siendo Ally McBeal. Cinco temporadas le duró el papel pero en mayo se emitió el capítulo final y la actriz australiana está, por ahora, sin proyectos.

Frances Conroy, la actriz que interpretaba a Ruth Fisher, pasó un poco desapercibida tras el final de «A dos metros bajo tierra». Hizo algún papel en cine, participó en varios episodios de «Mujeres desesperadas» y en «Happy Town», un proyecto de la ABC fue cancelado sin finalizar la primera temporada. El 2011 ha supuesto su vuelta a la televisión. Primero fue su papel en «United States of Tara» y ahora participa en uno de los estrenos más prometedores de la temporada, «American Horror Story». En esta particular serie de terror, Conroy tiene un intenso duelo interpretativo con Jessica Lange y es la protagonista de uno de los juegos visuales más atractivos ideados por Ryan Murphy y Brad Falchuk.

Centrada en proyectos en Broadway y más alejada de la televisión se ha mantenido Lauren Ambrose, la pelirroja a la que siempre veremos como la inquieta y confundida Claire. En el 2008 su rostro asomó de nuevo en las pantallas americanas en un intento de comedia, bautizada como «The return of Jezebel James». La serie no tenía más calificativo que infumable y sólo pudo hacer de hermana descarriada en seis episodios. Ahora, en cambio, está teniendo más éxito con su incorporación al elenco de «Torchwood» como Jilly Kitzinger.

Seis años después de que la serie emitiese su capítulo final su recuerdo sigue vivo. En la web de HBO todavía continúan colgados los obituarios de sus protagonistas y cada vez que escucho la canción «Breathe Me» de Sia aún vienen a mi mente las imágenes de Claire recorriendo la carretera de su vida. Haced la prueba: dadle al play, cerrad los ojos y a ver qué pasa.

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Tanya, la proxeneta poeta

25 de octubre de 2011 a las 17:40

Acaba el tercer episodio de la tercera temporada de «Hung» y por mi mente empieza a pasar una pregunta: ¿cómo he llegado hasta aquí? Francamente la serie no es maravillosa e incluso se podría calificar como una de las más flojas de la programación de HBO. A pesar de ser consciente de esto, sigo dándole al play para saber qué le ocurre al bueno de Ray, ese profesor de Detroit reconvertido en gigoló para poder pagar las facturas. En realidad, su historia hace tiempo que ya no me interesa. En una temporada me contaron todo lo que necesitaba sobre él. Lo que me pirra es ver cómo se las apaña su socia y proxeneta eternamente en prácticas. Y es que el de Tanya es uno de esos personajes que sobresale en una serie que, de no ser por ella, seguramente, pasaría sin pena ni gloria.

Poeta, proxeneta, calculadora humana y consultora sexual. Tanya es todo eso y mucho más. Desaliñada, tímida, patosa y asustadiza, parece estar hecha para cualquier puesto menos el que ocupa. Pero a este ser eternamente incomprendido la oficina le asfixiaba. Entre tantas cuentas no era capaz de respirar y decidió darle una nueva oportunidad a su faceta artística. Tuvo la ocurrencia de acercar sus versos al mundo de una forma más dulce y cocinar unas galletas que en su interior escondían poemas. Su reinterpretación de las galletas chinas no funcionó pero la idea de todos modos le cambió la vida. El curso para emprendedores le sirvió para conocer a su media naranja en los negocios, Ray Drecker. La «pimp» ya tenía su «ho».

Tanya tuvo que trabajar mucho con Ray para que supiese cómo tratar a las mujeres y cómo venderles un servicio que a la mayoría les ruboriza. Pueden llamarle «Happiness consultant» o chico de compañía pero, en el fondo, siempre están hablando de sexo. Encuentros secretos, fantasías eróticas y muchas citas poco fructuosas marcaron el nuevo rumbo elegido por la peculiar pareja. El tándem Tanya-Ray consiguió implantar su modelo de negocio e ir tirando con una pequeña lista de clientas. Entonces se cruzó en sus vidas Leonor. Prototipo de la pija estilosa, ella sí que podría ser la mujer perfecta para el puesto. Se maneja en las altas esferas, sabe cómo vender los servicios y no tiene tapujos de ningún tipo. Pero, ya se sabe, tres son multitud y sobraba o Tania o Leonor.Y es precisamente en esa batalla donde la desastrosa y despeinada Tanya más destaca, con momentos como este.

