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Os Migueliños, una prueba que la calidad no es ajena al turismo rural gallego

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de enero de 2018 a las 18:59h

Catoira. Publiqué el martes 26 de diciembre casi una página sobre una casa de turismo rural que se llama Os Migueliños. Está en Catoira (Pontevedra), y es grande, luminosa y de esas que mejoran con el tiempo. Había publicado una crónica de mi primer viaje hasta allí hace unos cuantos años, tantos que no puedo recordarlo. Tampoco me acordaba del nombre de la propietaria, Berta, pero sí de su amabilidad, que sigue in crescendo. De la casa -impecable, muy bien cuidada y mejorada ornamentalmente- yo destacaría no sólo su comodidad sino su excelente situación: a media hora de Santiago, a otro tanto de Pontevedra y en plena ría de Arousa. Además, Catoira es un sitio tranquilo comunicado por tren con Compostela y con Vigo. Os Migueliños es, en suma, un ejemplo de cómo se pueden hacer las cosas bien. Lástima que los entornos en Galicia no estén tan bien cuidados como aquí.

 

Magnífico reportaje histórico-fotográfico sobre las cabalgatas de Reyes en Madrid

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de enero de 2018 a las 12:30h

Para leerlo, pincha aquí.

 

Ourense ofrece una estupenda y única exposición sobre los suevos

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de enero de 2018 a las 17:42h

Ourense. A Galicia llegan tesoros y a veces ni nos enteramos. Y me da la impresión de que eso es lo que está sucediendo ahora mismo con la magnífica exposición In tempore sueborum. O sea, sobre los suevos.

Está en Ourense, ahora excepcionalmente bien comunicada por tren con Santiago y A Coruña, y ocupa tres locales: un centro cultural, una iglesia y un museo. 250 piezas traídas de media Europa con algunas asombrosas como los calderos o los collares de oro, que demuestran el muy alto nivel que alcanzaron sus artesanos en general y sus orfebres en particular de aquel pueblo que nos invadió.

La concepción de la muestra es muy didáctica, de manera que hasta la chavalada de 8 ó 10 años en adelante va a encontrar algo de su interés. A ello hay que sumar el acierto de tener objetos de recuerdo (lo que se llama merchandising) y un estupendo catálogo de 20 euros que interesará, claro, a los entendidos.

Puestos a buscarle la cruz, en el museo se expone un diaporama francamente mejorable: la letra, pequeña y en amarillo dominante, no sólo ofende la vista sino que no hay quien sea capaz de leer lo que dice. Pero lo peor es un vídeo que pasa en bucle en un rincón muy coqueto y que se centra en las manifestaciones de una (supuesta) experta británica, que de manera agresiva y soez pontifica urbi et orbi.

Si In tempore sueborum, una exposición centrada en nosotros mismos porque todos somos suevos, llega a haber elegido Madrid, ya estábamos todos allá haciendo cola para entrar aunque fuera pagando. Y aquí es gratis.

 

 

 

O Segredo dos Melhores Vinhos: olvídese de comprar en A Fortaleça

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de diciembre de 2017 a las 17:10h

Valença do Minho. Fue mi colega José Font quien me preguntó en qué establecimiento de Portugal iba a comprar un poco de vino para llevarle a mi mujer. Le contesté que en uno que hay en A Fortaleça, arriba, me habían dado gato por liebre en dos ocasiones con el vinho verde, y sin dudarlo me recomendó O Segredo dos Melhores Vinhos, abajo, antes de emprender la cuesta según se llega desde el viejo y centenario puente de hierro.

Un sitio excelente tanto estéticamente como en la cantidad y calidad de los vinos que tienen. Por supuesto, hay joyas y cuestan como tales, pero los hay de poco más de tres euros. Eso sí, los niños mejor dejarlos fuera porque el estropicio es una tentación. Y no hay que ir con prisas.

Gracias por el consejo, José Font.

