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Entradas para la categoría ‘Monasterios’

Una lanza a favor de Parada de Sil

jueves, octubre 12th, 2017

Red Natura del río Tambre. Hace dos años descubrí el municipio ourensano de Parada de Sil. Conocí también a su alcaldesa, una ingeniera aeronáutica, si mal no recuerdo. Pasé allí unos días en un excelente cámping -en realidad, en uno de sus preciosos bungalós– con uno de mis hijos haciendo senderismo y viendo el impresionante monasterio de Santa Cristina. Intenté volver este año, pero la cosa no cuajó.

Ahora leo en La Voz de Galicia una crónica humana que al mismo tiempo es una tragedia y un sonrisa. Una ventana abierta al optimismo sobre una realidad durísima  (los párrafos finales sobre colegios y médicos es para poner los pelos de punta). ¿Un círculo vicioso? Por supuesto, pero hay que romperlo. No sólo depende de las autoridades de turno, que claro está que tienen que echar una mano, sino que es muy importante la mentalidad de la gente normal y corriente. Como cualquiera. Como yo. No tener hijos basándose en que los tiempos son difíciles es ignorar que, exceptuando los últimos años, en los cientos de miles de años de presencia del hombre sobre la tierra nunca fue tan fácil y tan cómodo tener hijos. Por supuesto, no se puede ir a tomar gin tonic hasta las tres de la mañana, pero no es mala cosa madurar.

Parada de Sil puede ser el punto de arranque para recuperar una Galicia que agoniza demográficamente (¡que se lo digan a los panaderos rurales!). O también puede ser el anuncio de que somos un gran geriátrico y que mejor regalarles el país a los sirios, libios o ecuatorianos para que ellos lo trabajen.

No hay camino a Santo Toribio, pero Cantabria sigue siendo preciosa

jueves, junio 8th, 2017

Red Natura del río Tambre. Yacente de una extemporánea faringitis de caballo, aprovecho para hacer cosas que no me exijan mucho esfuerzo mental, que no estoy para esos trotes. Así que (cariñosamente) espío a mi amiga Nani Arenas, viajera empedernida, a ver qué anda haciendo por Facebook. Y me encuentro con que ha colgado un vídeo (haz click aquí para verlo) de otra gente, Chavetas, que se dedican al mundo del viaje y que, por lo que veo, tienen un buen montón de vídeos de buena calidad. No suelen interesarme los vídeos en general, están muy editados, la manipulación de imágenes es siempre evidente y salen las cosas bonitas y jamás muestran las feas. Pero como digo, hoy no es día para otras hazañas.

Estas imágenes que me sugiere Nani me traen recuerdos de los múltiples viajes que hice por Cantabria, todos ellos gratos. Buena tierra, siempre fui muy bien tratado, grandes tesoros naturales e históricos… El vídeo en cuestión habla del Camino Lebaniego. O sea, el que desde la costa conduce al monasterio de Santo Toribio de Liébana, está muy bien hecho… pero no muestra el camino, la ruta, la traza. Y no la muestra porque no la hay. Lo que hay es carretera.

En su día tuvieron los promotores de esta ruta religiosa contactaron conmigo, ya que yo andaba y ando metido en lo del Camino de Santiago. No pude ir, aunque sí intercambiamos epístolas. Por supuesto, me parece de maravilla que cada uno potencie lo que tiene, y que además busque un aprovechamiento económico de sus recursos. Y el trasiego de gente -hoy llamado turismo- siempre implicó trasiego de dinero.

Así que algo así dije en Facebook. Me contestaron amables los de Chavetas, a quienes no conozco de nada, reclamando el camino también para el turistas. Sigo sin tener nada que oponer: por los caminos va quien quiere ir y a nadie hay que exigir que muestre credencial de cristiano viejo. Pero creo, hoy como ayer, que no es buena promoción hablar de camino cuando lo que hay es asfalto. Pasa igual en Galicia con el llamado Camino Portugués y, sobre todo, con ese engendro oficial que es el Camino Portugués por la Costa. Este último, a día de hoy, no tiene ni un metro -repito: ni un metro- de tierra. Es la carretera. Algo semejante pasa en Cantabria con el Lebaniego.