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Tanya, ese bicho raro al que es imposible no cogerle cariño, se mueve en un continuo quiero y no puedo. Aunque no es una mujer de confrontación, tiene que pelear con uñas y dientes, literalmente, por mantenerse como capitana del barco. Tampoco es una mujer de amenazas pero acabará empleándolas para conseguir que a las clientas no se les olvide que hay que pagar después de las citas con Ray. Paso a paso se ve a una Tanya más orgullosa con su nueva faceta y dispuesta a comerse el mundo. Su última idea lo deja claro. Tanya se encargará de promocionar el estilo de vida orgásmico, sin duda, una nueva forma de vivir.

La actriz Jane Adams encaja perfectamente con el personaje. Su físico, que parece sacado de una ilustración de Tim Burton, potencia esa idea de mujer aparentemente frágil y su cara de despiste humano hace el resto. La cosa no queda ahí. Consigue clavar su mirada en los espectadores tanto cuando quiere darnos pena como cuando saca a la luz su parte oscura. Está claro que le resulta muy fácil hacernos reír y es el motivo principal por el que su personaje ha cautivado a la audiencia. Sin duda, Adams, que en su día también interpretó a la segunda mujer del hermano del protagonista de «Frasier», es lo mejor de «Hung». El protagonista masculino, muy a su pesar, no destaca ni para bien ni para mal. Y al resto del elenco femenino, Tanya se lo come con patatas; le da mil vueltas a Rebecca Creskoff en su papel de Leonor y no hace ni falta mencionar que es tremendamente mejor que Anne Heche en su insoportable papel de ex mujer de Ray.

«Hung» llamó la atención hace un par de años y fue una de esas series de verano que consiguió dejar buena sensación y ganarse su continuidad. Conseguía abordar la crisis desde una perspectiva diferente y trataba de hacernos reír con dos temas tabú: sexo y dinero. Este año, HBO ha decidido darle una oportunidad en otoño y la ha colocado los domingos después de «Boardwalk Empire» compitiendo con pesos pesados como «The Good Wife» o «Dexter». La serie, que en la segunda temporada tuvo sus altibajos, ha decidido aprovechar la ocasión y ha optado por recuperar la confrontación como eje principal. Tanya tendrá que volver a enseñar los dientes.

Nota al margen: Haciendo este post he descubierto que uno de los creadores de «Hung» es Dmitry Lipkin, de cuya mente también surgió la serie «The Riches». Su primera temporada merece la pena aunque sólo sea por las grandes intepretaciones de Minie Driver y Eddie Izzzard. En su segunda entrega, de la que solo se emitieron siete capítulos antes de su cancelación, la trama ya se les fue un poco de las manos.

Personajes
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I’ll be your man

24 de octubre de 2011 a las 18:42

No lo he podido evitar y, de nuevo, aquí estoy haciendo un avance musical. En este caso, de lo más sencillo. El tema es «I’ll be your man» de The Black Keys. ¿A qué suena?

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Aunque un hombre es el protagonista de la canción, y también de la serie, yo hablaré de una mujer. A uno siempre le ha gustado llevar la contraria y esta vez no iba ser diferente.

Cabeceras
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Benjamin Linus y sus personas de interés

19 de octubre de 2011 a las 11:51

Ya no es Ben. Ahora siempre viste traje, cojea ligeramente de una pierna y ya no maneja los hilos de una isla que no aparece en ningún mapa. Que le sigamos llamando Benjamin Linus no le gustará, de hecho, probablemente sea lo que más saque de sus casillas al actor Michael Emerson, que ahora ya sabe lo que es encasillarse. De esta manera, es imposible. Emerson intenta pasar página y enterrar a uno de los personajes más carismáticos de «Lost» con una nueva serie que, por casualidades de la vida, no hace otra cosa que conseguir que nos acordemos de Ben. Y es que si hubiese vida más allá de la isla, Benjamin Linus se podría llamar Mr. Finch.