Esta es la Galicia que no quiero

Escrito por Cristobal Ramírez
14 de diciembre de 2017 a las 18:43h

Caldas de Reis. En pleno Camino Portugués, justo antes de tener que cruzar la carretera nacional a la altura de Carracedo. ¿De verdad que sólo sabemos colgar los cables encima de un cruceiro?

 

Paseando (con frío) por Vindolanda

Escrito por Cristobal Ramírez
11 de diciembre de 2017 a las 16:28h

Vindolanda. Tenía muchas ganas de venir aquí. Ignoraba que el frío resulta aterrador para ir paseando despacio y admirar y poder interpretar esos muros. Pero la experiencia vale la pena. Es un lugar impresionante. O sea, que impresiona. Se llama Vindolanda, y es una aldea y un campamento fortificado (en la foto yo estoy ante uno de los muros exteriores de este último) en la retaguardia de la Muralla de Adriano, en el norte de Inglaterra y muy cerca de Escocia.

Los ingleses hacen bien las cosas. Buena señalización, gran aparcamiento, entrada muy cara que se paga con gusto, excavación impecable, reconstrucción en madera de una parte, reconstrucción de diversos edificios en otro lado, un café para tomar algo caliente o comer en plan británico, por supuesto una gran tienda de la que nadie sale sin aflojar el bolsillo. La entrada, muy cara, pero ya se sabe que las cosas gratis sólo las dan en los países latinos, esos que luego se quejan de que los de la Europa del norte son como son…

En Vindolanda hay trabajo arqueológico mínimo para cien años trabajando al ritmo actual; o sea, desde primavera a septiembre. Algunos duplican ese período de tiempo. Y vaya si le sacan rendimiento. Aprendamos.

Pimientos “al” Padrón… ¡en Durham!

Escrito por Cristobal Ramírez
29 de noviembre de 2017 a las 13:08h

Durham. ¡Menuda sorpresa! Keith y Penny me han llevado a comer a un local español. Un camarero boliviano que es un crack y no para de hacer bromas, otro catalán. Una carta muy extensa sólo de tapas. Y por ahí aparece, en pleno noviembre, pimientos al Padrón. O sea, que no tienen ni idea de qué se trata. Piensan que es una manera de preparar los pimientos (los traen poco fritos), y desde luego ignoran que en noviembre no hay pimientos de Padrón. De bebida, Estrella de Galicia (¡eso sí que es una sorpresa!).

Por cierto, la decena de pimientos… no picaron.

Encuentro una vieja postal de Vigo…en Durham (y además casi regalada)

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de noviembre de 2017 a las 12:04h

Durham. Me llama la atención que los fines de semana el Ayuntamiento de Durham se convierta en punto de confluencia de algo, lo que sea, una asamblea de una asociación, una reunión variopinta, el lugar de encuentro de unos excursionistas o, como es el caso ahora, de vendedores de sellos y de postales.

Los sellos me interesaron en dos etapas de mi vida, y si tuviera tiempo no me desagradaría continuar con la colección. Y tengo un aceptable grupo de postales viejas. De manera que, como yo iba a una reunión, tuve muy poco tiempo para mirar postales. Pillé una del puerto de Vigo de hace más de un siglo que no la he visto en ninguna parte.

Pero lo que me asombró fue el precio: ¡dos libras! O sea, un poco más de dos euros. Por menos de doce o quince no se puede conseguir una semejante en Galicia, y si es tan escasa como pienso, vaya usted pensando en subir a los treinta.

Claro está que en Inglaterra existe una inveterada afición al coleccionismo. Y eso, claro, no encarece los precios: los abarata.