Nadie me ha dado vela en este entierro, pero yo recomendaría al gobierno cántabro que busque otra denominación. O que construya un camino, un sendero, aunque sea al lado de la carretera. Porque esa tierra es preciosa y está mucho mejor conservada que buena parte de Galicia.

Postdata: Nani, los de Chavetas y yo hemos quedado en continuar esta conversación en Potes tomando un buen chuletón.

 

El éxito de la peregrinación desde la abadía de Finchale hasta Durham

viernes, junio 17th, 2016

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Durham. La peregrinación entre la abadía de Finchale y la catedral de Durham fue un éxito. No sólo porque acudieran 91 personas, sino por la organización, impecable, y por lo que se respira de proyección de futuro. Porque una vez al año no hace daño pero no sirve de mucho. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía medio milenio que no pasaba por esos 7.080 metros ni un solo peregrino.

La verdad es que el autobús que nos llevó hasta allí daba pena. En los años 70 del siglo pasado dejaron de utilizarse en España vehículos como ese, y conductores como el que nos llevó no quedan: no sabía adónde ir… ¡y se perdió la media docena de kilómetros que median entre el Ciry Hall y la abadía!

Esto último debe de ser tradición local en Durham: 24 horas antes Paco Singul y Antonio Leira habían pedido al taxista que los dejara en la escuela de St Godric y los soltó de malas maneras en el City Hall porque no sabía dónde estaba el centro.

Y casi al mismo tiempo Vanesa Boo y Luis Rey cogían otro taxi para llevarlos al colegio de St Johns y les abrió la puerta… en el college homónimo.

Por lo demás, la peregrinación fue ejemplo de buen rollito.

También yo “ataco” Lindisfarne

miércoles, junio 15th, 2016

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Lindisfarne. Todo un ejemplo. La isla de Lindisfarne, cuya carretea de acceso queda bajo las olas cuando sube la marea, constituye un gran ejemplo de cómo explotar turísticamente un hecho histórico. Porque el 8 de junio del 793 su abadía fue arrasada por los vikingos: era la primera vez en la historia que los nórdicos se lanzaban a conquistar y saquear otras tierras. Comenzaba así la llamada Era Vikinga.

Y el 9 de junio de 1.223 años más tarde de ese ataque me planto yo en la isla, convencido de que voy a estar solo y tomando las precauciones anímicas pertinentes para cruzar los 5 kilómetros de causeway, esa carretera que hoy ha quedado expedita –gracias a la Luna- poco después de las 10 de la mañana.

Temores infundados. El agua se halla a por lo menos un kilómetro de distancia, el firme es sorprendentemente bueno y el sol anima. Ningún problema

Y como adivino no tengo precio, en el enorme y caro aparcamiento al aire libre debemos que irnos a una esquina para poder dejar el coche: aquello está abarrotado, sobre todo de jubilados. La fila de personas-hormiga rumbo al castillo, la gran atracción, me dejó tan asombrado que no fui capaz de reaccionar y hacerle una foto.

Yo, a lo mío. Giro por un par de callejuelas muy concurridas y me adentro, al fin, entre los muros de la abadía. Sé que no son los retos de aquel ataque sin duda despiadado, aquí huele a gótico, pero el lugar, el suelo, es el mismo. Y me siento parte de la historia.

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La tumba de Rosalía de Castro, uno de esos sitios a los que hay que ir

jueves, mayo 5th, 2016

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Santiago de Compostela. Hacía muchos años que no iba al Panteón dos Galegos Ilustres, en el monasterio compostelano de Santo Domingo de Bonaval y vecino del Museo do Pobo Galego. No sé si me impresiona más la iglesia vacía o las propias tumbas. La de Castelao, apartada de las otras -cuestión de espacio- y aislada, no me gusta. La de Rosalía de Castro siempre me pareció majestuosa. Y en cualquier caso, el panteón es un lugar que todo gallego debería conocer. Por cierto, el Museo do Pobo Galego, también.

