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La Voz de Galicia
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Fuera de serie

¿Qué fue de los Fisher?

28 de octubre de 2011 a las 16:12

Quien haya consultado alguna vez mi cuenta de Twitter ya sabe que, exagerando un poco, suelo decir que volví a nacer el día que vi el primer episodio de «A dos metros bajo tierra». Hace ya diez años que Alan Ball puso en marcha la funeraria de los Fisher y aunque, a pesar de muchos, el negocio familiar cerró tras cinco temporadas, su legado permanece. La mayoría de los actores que protagonizaban la serie de HBO, algunos bastante desconocidos en aquel momento, se han convertido en estrellas consagradas de la televisión.

El que más partido le sacó a su paso por la funeraria ha sido el actor Michael C. Hall aunque su personaje de Dexter Morgan ya nos ha hecho olvidar a David Fisher. Aunque son papeles diferentes, tienen cierta conexión. En ambos, el actor da vida a personajes encorsetados y comedidos, que basan su día a día en una apariencia. En «A dos metros bajo tierra» aderezaba ese perfil con arrogancia, responsabilidad extrema y un continuo vaivén de dentro a fuera del armario. En «Dexter» su reto era conseguir que nos creamos que es un hombre sin sentimientos y ajeno a la mayoría de las sensaciones que experimentan el resto de humanos. Con la sexta temporada ya en emisión, el actor no se puede quejar.

A su hermano de ficción tampoco le ha ido mal. Peter Krause no ha dejado de trabajar desde que se quitó del pellejo de Nate Fisher. A pesar del batacazo de «Dirty Sexy Money», el actor ha conseguido estabilidad en el panorama televisivo como uno de los Braverman, la gran familia que protagoniza la serie «Parenthood», cuya tercera temporada se emite desde hace un mes en la NBC. Se ha alejado del papel de hijo rebelde para convertirse en un padre en apuros que, en ocasiones, también tiene que cuidar de alguno de sus hermanitos.

Claire's Artwork- HBO

En una familia numerosa también se recolocó la que actriz que interpretaaba a la pareja de Nate en «A dos metros bajo tierra». Rachel Griffiths, que interpretaba a la sorprendente Brenda, fue una de las protagonistas de «Brothers&Sisters», serie-culebrón de ABC hecha a medida para tratar de impulsar de nuevo la carrera de Calista Flockhart, actriz que para la mayoría seguirá siempre siendo Ally McBeal. Cinco temporadas le duró el papel pero en mayo se emitió el capítulo final y la actriz australiana está, por ahora, sin proyectos.

Frances Conroy, la actriz que interpretaba a Ruth Fisher, pasó un poco desapercibida tras el final de «A dos metros bajo tierra». Hizo algún papel en cine, participó en varios episodios de «Mujeres desesperadas» y en «Happy Town», un proyecto de la ABC fue cancelado sin finalizar la primera temporada. El 2011 ha supuesto su vuelta a la televisión. Primero fue su papel en «United States of Tara» y ahora participa en uno de los estrenos más prometedores de la temporada, «American Horror Story». En esta particular serie de terror, Conroy tiene un intenso duelo interpretativo con Jessica Lange y es la protagonista de uno de los juegos visuales más atractivos ideados por Ryan Murphy y Brad Falchuk.

Centrada en proyectos en Broadway y más alejada de la televisión se ha mantenido Lauren Ambrose, la pelirroja a la que siempre veremos como la inquieta y confundida Claire. En el 2008 su rostro asomó de nuevo en las pantallas americanas en un intento de comedia, bautizada como «The return of Jezebel James». La serie no tenía más calificativo que infumable y sólo pudo hacer de hermana descarriada en seis episodios. Ahora, en cambio, está teniendo más éxito con su incorporación al elenco de «Torchwood» como Jilly Kitzinger.

Seis años después de que la serie emitiese su capítulo final su recuerdo sigue vivo. En la web de HBO todavía continúan colgados los obituarios de sus protagonistas y cada vez que escucho la canción «Breathe Me» de Sia aún vienen a mi mente las imágenes de Claire recorriendo la carretera de su vida. Haced la prueba: dadle al play, cerrad los ojos y a ver qué pasa.

