«Inside Men», una nueva joya británica
«Sherlock», «Black Mirror», «The Hour», «Hustle», «Luther»… Todo son alegrías con la ficción británica. La factoría de tramas de la BBC, a pesar de los recortes anunciados, no para de cosechar éxitos y ha dado una nueva lección de poderío con una miniserie de sólo cuatro capítulos. Menos de cuatro horas que le bastan y le sobran para narrar el mayor robo de la historia de Reino Unido.
Con mono de obrero y bien armados, un grupo de enmascarados consigue acceder a un depósito de seguridad de Bristol por el que cada día pasan millones de libras. En menos de una hora, salen del recinto en un camión de pequeñas dimensiones pero con un botín multimillonario. Es el robo del siglo y, por supuesto, los primeros investigados son los trabajadores del propio depósito. Esos que cada día ven pasar miles de libras en efectivo por delante de sus narices y que saben que después del recuento se acumulan en la sala acorazada. Esos empleados que se saben al dedillo la ruta que habría que hacer para llegar desde donde las empresas dejan el dinero hasta el búnker donde se almacena. Como el propio nombre de la serie indica, y no desvelo nada, había hombres en el interior.
Los que manejan los hilos desde dentro son tres empleados, entre los que figura el propio director del depósito, que facilitan las cosas y participan activamente en la planificación del robo. Buscan la fecha en la que el depósito está a rebosar y preparan la acción como si fuese una obra de teatro. Miden los pasos que deben dar, los golpes, las reacciones e incluso las caras que deben poner cuando uno de los ladrones contratados le ponga una pistola en la cabeza. Llegan incluso a contabilizar el tiempo que deben tardar en dar su clave de acceso para que todo parezca real. No puede quedar ningún cabo suelto, porque cualquier detalle puede delatarles.
Pero «Inside Men» no sólo nos cuenta como se gesta un golpe de estas características, además consigue que nos pongamos en la piel de cada uno de esos trabajadores y las circunstancias que les llevan a ponerse manos a la obra para robar en su propio centro de trabajo.
Para los más seriéfilos, «Inside Men» cuenta también con el atractivo de poder volver a ver juntos en acción a dos de los actores más carismáticos de la serie «Luther», con el permiso del gran Idris Elba. «Inside Men» vuelve a reunir a Steve Mackintosh y Warren Brown aunque destaca claramente el primero con una actuación soberbia que demuestra su versatilidad. John Coniston, el personaje que interpreta en esta miniserie, es una constante caja de sorpresas. Pasa de un extremo al otro en menos de cuatro capítulos. Del empleado leal al delincuente más despiadado. Del estricto supervisor que despide a una empleada que se guarda 20 libras en un bolsillo, a un hombre que sería capaz de hacer cualquier cosa por conservar su parte del botín. La codicia puede con el bueno de John y los espectadores son testigos de cómo sale a la luz su peor faceta.
Por ponerle un pero, diría que el final no fue lo que me esperaba. La evolución de la serie consiguió superar mis expectativas en todo momento pero los tres minutos finales me dejaron algo frío. No optaron por el final cerrado que le auguraba después de cuatro horas de continuos saltos en el tiempo pero, de todos modos, merece la pena.
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