Todas quieren ser como «Forbrydelsen»
Dos policías que son polos opuestos investigan un traumático asesinato. ¿Forbrydelsen? ¿The Killing? No, hoy no toca hablar de ninguna de ellas. La serie danesa ha creado escuela y ha puesto de moda un nuevo modo de abordar los thrillers policiales. Las series en las que en cada capítulo se resolvía un caso, aquellas que causaban furor tras el fenómeno CSI, se han quedado anticuadas. Ahora lo que se lleva es afrontar los casos con calma, conviviendo con la policía pero también con los familiares e ir poco a poco deshojando la margarita y descartando sospechosos.
Con sus diferencias y cada uno dentro de sus posibilidades, un buen número de series han tratado de imitar el modelo Forbrydelsen en los últimos años. En esta primavera del 2013 se han estrenado dos nuevas series, las dos muy recomendables, que comparten elementos con la investigación de la muerte de Nana Larsen.
Broadchurch
Broadchurch, un pueblo ficticio de 15.000 habitantes en la costa británica, se convierte un buen día, mejor dicho un mal día, en uno de los focos de atención de los medios de comunicación nacionales. Danny Latimer aparece muerto en la playa de esta población turística y la policía descarta pronto la posibilidad de un suicidio. Esa fatídico jornada marca el arranque de esta serie británica, que además de la investigación policial y drama familiar, nos muestra cómo el asesinato condiciona todo lo que ocurre en una localidad de estas dimensiones.
Poco novedosa en su planteamiento, Broadchurch es muy efectiva y consigue enganchar al espectador con algunos de los trucos que ya disfrutamos junto a la detective Sarah Lund y la familia Larsen . La serie narra la historia que todos nos podemos imaginamos tras ver el primer capítulo pero bien desarrollada y con elementos novedosos que la hacen atractiva. Uno de ellos es que introduce un nuevo punto de vista al caso, el de los medios de comunicación. La muerte de Danny y el policía que se encarga de investigarlo animan a que se acerque hasta la localidad una periodista de un medio nacional que recurre al sensacionalismo para llenar portadas. Con ella, y el pequeño periódico local, se completa el círculo. Información sin escrúpulos, todo un pueblo en vilo y un dúo policial que debe evitar que la presión social dificulte la investigación.
Como ocurre en muchas de las series que siguen los pasos de Forbrydelsen, la relación entre los dos policías es un asunto clave. Ellie Miller vuelve al trabajo precisamente el día que aparece el cuerpo de Danny. Vecina de la familia y madre del mejor amigo del niño, Ellie aporta cercanía e incredulidad a todo lo que sale a luz durante la investigación. Ella es de Broadchurch y no se imagina que nadie del pueblo fuese capaz de hacer algo así. La actriz Olivia Colman, a las que muchos reconocerán por papeles cómicos en series como Twenty Twelve o The Office, saca en este papel su faceta más dramática, algo que ya había hecho en Exile, y de nuevo con grandes resultados. Su contrapunto es el detective Alec Hardy, que eligió la localidad como un destino tranquilo y apartado del mundanal ruido tras un polémico y fracasadp caso que aún le provoca estrés postraumático. Desconfiado y quizás algo insensible, chocará con su compañera, sobre todo, en la manera de afrontar los interrogatorios e incluir a vecinos de la localidad en la lista de sospechosos. David Tennant, actor que interpreta al inspector Hardy, se esfuerza en sacar su lado menos empático aunque con el paso de los episodios también sacará a la luz sus debilidades.
Broadchurch estaba pensada para una única temporada. El propio creador de la serie, bastante abrumado con el éxito de su ficción, reconocía hace unas semanas en una entrevista que no veía posibilidad de una segunda entrega. El éxito de audiencia y las buenas críticas han conseguido que se tenga que arrepentir de sus palabras. Broadchurch ha sido renovada aunque prometen que la segunda temporada será totalmente diferente.
Top of the lake
De Danny Latimer saltamos a Tui, pero no al que está a orillas del Miño sino a una que se encuentra más bien en las antípodas. Tui no es la población que se nos viene a la mente sino una menor embarazada desaparecida y a la que buscará una de las actrices más emblemáticas de Mad Men . Elisabeth Moss abandona temporalmente el papel de Peggy Olsen para dar vida a la agente Robin Griffin, la detective que protagoniza esta miniserie británica-australiana que recibió grandes críticas en el festival de Sundance.
Top of the lake se aleja más del patrón marcado por Forbrydelsen. Hay una investigación policial, una menor implicada pero su historia esconde mucho más. No es un caso cualquiera y tampoco un lugar cualquiera, asegura una de los anuncios de promoción de la serie. Y es que en Top of the lake es casi tan importante la historia como la atmósfera. Nueva Zelanda muestra su mejor cara en esta producción, que algunos critican por intensa pero que no tiene miedo a romperle los esquemas al espectador y sorprende con momentos surrealistas y cómicos.
Elisabeth Moss no tiene un compañero inseparable en su búsqueda. Robin es el eje de la historia y ocupa en ocasiones más minutos de los que debería. Su vuelta al lugar donde se crió y el caso de Tui le harán revivir el desagradable acontecimiento que le obligó a abandonar ese lugar que en tantas y tantas escenas de la serie nos invita a perdernos. Se trata de lago Wakapu, en cuyos alrededores los creadores de la serie encontraron el Paraíso, esa finca donde se instalan un grupo de mujeres que siguen a una peculiar guía espiritual, a la que da vida una Holly Hunter irreconocible.
Esta peculiar caravana de mujeres, la historia de la niña desaparecida, el negocio de la droga y el pasado de la detective se unen en el cóctel de Top of the lake, que a pesar de tanto material y tanta desgracia es capaz de transmitir paz y calidez al espectador. Quizás crea demasiadas expectativas en su arranque y al final la historia se vuelve un poco irregular pero cautiva con su originalidad.
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