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Personajes, Recomendaciones
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Tanya, la proxeneta poeta

25 de octubre de 2011 a las 17:40

Acaba el tercer episodio de la tercera temporada de «Hung» y por mi mente empieza a pasar una pregunta: ¿cómo he llegado hasta aquí? Francamente la serie no es maravillosa e incluso se podría calificar como una de las más flojas de la programación de HBO. A pesar de ser consciente de esto, sigo dándole al play para saber qué le ocurre al bueno de Ray, ese profesor de Detroit reconvertido en gigoló para poder pagar las facturas. En realidad, su historia hace tiempo que ya no me interesa. En una temporada me contaron todo lo que necesitaba sobre él. Lo que me pirra es ver cómo se las apaña su socia y proxeneta eternamente en prácticas. Y es que el de Tanya es uno de esos personajes que sobresale en una serie que, de no ser por ella, seguramente, pasaría sin pena ni gloria.

Poeta, proxeneta, calculadora humana y consultora sexual. Tanya es todo eso y mucho más. Desaliñada, tímida, patosa y asustadiza, parece estar hecha para cualquier puesto menos el que ocupa. Pero a este ser eternamente incomprendido la oficina le asfixiaba. Entre tantas cuentas no era capaz de respirar y decidió darle una nueva oportunidad a su faceta artística. Tuvo la ocurrencia de acercar sus versos al mundo de una forma más dulce y cocinar unas galletas que en su interior escondían poemas. Su reinterpretación de las galletas chinas no funcionó pero la idea de todos modos le cambió la vida. El curso para emprendedores le sirvió para conocer a su media naranja en los negocios, Ray Drecker. La «pimp» ya tenía su «ho».

Tanya tuvo que trabajar mucho con Ray para que supiese cómo tratar a las mujeres y cómo venderles un servicio que a la mayoría les ruboriza. Pueden llamarle «Happiness consultant» o chico de compañía pero, en el fondo, siempre están hablando de sexo. Encuentros secretos, fantasías eróticas y muchas citas poco fructuosas marcaron el nuevo rumbo elegido por la peculiar pareja. El tándem Tanya-Ray consiguió implantar su modelo de negocio e ir tirando con una pequeña lista de clientas. Entonces se cruzó en sus vidas Leonor. Prototipo de la pija estilosa, ella sí que podría ser la mujer perfecta para el puesto. Se maneja en las altas esferas, sabe cómo vender los servicios y no tiene tapujos de ningún tipo. Pero, ya se sabe, tres son multitud y sobraba o Tania o Leonor.Y es precisamente en esa batalla donde la desastrosa y despeinada Tanya más destaca, con momentos como este.

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Tanya, ese bicho raro al que es imposible no cogerle cariño, se mueve en un continuo quiero y no puedo. Aunque no es una mujer de confrontación, tiene que pelear con uñas y dientes, literalmente, por mantenerse como capitana del barco. Tampoco es una mujer de amenazas pero acabará empleándolas para conseguir que a las clientas no se les olvide que hay que pagar después de las citas con Ray. Paso a paso se ve a una Tanya más orgullosa con su nueva faceta y dispuesta a comerse el mundo. Su última idea lo deja claro. Tanya se encargará de promocionar el estilo de vida orgásmico, sin duda, una nueva forma de vivir.

La actriz Jane Adams encaja perfectamente con el personaje. Su físico, que parece sacado de una ilustración de Tim Burton, potencia esa idea de mujer aparentemente frágil y su cara de despiste humano hace el resto. La cosa no queda ahí. Consigue clavar su mirada en los espectadores tanto cuando quiere darnos pena como cuando saca a la luz su parte oscura. Está claro que le resulta muy fácil hacernos reír y es el motivo principal por el que su personaje ha cautivado a la audiencia. Sin duda, Adams, que en su día también interpretó a la segunda mujer del hermano del protagonista de «Frasier», es lo mejor de «Hung». El protagonista masculino, muy a su pesar, no destaca ni para bien ni para mal. Y al resto del elenco femenino, Tanya se lo come con patatas; le da mil vueltas a Rebecca Creskoff en su papel de Leonor y no hace ni falta mencionar que es tremendamente mejor que Anne Heche en su insoportable papel de ex mujer de Ray.