 

Durham: festival Lumiere

Escrito por Cristobal Ramírez
25 de noviembre de 2017 a las 12:40h

Durham. Ha sido de casualidad, que por cierto venía con su parte negativa porque tuve que ir a un hotel muy alejado del centro de Durham. Pero he disfrutado de la oportunidad de ser uno más en el festival Lumiere, que se celebra cada dos años en esa localidad del noreste de Inglaterra. No es algo muy espectacular excepto las campanas de la catedral y las luces iluminando de manera sincronizada, pero sí muy agradable.

Me llamó la atención que la península en la que se alza el casco viejo fuera cerrada no sólo al tráfico, claro está, sino a los peatones que no teníamos la correspondiente entrada. Mi imagino yo que en Santiago cerremos el paso al personal que no haya abierto antes la cartera. Allí no hubo ninguna protesta.

Claro, el primer día aprendí, porque encima se habían agotado las entradas. Como la restricción está en vigor de 4.30 a 7.30, a las 4 ya andaba yo por el centro de la ciudad acompañando a otros miles de personas, de manera que cuando se instalaron las barreras nos encontrábamos en el interior, viendo como entre esa saturación de personas se abrían paso algunos con perros… que llevaban encima adornos de luces.

En realidad, en zonas tan frías -hay que abrigarse muy mucho porque el termómetro marcaba 5º y bajando- festivales como este son disculpas para entablar o cuidar relaciones sociales. Todo el mundo sale, se saluda en ese tono bajo que se saludan los ingleses -nadie alzó la voz para nada-, por supuesto no se ve ni un mililitro de alcohol ni a jóvenes ni a mayores (todos ignoran lo que es el botellón, y evidentemente esta gente no cree que el alcohol barato forme parte del catálogo de los derechos humanos, como se piensa en España) y el suelo brillaba impoluto.

Una experiencia.

Rohan

Escrito por Cristobal Ramírez
21 de noviembre de 2017 a las 16:58h

Aeropuerto de Heathrow. Vueling me ha fastidiado. Hasta hace unos meses tenía un vuelo Santiago-Barcelona-Newcastle. Así que sobre las 9 salía nwede Lavacolla y a las 3 de la tarde (hora española) estaba en Newcastle. Una gozada. Y encima era barato. ¿Qué más se podía pedir? Las cuatro veces que subí a esos aviones iban repletos. Y de repente Vueling suprimió el Barcelona-Newcastle. Así que la alternativa es dormir en las proximidades del enorme aeropuerto londinense, a ser posible de una manera barata.

Y recalo en un Premier Inn (una cadena que recomiendo) fastuoso. Compruebo que no me he equivocado, porque el precio era muy asequible, y esto de disponer de una calle interior con un café y unas tiendas me parece de lujo.

Lo mejor fue la cena con mi hija, Ana. La cena en sí y el trato. Nos atendió un camarero de origen asiático llamado Rohan. Un profesional como la copa de un pino. Da gusto encontrarse gente así. Uno llega cansado, con cosas que hacer, alguna llamada, intenta comer algo aunque sea de prisa y se encuentra a un camarero que convierte esa cena rutinaria en algo muy agradable. Dan ganas de quedarse ahí. Gracias, Rohan.

 

Dos mejoras a introducir en la maravillosa isla de San Simón

Escrito por Cristobal Ramírez
14 de noviembre de 2017 a las 12:25h

Isla de San Simón. Las islas de San Simón y San Antón, en el fondo de la ría de Vigo, sigue siendo una preciosidad. Acabo de llegarme a ellas con el grupo de profesores que organizó Carlos Rodríguez y, aunque ya sabía lo que me iba encontrar, continúo asombrándome cada vez que echo pie a tierra, en este caso un poco más tarde de lo previsto porque un grupo de delfines tuvo a bien mostrarnos sus habilidades, y allá fuimos a acompañarlos. Ese antiguo lazareto y campo de concentración durante la sublevación militar de 1936 y guerra civil consiguiente conforma ahor aun marco insuperable para congresos y encuentros. Es una isla, claro. ¿Y qué? Con ese argumento las casi 800 islas danesas estarían muertas, por no decir los centenares que conforman Estocolmo.