Emerson da vida en «Person of Interest» a un multimillonario que ha conseguido desarrollar un sistema que aglutina todo tipo de información (e-mails, llamadas, conversaciones grabadas en la calle, correo postal y un largo etcétera) y consigue determinar situaciones de riesgo, principalmente, crímenes que aún no han ocurrido. Esto lo coloca, de nuevo, en una posición privilegiada. Vuelve a ser, como Ben, esa persona que sabe lo que va a pasar y juega con el resto. Mr. Finch quiere evitar los crímenes pero necesita un hombre de campo que desarrolle sus misiones para quedarse siempre en la sombra, al igual que su anterior personaje. Tras las gafas de cristal redondo y la cara de empollón, se oculta un nuevo hombre enigmático, que presume de saberlo todo del resto pero que no quiere que nadie sepa datos sobre él.

¿Simple coincidencia? No lo creo. «Lost» consiguió mantener en vilo a millones de personas en todo el mundo por muchos motivos pero, si hubiese que quedarse con un par de personajes, probablemente una inmensa mayoría nombrarían a Ben como uno de sus preferidos. A nadie dejaba indiferente ese villano con cara de no haber roto nunca un plato, retorcido y capaz de hacer cualquier cosa por mantener el status quo de su isla, esa que no dejaban de ocupar desconocidos que no paraban de ponerla en riesgo. Ben, mejor dicho Miachel Emerson, dejó grandes momentos. Pocos podrán olvidar la expresividad de sus ojos saltones cuando mataban a su hija, sus empujones para mover la isla y sus conversaciones con sus vigilantes durante su detención en la escotilla. Volvía locos a los guardianes de la celda y a los espectadores. Sólo por detalles como esos, es normal que no podamos olvidarnos de Benjamin Linus.

Aun así, los fans de «Lost» debemos hacernos a la idea de ver a sus personajes en nuevos papeles. Por ahora no ha habido muchos movimientos y de ahí que crease tanta expectación el papel protagonista de Michael Emerson en «Person of Interest», una serie que cuenta también con el respaldo de uno de los creadores, J.J. Abrams. CBS la estrenó hace unas semanas con grandes resultados de audiencia. Mr. Finch y su compañero de fatigas John Reese se han hecho un hueco en la parrilla, incluso desplazando a CSI. Aunque a muchos su planteamiento les puede parecer un poco sacado de contexto, esto no ha sido un impedimento. Al menos en Estados Unidos ha conseguido cuajar el pretexto de que el Gobierno estaba dispuesto a hacer cualquier cosa tras el 11-S para conseguir evitar situaciones de riesgo.

La imagen de la serie es correcta, las tramas no son maravillosas pero tampoco son como para dejar de verla y los personajes están bien trazados. Sin embargo, el conjunto no acaba de convencerme. Creo que uno de los problemas está en las escenas de acción. La serie cae en el error de poner a John Reese como un superhombre invencible. El ex agente de la CIA, por lo que hemos visto hasta el momento, sería capaz de salir sin un rasguño aunque se defendiese únicamente con una cucharrilla de plástico de quince villanos armados hasta las cejas. Con detalles así da la sensación de que estás ante una auténtica fantasmada pero después se esfuerzan en convencernos con un giro de guión de que estamos ante una serie de calidad. Habrá que darle un margen de confianza, aunque simplemente sea por la memoria de Benjamin Linus.