«Hung» llamó la atención hace un par de años y fue una de esas series de verano que consiguió dejar buena sensación y ganarse su continuidad. Conseguía abordar la crisis desde una perspectiva diferente y trataba de hacernos reír con dos temas tabú: sexo y dinero. Este año, HBO ha decidido darle una oportunidad en otoño y la ha colocado los domingos después de «Boardwalk Empire» compitiendo con pesos pesados como «The Good Wife» o «Dexter». La serie, que en la segunda temporada tuvo sus altibajos, ha decidido aprovechar la ocasión y ha optado por recuperar la confrontación como eje principal. Tanya tendrá que volver a enseñar los dientes.

Nota al margen: Haciendo este post he descubierto que uno de los creadores de «Hung» es Dmitry Lipkin, de cuya mente también surgió la serie «The Riches». Su primera temporada merece la pena aunque sólo sea por las grandes intepretaciones de Minie Driver y Eddie Izzzard. En su segunda entrega, de la que solo se emitieron siete capítulos antes de su cancelación, la trama ya se les fue un poco de las manos.

Personajes
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I’ll be your man

24 de octubre de 2011 a las 18:42

No lo he podido evitar y, de nuevo, aquí estoy haciendo un avance musical. En este caso, de lo más sencillo. El tema es «I’ll be your man» de The Black Keys. ¿A qué suena?

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Aunque un hombre es el protagonista de la canción, y también de la serie, yo hablaré de una mujer. A uno siempre le ha gustado llevar la contraria y esta vez no iba ser diferente.

Cabeceras
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Benjamin Linus y sus personas de interés

19 de octubre de 2011 a las 11:51

Ya no es Ben. Ahora siempre viste traje, cojea ligeramente de una pierna y ya no maneja los hilos de una isla que no aparece en ningún mapa. Que le sigamos llamando Benjamin Linus no le gustará, de hecho, probablemente sea lo que más saque de sus casillas al actor Michael Emerson, que ahora ya sabe lo que es encasillarse. De esta manera, es imposible. Emerson intenta pasar página y enterrar a uno de los personajes más carismáticos de «Lost» con una nueva serie que, por casualidades de la vida, no hace otra cosa que conseguir que nos acordemos de Ben. Y es que si hubiese vida más allá de la isla, Benjamin Linus se podría llamar Mr. Finch.

Emerson da vida en «Person of Interest» a un multimillonario que ha conseguido desarrollar un sistema que aglutina todo tipo de información (e-mails, llamadas, conversaciones grabadas en la calle, correo postal y un largo etcétera) y consigue determinar situaciones de riesgo, principalmente, crímenes que aún no han ocurrido. Esto lo coloca, de nuevo, en una posición privilegiada. Vuelve a ser, como Ben, esa persona que sabe lo que va a pasar y juega con el resto. Mr. Finch quiere evitar los crímenes pero necesita un hombre de campo que desarrolle sus misiones para quedarse siempre en la sombra, al igual que su anterior personaje. Tras las gafas de cristal redondo y la cara de empollón, se oculta un nuevo hombre enigmático, que presume de saberlo todo del resto pero que no quiere que nadie sepa datos sobre él.

¿Simple coincidencia? No lo creo. «Lost» consiguió mantener en vilo a millones de personas en todo el mundo por muchos motivos pero, si hubiese que quedarse con un par de personajes, probablemente una inmensa mayoría nombrarían a Ben como uno de sus preferidos. A nadie dejaba indiferente ese villano con cara de no haber roto nunca un plato, retorcido y capaz de hacer cualquier cosa por mantener el status quo de su isla, esa que no dejaban de ocupar desconocidos que no paraban de ponerla en riesgo. Ben, mejor dicho Miachel Emerson, dejó grandes momentos. Pocos podrán olvidar la expresividad de sus ojos saltones cuando mataban a su hija, sus empujones para mover la isla y sus conversaciones con sus vigilantes durante su detención en la escotilla. Volvía locos a los guardianes de la celda y a los espectadores. Sólo por detalles como esos, es normal que no podamos olvidarnos de Benjamin Linus.