 

Cinco sitios para ir en Semana Santa en Galicia: 5/ Allariz

martes, marzo 22nd, 2016

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Red Natura del río Tambre. Un clásico. Allariz empieza a ser un clásico en el catálogo de losdestinos turísticos en Galicia. Una inmejorable gestión municipal ha evitado la especulación a la brava, y todo el casco histórico ha sido rehabilitado de manera impecable. La idea de meter las outlets fue el broche de oro. Voy varias veces al año a Allariz, y espero no perdérmelo esta Semana Santa. Estas son mis razones:

1/ El recuerdo vívido de la centenaria Festa do Boi, que se sigue celebrando.

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2/ Su magnífico programa cultural para esta Semana Santa (pincha aquí para verlo entero).

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3/ Una librería como hay muchas en Europa y escasísimas en España. Uno parece que está en el salón de su casa.

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4/ Todavía están en pie trozos de su medalla medieval.

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5/ Una oficina de turismo con personal muy competente, formado y diligente. Profesionalidad y sonrisa ante todo.

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Apecsa inauguró una excelente exposición en el monasterio de Samos

sábado, diciembre 5th, 2015

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Samos. Me he llegado hasta Samos una vez más. No podía faltar a la inauguración de la exposición Silencio. O monacato na orixe do Camiño, organizada por mis amigos José Salgado, Luis Celeiro y María José Mariño. El título de la muestra lo dice todo, y el marco incomparable -nunca mejor dicho- del monasterio todavía resalta más las piezas allí expuestas, algunas restauradas, otras que es posible admirar por primera vez. Las fotos, del propio José Salgado, excelentes, lo cual ya no constituye noticia. El diseño, de otro amigo, Agrafojo. Y las palabras iniciales fueron de Xosé María Palmeiro (muy sentidas y oportunas), del prior José Luis Vélez (un hombre muy culto) y de Rafael Sánchez (el gerente del Xacobeo, organismo que financia el grueso de los gastos). En resumen, se trata de una iniciativa de la Asociación de Periodistas del Camino de Santiago (Apecsa) que o se admira ahora o no se admirará jamás. No soy objetivo: Apecsa es una parte de mi vida y de mi corazón, pero vayan a Samos y díganme si no tengo más razón que un santo.

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Santa Cristina de Ribas de Sil, un monasterio sobresaliente al que para entrar se paga una ridiculez

lunes, agosto 31st, 2015

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Parada de Sil. Bajada desde el cámping Canóns do Sil al monasterio de Santa Cristina. Resumen: Maravillosa. Un camino muy estrecho, como los que me gustan a mí, tiene tres partes. La primera es de matrícula de honor, entre muretes que tiene más de un siglo y que adornan un bosque autóctono. La segunda es un descenso suave hasta cruzar, por paso indicado con adoquines que requiere una señal vertical, el asfalto. La tercera es un descenso brutal. Porque la cuarta, que la hay, son sólo 300 metros agradables. Y la vuelta, pues aplíquese la viceversa.

Me encontré con un monasterio impresionante y en muy buen estado. No habitado, pero eso es irrelevante. Para empezar, ¡albricias!, cobran la entrada, pero sólo a la iglesia. Ver el claustro, las dependencias monacales y subir a la torre para admirar tanto los murciélagos de herradura como lo castaños es… ¡gratis! Sólo se paga un euro por ver el interior de la iglesia, “para mantenimiento”, dice el funcionario amble y culto (o al menos se sabe el monasterio de rutinaria memoria). Recuerdo que en Cambridge, hace un año, para ver un monumento, no comparable porque era distinto pero no mejor, pagué 9 libras, 12 ó 13 euros. No creo que esos precios funcionen aquí, pero de ahí a 1 euro, que es lo que pagué hoy, hay un mundo. Y además hay que cobrar por entrar en todo el conjunto. espero que la activa alcaldesa de Parada de Sil esté ya en el asunto. Y el que no quiera que no lo pague, es su respetabilísima decisión. Pero pensar que los daneses, alemanes, finlandeses, holandeses y austríacos tienen que seguir pagando nuestras infraestructuras es no sólo erróneo sino amoral. ¿Usted quiere que la Ribeira Sacra tenga visibles y visitables sus innumerables tesoros? Pues páguelo. Y en vez de comprarse un cochazo -y mira que estoy viendo unos cuantos estos días-, pague para entrar en Santa Cristina. Por cierto, no le eche la culpa a Angela Merkel…

