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Entradas para la categoría ‘Vino’

O Segredo dos Melhores Vinhos: olvídese de comprar en A Fortaleça

jueves, diciembre 28th, 2017

Valença do Minho. Fue mi colega José Font quien me preguntó en qué establecimiento de Portugal iba a comprar un poco de vino para llevarle a mi mujer. Le contesté que en uno que hay en A Fortaleça, arriba, me habían dado gato por liebre en dos ocasiones con el vinho verde, y sin dudarlo me recomendó O Segredo dos Melhores Vinhos, abajo, antes de emprender la cuesta según se llega desde el viejo y centenario puente de hierro.

Un sitio excelente tanto estéticamente como en la cantidad y calidad de los vinos que tienen. Por supuesto, hay joyas y cuestan como tales, pero los hay de poco más de tres euros. Eso sí, los niños mejor dejarlos fuera porque el estropicio es una tentación. Y no hay que ir con prisas.

Gracias por el consejo, José Font.

Secretos de Galicia, una vieja idea que cobra vida en el centro de Santiago

sábado, marzo 12th, 2016

sec

Santiago de Compostela. He acudido a conocer Secretos de Galicia, una pequeña tienda que desde hace unos pocos días arrancó su aventura casi frente al mercado de Santiago. Me lio un amigo que les lleva la comunicación, y no lamento haber ido. La idea de los dos socios en cuestión no es que sea la más original del mundo: hablar con proveedores independientes, por lo general pequeños, buscar productos de calidad, ponerles la etiqueta de Secretos de Galicia y distribuirlos. No sólo con la venta directa, sino con córners en -por ejemplo- hoteles. No se cierran a nada, como es lógico, y su capacidad de promoción así como el propio mercado dirán hasta dónde pueden llegar.

Lo que me gustó (además del suelo, de inequívocos recuerdos nórdicos) es que la gente joven se anime con proyectos serios. Sería una buena noticia para esta ciudad que Secretos de Galicia saliera adelante. Y que ese espíritu emprendedor (desgraciada palabra en los últimos tiempos) se contagie por el país…

No he tenido suerte con dos bodegas de Parada de Sil

martes, septiembre 1st, 2015

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Parada de Sil. La visita a la bodega Valcar promete. No es un chamizo como los que vi por Sober adelante, sino un sitio preparado, incluso con amplio lugar para aparcar. Pero está claro que los desvelos turísticos de algunos no son correspondidos por otros. La joven mujer que me atiende no está en absoluto dotada para las relaciones públicas, y no tiene ni una palabra amable. Ofrece desganada, da la mercancía en silencio, cobra y punto final.

Así que me voy a la otra bodega de la zona, Ronsel do Sil. Señalizado el desvío a la derecha, pronto la estrecha carretera se convierte en mera pista, y esta, a su vez, en una vía (por llamarle algo) de cemento estrechísima y muy empinada, tanto que acabo muy cerca del nivel del Sil, para comprobar que la bodega, a las ocho menos cuarto de un día de agosto, está cerrada.

Por supuesto que puede abrir y cerrar cuando le pete –más tarde me informaron en Parada de Sil que echa la llave a las 7- pero, visto que llegar hasta allí implica recorrer un largo tramo generoso en incomodidades –imposible si viene otro de frente- podrían colocar arriba un cartelito con el horario. Porque darle la vuelta al Land Rover me costó Dios y ayuda.

Hay mucho camino por recorrer. Por cierto, que nadie me pregunte por el vino: lo he regalado.

Una guía muy útil para quien tenga interés en los vinos de Galicia

domingo, mayo 3rd, 2015

Red Natura del río Tambre. Día de lluvia por aquí, y ordenando metros de estantes encuentro en la categoría de pendientes la Guía de vinos, destilados y bodegas de Galicia, de Luis Paadín, edición de este año. Me la regaló en el Forum Gastronómico de A Coruña (ya había hecho lo mismo con la del 2014), y aproveché ahora para echarle un vistazo. Aclaro que no soy gran bebedor ni conocedor de vinos, de modo que el juicio de Luis será más interesante que las frases que pueda yo dejar aquí sobre los vinos que estuve mirando y comparando. La guía tiene varias virtudes (es muy completa y muy clara, ofrece un medallero por denominaciones de origen, orienta en la compra) y un defecto (el diseño, sobre todo de la portada y de las páginas iniciales, deja mucho que desear), pero desde luego cumple con su objetivo: orientar al consumidor y al cliente. No tengo problema alguno en recomendarla de manera rotunda para aquellos que están interesados en los vinos de Galicia.