Aun así, los fans de «Lost» debemos hacernos a la idea de ver a sus personajes en nuevos papeles. Por ahora no ha habido muchos movimientos y de ahí que crease tanta expectación el papel protagonista de Michael Emerson en «Person of Interest», una serie que cuenta también con el respaldo de uno de los creadores, J.J. Abrams. CBS la estrenó hace unas semanas con grandes resultados de audiencia. Mr. Finch y su compañero de fatigas John Reese se han hecho un hueco en la parrilla, incluso desplazando a CSI. Aunque a muchos su planteamiento les puede parecer un poco sacado de contexto, esto no ha sido un impedimento. Al menos en Estados Unidos ha conseguido cuajar el pretexto de que el Gobierno estaba dispuesto a hacer cualquier cosa tras el 11-S para conseguir evitar situaciones de riesgo.

La imagen de la serie es correcta, las tramas no son maravillosas pero tampoco son como para dejar de verla y los personajes están bien trazados. Sin embargo, el conjunto no acaba de convencerme. Creo que uno de los problemas está en las escenas de acción. La serie cae en el error de poner a John Reese como un superhombre invencible. El ex agente de la CIA, por lo que hemos visto hasta el momento, sería capaz de salir sin un rasguño aunque se defendiese únicamente con una cucharrilla de plástico de quince villanos armados hasta las cejas. Con detalles así da la sensación de que estás ante una auténtica fantasmada pero después se esfuerzan en convencernos con un giro de guión de que estamos ante una serie de calidad. Habrá que darle un margen de confianza, aunque simplemente sea por la memoria de Benjamin Linus.

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Person of interest
Serie estrenada hace unas semanas por la CBS. Cuatro capítulos emitidos.
Más información en su página web

Primeras impresiones
Escrito por David Suárez 2 Comentarios
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«American Horror Story», inquietantemente atractiva

13 de octubre de 2011 a las 10:44

Una casa con un oscuro pasado a la que se muda una nueva familia. Todo un clásico de las historias de terror que sigue funcionando. Cada año salen un par de películas que utilizan este matrimonio como hilo argumental y ahora también se ha hecho un hueco este fenómeno entre las series. Los ingleses recuperaron el género con la serie «Marchlands», que emitió este verano Antena 3. Desde el otro lado del Atlántico no han tardado en apuntarse y el resultado es la tan promocionada «American Horror Story», que ha conseguido convencerme a pesar de volver a contar la misma historia. Su cuidada imagen, interesantes juegos narrativos, grandes interpretaciones y su empeño por desconcertar en todo momento al espectador han conseguido que tenga ganas de ver más de lo mismo.

«American Horror Story» es rompedora. No hay otro calificativo. Aunque no descubre nada nuevo, utiliza por primera vez en televisión muchos de los recursos que se han usado en el cine de terror. Los junta todos y los mezcla sin miedo, de manera que no haya un momento de tregua. Aun así, el espectador no acabará gritando. Sus creadores no lo quieren, prefieren conmover, fijar ciertas imágenes en su retina, meterle cierto temor en el cuerpo y que se le revuelva el estómago. Ryan Murphy y Brad Falchuk conseguirán su objetivo si incluso sientes algo de angustia cuando decidas poner la serie. Y todo esto, sin dejar de engancharte. Para los que aún no sepan de lo que hablo, sólo hay que echarle un vistazo a su cabecera. El espectador tiene que estar dispuesto a aguantar semanalmente sonidos molestos, juegos de luces duramente soportables y bucles de imágenes desagradables que, aún por encima, han dejado a propósito demasiado cortas.