Yoli va a ser una buena alcaldesa de Parada de Sil (si apuesta por el turismo)

viernes, agosto 21st, 2015

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Parada de Sil. Creo que Yolanda JácomeYoli, va a ser un buena alcaldesa de Parada de Sil. Al menos esa es la impresión que llevo después de haber estado charlando un rato con ella. No porque tenga una mayoría cómoda (seis concejales son de su partido y uno de la oposición, que hará bien tanto en fiscalizar como en arrimar el hombro porque está claro qué quiere la gente), sino porque entré matando, cuestionando la cantidad de cemento que adorna el ayuntamiento, y reaccionó con firmeza en la defensa de su municipio.

Su gran problema es la población. Un vistazo a la evolución demográfica pone los pelos de punta. Quedan poco más de 600 personas viviendo en Parada de Sil, y la mujer va a intentar que la Xunta le eche una mano para disponer de vivienda barata. O sea, para poder atraer a parejas jóvenes. Porque si no, el futuro es realmente negro.

No le faltan arrestos a esta mujer. Parece que tiene buena ayuda (el segundo teniente de alcalde fue el primer edil durante ocho años), y ciertamente municipios como este, grandes y despoblados, no tienen muchas bazas que jugar. Hasta que alguien con visión de país tome las medidas que hay que tomar para estructurar el territorio y especializarlo. El futuro de Parada de Sil es -y quien discrepe que me demuestre lo contrario- el turismo. Una vez que se derriben todos los cortellos de cemento que lamentablmente adornan el municipio, claro está.

 

El monasterio (gallego) misterioso

lunes, febrero 23rd, 2015

Red Natura del río Tambre. Llego a casa bastante cansado y algo mojado, porque no ha parado de llover -¡y granizar!- en todo el día. He estado viendo un monasterio gallego y le he hecho este primer plano de su fachada. ¿Alguien sabe cuál es? Por una vez y sin que siente precedente, abro los comentarios, esperando que no me caigan, como era habitual, descalificaciones de ignorantes e insultos de impresentables.

 

La nevada me impide llegar a Samos, donde se refugia José Salgado

jueves, febrero 5th, 2015

En medio de la nieve en algún lugar cercano a Lugo. Lo sabía. Sabía que no llegaríamos a Samos. La nevada es impresionante, los accidentes -grandes o pequeños- abundan (yo he pillado tres), mi Land Rover tuvo a bien hacer el trompo tres veces a escasa velocidad porque el hielo abunda y pierdo el día metido en interminables colas que no se mueven en el corredor a Sarria primero y en la autovía de Lugo a Coruña después. Menos mal que tengo a mano mi termo con un litro de té, bocadillo, algo más de comida, cargador del móvil, bolígrafo, libreta y ordenador. Así que me lo tomo todo con calma. De los cinco coches que íbamos a Samos tan sólo llegó el de José Salgado, excelente fotógrafo y amigo, y como está más aburrido que una ostra me manda la foto del cenobio tal y como está ahora. Y es que no hay que desaprovechar el tiempo…