Una experiencia muy grata: conocer la Ribeira Sacra desde el tren turístico

domingo, julio 13th, 2014

Red Natura del río Tambre. Publico hoy en nuestro suplemento dominical (el Extra) dos páginas sobre la Ribeira Sacra, que intenta ser declarada Patrimonio de la Humanidad. La he visitado hace una semana y lo he hecho animado por esa máquina de promocionar el turismo con nuevas ideas que se llama Santiago Bacariza. Tengo que reconocer que ir por tercera vez a la Ribeira Sacra en pocos meses no era la ilusión de mi vida, por mucho que me interese la zona, pero reconozco con la misma sinceridad que terminé muy sorprendido. No es que haya visto muchas cosas nuevas, pero sí con otros ojos. Y es que resulta que esa visita la hice en el tren turístico -en el argot de Renfe le llaman el tamagotchi– que parte a primera hora de Ourense y regresa cuando el día está agonizando. O sea, perspectivas nuevas, lugares a los que descubro una nueva visión, personas que de otra manera no habría conocido, risas que jamás hubiera soltado como cuando el dueño del tren chuchú dejó oír por los altavoces alabanzas sin fin a dos políticas que iban, como cualquiera, disfrutando del paisaje. Jamás hubiera ido a una queimada teatralizada, cosas que suelen horrorizarme, pero he salido encantado de lo bien teatralizada que estaba esta que, por desgracia, no he podido probar (iba trabajando, y uno ya tiene edad como para cuidarse).

¿Puntos negros? Los hay. Sobre todo uno. Lo mal que los gallegos cuidan (no me incluyo, no) su entorno inmediato. O sea, el feísmo. Cosas que con un par de horas de trabajo se dejan planchadas y que tal y como están horrorizan. Cuestión de cultura y cuestión de que las administraciones (Xunta y concellos) aprieten a los irresponsables, que para eso están aquellas si menester fuera. Tanto Raquel Arias -delegada de la Xunta en Lugo- como Nava Castro, directora de Turismo de Galicia y que parece persona enérgica, están en el asunto, de manera que hay que darles un plazo… corto, porque el verano avanza.

¿Recomiendo conocer Galicia con los trenes turísticos? Pues sólo conozco este. Si todos son como el de la Ribeira Sacra, sin duda sí. Y para estar seguros, comience usted por viajar en el tagamotchi. Le pasará como a mí: descubrirá con otros ojos ese paraíso natural que se reparten Lugo y Ourense.

 

Visita gozosa a la bodega Martín Códax

domingo, junio 8th, 2014

 

Cambados. Les había prometido a Yara y a María volver a la bodega Martín Códax. Había estado allá hace una veintena de años y la verdad es que sólo recordaba el exterior, que no me parecía una maravilla. Pero ahora tuvieron la amabilidad de invitarme a presidir el jurado de un premio (con varias especialidades) que convocan sobre los Caminos de Santiago, y la visita me parecía obligada, amén de que realmente tenía interés después de haber estado viendo con Telmo otras bodegas algo más pequeñas en O Salnés y,solo, varias de pequeño tamaño y peor estética en la Ribeira Sacra. De modo que lié a Telmo, buscamos fecha y allá nos fuimos.

Empiezo por el final: al Rey de España (ni al que se va ni al que viene) no lo tratan mejor que a nosotros, sencillamente porque es imposible. De 12.30 a 15.oo el tiempo se nos fue volando, gracias también a la amabilidad de la responsable de enorturismo, Ángela, y de la enóloga, Catia, sendos encantos que acompañaron, así que con Yara formamos durante unas horas el quinteto feliz. Desde luego, no habrán encontrado a dos preguntones más preguntones que nosotros. Catamos olores, sensaciones, sabores. Se rieron cariñosamente de nosotros y nosotros nos reímos de nosotros. Y, sobre todo, descubres una bodega que ha recorrido el camino de la calidad, de la investigación, del esfuerzo, de la fe en un vino que, sin duda, es el mejor blanco del mundo. Una cooperativa que ha sabido elegir la botella y la etiqueta (¡importante!), lo cual nos llevó al debate porque en el mercado estadounidense cambian una y otra, y yo creo que para peor según mi cultura pero ellas tenían los números. O sea, las cifras de venta. Y las opiniones. “Ellos quieren ver el vino a través de la botella, que se muestre”. Pues así será.