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Todo lo innovador que tiene la serie en su aspecto, lo tiene de clásico en la trama. El arranque no podría serlo más. La serie empieza con un «flashback» de esos en los que sabes que el que entra en la casa no va a salir vivo. Después los creadores, de cuyas mentes salieron otras series como «Nip/Tuck» o «Glee», nos presentan a los auténticos protagonistas, los Hammon, un matrimonio con una hija adolescente que, al contrario de lo que suele ocurrir, ya llegan a la vivienda con bastantes problemas. En los últimos meses les han ocurrido muchas cosas, la mayoría negativas, y pretenden con la mudanza a la mansión victoriana de Los Ángeles empezar de cero. La trágica muerte de sus anteriores inquilinos ha conseguido bajarle el precio pero en el primer capítulo ya nos desevelan que no es lo único malo que le ha ocurrido en las últimas décadas. Y ahí lo dejo para no desvelar más.

Uno de los motivos por los que tenía ganas de ver esta serie era su casting y, aunque un capítulo no es material suficiente para pronunciarme sobre las interpretaciones, el intenso episodio piloto ya deja entrever qué personajes darán más juego. Destacan la ama de llaves, interpretada (en ocasiones) por la gran Frances Conroy, Jessica Lange en el papel de vecina, y Tate, un joven paciente de Ben Harmon que parece estar dispuesto a aportar mucho a la trama. No ha aparecido Zachary Quinto, el actor que daba vida Sylar en «Heroes», aunque se intuye cual puede ser su papel y, si es así, poco se le va a ver la cara.

Los Hammon están muy acompañados en su nuevo hogar. El hombre de látex, los niños con brackets que reaparecen en la cocina, la vecina que no deja de colarse en su casa para anunciarles que todos van a morir, un preso recientemente liberado que quemó viva a su familia y un extraño ser que vive en el sótano. Si se lo proponen, los nuevos inquilinos no cenarán nunca solos. Tema aparte, es que después puedan pegar ojo.

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«American Horror Story»
Estrenada en el canal FX el pasado 5 de octubre. Llegará a España en noviembre y se podrá ver en FOX
La primera temporada tiene 13 capítulos, de los cuales se ha emitido sólo el piloto
Más información en su página web

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Volando entre algodón de azúcar

6 de octubre de 2011 a las 8:57

Un episodio piloto suele o gustarme o todo lo contrario. Es difícil que me deje indiferente y todavía más que consiga aburrirme. En este sentido, se puede decir que «Pan Am» ha hecho historia. El vuelo a Londres del primer capítulo de la serie se me hizo eterno y no podía dejar de pensar en cómo se habían cargado una historia que tenía un buen punto de partida.

Ni falta hace repetir que las series retro están de moda. El motivo lo sabemos todos y sólo hay que echarle un vistazo a los estrenos de la temporada para ver que, en lo que a ambientación se refiere, cualquier tiempo pasado parece mejor. «Pan Am» se apuntó a este fenómeno y eligió la década de los 60. Tenía un buen motivo para llevarnos 50 años atrás. La serie de ABC quería mostrarnos el lujo que suponía en aquella época coger los vuelos trasatlánticos de la aerolínea Pan Am, esa que muchos jóvenes sólo conocemos porque los mod llevan bolsos con su logotipo. La historia sonaba bien y algunos, aunque arrepentidos ahora, nos atrevimos incluso a dedicarle algunos piropos antes de que empezase. Pero llegó el día del estreno y se quedó en eso, en una serie que tenía buena pinta. Las tramas, los diálogos y el planteamiento general no estuvieron a la altura y los efectos especiales del despegue mejor ya ni mencionarlos.

Las historias de las azafatas podrían verse en una serie de Disney Channel, las tramas amorosas recuerdan a un buen culebrón y, por si fuera poco, acompañan los movimientos del avión con una música que recuerda al triunfalismo y patriotismo americano de películas de Hollywood poco recomendables. Eso sí, todo ello con una imagen muy cuidada y una ambientación que no escatima en detalles. Por eso, me imagino que los problemas de la serie no se deben a una ausencia de medios o de buenos guionistas sino que forman parte de una estrategia. Abc no quiere perder a sus espectadores del domingo, esos que llevan años fieles a «Mujeres Desesperadas» y que han sufrido al enterarse de que la temporada actual será la última. «Pan Am» parece que ha sido la elegida como sustituta y, de hecho, ya se emite justo después de las aventuras de las vecinas de Wisteria Lane.