Visita (con llanto incluido) al abandonado monasterio de Monfero

domingo, julio 27th, 2014

Red Natura del río Tambre. Comienzo hoy una nueva serie sobre monumentos gallegos abandonados. Fundamentalmente, los que están en la Lista Roja de Hispania Nostra, un capítulo de vergüenzas que se ha ido abriendo paso en el imaginario colectivo y que tiene su peso. Sobre todo porque es la rama española de Europa Nostra. O sea, para tomárselo en serio. Y elegí para arrancar un monasterio que conozco desde hace muchos años, desde que yo era adolescente: Monfero, cerca de Betanzos. Cuando fui las primeras veces en aquel 600 era toda una aventura llegarse hasta el cenobio por unas carreteras sin asfaltar. El edificio, uno de los más impresionantes de Galicia, estaba desolado. Como hoy. Las fotos del reportaje están hechas por un profesional. Las mías que incluyo aquí, pues eso, por mí, en mi magnífica Canon que salió mala de rayos. Que el lector juzgue por sí mismo.

 

La magnífica subida al monasterio coruñés de Caaveiro

jueves, mayo 15th, 2014

Monasterio de Caaveiro. Es este, el monasterio de Caaveiro, un lugar que siempre me fascinó por su lejanía: había que coger tren o autobús a Pontedeume y luego a caminar más de diez kilómetros, porque nadie tenía coche.

Las cosas han cambiado, y hace pocos años la Diputación Provincial de A Coruña rehabilitó el viejo monasterio erguido en el siglo X (Turgalicia se equivoca, lo siento). Ahora está cerrado. Abre, con guía, en la temporada alta, cuando se prohíbe circular en coche y se ofrece, ¡gratis!, un microbús lanzadera. Así que mi recomendación es aprovechar e ir sindilación, en estos días que parecen soleados a tope.

Pero lo que me ha llamado la atención no es el edificio ni sus alrededores, sino el camino de entrada. Esa es la mejor rehabilitación de todas, esos 640 metros que pasan inadvertidos. Impresionantes. no hay nada igual en Galicia. Porque, como decía san Bartolomé, “no busquéis la verdad en el fondo del pozo porque a veces está en el brocal”. Gozad de la subida (dura), y de la bajada. Ese sí que es un premio. Y si no, mire la foto.

 

 

Fragas do Eume: una visita recurrente

viernes, enero 3rd, 2014

Red Natura del río Tambre. Recurrente, lo sé, pero el cañón del río Eume siempre me atrajo. ahora y cuando tenía diecipocos años e iba por allí. recuerdo con media docena de ellos o quizás uno o dos más cuando fui por primera vez al monasterio de Caaveiro en una excursión de Bazán (hoy Navantia) organizada por mi padre cuando trabajaba en la oficina de Compras. Tengo grabada la bajada, puesto que habíamos arrancado de la carretera de A Capela. Luego volví muchas veces. Mis hijos conocen esos parajes e incluso el año pasado tuve la ocasión de remontar el río en sus últimos kilómetros. Hace año y medio un incendio devoró algo menos del 4% de la superficie del parque y levantó críticas, la mayoría de ellas llenas de indocumentación y apuntando a la Xunta. Me dolió no porque esas críticas no mostrasen el interés ciudadano -eso es muy bueno, muy bueno-, sino porque se aplicaba aquello tan italiano (¿y español?) de piove, porco goberno. No voy a entrar en que en Yellowstone no apagan los incendios, sino que dejan que se extingan, pero sí soy testigo de la cantidad de horas extras -no pagadas aparte- de mis colegas Fran Delgado, Pastora Charlín, Iván Piñeiro y varios más que no cito para informar desde la Xunta -trabajan en gabinetes- con la seriedad y profesionalidad que les caracteriza. Pero en este país no siempre el enemigo está enfrente, como dice Arturo Pérez Reverte. De modo que se exageró el incendio y sus consecuencias para convertirlo en arma política. Contra esta Xunta, pero también estoy seguro que contra cualquier otra de cualquier otro signo político. Así nos va.