En la foto superior, Yara, Telmo, yo y Catia. Abajo, feliz mostrando una botella, Yara. Disfrutando de una copa de vino, la sonriente Ángela.

 

Mi bienvenida a “La Alacena Roja”

miércoles, abril 23rd, 2014

Red Natura del río Tambre. Día de escribir. Llevo haciéndolo desde las 10.30 de la mañana y no paré ni para comer. Cada vez hay más trabajo, aunque eso no quiere decir que apoye las tesis del señor Montoro, conste. En un descanso me he dedicado a ver papeles atrasados (sí, otra vez, tengo unos cuantos miles) y me encontré con esta revista, La Alacena Roja (¿y por qué roja, me pregunto yo? Las de mi infancia eran verdes), proyecto nuevo en el que está embarcada mi amiga Martina en calidad de alacenera (sí, sí, no es broma, así consta en la mancheta), una publicación de dedicada al mundo de la gastronomía pero que se diferencia de las otras en que mete más toques turísticos, en el tono serio de fondo pero ligero, en la variedad temática e incluso en el papel empleado (le da cierta solera). No están los tiempos para experimentos, pero Martina tiene visión de futuro y se tira a la piscina. Que tenga suerte y que usted y yo lo veamos.

 

Una autovía amenaza la Ribeira Sacra

sábado, abril 12th, 2014

Penalba (Nogueira de Ramuín). Visita a la Ribeira Sacra, sobre todo la lucense, con una parada en la ourensana. Esa parada fue Penalba, una pequeña aldea con una treintena de vecinos a lo largo del año, población que se multiplica sobradamente por tres en vacaciones. También aumenta durante muchos fines de semana, cuando el hotel con encanto (mucho encanto) O Remanso dos Patos, recibe a los clientes, muchos de Ourense que tienen su comedor como meta, la mayoría de otras partes. Anthony, el dueño, recibe con cordialidad y con ganas de explicar la situación, terrorífica para él: de carambola se enteró -y fue el primero de la localidad- que por allí mismo pasa la A-76, y eso implica que en teoría se van a construir dos túneles y un viaducto  justo pegados a su establecimiento, lo cual amenaza ruina. Ocho proyectos que al parecer no se comunicaron a nadie para luego elegir uno también con nocturnidad.

Penalba está indignada. Los vecinos están aprovechando el buen día y el fin de semana para pintar grafitis y pancartas. Su local social desaparece engullido por la autovía. al parecer, le respondieron que eso no es Ribeira Sacra, lo cual es, simplemente, un escupitajo a la cara, un reírse en sus barbas si las hubiere: puro paisaje de Ribeira Sacra, viñedos históricos…

Contacto con un diputado autonómico y me responde que tranquilo, que nunca se va a llevar a cabo esa obra. Quedamos en hablarlo. Porque lo cierto es que, tarde dos o tarde diez años, en principio se lleva por delante la aldea y la historia de Penalba. Y lo peor para mí es que no logro imaginarme para qué hace falta esta autovía, excepto para gastar dinero.

La conclusión es clara: el turismo en Galicia no es prioritario. Mejor contratar a los palistas para que desmonten. Total, así -dicen- se crean puestos de trabajo. O sea, pan para hoy y hambre para mañana.

 