Para garantizarse que no les abandonan todos esos espectadores han recurrido a un viejo truco, el de edulcorar las tramas. Se les ha ido la mano y han puesto tanto azúcar que han convertido la serie de pilotos y azafatas en no apta para diabéticos. Yo personalmente necesitaría unas cuantas dosis de insulina para poder aguantar una temporada entera de la serie. Aunque percibí que trataban de cautivar a los que no soportamos los dramones con pinceladas de espionaje y el flashback en tierras cubanas, el esfuerzo no fue suficiente. Una parte de mi mente sigue diciendo un rotundo no cada vez que la otra trata de darle una segunda oportunidad.

No voy a caer en el error de no recomendar a nadie esta serie porque seguro que ya tiene legiones de fans. De hecho, estoy convencido de que «Pan Am» será uno de los estrenos de la temporada que conseguirá hacerse un hueco en la parrilla. Me limitaré a decir que no es lo que me esperaba. Seré diabético, elitista o exagerado y tendré que aprender a convivir con ello. Lo bueno es que hay series para todos los gustos y puedo dedicarle mi tiempo libre a otras.

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De vuelta (season premiere)

3 de octubre de 2011 a las 17:49

No he tenido tiempo para mucho y por eso abro la segunda temporada de este blog simplemente con un par de apuntes. El primero, el más positivo. «Boardwalk Empire» ha conseguido con su arranque cumplir todas mis expectativas. Su primera temporada fue de lo mejor del año pasado y en los primeros minutos de la segunda se mantiene el mismo nivel. El contrabando de alcohol sigue generando todo tipo de intrigas en el Atlantic City de Nucky Thompson y sus creadores no han necesitado ni grandes incorporaciones ni giros para iniciar fuerte su nueva andadura. En un solo capítulo ya se han abierto varias tramas interesantes, dejando para los minutos finales esa guinda con la que nadie podrá evitar ver el siguiente capítulo.

Tampoco me ha defraudado el regreso de «The Good Wife». El nuevo día, título del primer capítulo de la tercera temporada, llegó sin grandes bombazos pero dejando pinceladas de cómo van a funcionar las cosas a partir de ahora. Alicia Florrick, experta ya en que se mezcle su vida personal con la laboral, tendrá que reorganizar de nuevo las parcelas de su vida para acomodarse a ver más a Peter en los juzgados que en casa. El triángulo amoroso no será lo único a lo que tendrá que darle vueltas Alicia en su cabeza. Tendrá que plantearse cómo superar sus dificultades con uno de los personajes clave de la serie, la investigadora Kalinda.

De las series veraniegas cuyo final me había quedado pendiente solo voy a hacer un comentario. Aunque sé que me repito, no puedo dejar de reconocer el arte de la creadora de «Weeds». Cuando el último capítulo de la temporada está llegando a su fin por unos segundos te da la sensación de que estas viendo otra serie. Hay algo que no cuadra. Los Botwin están reunidos alrededor de una mesa para comer como hacen las familias del resto de las ficciones americanas. ¿Van a ser desde ahora una familia al uso? Pasan unos segundos y ya te olvidas de ese pensamiento. Buscando un poco más allá, entre unos árboles encuentras ese giro inesperado con el que se tenía que cerrar la séptima temporada de la serie. Sin duda, una de las mejores.

El apunte negativo me lo reservo para el próximo post, que no se hará esperar tanto como este. Fuera de serie vuelve a estar en marcha y septiembre ha dejado mucho material que comentar. Además, esta semana arranca una de las series en las que tengo más esperanzas puestas. Las intros de «American Horror Story» me dejaron boquiabierto y tengo ya muchas ganas de ver juntos a Jessica Lange, Frances Conroy, la actriz que interpretaba a la matriaca de «A dos metros bajo tierra», y a Zachary Quinto, actor que daba vida a Sylar en «Heroes».

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