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Entradas para la categoría ‘Monasterios’

Regreso a Caldey Island, con obligado transbordo en el mar incluido

Domingo, julio 17th, 2011

Caldey Island (Gales). Por lo general, cuando vuelvo a un sitio que me ha impresionado no suele gustarme tanto. No es que me esté haciendo mayor, sino que es algo que me ha sucedido siempre, y cuando uno escribe siempre lo que quiere decir es que ha habido excepciones.

Una de ellas la estoy viviendo hoy en Caldey Island. Empezamos la aventura en alta mar: el patrón se llevó por delante unas redes -y eso que una boya las señalizaba claramente- y quedamos a la deriva y sin tracción. No hubo que esperar mucho, cierto, para que otra embarcación se acercase por babor y las dos docenas de pasajeros -cuatro niños, sus madres y padres, y el resto tercera edad avanzada- pasamos como pudimos de una cubierta a otra. No había oleaje, claro está, pero incluso así debe calificarse de milagro terrenal el que ni un bastón cayera al océano.

Caldey Island está no sólo igual, sino mejor. Oficina de Correos, tienda, perfumería y monasterio -prácticamente todo lo que hay, más un hospedaje- muestran su mejor cara. En el café, estrecho como él solo, ofrecen lo mismo más una curiosa cerveza de gengibre que pasa por ser la única bebida alcohólica a la venta, 5 grados. Las mesas, todas al aire libre, asientan directamente sobre una hierba impoluta tanto al amanecer como, prácticamente, cuando a las 5 se cierra la isla y parte el último barcucho: lo que hay en el suelo es algún miniplástico y una -una colilla vieja.

Pero además, desde el faro ha sido creada una alfombra vegetal: una máquina desbrozó tres metros de ancho a lo largo de los acantilados sin tocar el suelo, así que no ha habido agresión, y para el verano próximo, con todo cerrado por helechos y ortigas, vuelta a repetir la operación.

La ruta es un cuadrado perfecto que permite observar las vacas de los monjes pastando en el borde de un acantilado que parece que las va a succionar. Giro aquí, giro allá y al visitante entra en el antiguo priorato, abandonado, con su piedra votiva del siglo IV, hoy con tejado, todo con un aire de misterio. Y pegado a él, en edificio insulso, el lugar donde acaban -acabamos- todos los que hacemos esa ruta, que es como decir la aplastante mayoría de los que desembarcamos cada día en la isla: la Chocolate Factory, minúsculo mostrador abarrotado con la cola de personal saliendo al aire libre, por supuesto: cuatro tipos de chocolate y una docena de fudges de sabores. Un excelente y dulce final. Una maravilla, Caldey Island.

Una osadía de Marras y mía: Muxía en La Voz de Galicia

Domingo, septiembre 5th, 2010

Red Natura del río Tambre. Hoy publico otras tres páginas de mi serie Galicia Bonita. Bueno, en realidad le pongo unas cuantas palabras a las fotos de Marras, que él es quien marca la pauta. Toca Muxía, y, como los lectores siempre son avispadillos, ya me adelanto: mi director es de Muxía y la biblioteca local lleva el nombre de Santiago Rey, el editor de La Voz de Galicia. Así que nadie me va a creer pero el tema lo elegí yo, Marras hizo las fotos que le dio la gana (unas 400 ó 500, como es habitual en él, un poco histérico del disparador), Mabel y/o Verónica las pusieron en página siguiendo criterios estéticos, Suso o Ana habrán echado el vistazo final y el resultado lo tiene el lector en las manos. ¡Ah, falta el texto! Pues claro, todos los textos son vistos con lupa por no se sabe quién en La Voz de Galicia… Toda esa patrañada de cretinos que no entienden lo que es la libertad de expresión. Bueno, el texto lo escribí yo solito que ya voy mayor y nadie ha cambiado ni una coma, así que hay que estar preparado: si a mi director y a mi editor les ha gustado, hasta igual sube la nómina este mes. Y si es que no, pues nada, a ir mirando en las páginas amarillas por dónde queda la oficina del Inem más cercana.