Y comida final en el Muíño da Chanca

martes, marzo 18th, 2014

Dena. Después de las experiencias en la bodegas Paco y Lola, y Valdamor, en esta última Beatriz nos orientó sin dudarlo hacia el Muíño da Chanca para reponer fuerzas. Allá nos fuimos Telmo y yo hasta Dena, y justo al cruzar el río, a la izquierda, estaba ese enorme molino, con dos comedores y otro más privado, varios niveles. Yo creo que es el mayor molino gallego que he visto. Decorado tradicionalmente, con amplitud de espacio. Toño, el que nos había recomendado Beatriz, era el infatigable y muy amable camarero, en ocasiones ayudado por una mujer. No paraba. Tenía un menú de 14 euros, al que nos agarramos, a elegir entre cinco primeros y cuatro segundos que fueron tres (la raya se agotó en aquel momento, para desilusión de Telmo, que no mía). Pedimos un vino de los de Valdamor, que nos lo presentaron inicialmente con algún grado de más pero que rápidamente bajó en la cubitera. Las raciones, enormes. Telmo, que tiene un saque respetable, admitió que con la xarda inicial ya hubiera comido. Como íbamos hambrientos pero también trabajando, es de justicia señalar la cruz de la moneda: tardaron un poquito de más en nuestro caso entre plato y plato (algo soportable en cualquier caso), pero bastante en lo que a otras mesas se refiere. De manera que oteamos la cocina: limpia, muy amplia, fogones funcionando a todo trapo, personas afanadas y afanosas… quizás sólo hubiera sido ese día y punto final. Todo el mundo tiene derecho a sufrir alguna vez la ley de Murphy. En cualquier caso, un sitio para recomendar y para volver. Al menos yo lo haré.

 

¿Beatriz, de la bodega Valdamor? ¡Una profesional encantadora!

lunes, marzo 17th, 2014

Moaña. La excursión a O Salnés -corazón del albariño- con mi amigo Telmo empezó mal: la bodega D’Altamira cerrada, en la de Paco y Lola recibimos un trato que nos hizo salir cuanto antes mejor, y dimos con nuestros huesos en la muy cercana de Valdamor. Si hasta ahora vivíamos la cruz, nos tocaría la cara de la moneda. Así le dije a Telmo para animarlo, aunque él no andaba muy convencido y tiró puerta para adentro. Nos dimos más o menos de bruces con Beatriz. Una profesional y punto. Media hora dándole la brasa, preguntándole, haciéndonos los panolis, los interesados, los ricos y los pobres. Todo menos decirle que íbamos no sólo a comprar sino también a publicar. Contestó a todo, ofreció rápidamente degustación de los dos vinos en los que estábamos interesados (Namoradío -sin maceración- y el que lleva el nombre de la bodega). Hablamos de lo divino y lo humano, algo la mareamos, defendió a su empresa con uñas, dientes y sonrisas, no la pillamos ni en solo renuncio, por la tarde nos avisaba a no sé quién y nos enseñaba toda la bodega y el proceso de elaboración del cual, sea dicho humildemente, algo sabemos (y Telmo más porque su padre tenía un bar de los de toda la vida)… Aflojamos la cartera con mucho gusto y nos dejamos recomendar el sitio para llenar el estómago porque eran las dos de la tarde.

Recuperamos la sonrisa. “¡Esto ya es otra cosa!”, exclamó Telmo ya en el coche, mientras yo miraba la documentación y comparaba. Barato, mucho más barato que en El Corte Inglés de Santiago. Ya nos lo había anunciado Beatriz, justificándolo en que querían que los visitantes saliesen contentos de su visita a la bodega y para agradecerles el que hubieran llegado hasta allí.

Lo dicho: una profesional como la copa de un pino. O Salnés tiene (más) futuro con trabajadoras como ella.

 

Los productores de albariño de O Salnés son mucho más amables que la persona que me recibe en la bodega Paco y Lola

sábado, marzo 15th, 2014

Moaña. He salido con mi amigo Telmo para recorrer por enésima vez O Salnés, ese gran tesoro de Galicia que produce -junto con O Rosal- el mejor vino del mundo, el popularmente conocido como albariño. Nos habíamos documentado y hemos ido a tiro fijo, con nuestras caras de buenas personas, inocentes del todo, sin mostrar carné de prensa. Es decir, como iría cualquier ciudadano. No nos identificamos ni falta que hace.

Pasamos por una bodega de la que nos habían hablado, D’Altamira, cerrada a cal y canto aunque con obras en el interior. Lleva tiempo así, y al tirar de la lengua aquí y allá nos enteramos de que hay un problema estrictamente personal entre la pareja propietaria y que, además, el dueño o co-dueño tiene más problemas que ese. Viaje fallido.

