Hasta aquí hemos timado

Me cuesta hacerme a la idea. No habrá más temporadas, por lo menos durante un tiempo y con los personajes que han conseguido timar, en la ficción, a media Inglaterra. «Hustle» se da un respiro y lo poco que ha dicho uno de sus creadores suena a adiós definitivo.
Hace unas semanas comenzó la octava temporada, la que podría ser la última de esta serie de la BBC, una de las que más ha conseguido entretenerme en los últimos años. Sencilla en el planteamiento pero con muy buenos resultados. Los timadores liderados por Mickey Bricks han conseguido mantenerme siempre pendiente de sus planes y no agotarme a pesar de repetir siempre la misma estructura (búsqueda del objetivo, anzuelo, diseño de la estrategia, la banda entra en acción, solución y giro inesperado en el último momento). Sus golpes están siempre muy bien pensados, su planteamiento visual es atractivo, la trama veloz y sin uno darse cuenta, el capítulo ya ha acabado.
Los episodios les salían a los guionistas como churros, prácticamente iguales pero no por ello menos apetitosos. Quizás cuando trasladaron a la banda a Estados Unidos y cuando trataron de darle más peso a los timadores que a los engaños, la magia no funcionó tan bien. Se les fue un poco de las manos pero con los cambios en la formación y los nuevos aires de los hermanos Kennedy se acabó recuperando el rumbo. Volvieron a la esencia y, aunque costó olvidarse de Stacie y Danny Blue, con el paso de los capítulos afianzaron su química y volvieron a poner la máquina de hacer dinero a pleno rendimiento.
El ocho se ha convertido en el número maldito de la temporada. El seis pudo con «Lost» y «Los Soprano», el cinco con «The Wire» y «A dos metros bajo tierra» pero este 2012 está acabando con las series que emiten sus octavas temporadas, como «House» o «Hustle».
Echaré de menos la logística de Ash, los guiños de Albert cuando tiende un anzuelo y esas largas conversaciones en la suite de un hotel londinense o en el bar de Eddie. El arte del timo, ese que tantas alegrías ha dado al mundo del cine, pierde a unos de sus grandes defensores en la actualidad. Ocean y los suyos -los once, los doce o los trece- no le llegan a la suela del zapato a los protagonistas de «Hustle». La banda británica robaba con clase y criterio. Elegían a sus víctimas gracias a un código y sólo robaban a los ricos y codiciosos. «Somos como Robin Hood», bromean en una de las conversaciones de los últimos capítulo. «Sí, robamos a los ricos pero nosotros no se lo damos a los pobres y nos lo gastamos en ropa elegante», concluye la conversación. Lo dicho, cuestión de clase.
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Una respuesta a “Hasta aquí hemos timado”
abril 3rd, 2012 a las 19:23
[...] «Black Mirror», «The Hour», «Hustle», «Luther»… Todo son alegrías con la ficción británica. La factoría de tramas de la [...]
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