En fin, que siempre he tenido interés por el Eume, y desde el incendio más. Tras un reportaje de cinco páginas unos meses después de las llamas, excelentemente ilustrado por Manuel Marras, hoy publico otras dos páginas centrándome en un itinerario artístico por la parte baja de las fragas. Comienza -¡claro está!- en Pontedeume, sube al castillo de Nogueirosa (foto superior), baja a la iglesia de Nosa Señora do Carmen (gracias, Imma Covés por tu ayuda toponímica), pasa por la barroca de Ombre (¿por qué nadie se para ante este interesante templo) y remata en Caaveiro. Pero no en el monasterio en sí (ahora cerrado), sino en la preciosa rampa de acceso, impecablemente recuperada hace pocos años y que no tiene otra similar en toda Europa y yo creo que en todo el mundo. Es, además, una ruta con dos buenos restaurantes, la Cantina Río Covés y el Andarúbel. O sea, que lo tiene todo. Un último apunte: para hacer en coche o, si se está muy en forma, en bicicleta.

Ya me contarán…

Una mirada atrás: el fabuloso caldo gallego del monasterio de Samos

jueves, diciembre 12th, 2013

Red Natura del río Tambre. He tomado ayer un caldo insulso en un lugar de Santiago. Y hoy, al levantarme, no sé por qué me he acordado del excelente que tomé en el refectorio de Samos el pasado día 6, dentro del II Encontro-Feira da Gastronomía Conventual e Monacal nos Camiños de Santiago. Lo habían preparado los cocineros del hotel-restaurante A Veiga, y era de matrícula de honor. Como lo era también el estofado de jabalí con cachelos. Los embutidos de porco celta, notables, y la empanada de anguilas no la probé por mi alergia a la cebolla. Y llegamos a los “Postres del Abad”, con el prior, el infatigable José Luis, rebosante de felicidad al ver el éxito, con un centenar de comensales disfrutando. El misterio quedó desvelado bien pronto: queso de O Cebreiro (sí, el de los peregrinos) con miel del valle de Lóuzara, el penúltimo paraíso gallego por descubrir (abstenerse turistas, sólo para viajeros).

Lo dicho: impresionante, como lo fue escuchar las explicaciones gastronómicas del amigo Guillermo Campos subido al púlpito. Imagen impagable, por cierto, que aquí reproduzco.

 

Arte románico en Galicia: la dificultad de elegir

viernes, octubre 11th, 2013

Iglesia de Cambre

Red Natura del río Tambre. Publico hoy un amplio reportaje de ocho columnas sobre el románico en Galicia. He diseñado cuatro simples rutas, una por provincia, para aquellos que quieran conocer algunos de los monumentos más interesantes de ese arte. Me costó. No porque no tuviera información, sino porque tenía demasiada información. Hacer una selección es realmente complejo. No por difícil, sino porque necesitas tiempo y aclarar la cabeza.

En cualquier caso, ahí están mis recomendaciones. Los amigos de caminar tienen la oportunidad de salir del centro de Leiro y alcanzar el espacio natural de Pena Corneira -muy poco antes, estupenda área recreativa- pasando ante la iglesia románica de Lebosende. Quienes prefieran el mundo urbano, a Allariz, a admirar el templo puesto bajo la advocación de Santiago. Aquellos que elijan el ambiente peregrino, ahí tienen Vilar de Donas (Palas de Rei), cuyo misterio radica en saber cuándo está abierta, y Barbadelo, a la salida de una estupenda fraga, si bien las casas de alrededor no desentonan -¡por desgracia!- de tantas otras del mundo rural en Galicia.

Y luego están los grandes sitios románicos con mayúscula: las catedrales de Santiago y Ourense, los monasterios de Aciveiro, Meis y Carboeiro, la iglesia de peregrinación de Cambre con sus cinco ábsides…

En fin, un puzzle que me costó lo mío. Aunque espero que no se note.