Sólo encontré dos aspectos mejorables. Uno es que esa exposición estupenda sobre la historia local no se puede comprar ni en dvd, cd, libro, folleto o lo que sea. Así que allá estábamos todos haciendo fotos o tomando notas.

Y el otro, y este sí que debe ser resuelto de inmediato, es el lamentable estado de dos paneles, como se puede ver en las siguientes fotos. En Galicia todavía nadie ha aprendido que si se colocan paneles al aire libre hay que cambiarlos cada par de año, máxime si están al borde del mar.

El éxito de una ruta por las huellas de la poesía medieval galaico-portuguesa

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de noviembre de 2017 a las 16:53h

Vigo. Por primera vez he participado en una de las salidas que organiza mi vecino Carlos Rodríguez. Se trata de hacer un recorrido por lugares vinculados a la vida de xograres e troveiros. Es decir, aprender algo de la poesía galaico-medieval de la Edad Media, de lo cual ignoro todo. Se contaba también con un guía de excepción, Henrique Monteagudo, secretario de la Real Academia Galega. Y se contaba también -y así fue- con la colaboración del tiempo: día muy claro, sol de otoño y ni un atisbo de lluvia.

Lo primero que me llamó la atención fue el número de personas en estos momentos en que la apatía es general, sobre todo entre los funcionarios: éramos 110. O sea, dos autobuses llenos. Encima cada uno se pagaba lo suyo: el autobús, el viaje en catamarán para ir a la isla de San Simón, la entrada al Museo do Mar de Vigo (donde está expuesto el Pergamino Vindel) y, claro está, la comida. O sea, no había dinero público por medio.

No miro con admiración a la clase funcionarial. Defiendo -es público y notorio- la gestión de la Administración pública con métodos y leyes del mundo privado para evitar el enorme agravio comparativo que sufrimos los que no somos funcionarios. Siempre digo que los profesores daneses o finlandeses no son funcionarios, así que tienen los mismos derechos y deberes que un conductor de autobús o un delineante.

Pero dicho eso, en esta salida se demostró que los servicios públicos no funcionan bien por el esfuerzo de todos sino por el sacrificio de unos pocos. Además del excelente ambiente que hubo en una jornada realmente agotadora -salí de casa a las 8.15 de la mañana y llegué a las 11 de la noche)- el interés era máximo, tanto en la iglesia de Castrelos como ante la isla de San Clemenzo, con la impresionante tumba de Payo Gómez Chariño (un tesoro que casi nadie conoce) ante los ojos o caminando por las rúas de Pontevedra.

Para los amigos de las rutas culturales por Galicia sólo queda recomendar que se hagan amigos en Facebook de Carlos Rodríguez. Porque el hombre no descansa: ya está preparando la siguiente.

 

Arrayal 39, un buen restaurante en Tui

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de noviembre de 2017 a las 12:18h

Tui. Por segunda vez unos amigos me han llevado a comer al restaurante Arrayal 39, edificio que en su día perteneció a un conocido político. Y por según vez salí contento. No es que nadie se vaya a encontrar algo insólito, pero sí un ambiente muy acogedor, un trato cordial y profesional, y una buena carta en la cual, para mi gusto, destacan los pescados. Las raciones, abundantes. El precio… pues ese es el misterio: iba invitado. Pero volveré de incógnito.

 

 

Un descubrimiento: la iglesia de Trasalba, en Amoeiro (Ourense)

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de noviembre de 2017 a las 19:08h

 

Trasalba. Un buen descubrimiento. Las fotos hablan por sí solas.

 

El alcalde de Allariz ha tenido una idea… nefasta

Escrito por Cristobal Ramírez
25 de octubre de 2017 a las 14:20h

Allariz. Creo que he dicho alto y claro que el trabajo del Ayuntamiento de Allariz para mantener su casco histórico impoluto y vivo es impresionante y, desde luego, merece mi aplauso más fuerte. Pero ahora me he quedado asombrado. El alcalde (y el anterior) es nacionalista y gobierna con mayoría. Enhorabuena, uno es lo que quiere ser y están ahí porque sus vecinos así lo desean.