¿Y qué más? Pues que me he pasado un par de días en Muxía muy agradables. No hacía mucho calor, y de la playa de Lourido a la de Lago me conozco cada palmo de costa. En la oficina de turismo cosí a preguntas a la pareja responsable del negociado, que aguantó con profesionalidad el tercer grado y supongo que quedaría pensando quién sería ese tipo que le interesaba todo y que llegaba con fotocopias de fotos en las manos. Y recordé cuando poco después del Prestige La Voz de Galicia organizó una exposición didáctica itinerante -este Rafa Sanguino vale un mundo-  y se inauguró allí. Como yo era el coordinador, acudí, claro está, y acompañado de Arsenio, el ex entrenador del Dépor, que con su habitual simpatía hizo ponerse colorada a la directora cuando le soltó alto y claro que se parecía muchísimo a Catherine Zeta-Jones. Yo no entiendo nada de cine y no sé quién es esa señora, pero juro que la entonces directora era, simplemente, guapísima.

En fin, divagaciones. Léanme hoy en La Voz de Galicia. Los lectores son especie a extinguir y hay que mimarlos. Para eso estamos.

Escapada al monasterio de Armenteira

Jueves, julio 9th, 2009

A Illa de Arousa. Día ventoso, abofé, con el norte soplando fuerte, así que hay que refugiarse en algunas playas, las de la izquierda. Aprovecho para llegarme al monasterio de Armenteira, donde una encantadora y agradable religiosa me asegura que las pastas que allí hacen son tan buenas que “llevan al cielo”. Pues oído eso, hay que comprar, claro está. El monasterio, impresionante, al igual que la ruta que lleva a los molinos. Llamo al fotógrafo Manuel Marras y se lo digo, y el hombre va feliz porque el amigo común Machiño quiere que hagamos un reportaje de la zona dedicado a nuestra sección Galicia Bonita. Regreso a la isla, compro en un desorganizado supermercado de una gran cadena donde la cajera me dice que no tiene ni idea de si aceptan visa, y me muestra una bacaladera diciéndome “tenemos esto, pero yo qué sé” (así está el país, señores y señoras), llamo al alcalde para hablar sobre el Camiño de Santiago (esta isla tiene mucho que decir) y una sabidilla funcionaria me lo impide porque “iso lévao turismo”, y, en fin, regreso al bungaló. Coro ha tenido la brillante idea de preparar una de sus excelentes tortillas. Mejor que los centollos, oiga.

Sobrado dos Monxes, Toques y varios de sus personajes

Domingo, enero 25th, 2009

Red Natura del río Tambre. Publico hoy tres páginas en La Voz de Galicia sobre la sierra de O Bocelo y Sobrado dos Monxes. Se trata de un reportaje “muy currado” por el fotógrafo, Marras, que realmente lo ha bordado. Pero por encima de eso quería decir que se trata de un guiño cariñoso a mi amiga Soledad Pereira, que estos días anda de paciente posthospitalaria y eso no es grato, no. Sole conoce el monasterio de Sobrado como muy pocas personas, y es una muy asidua visitante que goza del aprecio general de la comunidad religiosa.

Confieso que cuando publico algo lo releo con miedo. Un miedo que no se me ha quitado en estos 39 años de ejercicio de la profesión. Y si además el periódico pasa de los 600.000 lectores, como es el caso, el miedo atisba el pánico. Así que no me releí. Y siempre que cito a personas de carne y hueso me quedo preocupado. ¿Les parecerá bien? ¿Les parecerá mal? ¿Habré recogido bien lo que me han dicho? ¿O me equivoqué y les causo algún problema en su entorno?

Por ejemplo, si alguien va a San Antolín de Toques, que ahora está impresionante tras la limpieza, quizás tenga la suerte de encontrar a don Cleto, el cura, amable pozo de saber. Y de don Cleto ponemos una foto. No es el caso de Quique, culto y amable miembro de la orden religiosa que reconstruyó el monasterio, porque sólo lo cité.

En fin, siempre queda la duda. Porque esa es la gran ventaja de los seres humanos: dudamos.

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