Mi libro sobre rutas empieza a circular

jueves, agosto 1st, 2013

Pontevedra. Publicar un libro siempre es una aventura. Total. Porque desde el momento en que sale a la calle ya no es posesión de su autor, sino de sus lectores. Y eso da miedo. ¿Cuál será el juicio? Lo habitual es que los amigos te digan que muy bien, que fantástico. Afecto obliga. Pero lo más bonito para un autor es recibir la felicitación -o sea, el nihil obstat– de gente que conoces poco, que no tiene compromiso alguno contigo, que no te debe nada o que simplemente es desconocida o casi. Los que vivimos de publicar rápidamente encontramos defectos. Y entonces uno se va hundiendo más y más en el sillón. El público en general no es tan exigente: quiere información clara, útil, que no se le engañe. Y en ese aspecto mi libro “Disfrutar Galicia. Senderismo. Rutas para todos” -lo juro, he hecho todas las rutas una a una- es muy honrado. Hoy me felicitó Rafa (no el director de Márketing de La Voz, que ese es otro tema), y no tenía por qué hacerlo, y eso hace sacar pecho. Luego me he conectado y me encuentro con un mail de Cándido, que tampoco tiene obligación alguna conmigo, y asegura que le ha gustado y transmite sus parabéns. Ya empiezo a salir de las profundidades. No tengo ni idea de cifras, de cómo va. La ventaja de que se distribuya con el periódico son dos: la tirada es increíblemente alta (y sobre todo teniendo en cuenta la tirada de los libros en Galicia) y en una semana tenemos las cifras definitivas de venta, no hay que estirar meses y meses. De manera que cruzo los dedos. Y en esas estamos, como suelo decir.

Regreso a Caldey Island, con obligado transbordo en el mar incluido

domingo, julio 17th, 2011

Caldey Island (Gales). Por lo general, cuando vuelvo a un sitio que me ha impresionado no suele gustarme tanto. No es que me esté haciendo mayor, sino que es algo que me ha sucedido siempre, y cuando uno escribe siempre lo que quiere decir es que ha habido excepciones.

Una de ellas la estoy viviendo hoy en Caldey Island. Empezamos la aventura en alta mar: el patrón se llevó por delante unas redes -y eso que una boya las señalizaba claramente- y quedamos a la deriva y sin tracción. No hubo que esperar mucho, cierto, para que otra embarcación se acercase por babor y las dos docenas de pasajeros -cuatro niños, sus madres y padres, y el resto tercera edad avanzada- pasamos como pudimos de una cubierta a otra. No había oleaje, claro está, pero incluso así debe calificarse de milagro terrenal el que ni un bastón cayera al océano.

Caldey Island está no sólo igual, sino mejor. Oficina de Correos, tienda, perfumería y monasterio -prácticamente todo lo que hay, más un hospedaje- muestran su mejor cara. En el café, estrecho como él solo, ofrecen lo mismo más una curiosa cerveza de gengibre que pasa por ser la única bebida alcohólica a la venta, 5 grados. Las mesas, todas al aire libre, asientan directamente sobre una hierba impoluta tanto al amanecer como, prácticamente, cuando a las 5 se cierra la isla y parte el último barcucho: lo que hay en el suelo es algún miniplástico y una -una colilla vieja.

Pero además, desde el faro ha sido creada una alfombra vegetal: una máquina desbrozó tres metros de ancho a lo largo de los acantilados sin tocar el suelo, así que no ha habido agresión, y para el verano próximo, con todo cerrado por helechos y ortigas, vuelta a repetir la operación.

La ruta es un cuadrado perfecto que permite observar las vacas de los monjes pastando en el borde de un acantilado que parece que las va a succionar. Giro aquí, giro allá y al visitante entra en el antiguo priorato, abandonado, con su piedra votiva del siglo IV, hoy con tejado, todo con un aire de misterio. Y pegado a él, en edificio insulso, el lugar donde acaban -acabamos- todos los que hacemos esa ruta, que es como decir la aplastante mayoría de los que desembarcamos cada día en la isla: la Chocolate Factory, minúsculo mostrador abarrotado con la cola de personal saliendo al aire libre, por supuesto: cuatro tipos de chocolate y una docena de fudges de sabores. Un excelente y dulce final. Una maravilla, Caldey Island.