Pero ese alcalde ha tenido la pésima e intolerable idea de colocar unos magníficos paneles por esas calles de granito recogiendo la historia local… ¡sólo en gallego! ¿Cómo es posible tanta estrechez mental? Porque por Allariz pasan miles y miles de personas al año, muchas gallegas, otras no. ¿Cómo es que al lado de esos paneles no hay otros, aunque sean de pequeño tamaño, con la traducción al español y al inglés? Porque sin los demás, sin los españoles y extranjeros, Allariz estaría hoy en la misma miseria cutre que tantas villas gallegas.

Un poco más de sentido común no le vendría mal a esa corporación.

 

La cara B de ese sitio casi idílico que es la ourensana villa de Allariz

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de octubre de 2017 a las 11:31h

Allariz. Una maravilla. No me canso de ir a Allariz, ese ejemplo de lo que debería ser toda Galicia. Nunca se le darán lo suficiente las gracias a Anxo Quintana, un alcalde con gran visión de futuro que luego fue -contradicciones de la vida- un pésimo vicepresidente de la Xunta de Galicia. La villa debería ser de obligada visita a todos los alcaldes del país. El haber llevado allí varias tiendas outlet -mérito del sucesor de Anxo Quintana– le garantiza miles de visitantes en temporada baja.

Pero tiene desafíos y puntos negros. Ya no voy a referirme a que fuera del casco viejo los edificios no se merecen más que el aprobado pelado o el suspenso sin más, sino a los cables. Desde luego, difícil solución. O mejor dicho, muy sencilla siempre y cuando el fajo de billetes sea notable. Porque levantar Allariz es un obra faraónica -con un arqueólogo inspeccionando milímetro a milímetro-, pero algo hay que hacer con esos cables endemoniados que afean la visita. O sea, hay que dejar la villa como muchas de Europa. No es inmediato, pero no es imposible.

Postdata: ¿Y qué me dicen de esto, al lado del convento de Santa Clara?

Una lanza a favor de Parada de Sil

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de octubre de 2017 a las 5:36h

Red Natura del río Tambre. Hace dos años descubrí el municipio ourensano de Parada de Sil. Conocí también a su alcaldesa, una ingeniera aeronáutica, si mal no recuerdo. Pasé allí unos días en un excelente cámping -en realidad, en uno de sus preciosos bungalós– con uno de mis hijos haciendo senderismo y viendo el impresionante monasterio de Santa Cristina. Intenté volver este año, pero la cosa no cuajó.

Ahora leo en La Voz de Galicia una crónica humana que al mismo tiempo es una tragedia y un sonrisa. Una ventana abierta al optimismo sobre una realidad durísima  (los párrafos finales sobre colegios y médicos es para poner los pelos de punta). ¿Un círculo vicioso? Por supuesto, pero hay que romperlo. No sólo depende de las autoridades de turno, que claro está que tienen que echar una mano, sino que es muy importante la mentalidad de la gente normal y corriente. Como cualquiera. Como yo. No tener hijos basándose en que los tiempos son difíciles es ignorar que, exceptuando los últimos años, en los cientos de miles de años de presencia del hombre sobre la tierra nunca fue tan fácil y tan cómodo tener hijos. Por supuesto, no se puede ir a tomar gin tonic hasta las tres de la mañana, pero no es mala cosa madurar.

Parada de Sil puede ser el punto de arranque para recuperar una Galicia que agoniza demográficamente (¡que se lo digan a los panaderos rurales!). O también puede ser el anuncio de que somos un gran geriátrico y que mejor regalarles el país a los sirios, libios o ecuatorianos para que ellos lo trabajen.