Y así aterrizamos en Paco y Lola, una de las cooperativas de la comarca (si no me equivoco, suman tres, pero agradezco cualquier rectificación) en la cual ya había estado en dos ocasiones, trabajando la primera (había el riesgo de que ahora me reconocieran, pero no) y comprando la segunda. La he defendido siempre porque, además de un buen vino (tenían otro muy inferior llamado Rosalía de Castro, que por suerte ya no elaboran), eran osados con el diseño, se salían de lo habitual, y siempre se necesita innovar. En esta ocasión estuvimos dentro un cuarto de hora escasos, y el trato fue tan frío -en absoluto maleducado, sólo faltaría- que Telmo se negó a llevar nada. Ni un guiño amable, ni una invitación a catar, ni una pregunta curiosa, ni una respuesta más allá de los monosílabos necesarios, ni una invitación a ver la bodega o hacerlo en otra ocasión. Realmente, la persona que nos recibió puede ser una excelente trabajadora, pero se merece un cero para las relaciones públicas. O sea, para vender la imagen de su empresa, imagen que en el caso del vino es, permítaseme el pijerío, superimportante.

Salimos por patas, molestos. Y más molestos cuando, con Telmo al volante rumiando su enfado y yo recomendándole calma, saco la factura y la compruebo con los datos que traigo de Hipercor, en El Corte Inglés de Santiago cuesta 8,29 (y no se trata de oferta alguna, sino precio diario), y yo he pagado 9,00. Y la propia de Paco y Lola sale en Hipercor por 10,90 (en este caso, sí de oferta; el precio habitual es 12,62) y a mí acaba de salirme por 11,00.

En este caso, sí, a la tercera fue la vencida. Periodista sí, pero tonto del todo no.

Y Telmo enfila el coche hacia la cercana bodega Valdamor. Pero eso lo dejo para otro día.

 

Enoturismo en Galicia: bodegas curiosas donde uno puede hasta ser enólogo durante ocho horas

viernes, noviembre 1st, 2013

Red Natura del río Tambre. Viernes y a seguir trabajando. El ánimo lo da el ver lo que publico. Hoy sale una casi doble página dedicada a un itinerario cultural relacionado con el vino, porque el vino es cultura o al menos una muestra de  la actividad humana desde siempre que ha generado su propia cultura. Lo que no es cultura el la fiesta de la cerveza que se han lanzado a organizar en este pasado mes de octubre un montón de establecimientos por Galicia adelante. O sea, beba usted mucho, orine todo y ya se ha culturizado. Amén.

No, lo que hoy publico es una pequeña relación comentada de bodegas gallegas, de las cinco denominaciones de origen, buscando que tengan algo curioso. Por ejemplo, una de ellas ocupa el caserón (hoy lujoso hotel de turismo rural) donde vivió el canónigo Antonio López Ferreiro y escribió su monumental obra sobre la Iglesia de Santiago, y que un emigrante retornado ha rescatado de manera ejemplar. O la bodega que por un módico precio permite ser enólogo durante un día. Son eso, meras curiosidades pero que dan una idea del potencial  del enoturismo gallego. El punto débil radica en que la enorme mayoría de las bodegas  tienen una estética muy vulgar, con excelentes excepciones como Viña Meín (en la foto) o Gargalo (excelente web, por cierto). No suelo beber vino y no entiendo nada de vino, pero desde luego apoyaré todas las iniciativas serias, como las que expongo hoy, para potenciar el turismo de Galicia.

Restaurante O Acio, en Santiago

jueves, agosto 18th, 2011

Santiago de Compostela. Tocó (muy grata) comida de trabajo que al final no fue de trabajo sino de reencuentro con dos buenos amigos tras el paréntesis de julio. F. eligió O Acio, aquí en Santiago, porque no lo conocía, un local acogedor con la zona que es comedor -pequeña- un poco abierta de más. Sólo siete mesas ahí, más cuatro o cinco en la zona de la barra.

Este es un buen momento para comer en la calle Galeras, en Santiago, porque, además de que se dan cita en unos pocos metros El Quijote (caro), el Mercadito (caro), Pedro Roca y O Acio, es zona a la que no acuden los turistas, encerrados en la ciudad vieja. Así que se está tranquilo y le atienden a uno muy bien.

Eso fue lo que sucedió. Con un excelente vino de San Vicente de la Sonsierra (una localidad riojana del partido judicial de Haro que al fin ha aprendido a comercializar sus caldos después de siglos encerrada en sí misma) desaparecieron las sardinas sobre tosta, el carpaccio de aguacate con helado, el secreto ibérico con tres tipos de mostaza, la caldeirada de cabracho y el sargo con vegetales varios. Más los postres claro. No tienen café de pota.