Una osadía de Marras y mía: Muxía en La Voz de Galicia

domingo, septiembre 5th, 2010

Red Natura del río Tambre. Hoy publico otras tres páginas de mi serie Galicia Bonita. Bueno, en realidad le pongo unas cuantas palabras a las fotos de Marras, que él es quien marca la pauta. Toca Muxía, y, como los lectores siempre son avispadillos, ya me adelanto: mi director es de Muxía y la biblioteca local lleva el nombre de Santiago Rey, el editor de La Voz de Galicia. Así que nadie me va a creer pero el tema lo elegí yo, Marras hizo las fotos que le dio la gana (unas 400 ó 500, como es habitual en él, un poco histérico del disparador), Mabel y/o Verónica las pusieron en página siguiendo criterios estéticos, Suso o Ana habrán echado el vistazo final y el resultado lo tiene el lector en las manos. ¡Ah, falta el texto! Pues claro, todos los textos son vistos con lupa por no se sabe quién en La Voz de Galicia… Toda esa patrañada de cretinos que no entienden lo que es la libertad de expresión. Bueno, el texto lo escribí yo solito que ya voy mayor y nadie ha cambiado ni una coma, así que hay que estar preparado: si a mi director y a mi editor les ha gustado, hasta igual sube la nómina este mes. Y si es que no, pues nada, a ir mirando en las páginas amarillas por dónde queda la oficina del Inem más cercana.

¿Y qué más? Pues que me he pasado un par de días en Muxía muy agradables. No hacía mucho calor, y de la playa de Lourido a la de Lago me conozco cada palmo de costa. En la oficina de turismo cosí a preguntas a la pareja responsable del negociado, que aguantó con profesionalidad el tercer grado y supongo que quedaría pensando quién sería ese tipo que le interesaba todo y que llegaba con fotocopias de fotos en las manos. Y recordé cuando poco después del Prestige La Voz de Galicia organizó una exposición didáctica itinerante -este Rafa Sanguino vale un mundo-  y se inauguró allí. Como yo era el coordinador, acudí, claro está, y acompañado de Arsenio, el ex entrenador del Dépor, que con su habitual simpatía hizo ponerse colorada a la directora cuando le soltó alto y claro que se parecía muchísimo a Catherine Zeta-Jones. Yo no entiendo nada de cine y no sé quién es esa señora, pero juro que la entonces directora era, simplemente, guapísima.

En fin, divagaciones. Léanme hoy en La Voz de Galicia. Los lectores son especie a extinguir y hay que mimarlos. Para eso estamos.

Escapada al monasterio de Armenteira

jueves, julio 9th, 2009

A Illa de Arousa. Día ventoso, abofé, con el norte soplando fuerte, así que hay que refugiarse en algunas playas, las de la izquierda. Aprovecho para llegarme al monasterio de Armenteira, donde una encantadora y agradable religiosa me asegura que las pastas que allí hacen son tan buenas que “llevan al cielo”. Pues oído eso, hay que comprar, claro está. El monasterio, impresionante, al igual que la ruta que lleva a los molinos. Llamo al fotógrafo Manuel Marras y se lo digo, y el hombre va feliz porque el amigo común Machiño quiere que hagamos un reportaje de la zona dedicado a nuestra sección Galicia Bonita. Regreso a la isla, compro en un desorganizado supermercado de una gran cadena donde la cajera me dice que no tiene ni idea de si aceptan visa, y me muestra una bacaladera diciéndome “tenemos esto, pero yo qué sé” (así está el país, señores y señoras), llamo al alcalde para hablar sobre el Camiño de Santiago (esta isla tiene mucho que decir) y una sabidilla funcionaria me lo impide porque “iso lévao turismo”, y, en fin, regreso al bungaló. Coro ha tenido la brillante idea de preparar una de sus excelentes tortillas. Mejor que los centollos, oiga.