Las castañas llegan al Camino Inglés

Escrito por Cristobal Ramírez
11 de octubre de 2017 a las 10:44h

Presedo (Abegondo). La foto, obtenida en el Camino Inglés, lo dice todo: en los caminos y pistas gallegas ya han hecho acto de presencia las castañas. No son buenas: la sequía está causando estragos.

 

Final feliz para el I Encontro Internacional en el Camino Inglés

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de octubre de 2017 a las 6:38h

Red Natura del río Tambre. Pues salió bien. O al menos así lo creo yo, que era uno de los organizadores. Se trataba de sacar adelante el I Encontro Internacional no Camiño Inglés, en Sigüeiro. Día y medio y el alma en un vilo. Tengo que dar las gracias a Carlos Rodríguez, alma mater de la Escuela Universitaria de Turismo-CENP, de A Coruña, que junto con sus alumnos se volcó con la iniciativa. El tiempo ayudó, y las conferencias parece ser que agradaron. Y digo parece ser porque yo estuve a mil cosas y no pude atender a ninguna completa. Hubo, además, un momento simbólico en la inauguración: Nava Castro, directora de Turismo de Galicia (PP); Xosé Regueira, responsable de Turismo de la Diputación de A Coruña (BNG, nacionalista); y Manuel Mirás, alcalde de Oroso (PSOE). Y todos generando un excelente ambiente y demostrando que sí, es posible trabajar juntos por el Camino.

Haber traído desde la universidad inglesa de Durham a la profesora Penélope Johnson fue un puntazo. Pero lo más emotivo fue el descubrimiento de una placa a la memoria de Margery Kempe, la única peregrina del siglo XV que recorrió el Camino Inglés. Por supuesto que hubo más, pero no tenemos constancia de ellas. Y es que Margery Kempe pasó por Sigüeiro hace justamente 600 años. O mejor dicho, los hizo, en pasado, puesto que el calendario marcaba entre el 3 y el 7 de julio de 1417. Fue el momento en que aplaudí hasta emocionado.

 

Una visita a la isla de Sálvora (II)

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de octubre de 2017 a las 6:25h

Red Natura del río Tambre. La Axencia Galega de Turismo contrató tres embarcaciones para llevarnos a una veintena de periodistas desde uno de los puertos de Cambados hasta la isla de Sálvora. Celebraba así, de esa manera tan original, el Día Internacional del Turismo. El calendario marcaba el 27 de septiembre.

Una de esas embarcaciones era una gran motora, encargada de transportar la cena, al cocinero, a los camareros y la infraestructura necesaria. Ahí se refugió a la ida y a la vuelta Merelles, el popular responsable de comunicación de la Axencia. “Tenlle medo á mar”, apostillaba con una buena dosis de ironía un colega, sabedor de que las otros dos se iban a mover lo que tocara moverse. También acogió a María Vázquez, jefa de gabinete de la directora de dicha Axencia y que demostró con hechos que la elegancia en el vestir no está reñida con patear una isla desierta.

El Chasula es un pesquero de 1959 lógicamente rehabilitado por completo para salidas al mar de carácter didáctico. En realidad se aprende mucho a bordo porque las explicaciones son realmente buenas y fundamentadas, y se acompañan de la necesaria práctica. Ahí fui en la ida, con Carolina Carballedo al frente del grupo, mujer que demostró a bordo una gran paciencia sin perder la sonrisa. Y oportunidades para perderla no le faltaron.

El tercer barco era un dos palos de la empresa Bluscus, dedicada al turismo marinero. En ese regresé, ciertamente navegando con mucho cuidado aunque tranquilo porque, en proa donde estuve siempre, el bauprés tenía abajo una red. (Foto superior).

Una experiencia navegar a Sálvora. No resulta barata, para eso están los catamaranes de O Grove con paseos de una hora mínimo. Pero esta es, en verdad, inolvidable.