A 40 euros per capita, vino incluido. No es caro para lo que comimos.

Un excelente albariño: la bodega donde se elabora La Val se lanza al futuro

lunes, mayo 30th, 2011

Bodega de La Val. Me lio Ana, de Binomio, para ir hasta las bodegas de La Val, entre Salceda de Caselas y Salvaterra do Miño. Pura Denominación de Origen Rías Baixas, el popular albariño. Conocía la antigua bodega, la que estaba en O Rosal, pero no esta, que es, simplemente, enorme. El edificio en sí es -y lo digo por delante- la única crítica que podría hacer a la visita. Porque a mí no me gustan las cosas ampulosas, enormes, y este lo es, como se ve en la fotografía. Pero en fin, tenía hora y media larga por delante, vencí la pereza y arranqué. La cosa mereció la pena. Sabía que iba a encontrame por allí a amigos como Palmeiro, como Telmo, como Sole, como Carmen Parada (¡siempre hablando de proyectos de viajar, y lo curioso es que luego los cumple)…

Tuve la suerte de que me pusieron en la mesa con Fernando, el cerebro económico de la bodega y tipo muy afable, documentado. Me explicó por qué apuestan decididamente por la hostelería y no las grandes superficies comerciales, algo que me ha hecho reflexionar. Exportan, vaya si exportan. Y se trabajan el mercado con unos vinos interesantes que catamos allí mismo antes de la comida. Como tengo que reconocer que yo de vinos no entiendo mucho -aunque Ana, la propietaria del mesón O Tuno, en A Illa de Arousa, puede dar fe de que siempre pido La Val- los más elaborados y por lo tanto más caros son los que menos me interesan. En albariños me gustan los jóvenes, como el propio La Val, con su toque de carbónico, en detrimento de Arentei y el de la crianza sobre lías, de la misma bodega. Su equilibrio aromático y su paso en boca me dejan feliz y contento, y no necesito grandes complejidades.

No me lo dijeron, pero presumo que los problemas de la bodega son los de todas: su tamaño, reducido para acometer una exportación en grandes dimensiones. Pero eso sí que es calidad, amigos. Por cierto, la de la comida que nos sirvieron, también.

Me he perdido Verín y Guillermo Campos me ha echado de menos

miércoles, septiembre 15th, 2010

vinos

xantares

Red Natura del río Tambre. Me he perdido dos actos, y es que uno no puede estar en todas partes. El primero, la entrega de los premios a los mejores vinos gallegos, que tuvo lugar el jueves pasado en Verín. Mi hermano decía que no me iban a echar de menos, y creo que acertó porque había overbooking. Entre otras cosas porque iba el presidente de la Xunta, y ya se sabe que el cargo mueve multitudes (algunos lo llaman peloteo).

El otro acto era mucho más íntimo. Se trataba de la presentación de un libro sobre el grupo gastronómico Xantares escrito por Guillermo Campos, hombre infatigable, doy fe. Si el primero tenía lugar en Verín, éste se desarrolló en Padrón, con la presencia de Carmen Pardo, otra que no para desde que ocupa la Secretaría Xeral para o Turismo (aunque algunos allegados dicen que tampoco antes permanecía quieta en un sillón). Uno y otra aparecen sonrientes en la fotografía, no sé por qué, ¿una curiosa errata en el libro, quizás? ¿Una receta sugestiva de esas que no engordan? Se lo preguntaré a alguno de ellos cuando los vea.

No creo que me echen de menos en la entrega de los premios a los mejores vinos y aguardientes da Galicia

jueves, septiembre 9th, 2010

Red Natura del río Tambre. Me ha pillado el toro. Un malentendido con mi amiga y compañera Montse Carneiro (responsabilidad mía, aclaro) ha retrasado la entrega de mi página que mañana saldrá publicada en el suplemento Fugas de este periódico. Como de vez en cuando hay que hacer una excepción, decidí que no saliera la habitual de la serie castillos porque la actualidad manda. Y la actualidad es que el próximo miércoles comienza el Outono Gastronómico, y eso es interesante.