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Person of interest
Serie estrenada hace unas semanas por la CBS. Cuatro capítulos emitidos.
Más información en su página web

Primeras impresiones
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«American Horror Story», inquietantemente atractiva

13 de octubre de 2011 a las 10:44

Una casa con un oscuro pasado a la que se muda una nueva familia. Todo un clásico de las historias de terror que sigue funcionando. Cada año salen un par de películas que utilizan este matrimonio como hilo argumental y ahora también se ha hecho un hueco este fenómeno entre las series. Los ingleses recuperaron el género con la serie «Marchlands», que emitió este verano Antena 3. Desde el otro lado del Atlántico no han tardado en apuntarse y el resultado es la tan promocionada «American Horror Story», que ha conseguido convencerme a pesar de volver a contar la misma historia. Su cuidada imagen, interesantes juegos narrativos, grandes interpretaciones y su empeño por desconcertar en todo momento al espectador han conseguido que tenga ganas de ver más de lo mismo.

«American Horror Story» es rompedora. No hay otro calificativo. Aunque no descubre nada nuevo, utiliza por primera vez en televisión muchos de los recursos que se han usado en el cine de terror. Los junta todos y los mezcla sin miedo, de manera que no haya un momento de tregua. Aun así, el espectador no acabará gritando. Sus creadores no lo quieren, prefieren conmover, fijar ciertas imágenes en su retina, meterle cierto temor en el cuerpo y que se le revuelva el estómago. Ryan Murphy y Brad Falchuk conseguirán su objetivo si incluso sientes algo de angustia cuando decidas poner la serie. Y todo esto, sin dejar de engancharte. Para los que aún no sepan de lo que hablo, sólo hay que echarle un vistazo a su cabecera. El espectador tiene que estar dispuesto a aguantar semanalmente sonidos molestos, juegos de luces duramente soportables y bucles de imágenes desagradables que, aún por encima, han dejado a propósito demasiado cortas.

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Todo lo innovador que tiene la serie en su aspecto, lo tiene de clásico en la trama. El arranque no podría serlo más. La serie empieza con un «flashback» de esos en los que sabes que el que entra en la casa no va a salir vivo. Después los creadores, de cuyas mentes salieron otras series como «Nip/Tuck» o «Glee», nos presentan a los auténticos protagonistas, los Hammon, un matrimonio con una hija adolescente que, al contrario de lo que suele ocurrir, ya llegan a la vivienda con bastantes problemas. En los últimos meses les han ocurrido muchas cosas, la mayoría negativas, y pretenden con la mudanza a la mansión victoriana de Los Ángeles empezar de cero. La trágica muerte de sus anteriores inquilinos ha conseguido bajarle el precio pero en el primer capítulo ya nos desevelan que no es lo único malo que le ha ocurrido en las últimas décadas. Y ahí lo dejo para no desvelar más.

Uno de los motivos por los que tenía ganas de ver esta serie era su casting y, aunque un capítulo no es material suficiente para pronunciarme sobre las interpretaciones, el intenso episodio piloto ya deja entrever qué personajes darán más juego. Destacan la ama de llaves, interpretada (en ocasiones) por la gran Frances Conroy, Jessica Lange en el papel de vecina, y Tate, un joven paciente de Ben Harmon que parece estar dispuesto a aportar mucho a la trama. No ha aparecido Zachary Quinto, el actor que daba vida Sylar en «Heroes», aunque se intuye cual puede ser su papel y, si es así, poco se le va a ver la cara.

Los Hammon están muy acompañados en su nuevo hogar. El hombre de látex, los niños con brackets que reaparecen en la cocina, la vecina que no deja de colarse en su casa para anunciarles que todos van a morir, un preso recientemente liberado que quemó viva a su familia y un extraño ser que vive en el sótano. Si se lo proponen, los nuevos inquilinos no cenarán nunca solos. Tema aparte, es que después puedan pegar ojo.

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«American Horror Story»
Estrenada en el canal FX el pasado 5 de octubre. Llegará a España en noviembre y se podrá ver en FOX
La primera temporada tiene 13 capítulos, de los cuales se ha emitido sólo el piloto
Más información en su página web

Primeras impresiones, Recomendaciones
Escrito por David Suárez 4 Comentarios
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