El caso es que me ha pillado el toro y todo va retrasado. Ahora ya terminé la dichosa página (si me lee mi director me cuelga de los pies, porque voy tarde, muy tarde). Este blog ha tenido que esperar, y debo salir ahora para el Camino del Norte, así que me va a ser imposible estar en la entrega de premios a los mejores vinos y aguardientes de este país, que tendrá lugar a las 7 de la tarde en el parador de Verín-Monterrei, por cierto Camino de Santiago (la mal llamada Vía da Prata, Dios mío, qué aberración). En honor a la verdad, recibí la invitación en forma y tiempo, pero me queda lejos. Hombre, también para ser sinceros no creo que ni el presidente de la Xunta ni el conselleiro de Medio Rural -que sí van a estar presentes- me vayan a echar de menos, pero siempre se saluda a amigos. Supongo que María José Mariño o Mariano Goikoa andarán por allí, y su compañía siempre es grata. Y seguro que un par de docenas más. En fin, que no puedo estar en todas partes.

7 y 8 de agosto: V Feira do Viño de Monterrei

miércoles, julio 28th, 2010

Ourense. Con el termómetro marcando más de 30 fuera y con el aire acondicionado entre paredes, he buscado refugio en Ourense, a donde fui a charlar con Paco González, tan tranquilo como siempre, un buen tipo al frente del Centro Cultural de la Diputación. Coincidencias de la vida: unos minutos más tarde de nuestra conversación comenzaba la presentación de la Feira do Viño de Monterrei, que tendrá lugar el 7 y 8 de agosto, y allá nos fuimos él y yo. Carmen Pardo, la secretaria xeral de Turismo de la Xunta, acaparó el protagonismo. Primero, porque hasta hace nada era concejal en Verín, al lado de Monterrei. Segundo, porque saltó la polémica sobre una subvención que, según ella, está siendo torpedeada por tres alcaldes socialistas de la provincia.

Pero políticos aparte, que eso es otro discurso, a mí lo que me interesó fue lo de Monterrei. Por ahí pasa el Camino del Sudeste, que tiene tramos bellísimos pero otros lamentables, como el Camiño Real que sube (o desciende, según como se mire) desde Verín a la impresionante fortaleza de Monterrei. La propia Carmen Pardo ha anunciado un proyecto con nada menos que cuatro fases para rehabilitar ese sendero que pasa entre auténticas chabolas. No sé los detalles, pero prometo enterarme por la cuenta que me tiene.

Por lo demás, lamento de verdad no poder ir a la feria del vino de Monterrei. No por los caldos en sí: ni soy bebedor de vino nada más que de manera ocasional ni entiendo nada del tema. No voy de snob hablando de fondos de frutas rojas con un tono a regaliz algo madura con un toque a arándanos de la ladera este del monte. Pero Monterrei y la zona me parecen encantadoras. Y la feria es eso: una excelente disculpa para llegarse hasta allí.

Desembarco sano y salvo en Padrón con los ruteros de la Quetzal

viernes, julio 23rd, 2010

Padrón. Bueno, fue menos duro de lo previsto este día maravilloso. Llegué a Rianxo esperando encontrarme con cuatro gatos y estaba desde el alcalde a la presidenta del Parlamento gallego, así como dos conselleiros de la Xunta de Galicia. Tengo que confesar que jamás aplaudo a los políticos de ningún signo. No porque tenga nada contra ellos -soy de los que los apoyan y creo que son necesarios; el problema es que los nobles son incapaces de extirpar a las manzanas podridas, como los Gürtell, presidentes de Diputación de Castellón y otros especímenes que en un país serio estarían en la cárcel directamente-, pero creo que un periodista debe de mantener la distancia. Aplaudo a los amigos, como a Pilar Rojo, la presidenta del Parlamento, por eso mismo, porque son amigos.

El caso es que con las dos barcazas de la Armada por aquellas aguas y los ruteros a bordo subí a un barco de guiris con colegas de prensa y público en general. Fue un placer encontrarse con la gente de Mar de Frades, una excelente bodega de albariño.  Y con esa compañía remontamos a Pontecesures y de ahí, a Padrón en autobús. Andrés Ciudad, responsable de la organización de la Quetzal, estaba relajado, y Chucho Garrido tan inquieto como siempre. Al final pillé un taxi con Nacho Capeáns, el delegado de Antena 3 en Galicia, y a Rianxo a por los coches. Eso sín, sin comer.

Así que ducha, cambio de ropa y a la entrega del premio Biblos-Pazos de Galicia. Esto de tener tanta vida social…

Vinos gallegos: 46 premios y una comida muy bien organizada en el hotel San Francisco

viernes, septiembre 11th, 2009

Santiago de Compostela. Acepto la invitación de Elena Goyanes, le doy plantón a mi amigo y fotógrafo Manuel Marras y a la una y media de la tarde estoy, puntual como siempre, en el hotel San Francisco de Santiago, de donde justo ahora mismo acabo de salir. Resulta que se celebraba la XXI cata de los vinos de Galicia, la XI cata de los aguardientes y el VII concurso de diseño y presentación de vinos y aguardientes. En un acto en el que no falló absolutamente nada -o sea, que cuando los profesionales se encargan de lo que se tienen que encargar todo sale bien- la atmósfera fue eso: de encuentro de docenas de amigos, de pocos discursos (el del presidente, Núñez Feijoo, fue realmente bueno) y de muchos premios, exactamente 46.

Los actos, claro está, hay que vivirlos, y no contarlos. Porque describir el monasterio y sus claustros, donde hubo primero los pinchos y luego la comida, es difícil. ¿Cómo entender que aquí está la huella del mismísimo San Francisco de Asís, que vino a Santiago? ¿Cómo describir que los platos y las bebidas tenían denominación de origen o similar y que demuestran las enormes posibilidades que tiene la gastronomía gallega sin necesidad de copiar a nadie? De ello hablo con Luciano, factotum del turismo rural gallego; con Telmo y Bea (esplendorosa ella, por cierto); con la propia Elena Goyanes, que está radiante al finalizar porque le llueven las felicitaciones, la primera de Mariano Goicoa, el responsable de comunicación de la Consellería de Medio Rural, con quien comparto mesa; con Paco Bello, hijo del inolvidable y hoy retirado Pancho Bello, un gran y humilde líder sindical agrario gallego de los años 70 del siglo pasado; con María José Mariño, siempre atenta hasta el último detalle; con mi primo Manolito y su hijo menor, que también andan por allí ya que desde su pazo de Galegos, en Vedra, están sacando al mercado un vino de calidad y al que le guste, bien, y al que no, a otro, porque no entran en autodestructivas guerras de precio… Alejandra, la directora xeral, y Carmen Pardo, la secretaria xeral, se pierden por allí y no me saludan, qué le vamos a hacer, así que me dedico al entrecot al mencía y otras lindezas…

En fin, mucho calor en Santiago. Y este es mi último post en una temporada desde Galicia. Al llegar a casa hago las maletas para irme a Dinamarca y Noruega por tercera vez en el año. Y es que el Camino de Santiago tira por ahí adelante que es una barbaridad. Lástima que la Xunta no se entere demasiado de ello.

Luces y sombras de Don Olegario, el cuarto mejor vino del mundo

martes, mayo 19th, 2009

Cambados. Ando por Cambados y, de repente, veo una señal que apunta hacia la bodega Don Olegario. Ni idea. No es que uno sea muy experto en vinos, ni mucho menos, pero siempre interesa estar al día. Así que suave volantazo al Land Rover (debe de ser el Land Rover más popular de Galicia) y enfilo una carretera fea donde las haya. No hay problema de señalización, y llego a una bodega pequeña (cinco hectáreas) donde la dueña, dicharachera y encantadora, habla de que su vino resulta difícil de encontrar aquí porque prácticamente toda la producción la exportan a Estados Unidos.

Con 12,5º, se trata de un vino de color amarillo dorado, brillante, con complejidad en boca, bien estructurado pero que quizás sorprende porque tiene algunas notas que no se identifican con un albariño. Va muy bien con quesos que no estén demasiado curados y con arroces, aunque yo no lo recomendaría para pescados y mariscos (uno es así de heterodoxo).

Compro una caja de dos botellas y viene la parte desagradable del asunto. A 12 euros la botella es mucho. Por ese precio en bodega se encuentran otras cosas creo que mejores. Y vuelvo a ser heterodoxo, porque en The Wall Street Journal figura como el cuarto mejor vino del mundo, si bien ya se sabe que clasificaciones las hay para todos los gustos, y los de los norteamercianos no son similares a los nuestros.

Pero lo interesante es que Don Olegario pasee la calidad de nuestros vinos por Estados Unidos adelante. Lo cual no es poco.